<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888</id><updated>2012-02-03T18:57:41.274-08:00</updated><title type='text'>Live fast, Die young</title><subtitle type='html'>Este Blog lo hice Para colocar lo que se me ocurra..... y napo' eso posteen........


ahh!! disculpen las faltas de ortografia sobretodo con los tildes vale.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>32</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-1679456188786630593</id><published>2008-01-24T09:53:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T10:00:15.031-08:00</updated><title type='text'>tales of Diablo : un nuevo triunvirato  (by "Blackelf")</title><content type='html'>sin duda esta es la mas extensa y completa de las obras de  "Blackelf"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diablo2latino.com/PNphpBB2-viewtopic-t-25645.html"&gt;http://www.diablo2latino.com/PNphpBB2-viewtopic-t-25645.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diablo2latino.com/index.php?name=PNphpBB2&amp;amp;file=viewtopic&amp;amp;t=25645&amp;amp;start=0&amp;amp;postdays=0&amp;amp;postorder=asc&amp;amp;highlight="&gt;&lt;span class="maintitle"&gt;Diablo III: Un nuevo triunvirato&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto I: &lt;span style="color: red;"&gt;Hacia la plena conquista&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto II: &lt;span style="color: red;"&gt;Semi-Deo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto III: &lt;span style="color: red;"&gt;El Castillo de Plata&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto IV: &lt;span style="color: red;"&gt;Una noche en Aranoch&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto V: &lt;span style="color: red;"&gt;Sucesos Nocturnos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto VI: &lt;span style="color: red;"&gt;Ascensión&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto VII: &lt;span style="color: red;"&gt;Appropinquante Finii Mundi&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto VIII: &lt;span style="color: red;"&gt;El Poder del Atormentador&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto IX: &lt;span style="color: red;"&gt;El Monte de las Almas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto X: &lt;span style="color: red;"&gt;El Dedo de Dios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto XI: &lt;span style="color: red;"&gt;La Muerte de Santuario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto XII: &lt;span style="color: red;"&gt;El Señor del Cielo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto XIII: &lt;span style="color: red;"&gt;Rigor Mortis&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Triple Acto Final: un único acto dividido en tres secciones para dar mejor comprensión al lector.&lt;br /&gt;Acto XIV: &lt;span style="color: red;"&gt;Felicidad Eterna&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto XV: &lt;span style="color: red;"&gt;Los Reyes Demonio, la auténtica historia de Santuario y los últimos héroes&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acto XVI: &lt;span style="color: red;"&gt;Madre, renace&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;Acto I&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;span style="color: RED;"&gt;HACIA LA PLENA CONQUISTA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tyrael! Eres un arcángel, posees suficientes potestades para haberte dado cuenta de quién era. –tronó una voz en un espacio blanco marfil donde solo se vislumbraba al arcángel Tyrael en el centro, postrado y con la cabeza agachada-&lt;br /&gt;- Y por más que el culpable demuestre su culpa, siempre será el último en ser juzgado… -contestó hábilmente-&lt;br /&gt;- Tyrael, tú le abriste la puerta al infierno, le enviaste a la mismísima ciudad bárbara de Harrogath y le orientaste para tus propósitos. No te molestaste en averiguar qué significaban tantas advertencias de tus sentidos celestiales, te limitaste a ver cómo alguien hacía tu trabajo.&lt;br /&gt;- Si mi trabajo es velar por la humanidad a la cual debo proteger, lo cumplía, en cambio si mi tarea consiste en congratularos cumpliendo vuestras misiones, reconozco que fallé.&lt;br /&gt;- Tyrael… -dijo una voz femenina- siempre has sido nuestro arcángel primordial, no lo eches todo a perder ahora, acepta el castigo y tras cumplirlo te daremos la oportunidad de recuperar la fe que depositábamos en ti.&lt;br /&gt;- No debo demostraros nada pues ni vosotros sabías quién era. Si el buen pastor se percata que una de sus ovejas se encuentra enferma, acudirá a curarla. Si todo su rebaño está enfermo y llega un perro de fuera que le indica el camino, no dejará de cuidar de sus ovejas mientras el perro cumple su encargo. Si el perro cumple su encargo pero demuestra ser un lobo, ¿fracasó el pastor por cuidar sus ovejas?&lt;br /&gt;- Arcángel… -dijo una segunda voz femenina- te apoyo, son decisiones tomadas por la Diosa Fortuna en el devenir de los acontecimientos, no hay un culpable, pero ningún inocente, todos debemos asumir nuestra parte de culpa puesto que todos hemos asistido a estos hechos y ninguno hicimos nada. Así pues, opino que si Tyrael es condenado, lo seamos todos y cada uno de este consejo y tribunal, y que si es glorificado, lo mismo nos ocurra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas últimas declaraciones hicieron brotar continuos rumores en el tribunal hasta que por fin se decidieron y todas callaron.&lt;br /&gt;- Admonis, por voluntad unánime de este consejo y tribunal, quedas expulsada y condenada a muerte. Y en cuanto a Tyrael, serás ajusticiado al anochecer de este día. Tus restos serán despedazados y tu nombre, borrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Borbotones de sangre emanaron del aire y, resbalando por una invisible pared, terminaron su viaje en el suelo anteriormente blanco y ahora mancillado por sangre celeste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dicen que la valentía sólo se demuestra cuando se está frente a frente ante el riesgo, cuando notas el gélido aliento de la muerte recorriéndote la espalda. Es una prueba que no me gustaría enfrentarme, no sé si sería capaz de superarla o, en caso opuesto, desmoronarme.”&lt;br /&gt;Tyrael recordaba estas palabras, dichas por Ékathos antes de marchar de la Fortaleza del Pandémonium, mientras salía de su casa siendo prisionero para la condena impuesta por el Tribunal al cual se había sometido anteriormente.&lt;br /&gt;“Sólo ruego que mi hijo no sea capturado por aquellos que más tarde aniquilarán mi casta”&lt;br /&gt;La sentencia fue ejecutada, el cuerpo yaciente de Tyrael, despedazado por los tirones de los caballos que cumplieron su condena, fue arrojado al fuego.&lt;br /&gt;Mas no todo ardió en la fragua celestial, un ser adulto logró tomar dos partes del cuerpo y, antes de ser capturado por las garras de la justicia, los arrojó del Reino de los Cielos al mundo mortal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tal forma terminó la historia del Arcángel y comenzaría un nuevo horizonte, en el cual se esperaba, en todo Santuario, devastado por las dos grandes luchas contra los Tres Hermanos, que se restableciera una larga y perdurable paz, defendida por todos y cada uno de los pueblos que en el mundo habitaban.&lt;br /&gt;De aquél misterioso héroe pelirrojo nunca más se supo, traspasó el portal abierto por el arcángel en la Cámara de la Piedra del Mundo y ya nadie conoce su paradero ni él se ha dado a conocer.&lt;br /&gt;La felicidad volvió a inundar los corazones de las gentes. La naturaleza reverdecía, los animales volvían a poblar tierras antes desoladas por el terror, el odio y la destrucción.&lt;br /&gt;El saber de los Horadrim se perdió cuando, tras la explosión de la Piedra del Mundo, casi la mitad de las tribus bárbaras del norte fueron arrasadas, incluyendo al último superviviente de tal poderosa estirpe de magos: Deckard Caín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- Muy bien… he venido hasta aquí para reclamar lo que es mío. –dijo una mujer- En este mismo lugar, donde cayó el Señor del Terror, se edificarán las raíces de mi imperio. Las huestes del infierno caminarán bajo una única bandera, esta vez la mía, una última vez; la gran Ascensión del infierno dará comienzo. Sólo hay que matar a aquellos príncipes que se me opongan. Pues yo soy la única de los Cinco que todavía persiste.&lt;br /&gt;- Mi dama, estas palabras han sido escuchadas en todo el Infierno, apenas tenéis fuerzas, si deciden a atacaros no podréis defenderos. –dijo un anciano situado a su derecha, cubierto por una toga gris y barba fina-&lt;br /&gt;- Nuestra dama –contestó una voz fuerte y austera- tiene una gran capacidad ofensiva y defensiva, puede llevar a cabo tal tarea. –la figura, situada a la izquierda de la fémina, portaba una armadura plateada con dos aletas moradas en la espalda y un visor que le cubría la parte superior del rostro y que dejaba ver unas grandes fauces con numerosas hileras de dientes negros-&lt;br /&gt;- Ambos tenéis razón, pero ahora debo hacerme una imagen fuerte, si damos tiempo a que nuestros enemigos se agrupen contra nosotros entonces quizás nos veamos en un aprieto, por tal motivo, como Soberana de estas tierras, declaro que todo el infierno sea de mi propiedad, que todos me rindan vasallaje y me obedezcan.&lt;br /&gt;- Como gustéis mi señora –dijo el guerrero-&lt;br /&gt;-  Siempre acataré sus notables decisiones mi señora –dijo el anciano agachando la cabeza haciendo reverencia-&lt;br /&gt;- Nuestro reino vecino siempre nos ha estado causando problemas y conflictos, tanto internos como externos, ha dividido a nuestro pueblo y nos hace débiles por momentos, no podemos dejar que quede impune. Por tanto, nuestra primera maniobra será derrocar a su príncipe y liquidar a toda la casta, no deben quedar herederos, arrasad todo el territorio, y, si es necesario, no dejéis vida a vuestro paso, sed como la plaga de la peste: sigilosa y mortal.&lt;br /&gt;- Así se hará… las legiones están ya preparadas, disponemos de suficientes efectivos para llevar a buen término vuestra tarea. –dijo el soldado que estaba a la izquierda-&lt;br /&gt;- Pero hay un problema –continuó el anciano- si atacamos impunemente los demás príncipes se os echarán a la yugular, no querrán dejar resto alguno de vos y de vuestro reino, mi señora.&lt;br /&gt;- Pues entonces que vengan… no saben lo que les ocurrirá si se enfrentan a la Señora del infierno. –dijo mientras ondeaba su manto rojo y se introducía al interior del castillo erigido en el Santuario del Caos-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ella penetraron en la oscuridad los dos seres con los que había estado parlamentando previamente seguidos de un numeroso cortejo de acomodadores de sala, cocineros, criados, mayordomos y guardia personal de elite y guardia general que circulaba alrededor de todo el castillo.&lt;br /&gt;Al día siguiente, tras el almuerzo, la cabeza del príncipe vecino recorrió el gran salón en el cual se encontraban los tres.&lt;br /&gt;La dama, se levantó de su trono, tomó la cabeza y notó que se podía abrir, tras vaciarla encontró en su interior una carta escrita con sangre.&lt;br /&gt;“Venerada Dama Belial,&lt;br /&gt;Hemos sido alertados del gran peligro que corremos estando en vuestra contra y, desde el Tribunal Supremo del Infierno, los integrantes, hemos firmado este decreto por el cual le concederemos todas y cada una de nuestras tierras, bienes y ejército, a cambio de una generosa compensación. Como adelanto de nuestros actos le hemos servido la cabeza de Grakio, príncipe de Häyerfsa, región contigua a su propiedad natal e inalienable.&lt;br /&gt;Esperamos vuestra amable y más sincera contestación,&lt;br /&gt;Consejo del Tribunal Supremo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No está mal –concluyó en voz alta tras leer la carta- nada mal… tengo al infierno comiendo de mi mano. Solo necesito estrechar el puño y ahogarlos. Eilis, prepara a todo nuestro ejército, debe estar listo mañana a primera hora.&lt;br /&gt;- Sí, mi señora, tal y como vos mandéis. –dijo el caballero haciendo una reverencia y saliendo de la sala por la puerta principal-&lt;br /&gt;- Bueno, Somarek, puedo ser muy convincente… cuando me lo propongo… o que se lo pregunten a Tyrael a ver si lo fui o no con él –tras el comentario una risa diabólica emanó de lo más profundo de su alma- si es que sigue con vida. Bueno, bueno… el infierno en mi mano y el mundo mortal en mi mente, los cinco poderes en mi posesión y sólo una pequeña barrera me impide llegar al mundo mortal por segunda vez. Las puertas han quedado inservibles y habrá que construir una nueva. Escoge su ubicación, Somarek, y procura que sea rápido. Mientras, escribiré mis más sinceros agradecimientos y mi promesa de no invadir territorio alguno… pero no diré que es sólo por hoy. –agachando la cabeza, el anciano se dispuso a abandonar la habitación, pero en el umbral de la puerta se detuvo y se giró-&lt;br /&gt;- Mi señora, vuestro es ya, de hecho el mundo del infierno, no necesitáis tomarlo por la fuerza, tales hechos encolerizan el corazón de las almas.&lt;br /&gt;- Pues que se enojen… ni una rebelión de todo el infierno puede hacer temblar los cimientos de mi arcano poder.&lt;br /&gt;- Como gustéis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano abandonó definitivamente la sala y quedó únicamente Belial en ella. Con un gesto de su mano, un libro de la biblioteca flotó y se posó sobre su regazo, y con la mirada hizo aparecer un órgano y un músico y la música inundó la sala. Pareciéndole poco, con una segunda mirada hizo aparecer un coro de féminas en frente del instrumento musical que comenzaron a entonar sus voces al compás del músico.&lt;br /&gt;- Ahora sí estoy preparada para leer, detenidamente, este libro… “Los Arcanos secretos Horádricos. Volumen XXI. Las Piedras de Contención”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde de ese mismo día, el libro volvió a guardarse en la biblioteca y Belial se levantó de su trono. Hizo desaparecer la música y salió de la habitación, continuó por el pasillo y salió a un gran patio descubierto.&lt;br /&gt;En la terraza había un guardia ataviado con armadura dorada y una lanza negra.&lt;br /&gt;- Mi señora –dijo- las legiones han sido convocadas, a última hora del día de hoy las tendrá preparadas.&lt;br /&gt;- Está bien –concluyó caminando hacia la barandilla de mármol blanco- esta noche enviaremos la carta, en un carro adornado muy cuidadosamente, si sufre algún ataque tendremos pruebas para atacar, de lo contrario, atacaremos sin piedad al amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;Acto II&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;SEMI-DEO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El carro, con Belial en su interior, abandonó el territorio del Santuario del Caos en dirección al Gran Tribunal del Infierno.&lt;br /&gt;La dama, ataviada con ceñidas vestiduras de cuadros blancos y negros, sentada sobre el techo del carromato y sosteniendo un parasol abierto sobre su tocado con pluma roja miraba con indiferencia las gentes con las cuales se cruzaba la caravana.&lt;br /&gt;Tal era la impresión del carro de hierro negro, arrastrado por corceles alados de piel oscura y fino vello, con ojos rojos sangre y pezuñas ensangrentadas por la ausencia de herradura, por el ruido producido por el deslizar de las ruedas oxidadas sobre el suelo polvoroso, con unas huestes de quinientos soldados y, sobre el carro, la figura con tal vestimenta, que se podía escuchar el temblor del propio Infierno tras su paso.&lt;br /&gt;En el interior del vehículo, Eilis y Somarek, sentados frente a frente mirando por las ventanas, conversaban mentalmente sobre el motivo del viaje y sobre los inmediatos planes de la dama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Transcurrido mucho tiempo se detuvo la comitiva ante un castillo de piedra negra con hierro fundido y antorchas de aceite.&lt;br /&gt;La puerta, en forma de dos fauces abiertas guardada por dos estatuas de dragones colosales que igualaban la propia altura del castillo, se mostró pequeña para que pasara la mismísima Belial, Dama de las Mentiras.&lt;br /&gt;Bajo sus pies, las maderas secas que componían el puente levadizo crujían y se ahondaban hacia el vacío que se extendía bajo ellas.&lt;br /&gt;Ya pasada la puerta subieron unas empinadas escaleras que rodeaban todo el castillo, hueco en su interior y culminaban en una gran puerta de oro y plata, el Aula Magna, lugar de residencia del Gran Tribunal.&lt;br /&gt;Belial, simplemente alargando su mano, sin mediar contacto físico con las puertas ni con el pomo, hizo abrirse de par en par las dos pesadas puertas. Irrumpía así en la sala donde debería otorgársele pacíficamente el dominio sobre el Infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bienvenida seas Belial –dijo un demonio cornudo bermellón ataviado por una túnica morada y que se levantaba de su sitio presidiendo la gran mesa rectangular- espero que hayas tenido un agradable viaje desde tu morada hasta el centro del infierno.&lt;br /&gt;- Leto, -dijo Belial acercándosele sinuosamente, moviendo sus caderas con cada paso que daba mientras deslizaba una mano sobre la mesa de noble madera- sabes que siempre me resulta un placer… –continuó estando ya parada en su lado y susurrándole a la oreja concluyó mientras le pasaba la mano por el costado- venir a saludarte. –e intentándose relajar por tal caluroso recibimiento intentó continuar-&lt;br /&gt;- Me agrada que hayas tenido buen viaje. Por favor, toma asiento aquí, a mi derecha. –dijo Leto mientras le indicaba el lugar con la mano- y espera a que venga el resto del tribunal.&lt;br /&gt;- Somarek y Eilis, por favor, esperadme fuera. Llevaos a todos los soldados de vuelta al carromato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un gesto de la dama su presencia se desvaneció y continuó hablando suavemente con Leto.&lt;br /&gt;- Bien Leto… parece que mi toma de posesión será rápida, debo ocuparme de otros menesteres. –y le tocó la pierna muy cuidadosamente, con su mano izquierda-&lt;br /&gt;- Sí, el Tribunal espera que, tras la cesión de poderes, les otorgues un lugar privilegiado en tus planeamientos.&lt;br /&gt;- Eso… Leto… no lo dudes –dijo mientras la mano continuaba masajeando la pierna- todos tendréis un lugar especial en mis planes, y tú, en mi… -dejó la frase inacabada, tomó la mano del demonio y la dirigió hacia el centro de su pecho- corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acercó su cara a susurrarle a la oreja pero las puertas fueron abiertas por los demás miembros del Tribunal. Con su irrupción, Belial apartó la cabeza y dejó la pierna de Leto de nuevo en reposo.&lt;br /&gt;El demonio se levantó de su sillón presidencial y presentó a la dama Belial al resto de Tribunal. La tomó de la mano y la dama se irguió, mirando inquisitivamente a los demonios allí congregados.&lt;br /&gt;Tras los saludos todos tomaron sus puestos.&lt;br /&gt;- ¿Por qué deberíamos entregarte el poder del Infierno al completo? ¿Qué ganamos con ello? –preguntó un demonio con barba canosa y un ojo de cristal-&lt;br /&gt;- Ganáis el poder continuar con vuestra vida –dijo súbitamente Belial con mirada fría y asesina hacia el tribuno- y me lo entregaréis por la paz o por la guerra, pero ni todos vosotros juntos podrías derribarme.&lt;br /&gt;- Pareces muy segura de tu poder, ¿no pecas de exceso de autoconfianza? ¿no te sobrevaloras demasiado? –preguntó otro demonio más joven, con el pelo largo y negro, ojos amarillos centelleantes como si pertenecieran a un halcón-&lt;br /&gt;- Y tú, joven demonio Trako, ¿no piensas que te excedes en tus comentarios? Tengo razones de peso para poner sobre cierto tales afirmaciones.&lt;br /&gt;- Danos pruebas –dijo un tercero-&lt;br /&gt;- Queréis pruebas… ¿queréis pruebas? –preguntó ante el ambiente negativo que se formaba en la sala en contra de la dama- pues las tendréis. –con dos palmadas un monje entró en la Aula Magna con un ligero cofre altamente adornado en sus brazos que depositó enfrente de Belial y luego se marchó de la sala- aquí tengo las pruebas que os harán confiar, por las buenas o por las malas, en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una malévola e irrisoria sonrisa abrió el cofre y mostró su contenido hacia el resto de tribunos allí reunidos: las tres piedras del alma brillaban con un gran haz de luz, a su lado una cuarta piedra conteniendo la esencia de Azmodán. Se escuchó el asombro del público mediante su silencio. Las cuatro grandes esencias reunidas en manos de la quinta.&lt;br /&gt;- Así pues, caballeros, díganme si sobrevaloro mis capacidades. –concluyó Belial cerrando el cofre-&lt;br /&gt;- Muy bien camaradas por favor, ha llegado la hora de la cesión de poderes. –dijo Leto rompiendo el silencio de estupefacción causado por Belial-&lt;br /&gt;- Yo no le cederé mi poder. Es mi herencia y no lo daré a nadie. –emergió la voz del anciano de nuevo al cual le siguieron otras voces hasta que nadie del Tribunal le otorgaría nada a Belial- ¿cómo alguien nuevo osa expropiarnos de nuestros derechos más ancestrales? ¡Esto es una parodia!&lt;br /&gt;- Si esto es una parodia… una fantasía… -dijo Belial mientras se miraba indiferente las uñas de su mano apoyada sobre su pierna izquierda cruzada por arriba con la derecha, mientras permanecía recostada contra el respaldo de su sillón- no le importará, ni a usted ni a nadie de los aquí reunidos, que invada con mis tropas todo el Infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esta amenaza muchos cambiaron  sus opiniones a favor de Belial, permaneciéndose contrario únicamente el anciano.&lt;br /&gt;- Grave, no nos queda otra opción, prefiero perder mis terrenos sabiendo que me recompensarán, a tener que realizar un conflicto. Apenas ninguno tiene fuerzas suficientes para oponerse a Belial –dijo Trako- tiene las Cinco esencias, ¿lo olvidaste?&lt;br /&gt;- No, no lo olvidé pero estoy seguro que son falsas. Es imposible que alguien haya podido reunir la esencia de Azmodán.&lt;br /&gt;- Grave, no seas estúpido –dijo Belial- si estas piedras fueran falsas, no harían esto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belial destapó la caja, posó la mano izquierda sobre ellas y, solo con una mirada, derritió al arcano y poderoso demonio soberano.&lt;br /&gt;- ¿Alguien más se me opone? –preguntó irónicamente Belial mientras inspeccionaba las almas de los asistentes-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firmado el tratado Belial lanzó una mirada cómplice a Leto y ambos salieron de la sala despidiéndose de los demás.&lt;br /&gt;- Buena maniobra mi querida dama. –dijo Leto mientras bajaban las escaleras detrás de su acompañante-&lt;br /&gt;- Leto… parece mentira que aun no me conozcas…-se detuvo en un descansillo y abrió el cofre posando su mano encima-&lt;br /&gt;- ¿Qué vas a hacer?&lt;br /&gt;- Ya verás… pero te aviso que vas a necesitar reformas en tu castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cuatro piedras brillaron de nuevo y el Aula Magna en la cual se encontraban todos los ex-dirigentes del Infierno desapareció ante sus ojos.&lt;br /&gt;- ¿Dónde los has llevado?&lt;br /&gt;- Ahora están en un lugar destacado, que es lo que me pedían.&lt;br /&gt;- ¿Cuál es ese lugar?&lt;br /&gt;- Sal y lo comprobarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos salieron del castillo y vieron como a una gran altura se encontraba, flotando, la sala del tribunal.&lt;br /&gt;- ¿Creo recordar que tú también querías un puesto destacable y de gran altura, no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leto se quedó sin palabras cuando Belial, tras decirle eso se le acercó y le susurró al oído “pues ahora lo gozarás” luego se alejó con movimientos sensuales y se detuvo, le miró por encima del hombro.&lt;br /&gt;- Dales mis recuerdos… y gracias por vuestra colaboración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un pilar de piedra se elevó desde bajo de Leto y lo condujo hacia arriba a gran velocidad aplastándolo contra la sala y matando a todos aquellos que permanecían en su interior, destrozando el Aula Magna. A continuación, montada de nuevo en su carruaje, derribó con un movimiento de mano el pilar y cayó sobre el castillo, hundiéndolo por completo y reduciéndolo a un montón de escombros, restando erguidos los dos dragones malgastados de piedra que protegían la entrada.&lt;br /&gt;- ¿No fueron bien las negociaciones, mi dama? –preguntó Eilis asomándose por la ventana-&lt;br /&gt;- Todo lo contrario, salieron a la perfección y de forma pacífica. Ahora, marchemos a nuestro castillo, quedan cosas pendientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegados al Santuario del Caos abandonaron el vehículo y penetraron en el castillo.&lt;br /&gt;- Mi dama –dijo Somarek en voz baja- ¿creéis vos que esta ha sido una solución apropiada? Leto estaba comiendo de vuestra palma.&lt;br /&gt;- Y tal y como dije, cerraré mi puño y ahogaré a quien esté dentro de él. Creéme, ha sido la mejor decisión, además, no pensaba, en cualquier caso, dejarles, a ellos, compartir nuestro poder.&lt;br /&gt;- Como deseéis. –dijo resignado el anciano caminando por detrás de la dama, al mismo paso que Eilis-&lt;br /&gt;- Eilis, te encargarás de la defensa del Santuario del Caos y de todo el Infierno por si acaso surgen revueltas. Estaré ausente n breve período de tiempo. –dijo mientras detuvo su paso y mirando fijamente al frente, hacia la oscuridad iluminada por antorchas que recorrían las paredes del largo pasillo-&lt;br /&gt;- Así haré mi dama, mi espada actuará si es necesario. –contestó haciendo una reverencia-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belial subió por unas escaleras adyacentes al pasillo mientras los otros dos, seguidos por el séquito de guardas que les habían acompañado durante todo el trayecto, continuaban por el oscuro pasillo escasamente iluminado.&lt;br /&gt;La dama llegó a una habitación, en la cual anteriormente había leído un libro y escuchado la música y se sentó en el trono mientras tenía sobre su regazo el cofre con las cuatro piedras.&lt;br /&gt;- Apenas falta tiempo para mi conversión. Los cinco dirigentes en uno solo. Casi un Dios. Tendré el poder infinito, seré la fuente de energía, ampararé toda maldad y tinieblas bajo mi oscuro manto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;EL CASTILLO DE PLATA&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mi señor, mi señor! –gritó un malherido caballero acercándose cuan vigorosamente podía a los muros del Castillo de Plata- ¡necesito audiencia con vuestro Señor!&lt;br /&gt;- Joven desconocido, jamás habíamos conocido gente tan apresurada, ¡ni que el infierno se hubiere congelado!&lt;br /&gt;- ¡Por favor, tengo nuevas importantes para el Señor de este castillo mientras todavía quede en pie! –continuó diciendo, mientras jadeaba, el caballero-&lt;br /&gt;- ¡Levad la reja, dar cobijo a los necesitados es nuestro deber! –gritó un anciano de pelo cano y abundante barba, mientras emergía por el ventanal del torreón- ¡Ése es el juramento que todo guardián de mi castillo debe prometer, dadle cumplimiento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El malherido joven entró en la ciudadela con la velocidad que su cuerpo se podía permitir, pues no era mucha debido a profundas heridas en su pecho y pierna. Penetró en el castillo y esperó en el hall principal mientras, con su paño rasgado y mugriento, se tapaba la herida del costado.&lt;br /&gt;- Bienvenido seas al Castillo Plateado –dijo una cándida voz varonil proveniente de la persona que le dio anteriormente acceso a la Ciudadela-&lt;br /&gt;- Oh, érais vos mi Señor! –advirtió cuando pudo vislumbrar el sello en el dedo índice del anciano- disculpe mi ignorancia –continuó excusándose mientras se intentaba postrar en el suelo a modo de reverencia-&lt;br /&gt;- No, no hagáis eso –dijo el señor deteniendo al caballero- sois vos quien debe recibirla –frente al malherido caballero, el Señor postró su rodilla en tierra y le besó la mano. El guerrero, asombrado por este hecho fuera de lo normal, no pudo reaccionar-&lt;br /&gt;- Decidme, valiente caballero, qué os ha portado a estos lares en pos de otorgar nuevas? –los ojos amigables del anciano se fundían en una tierna mirada de padre que ve a su hijo-&lt;br /&gt;- Disculpadme de nuevo –reaccionó el joven mientras se retorcía de dolor por su herida- no he podido dar respuesta a vuestros actos –con este comentario provocó hilaridad en el anciano, el cual le tomó en sus fuertes brazos y lo condujo por el interior de su castillo hasta la enfermería-&lt;br /&gt;- Vos, guerrero, no me diréis nada hasta estar curado –concluyó el rey mientras posaba al herido sobre un lecho preparado-&lt;br /&gt;- Pero lo que os tengo que contar es urgente. –dijo desesperado el soldado-&lt;br /&gt;- En esta vida no hay nada urgente, todo puede planearse a tiempo: todo futuro es incierto. –diciendo esto, el benévolo señor abandonó la estancia dejando a su herido en las manos delicadas de las curanderas-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ya de noche, desde el torreón se podía divisar un fulgor rojizo proveniente del castillo vecino, a cuatro días al galope del mejor de los corceles. El anciano rey lo veía y su mente buscaba solución al problema. Una sombra avanzó en el interior de la habitación y se asomó junto al rey en el ventanal, desvelando un joven, de cabellos dorados y mirada celeste como la de su padre, mejillas sonrojadas y escaso vello en la barba.&lt;br /&gt;- Padre, ¿qué sucede? ¿por qué el castillo de Kadrask está ardiendo? ¿quién es ese visitante?&lt;br /&gt;- Ygar, el destino de Santuario ha llegado una vez más. Lo que tanto temí se ha convertido en realidad: el infierno se ha desatado, está unificado bajo un solo estandarte, tarde o temprano hará tambalearse los cimientos de nuestro mundo: estamos en el medio de una guerra sin cuartel entre las fuerzas del bien y las del mal.&lt;br /&gt;- ¿Por qué el castillo de Kadrask, qué tenía él?&lt;br /&gt;- Antaño, en la última campaña del mal: la Guerra del Pecado, se abrieron un total de dos puertas al infierno: Tristam y el templo de Travincal. Ahora, la antigua ciudad fantasma de Tristam quiere renacer, se está preparando para emerger de nuevo de entre el mundo de los muertos. Kadrask es una fortificación elevada sobre la antigua Catedral del pueblo: la Puerta del Infierno de Tristam se ha abierto y Kadrask ha sufrido su embestida.&lt;br /&gt;- Acaso nosotros no estamos cercanos? Debemos evacuar y marcharnos de este lugar.&lt;br /&gt;- Aunque huyéramos, tenemos algo que el Infierno quiere y ansía. –dijo el padre mientras miraba a su hijo- y no cesará hasta encontrarlo.&lt;br /&gt;- Comprendo… -dijo Ygar lamentándose y agachando su cabeza-&lt;br /&gt;- No debes sentirte mal, no fue culpa tuya: tú no decidiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante toda la noche permaneció ardiendo el castillo vecino. Al cantar del gallo se le sumó relinchos de los caballos que partían del Castillo de Plata a revisar los restos del vecino.&lt;br /&gt;Pasó la mañana y tras una dura jornada, los caballeros volvieron al galope defraudados por no haber encontrado nadie con vida.&lt;br /&gt;- Si hubieran salido anoche hubieran rescatado a uno al menos –vociferó el jefe de la guardia al cual se sumaron muchos otros frente a la decepción de las tropas que iban penetrando por el umbral de la puerta mayor-&lt;br /&gt;- ¡Si hubieran marchado anoche, ni siquiera ellos hubieran vuelto! –contestó el rey desde su ventana callando todas las demás voces de la ciudadela- no pudimos ayudarles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un gesto de irritación, el capitán arrojó la espada al suelo y abandonó la plaza con andares airosos y llevándose las manos a la cabeza.&lt;br /&gt;Tras su aparición frente a sus soldados, el rey volvió a la enfermería a revisar el estado del caballero, para su sorpresa, estaba sentado sobre su lecho, con la mirada perdida en la ventana que daba luz a la estancia, sin percatarse de que el Señor había entrado, sólo su voz le devolvió a la realidad de súbito.&lt;br /&gt;- Salve, valeroso caballero de Kadrask.&lt;br /&gt;- Mi señor, he abusado demasiado de su hospitalidad, debo contarle el mensaje, aunque supongo que es ya tarde, ¿me equivoco?&lt;br /&gt;- No, no te equivocas. En efecto, anoche ardió tu castillo y hoy no hemos podido encontrar a nadie con vida. Ahora dime… contra qué es esta vez?&lt;br /&gt;- Antes del ataque circulaban rumores de una tal Belial, otros decían que era alguien superior, o que era uno de sus emisarios, pero dudo mucho que esas figuras existan.&lt;br /&gt;- Existen. –pudo decir el rey una vez volvió la sangre a su cuerpo tras el impacto emocional que había supuesto el mero hecho de nombrar a tal Bestia- Por cierto, hay algo en tu mirada… ¿qué edad tienes?&lt;br /&gt;- Mis padres me dijeron que el mes siguiente cumpliré los 21 años.&lt;br /&gt;- Exactamente igual que mi hijo… esa mirada…&lt;br /&gt;- ¿qué sucede? Ahora sois mi rey, mandadme que me arranque los ojos y por vos lo haré.&lt;br /&gt;- No, no quiero eso. Necesito que me ayudes. –tras pronunciar estas palabras el joven se sorprendió: un gran señor le pedía un favor-&lt;br /&gt;- Dígame qué debo hacer y con gusto lo haré.&lt;br /&gt;- Debes irte de este castillo, lleva a mi hijo junto a ti. Huid lejos, tanto como podáis. Siempre al norte, siempre hacia el norte. Instrúyelo en el arte de la espada y conviértelo en un bravo espadachín como vos.&lt;br /&gt;- ¿Qué enseñanzas puede dar un pobre guerrero al hijo de un grandioso linaje?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras ver la mirada del anciano asintió sin más preguntas.&lt;br /&gt;- Esta noche o como muy tarde mañana, este castillo sucumbirá a los ardientes fosos del Infierno. Debéis partir hoy. Nunca olvides que el Infierno tiene muchos adeptos entre los mortales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey partió de la enfermería y subió las escaleras hasta la habitación del príncipe Ygar al cual se lo explicó todo.&lt;br /&gt;Antes de comer, los dos guerreros partían por la parte trasera del castillo, sin mirar atrás, con la vista fija en el horizonte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ya entrada la noche, llegando al antiguo Desierto de Aranoch, transformado ahora en un valle del Edén, donde los frutales y las hierbas crecían sanas y fuertes sobre una tierra antaño árida e inerte. Por su parte, en el sur, se veía relucir alguna pequeña llama entre las montañas: el Castillo de Plata estaba ardiendo, el pueblo de Ygar estaba siendo reducido a cenizas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el Infierno, Belial permanecía en su trono sobre el Santuario del Caos, observando las piedras y divirtiéndose mientras hacía pasar a los demonios acólitos del Gran Tribunal que, poco antes, había aniquilado. Si los acólitos rendían pleitesía a su nueva señora, únicamente les cortaba la lengua, y si, por el contrario alguien no la aceptaba, sería reducido a ceniza simplemente con la mirada de la Señora de las Mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;UNA NOCHE EN ARANOCH&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde lo lejos, a mucha distancia de donde desde antaño reposaba sobre sus sólidos cimientos el Castillo de Plata, se veía el denso humo negro, las luminosas brasas y fuego que se elevaban de entre la humareda y, como las estrellas, desaparecían entre el tupido humo que las envolvía.&lt;br /&gt;El capitán de los ejércitos del Infierno, atravesaba entonces la puerta de Tristam, a lomos de su demoníaca y gigantesca montura alada, Eilis podía comprobar, cual oscuro tirano, el poder de su reino de sombras: la antigua ciudad de Tristam clamaba por retornar a la superficie a costa de la vida de los castillos de Kadrask y de Plata.&lt;br /&gt;El dragón alado de fuego de Eilis se ciñó en torno al torreón central del castillo de Plata, y, girando la cabeza atrás, hacia el antiguo Kadrask, divisó cómo la energía espiritual del infierno fluía a través de la puerta que previamente había traspasado, y recogiéndose en alrededor de la torre más alta del castillo, fluía en un torbellino hacia el cielo, partiendo las nubes oscuras.&lt;br /&gt;- Toda la esperanza de Santuario caerá y se sumirá al reinado de mi Dama. –vociferó desde lo más profundo de sus entrañas a través de su tosca máscara de hierro-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos momentos, Ygar y su acompañante llegaban al valle de Aranoch: frondoso y repleto de vida como estaba, apenas podía dar lugar a conjeturar sobre el nefasto destino que le aguardaba a todo el mundo una vez más.&lt;br /&gt;- Llevamos ya varias horas juntos y todavía no hemos cruzado ni una sola frase, ni siquiera me sé tu nombre. –preguntó Ygar interesado en obtener respuesta- sé que mi padre no me dejaría en malas manos, pero hombre, al menos me gustaría conocer tu nombre, ¿sabes? Por si algún día te tengo que hablar.&lt;br /&gt;- Disculpad, hijo de rey, pero estaba tan absorto en cumplir el mandato de vuestro querido padre que me olvidé por completo de tan alta compañía que portaba tras de mí. Mi nombre es Satro, hijo de Epilebos de Cornosa, honroso herrero allá dónde los hubiese! –comentó con orgullo al referirse a su padre-&lt;br /&gt;- Tu padre… -dijo Ygar con tono solemne y sin llegar a concluir la frase esperando que su compañero la terminara por él-&lt;br /&gt;- Murió en Kadrask, el día en que yo partí… tuvo una muerte deshonrosa: fue atacado por la espalda mientras me lanzaba sobre el muro del castillo… un no muerto, una carcasa sin voluntad, le clavó una daga en las costillas, atravesando pulmón y corazón. En su último aliento, me pudo arrojar por fuera de los muros antes de caer rendido al suelo…&lt;br /&gt;- ¿quién… os atacó?&lt;br /&gt;- El mismo ser que dirigió el ataque contra el Castillo de Plata: Eilis el Atormentador.&lt;br /&gt;- ¿El Atormentador? ¿Por qué lleva ese sobrenombre?&lt;br /&gt;- Más allá de su poder destructivo y de su sed de sangre, disfruta haciendo sufrir, se deleita con el dolor ajeno, si debe matar a una familia, mata primero a los pequeños y los tortura de mil formas ante los impotentes padres, si debe conquistar una ciudad, no manda a sus legiones delante sino que junto a su inseparable montura alada, lidera la expedición encargándose que su dragón provoque el suficiente pavor y desmoralización en las tropas adversarias que sean incapaces de actuar, de defenderse y, por supuesto, de atacar. A parte de esto, es un diestro guerrero, conoce el arte de la doble espada y sus aptitudes naturales le permiten modificar la fisionomía de su cuerpo para alcanzar sus objetivos.&lt;br /&gt;- Comprendo…&lt;br /&gt;- Si algún día volvemos a las ruinas del Castillo de Plata y de Kadrask, le verás, pero ten por cierto que él ya te habrá visto mucho antes… tiene el don de ver desde la oscuridad, las nubes negras son sus segundos ojos, con una vista de halcón controla absolutamente toda el área en sombras.&lt;br /&gt;- Es un adversario muy capaz… es lógico que lidere las tropas del infierno.&lt;br /&gt;- El Atormentador, simplemente se dedica a cumplir y acatar ciegamente las órdenes de su señora: la Dama de las Mentiras, Belial. Si todo esto que te he contado de Eilis te ha parecido demasiado… será mejor que guarde el poco conocimiento que dispongo de su señora para otro momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre comentarios y divagaciones sobre el camino, cruzaron entre sombras parte del valle de Aranoch y divisaron una pequeña y acogedora posada: la Almeja Azul, ubicada a las orillas de una zona lacustre que, antaño, con la Guerra del Pecado, debió ser el mismísimo oasis de Ben-yakh-tu’ur.&lt;br /&gt;Tras entrar en la acogedora posada, el tabernero se percató de su presencia y algo le decía que no eran gente normal: quizás fueran las ropas que vestía Ygar, atuendos propios de un príncipe, o fueran los modales caballerescos de su acompañante Satro, pero dejó las tareas que estaba haciendo y puso como encargado a su pequeño hijo inexperto y corrió a dirigirse a atender a estos dos huéspedes que habían entrado en su recinto.&lt;br /&gt;- Bienvenidos sean –saludó con su ronca y benévola voz mientras hacía un ademán de respeto como podía, pues su voluminosa barriga le impedía moverse con facilidad- mi nombre es Feria, y si me lo permiten, les voy a disponer de la mejor mesa, de los suculentos manjares y de los mejores lechos de que disponemos… a un príncipe y escolta, no se le pueden negar placeres y demás privilegios aquí, en la Almeja Azul.&lt;br /&gt;- Muchas gracias amigo Feria, pero no disponemos de oro ni de bienes con los que poder pagar tantas exquisiteces, ni privilegios que donarte ni nada para poder pagar un único vaso de agua. –contestó con desilusión Ygar- debido que nuestro castillo ha caído y nuestras tierras han sido expropiadas por otro señor.&lt;br /&gt;- Comprendo… pero expropiado que no, sois un invitado de lujo para mi humilde posada.&lt;br /&gt;- Muchas gracias, pero simplemente venimos a por información, debemos saber hacia dónde se sitúa el norte, pues la noche es densa y no hay una estrella con la que poder guiarnos. –comentó Satro-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras terminar su discurso y como si fuera un regalo del cielo, una tromba de agua les sorprendió estando en la posada y, tras un intercambio de miradas entre los tres, aceptaron quedarse en la alcoba que les entregara Feria.&lt;br /&gt;- les prepararé yo mismo la habitación y además la cena correrá a riesgo de la casa. –terminó de decir mientras entraba a la cocina y escobazaba una enorme sonrisa-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ygar y Satro se comunicaron mediante la mirada y, como fruto de una unánime decisión, se asentaron en una de las mesas que quedaban libres a esperar cualquier comida que Feria les preparara.&lt;br /&gt;Era una posada acogedora, con un ambiente cálido, demostrado en el vaho que cubría la parte interior de las ventanas debido al contraste con el frío del exterior. El humo de las pipas inundaba el techo de la sala. Frente a su mesa se hallaba una pequeña escalerilla en caracol que llegaba al piso de arriba donde se suponía estaban las habitaciones.&lt;br /&gt;Desde el centro de la estancia, un fogón amplio daba calor a la sala, el cual adormecía aún más a los cansados viajeros y algunos se dormían en la propia sala.&lt;br /&gt;Feria emergió de la cocina y se dirigió, con mano sobre mano, a los dos compañeros.&lt;br /&gt;- Queridos viajeros de lejanas tierras, la carne la quieren muy hecha o poco? –preguntó esbozando una amplia sonrisa, denotando sus sonrojadas mejillas-&lt;br /&gt;- Si puede ser, muy hecha –contestaron ambos a la vez-&lt;br /&gt;- Ya… me lo imaginaba. –Feria se retiró pero antes de entrar en la cocina, Satro le llamó-&lt;br /&gt;- Disculpe amable posadero, pero de quién es aquél retrato? –preguntó interesado, señalando con la mirada un viejo retrato torcido, colgado de una de las paredes del comedor-&lt;br /&gt;- Es… o era… mi hija… Carolina, antes de huir de casa… -dijo apenado el posadero-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se retiró de nuevo a la cocina a preparar los filetes de carne mientras Satro se levantó para inspeccionar el cuadro: una niñita de muy tierna edad, con sus mejillas rosadas, cabellos dorados rizados y mirada celeste, sentada sobre el suelo mientras saludaba con la mano izquierda y con la derecha mantenía cogido un oso de peluche marrón.&lt;br /&gt;- Se la veía muy feliz… por qué se fugaría… -se preguntaba en voz baja Satro mientras volvía a la mesa- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta de la posada se abrió de par en par y por ella penetró una oscura figura, ataviada con un manto negro y un sombrero de pico. Sus blanquinosos ojos se vislumbraban en la oscuridad que los amparaba y sus pasos le dirigieron al mostrador, donde presionó repetidas veces el timbre que hacía llamar al posadero Feria. Incómodo, Satro se levantó de su sitio y encaminó hacia el oscuro forastero, pasó por su lado rozándole la capa y tomó la puerta con su mano mientras hacía fuerza para cerrarla: la corriente de aire era tan potente que pensaba que ni siquiera con toda su fuerza de caballero podría a solas.&lt;br /&gt;Con un simple chasquido de dedos del forastero, la puerta se cerró de inmediato.&lt;br /&gt;- ¿por qué no pedisteis ayuda, joven caballero de Kadrask? –musitó el forastero-&lt;br /&gt;- Porque no la necesitaba.&lt;br /&gt;- La fuerza bruta, necesita de fuerza mental para ser controlada. Si hubiéseis estado en equilibrio, solo con tocarle en un único punto, con no más fuerza que una hormiga, hubiérais cerrado la puerta venciendo la resistencia del aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satro volvió indignado a su asiento y el forastero quedó allí, parado, con los ojos cerrados, erguido sobre sus dos piernas.&lt;br /&gt;- Caballero de Kadrask, dime tu fecha de nacimiento.&lt;br /&gt;- La noche del tercer día del mes entrante.&lt;br /&gt;- Lo suponía… y tu acompañante?&lt;br /&gt;- Pues… también tengo esa fecha de nacimiento –dijo sorprendido Ygar- &lt;br /&gt;- Las estrellas estaban en lo cierto… en vuestro camino al norte, os encontraréis con otra persona… debéis de sentir algo, como una llama en vuestro interior, al toparos con ella… preguntadle por su fecha de nacimiento, si coincide…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feria salió de la cocina y atendió al forastero el cual nunca terminó su frase, le entregó un paquete finamente envuelto y, tras un apretón en el hombro, le dejó partir. Se despidió del posadero, dirigió una mirada fría como el hielo a Ygar y a Satro para luego, con un simple chasquido de dedos, desaparecer de la taberna.&lt;br /&gt;Tras la cena, Feria los acompañó al piso de arriba, donde residirían durante esa noche, al cobijo del viento y de la lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ha sido muy extraña la aparición de ese forastero. –dijo Ygar, que durante toda la noche no había hablado-&lt;br /&gt;- No. –contestó de forma tajante Satro- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En toda la noche no mediaron palabra de nuevo. Las gotas de lluvia impactaban contra la ventana y resbalaban por su frío cristal perdiéndose en la oscuridad de la noche, reuniéndose con otras compañeras en pequeños charcos de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;SUCESOS NOCTURNOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La noche prosigue… -dijo Ygar en voz baja incorporado sobre su lecho- y el humo no ha cesado de elevarse desde el castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ruido del exterior le sobresaltó, había sido suficientemente sonoro como para que él lo escuchara a través del ventanal cerrado y las gotas de lluvia arremetiendo contra él fuertemente.&lt;br /&gt;Con la mano izquierda tomó el doblez de la manta que lo cubría y se destapó para poder alzarse en el suelo. Tembloroso por el frío que hacía, se dirigió hacia el cristal y miró a través suyo: no había nada, solo una densa cortina de lluvia.&lt;br /&gt;Ahora lo podía ver bien: el cielo oscuro, tormentoso y con toques rojizos del fuego proveniente de su castillo. Debería estar ardiendo la propia piedra para poder conseguir tanto fuego y humo como los había.&lt;br /&gt;Se dio la vuelta y, dirigiéndose hacia su cama, escuchó de nuevo otro sonido. Rápidamente dirigió su mirada hacia el cristal y algo había impactado contra él y causado magullarlo. Abrió los ventanales y sacó la cabeza.&lt;br /&gt;Notaba el agua impactar contra ella y resbalar por sus mejillas y su cuello. Con los ojos entrecerrados intentó divisar algo entre la lluvia, pero de nuevo sin éxito, decidió volverse y cerró de nuevo los cristales.&lt;br /&gt;- Debe tratarse de granizo. –se dijo a sí mismo mientras regresaba por segunda vez a su lecho-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya arropado y con la almohada mullida de nuevo y decidido a dormirse y que pasara ya la noche, otro ruido proveniente de la ventana le sobresaltó. Esta vez mucho más fuerte, tanto que logró despertar a su compañero durmiente y con un hábil movimiento de su mano diestra extrajo su espada de debajo de su almohadón. Al ruido principal le siguió la caída de los cristales rotos al interior de la habitación, acompañados por la incesante lluvia y el escalofriante frío de la noche de Aranoch.&lt;br /&gt;- Veo que no soy el único que lo ha escuchado. –dijo Ygar a su compañero sobresaltado-&lt;br /&gt;- Toma esta daga y defiéndete. Hay algo ahí fuera. Y no es normal. –dijo mirando a los ojos del príncipe; en ellos se notaba serenidad y cierto temor- Tú también lo notas, verdad? Ese fuego en tu interior, esa llama que te está consumiendo las entrañas.&lt;br /&gt;- Sí.&lt;br /&gt;- No te lo puedo asegurar con toda la certeza, pero creo que es…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satro no llegó a terminar el diálogo: los gritos del posadero se oían desde el cuarto de al lado.&lt;br /&gt;Ygar intentó abrir la puerta, pero ni con todas sus fuerzas podía, estaba atascada. Con la espada en la mano, Satro cortó las maderas que servían como pared entre los cuartos contiguos y pudieron salir de la habitación.&lt;br /&gt;En la otra habitación la visión era escalofriante: el posadero, Feria, estaba arrinconado y atemorizado en una esquina, la pared del ventanal había sido descuajada y en el hueco estaba flotando una persona.&lt;br /&gt;Una pequeña persona, chica, joven, de cabellos rubios en tirabuzones, con ropa vieja y mugrienta y un sombrero rosa descolorido por los rayos del sol, estaba flotando en el hueco donde antes había una pared, envuelta en un halo purpúreo.&lt;br /&gt;- Tú… -dijo la mujercita con voz de ultratumba y en tono amenazante, refiriéndose a Feria- tú me dejaste así…&lt;br /&gt;- No fui yo, te lo juro!&lt;br /&gt;- Noto la mentira carcomiéndote el interior… pensaba que era yo la niñita de tus ojos… y no esa! –dijo mientras ardía espontáneamente un cuadro de la habitación, con el mismo retrato que el del comedor-&lt;br /&gt;- Pero… como puedes decir eso? Yo te quiero y siempre te querré!&lt;br /&gt;- Mientes… mentiras! –gritó mientras elevaba al posadero en el aire y lo lanzaba contra el techo dejándolo caer a tierra de nuevo- no me gustan las mentiras…&lt;br /&gt;- No te miento… es la pura verdad! No hay otra mayor!&lt;br /&gt;- Mentiroso… a Carolina no le gustan las mentiras! –volvió a gritar la niña mientras elevaba a Feria de nuevo y lo lanzaba contra la pared por la que habían entrado Ygar y Satro-&lt;br /&gt;- Carolina, por favor, espera, no te precipites! Estás confundida! –gritó Ygar-&lt;br /&gt;- Tú no te entrometas, maldito! –gritó con todas sus fuerzas mientras comenzaba a temblar la hoja que sostenía Satro hasta que se la arrancó de las manos y sobrevolaba la cabeza de Feria-&lt;br /&gt;- ¿Qué vas a hacer? Hija mía, detente! –exclamó aterrorizado el posadero- &lt;br /&gt;- Tú me mataste! Y ahora he venido clamando venganza.&lt;br /&gt;- Tu madre… te llevó de paseo… me dijo que escapaste, que te fuiste de sus brazos. Yo te quiero, todavía te quiero!&lt;br /&gt;- Mi madre… -dijo más calmada mientras se llevaba las manos a la cabeza- no… ella no… -comenzaba a recordar lo que ocurrió aquella mañana- qué… qué me ocurre? –sus ojos habían cambiado de color, ya no eran negros como la propia noche que los rodeaba, eran azules, celestes, con un brillo comparable a pocos otros, con inocencia, felicidad, tranquilidad…- Hola papá.&lt;br /&gt;- Hija mía… &lt;br /&gt;- Mamá… ella fue… ella fue la culpable…&lt;br /&gt;- ¿Cómo? ¿qué ocurrió cielo? –dijo Feria mientras se acercaba gateando a su hija-&lt;br /&gt;- Ella me… mató.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras helaron el corazón de los presentes. El halo purpúreo que envolvía al fantasma de la niña había desaparecido, su mirada continuaba azul como la de los ángeles, y su padre intentaba acercarse a ella.&lt;br /&gt;- Pero… no es eso lo que me han dicho… -dijo la niña de nuevo- me han dicho que fuiste tú… pero no sé qué ocurre… ¿por qué? ¿por qué me dijeron que eras tú y he recordado otra cosa? ¿qué maleficio me han echado? No puedo… no puedo confiar en nadie… lo siento padre. –los ojos volvieron a un color oscuro, el aura reapareció y la espada, que había caído al suelo, se elevó de nuevo y se dirigió contra Feria-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin éxito, Satro e Ygar intentaron detener la espada, pero fallaron y la espada se incrustó en la espalda del posadero derribándolo inerte en el suelo.&lt;br /&gt;- Oh dios mío… qué he hecho? –dijo la niña-&lt;br /&gt;- Lo has… matado… -alcanzó a decir Satro con un hilo de voz-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carolina cayó al suelo estremeciéndose. Su cuerpo se comenzaba a deformar, aparecían bultos corredizos en su piel, hasta que poco a poco comenzó a formarse una nueva Carolina yuxtapuesta a la original.&lt;br /&gt;- ¿quién eres tú? –pudo decir la auténtica cuando ambos cuerpos se separaron-&lt;br /&gt;- Yo soy tú… y tú eres yo…&lt;br /&gt;- Tú eras la que me confundía.&lt;br /&gt;- Sí… envenenaba tu mente para lograr matar a tu guardián… y eso he conseguido.&lt;br /&gt;- Así que tú eres…&lt;br /&gt;- Sí… por fin nos encontramos Satro e Ygar… y Carolina… pero os puedo llamar por vuestros auténticos nombres? Los humanos os dieron nombres ridículos… apestosos… demasiado… carentes de sentido.&lt;br /&gt;- Dama de las Mentiras, el acceso a este mundo no te está permitido! Lo sabes.&lt;br /&gt;- Querida fantasmita… mi poder escapa a vuestro entendimiento… puedo materializarme en este plano cuando me plazca… no necesito de un huésped como los Tres…&lt;br /&gt;- Belial… -pudo decir Satro atónito a cuanto estaba presenciando-&lt;br /&gt;- Jejeje… mira quién me habla… querido “Satro” al igual que el príncipe del castillo devastado… he terminado con vuestros guardianes… ya no queda ninguno con vida… la más dura de realizar fue Carolina… tuve que poseer a su madre y luego su propio cuerpo… un duro trabajo, pero nada que yo no pueda hacer jajaja…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un soplo de heroicidad, Ygar, empuñando la daga que le había otorgado anteriormente Satro, seccionó el cuerpo fantasmagórico infantil de Belial por el cuello, rodando la cabeza por el suelo.&lt;br /&gt;- En fin… -dijo la cabeza de Belial mientras su cuerpo corría a colocársela de nuevo- veo que no soy bien recibida por los Tres… qué pena me causa… pero bueno, eso no importa… tarde o temprano caeréis.&lt;br /&gt;- ¿Qué pretendes Belial? –preguntó Carolina-&lt;br /&gt;- Sería demasiado estúpido de mi parte deciros mis perversos planes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Belial se difuminó en el ambiente en medio de una sonora carcajada. El cuerpo de Feria, junto al resto del edificio y hospedados, comenzó a arder de súbito, nadie pudo escapar del abrasador fuego del infierno salvo Satro e Ygar.&lt;br /&gt;- Carolina… te puedo hacer una pregunta? –dijo Ygar mientras iban caminando por las verdes y humedecidas praderas de Aranoch- por qué golpeabas el cristal de nuestra habitación?&lt;br /&gt;- Yo… no recuerdo haber golpeado más cristales de los que habían en el dormitorio de mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ygar y Satro escucharon unos ruidos provenientes de detrás. Al darse la vuelta descubrieron que no había nada y el sol comenzaba a salir. Al volver de nuevo a caminar hacia delante contaron en el suelo cuatro sombras: las tres suyas y otra, alargada y abultada. Tomando las empuñaduras de sus armas dieron un gran salto hacia atrás, quedándose detrás de su nuevo acompañante.&lt;br /&gt;- Tranquilos, él es mi amigo, verdad Kairos? –dijo Carolina-&lt;br /&gt;- Pero si es el mismo hombre de la noche pasada! –gritó Satro-&lt;br /&gt;- Exacto joven caballero de Kadrask… soy Kairos, guardián de Carolina.&lt;br /&gt;- ¿Guardián? Su padre y madre eran sus guardianes! –gritó Ygar- no nos engañes-&lt;br /&gt;- Eso es lo que tuvimos que hacer creer a Belial. Todos sabíamos lo que iba a ocurrir esta noche pasada. Todos lo aceptamos… incluido el propio posadero… sabíamos que tras el ataque a Kadrask y al Castillo de Plata, Carolina sería su próximo objetivo. Por eso vine. Os guiaré en este largo camino con mis artes oscuras.&lt;br /&gt;- Kairos… ¿te puedo hacer una pregunta? –se aventuró a decir Satro-&lt;br /&gt;- Dime, guerrero de Kadrask, ¿qué quieres saber?&lt;br /&gt;- ¿Qué somos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;ASCENSIÓN&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace tiempo, poco más de una veintena de años para los humanos, regresé al Infierno y capitaneé las hordas del submundo, conseguí el dominio sobre este territorio y terminé con la intrusión de Azmodán, sellando su esencia en una piedra. Ahora, tras inspeccionar cada piedra de este reino, por fin encontré el libro que necesito y el cual será el colofón apropiado para mi biblioteca arcana. Eilis, eres mi hombre de confianza, así como mi mano derecha y mi brazo ejecutor. Necesito que me traigas a un infante humano, a ser posible con vida. No necesitamos sangre coagulada para el ritual.&lt;br /&gt;- Mi Dama, la Antigua Tristam se haya bajo su jurisdicción; tanto los escombros de la Catedral de Diablo como los despojos de la Colmena donde antaño habitaba Na-Krull. Santuario está preparado para su Ascensión.&lt;br /&gt;- Está bien, mi fiel siervo… ahora, tráeme a una criatura joven… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las imágenes holográficas desaparecieron y Belial se sentó de nuevo sobre su trono. En la puerta, conmocionado por lo que había escuchado, Somarek aguardaba a que su mente asimilara todo.&lt;br /&gt;- He sido rechazado… conducido a un segundo plano… mis consejos dejaron de ser escuchados por sus oidos hace tiempo… mi compañero me ha mentido y ocultado información… he sido… traicionado. –se repetía Somarek en voz baja- Esto no va a quedar así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Belial, atenta al monólogo de Somarek, esbozaba una amplia y malévola sonrisa. Sin ninguna duda, su mente estaba planeando algo realmente sabroso para su insaciable apetito de caos.&lt;br /&gt;Sus finas manos atrajeron mediante un embrujo un tomo polvoriento, depositado en su enorme biblioteca y custodiado por dos gárgolas de temibles colmillos. El tomo se posó suavemente sobre su regazo y, poniendo una mano sobre él, la dama notaba su prohibido poder, una magia tan fuerte que el mismísimo Sello del Infinito apenas era capaz de contener. Con la palma de su mano, cubierta por un paño de seda, retiró el polvo que se había posado sobre sus tapas gruesas forradas con cuero de demonio. Entonces, las letras que anteriormente sólo se podían ver tupidas y borrosas, brillaban con el fulgor de los astros y relucían como soles de plata. Ahora se podía leer bien claramente la cubierta, algo que hizo brotar chispas de ilusión y ansiedad en los ojos de Belial: Secretos Arcanos de los Horadrim.&lt;br /&gt;Abrió el tomo y el poder oscuro la inundó, se sintió presa de una energía tan pura y oscura que casi se podía equiparar a la suya propia. A su mente vino una visión: un acantilado, el mar a sus pies, con oleaje embravecido, rocas afiladas en su fondo, el cielo cubierto por densas y oscuras nubes que no dejaban traspasar los rayos del astro rey. Su visión se quedó en un punto, en la lejanía, casi en la línea del horizonte, allí había algo, se acercaba lentamente, la estaba llamando. Belial salió de su trance y percibió otra fugaz visión, la de aquél ser, una bella figura femenina, pálida, con el pelo largo, medio azul medio negro, ojos rojos y recostada sobre una gigante roca, tocando un arpa mientras el viento mecía su vestido. Pronto se fijó en sus ojos: dos grandes fogones rojos como rubíes, mirando sin cesar, sin parpadear un segundo, escudriñando el alma, mientras sus labios, finos y delicados, se movían tarareando una canción que la brisa marina se llevaba consigo misma. La dama de las mentiras se incorporó, anonadada de nuevo como estaba de esa visión.&lt;br /&gt;- Dama de las Mentiras, este libro ha estado protegido y sellado durante generaciones por la magia de los Horadrim. No debes tener acceso a sus conocimientos.&lt;br /&gt;- ¿Cómo una figura que proviene de la misma oscuridad que yo, guarda los secretos horádricos?&lt;br /&gt;- Es mi cometido.&lt;br /&gt;- Lo siento cariño, pero tengo una misión que cumplir, y para ello necesito tener acceso privilegiado a estos textos.&lt;br /&gt;- Antes de que abrieras el libro, esto era un mar tranquilo, con vida, con flora y fauna. Tu mera presencia lo ha convertido en un escenario apocalíptico. Te ruego que cierres el libro y nunca más lo vuelvas a abrir.&lt;br /&gt;- ¿Quién te crees que eres para tratarme así?&lt;br /&gt;- Puedes tener la esencia de cuantos grandes demonios quieras, pero ni con todo ese poder podrás tener la más ínfima posibilidad de que amablemente te deje acceso a estos conocimientos. Por última vez, te invito a que te marches.&lt;br /&gt;- Este libro guarda el texto que necesito, el hechizo de sombras definitivo… aquél que los magos Horádricos siempre tuvieron miedo a conjurar pero que lograron desencriptar de las mismísimas entrañas de la Madre Sombra.&lt;br /&gt;- Mis más humildes disculpas pero soy la defensora de este libro.&lt;br /&gt;- Entonces no queda otra salida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mar se secó y el acantilado se desmoronó, convirtiéndose en grava. Todo aquél mundo onírico temblaba desde sus más arcanos cimientos. La mujer no podía evitar disimular en su rostro el pavor que la presencia de Belial estaba causando, distorsionaba aquella realidad, creada por los hechizos horádricos para autodefenderse, incluso podía hacer quebrantar la firme voluntad de su guardiana.&lt;br /&gt;Se abrió una profunda grieta en el suelo ya seco y emergió un gigantesco golem de fuego y roca líquida, conjurado por la mente de Belial, que se dirigía contra la guardiana. Antes que pudiera defenderse, el calor que desprendía el golem incendió su traje y quemó su carne, cuando llegó a su altura, la protectora no era más que huesos blandos y fundidos con el oro del arpa y la piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ni siquiera los mismísimos Horadrim pudieron predecir mi poder. –dijo Belial orgullosa de sí misma cuando, al chasquear los dedos, el golem de fuego estalló- y ahora… a por los hechizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Belial volvió a sí misma, se encontró a Eilis frente a ella, en posición de reverencia, con una cadena atada al cuello de un niño humano.&lt;br /&gt;El chiquillo, llorando desconsolado, con las manos encogidas sobre su cuerpo y temblando desde las piernas, miraba con temor a Belial y al ser que le había traído ahí.&lt;br /&gt;- Bien… un niño pequeño, humano, lo que necesito para el conjuro…&lt;br /&gt;- Mi dama, desconozco el motivo de vuestro hechizo, pero va siendo hora de pasar a la acción. No podemos dejar Tristam y la Colmena así, necesitamos una ofensiva inmediata, asegurar el perímetro.&lt;br /&gt;- Temes a los humanos?&lt;br /&gt;- No a los humanos y no, no temo, pero no quiero que sus planes se vengan abajo por una ofensiva rápida del Cielo.&lt;br /&gt;- El Cielo está demasiado ocupado en sus asuntos como para preocuparse por lo que ocurre en Santuario. No temas por ello. De todas formas… resta muy poco tiempo para que todo comience.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño, aterrado trató de escapar de la presencia de aquellos dos seres, pero la cadena que se encontraba en torno a su cuello se tensó y le impidió cualquier huida. Resignado e impotente, cayó al suelo sobre sus rodillas y, con la cabeza agachada lloró.&lt;br /&gt;- Todo está preparado, mi Dama. –dijo Somarek penetrando en la sala desde el umbral de la puerta- el altar está listo para que vos lo uséis.&lt;br /&gt;- Muy bien, ve allí y espéranos, gracias –contestó amablemente Belial-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue suficiente una mirada para que Eilis estallara en un cúmulo de sonoras carcajadas mientras Belial fue hacia una mesa de la sala y tomó un libro y una daga.&lt;br /&gt;- Trae al humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos demonios, portando al infante a tirones de su correa, recorrieron los grandes pasadizos del castillo hasta llegar a una gigantesca sala, con las paredes decoradas con grandes y voluminosas pinturas engarzadas con preciosa joyería y, en la bóveda de media esfera, cuatro nervios de oro distaban desde cada una de las columnas sobre las cuales descansaba la cúpula cruzándose en el centro, donde estaba dibujada con lapislázuli y jade la estrella de cinco puntas del infierno. En la sala, justo debajo de la gran bóveda, un altar elevado diez metros sobre el suelo, muy exquisitamente preparado con telas de lino, cofres de marfil, candelabros de damasquino. En torno al altar, en forma de círculos concéntricos, asientos y bancos para aquellos que presencien las ceremonias oficiadas. La sala se encontraba situada en el centro de todo el castillo de Belial, en la parte más alta, de tal forma que aquella cúpula era la construcción con mayor altura de cuantas estaban erigidas en el Infierno.&lt;br /&gt;La dama de las mentiras se quedó en el umbral del pórtico que daba acceso a la sala mientras Eilis, tomando al niño por el cuello, se dirigió a Somarek. El Sumo Sacerdote ataviado con sus mejores galas y una corona de huesos de demonios y un acompañante, de piel parda y largos colmillos, pezuñas de cabra y barba de chivo ambos, salieron a recibir a su superiora y le entregaron unas ricas vestimentas y éste entregó al acompañante el libro que había tomado de la biblioteca.&lt;br /&gt;- Es la hora –dijo el Sumo Sacerdote con su voz sepulcral- los astros están correctamente alineados, todos los preparativos están consumados, y Tristam y La Colmena han vuelto a nuestros dominios.&lt;br /&gt;- Muchas gracias, Raknos. –confirmó Belial mientras se vestía con las ropas que le habían sido entregadas y el Sumo Sacerdote le derramaba por encima sangre de féminas corruptas vírgenes-&lt;br /&gt;- Ahora sólo queda la ceremonia. Por favor, acompañadnos, nuestra Dama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belial tomó al niño humano y lo lanzó contra el altar dejándolo casi inconsciente. Tomó cuatro punzones con los que lo clavó a la fría losa, mientras la sangre que brotaba, por los canales dibujados en ella, era conducida por canalizaciones que rodeaban todo el conjunto del altar hasta hacer el mismo dibujo de la estrella de cinco puntas que sobre ellos se situaba.&lt;br /&gt;- Sangre coagulada arriba y sangre fresca abajo, la sangre que sale de tu cuerpo y la sangre que recorre mi cuerpo. La vida abajo y la muerte arriba. Frío y calor. Aire y Tierra. Dos mitades de un todo que nunca pueden juntarse… dos hemisferios que hasta ahora nunca se han tocado… hasta ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño, con cara de pánico, desangrándose sobre aquella losa inerte, comenzaba a marearse, la sangre comenzaba a escasear y el ambiente de la sala le molestaba.&lt;br /&gt;- Madre… escucha mi rezo, atiende mi petición. Madre de la Oscuridad, Reina de la Noche, Asesina de Almas Errantes, Diosa de la Pesadilla… atiende a tu hija, atiende a Belial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El castillo comenzó a temblar y aparecieron algunas grietas en él. Se desmoronaron varias alas del mismo y otras tantas quedaron seriamente dañadas. El Santuario del Caos se estaba viniendo abajo. Sus restos quedaron como una obra post-apocalíptica: un torreón central intacto, incólume, amenazante con su oscura forma, elevado sobre despojos del castillo y, frente a él, una torre mucho más pequeña, la biblioteca arcana de Belial.&lt;br /&gt;Rápidamente mugrientas y oscuras sombras, almas de los sin descanso, comenzaron a pulular en rededor a los despojos, haciendo la visión notablemente más fantasmagórica y aterradora.&lt;br /&gt;La Torre del Caos se había convertido, en un instante, en el centro neurálgico, en el ombligo de todo el Infierno.&lt;br /&gt;No obstante, los sucesos no habían concluido todavía: la Dama de las mentiras había continuado recitando el conjuro del libro y el infante había sucumbido a las garras frías de la muerte. Las dos estrellas se encontraban encendidas en llamas y el ambiente de la sala junto a las ropas de Belial, la otorgaban una visión de deidad.&lt;br /&gt;- Diosa de la Pesadilla eterna, tú que moras en el mar del caos, he sacrificado a un inocente para traerte de vuelta, he hecho libación para sufrirte, he rezado a la muerte para que me ataque sin piedad para poder verte. Y he superado todas estas pruebas sin flaquear. Soy la Elegida, aquella en la cual el Destino ha depositado su gracia.&lt;br /&gt;- Ojos de humano, alas de ángel, cuernos de demonio, son las ofrendas que te otorgamos. –conjuró el Sumo Sacerdote- &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Belial se tornó áureo, comenzó a elevarse del suelo, su mirada severa se transformó por una mirada sin sentimientos, cruel, despiadada, de color dorado. Las estrellas de fuego dejaron de arder y se disiparon, al igual que la cúpula al estallar. Todo el infierno se contrajo, contuvo la respiración mientras Belial estaba flotando sobre el altar. Todo estaba saliendo según lo planeado. De repente, los labios de la dama se abrieron y su voz sonó, llamando a Somarek a su presencia.&lt;br /&gt;- Somarek… me has servido bien, por ello quiero agradecértelo. Formarás parte de mi nuevo ser… tú siempre has sido la clave de mi Ascensión. Necesitaba un gran potencial mágico para ello y ahora, con la fuerza de la Diosa de la Pesadilla, te la arrebato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somarek flotó en el aire en dirección a la dama. Le tomó entre sus brazos, sujetándolo también con sus piernas. Volcó su cabeza hacia un lado y con sus afilados dientes le mordió en la garganta, chupándole la sangre, absorbiendo su fluido vital, drenándole la magia. En cuanto el mago no era más que una carcasa vacía, un halo plateado emergió de Belial, confundiéndose con el áureo.&lt;br /&gt;Su plateada luz inundó todo el infierno, sembrando el caos y la destrucción por donde pasaba. Todo el infierno estaba sufriendo, exceptuando la torre, por su Dama, para poder realizar el conjuro de la Ascensión.&lt;br /&gt;- Todo preparado… ahora… -dijo Belial- Predicción Cósmica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los astros necesarios estaban alineados, Belial flotaba sobre la cúpula y la luz plateada cesó de súbito. El infierno entero quedó destartalado, destruido, agotado, no era más que un enfermo en su fase terminal. Zonas enteras quedaron arrasadas, ni siquiera las llamas tenían algo que comer ahí.&lt;br /&gt;Tras un resplandor cegador, Belial volvió a la normalidad, sobre el altar, arrodillada en el suelo, exhausta, mareada, pero distinta. Eilis fue a tomarla, la ceremonia había concluido y llevó a su señora a una de las habitaciones que permanecían en la torre.&lt;br /&gt;- Eilis… -logró decir Belial-&lt;br /&gt;- ¿Sí, mi Dama?&lt;br /&gt;- Ha funcionado… he Ascendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;Acto VII:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;APPROPINQUANTE FINII MUNDI&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi Dama... ahora que os encontráis en perfecto estado de salud, ¿cuál será vuestro próximo paso? –preguntó Eilis sobre el lecho donde reposaba Belial, en la oscuridad más profunda del averno-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin contestar de voz o de pensamiento, los ojos de la dama de las mentiras se iluminaron y ante ella apareció el tomo mohoso que dejara anteriormente en la biblioteca. Tomándolo con una mano, posó la otra en la cubierta y el libro se abrió por una página concreta, llena de dibujos y símbolos rúnicos, así como palabras arcanas y textos más antiguos que la propia existencia.&lt;br /&gt;Eilis palideció de súbito, sus ojos se agrandaron como grandes esferas plateadas y su boca se entreabrió, la sangre dejó de correr por su cuerpo y su mente se conmocionó.&lt;br /&gt;- Sí… ese es el objetivo de mi Ascensión… tener el poder mágico suficiente como para liberar tal Poder.&lt;br /&gt;- Pero… -dejó la frase inacabada con lo único que podía salir de su alma-&lt;br /&gt;- No temas mi amado guerrero, ni tú ni yo sufriremos el Poder: lo dominaremos, seremos los dueños de la fuente de todo el Poder, antes de su decantamiento por lo sagrado y lo profano.&lt;br /&gt;- Confío en vos, mi Dama Oscura, pero es demasiado arriesgada tal empresa, reconsideradlo.&lt;br /&gt;- He dicho que no debemos temer, si controlamos el Poder antes de que tome forma, seremos sus dueños eternos. Gracias al Oráculo del Ocaso, que acertó en sus predicciones sobre los hechos de los Horadrim al encerrar los espíritus de los Tres en las Piedras del Alma. Desde entonces vi claro el plan: expulsarlos del infierno, y luego cazarlos uno a uno hasta retomar todas las esencias. Las Tres no me fueron suficientes y perseguí también al que había sido mi colaborador: Azmodán. Ahora, con las 5 esencias y contigo, puedo controlar a la Fuente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Kairos acompañaba a los jóvenes protegidos bordeando el río Entsteig, mediante el cual terminarían por salir de las verdes praderas de pastos de Aranoch para adentrarse en las castigadas montañas del sistema sur oriental de lo que antaño era conocido como las tierras bárbaras, actualmente un vasto conjunto de picos escarpados y yermos formaban los despojos de la civilización bárbara.&lt;br /&gt;A lo lejos, a un día de camino, se podían divisar ya los principales picos montañosos, cubiertos de nieve, con tonos rojizos.&lt;br /&gt;- Definitivamente, Santuario tardará demasiado en olvidar lo que sucedió aquí hará una veintena de años… Belial, la Explosión de la Piedra del Mundo, la erradicación de los Horadrim… demasiados hechos socavaron el corazón de nuestro mundo. Está agonizante… estas montañas nos recuerdan aun hoy los hechos que tuvieron lugar, y en lo que fue Harrogath aún hoy, en la quietud de la noche, en la calma más esperada del día, todavía pueden escucharse sonidos sepulcrales de sus habitantes sufriendo. Santuario está gravemente herido.&lt;br /&gt;- Kairos… -dijo Ygar- todavía no nos has contestado, has eludido la pregunta que te hicimos.&lt;br /&gt;- No la he eludido, simplemente es que descubriréis vuestra naturaleza en el momento en que sea necesario –dicho esto ojeó ojo avizor a los tres acompañantes y continuó mirando al frente, siguiendo unos pasos que su mente y su instinto le orientaban, siempre en dirección al norte-&lt;br /&gt;- Somos todos mayorcitos… y tú el que más, Protector, -dijo irritada Carolina- creo que todos necesitamos aclarar unas cosas…&lt;br /&gt;- Las cosas serán aclaradas en su debido momento… ahora no es tiempo para hacerlo. –dijo mientras señalaba los nubarrones negros que crecían tras ellos, emanando desde el Castillo de Kadrask y el Castillo de Plata- Si la Oscuridad nos atrapa estaremos perdidos.&lt;br /&gt;- Almenos –pidió Satro- dinos a dónde nos dirigimos.&lt;br /&gt;- Querido caballero de Kadrask… nos dirigimos al único lugar en donde la Oscuridad jamás podrá poner sus negras manos: el Monte de las Almas Perdidas. Allí encontraremos la Ciudad del Sempiterno, es lo más parecido a lo que vosotros tres podéis llamar hogar. Todo al norte, pasando el Cráter Arreat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche se cernió sobre ellos como un halcón se abalanza contra su presa. Pero pese a la eterna oscuridad que les invadía segundo a segundo y entorpecía sus pasos, fue por otro factor por el cual tuvieron que descansar: el cansancio se apoderaba de los dos jóvenes e incluso comenzaba a hacer mella en Kairos.&lt;br /&gt;Por voluntad unánime decidieron descansar, hacer un alto en el camino y pasar la noche, aunque fuera bajo el cobijo de una cueva situada en uno de los márgenes del río.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nuestra Dama me ha enviado a cumplir con el cometido de erradicar a aquellos que huyeron de Tristam y de la Colmena. Cuento con vosotros dos, Caballeros del Cielo, para que resguardéis y mantengáis a salvo a Belial, así como que cumpláis con cuanto ella desee.&lt;br /&gt;- No lo dudes Atormentador… nosotros nos encargaremos de Nuestra Dama.&lt;br /&gt;- Bien… Barakel y Nelchael, no defraudéis la confianza que en vos poseemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satro despertó sobresaltado de su sueño, lo acostumbraba a tener ligero cual peso de una pluma, pero esta noche había dormido de forma muy profunda y placentera: su lecho de hojarasca y musgo le había resultado tan confortable como la mismísima enfermería del Castillo de Plata. Al incorporarse se percató que Ygar todavía dormía y que Kairos no estaba en su lecho, al igual que tampoco había pista alguna sobre el paradero de su compañera fantasmagórica. Tomó la vaina de la espada y se la ató a su cinturón, para seguidamente ceñirse una pesada capa de viaje, raída y polvorienta, que usaba para protegerse del frío nocturno.&lt;br /&gt;Así emergió Satro de Kadrask de la cueva en la cual había estado durmiendo para encontrarse en la entrada a su compañero más adulto fumando en pipa y con la mirada perdida en el horizonte colapsado por los montes, la cual volvió a sí misma al escuchar los pasos de Satro fuera de la cueva. Una pequeña hoguera daba cuanta iluminación podían esperar.&lt;br /&gt;- Adelante Envy, siéntate junto a mí.&lt;br /&gt;- ¿Envy? Soy Satro –dijo perplejo-&lt;br /&gt;- Los habitantes de este plano te pusieron nombre con raíces propias de su cultura…&lt;br /&gt;- A eso se refería Belial aquella noche… -las palabras que pronunció la copia de Carolina en la posada de Feria le volvieron a la mente una y otra vez-&lt;br /&gt;- Sí… a eso se refería… yo la escuché y fue cuando supe que tarde o temprano os lo debía contar.&lt;br /&gt;- No entiendo nada, por favor, explícame.&lt;br /&gt;- Hace en concreto 20 años y 11 meses, ocurrió el desastre de la Piedra del Mundo y Belial logró recuperar las esencias de los Tres Grandes: Diablo, Mefisto y Baal. Poco más tarde, el arcángel Tyrael fue ajusticiado por, según dice el Cielo, colaborar con los demonios en sus perversas maquinaciones.&lt;br /&gt;- Y eso… ¿qué tiene que ver con nosotros? –preguntó Ygar emergiendo por la cueva-&lt;br /&gt;- El Cuerpo de Tyrael fue eliminado… excepto dos partes que otro arcángel, Hadriel, consiguió recuperar: el cerebro y el corazón. Ambas partes fueron entregadas a dos cuidadores en Santuario, con la esperanza que crecieran y tuvieran dotes especiales para, si algún día fuera necesario, combatir al mal que se avecine. Tyrael, en el cielo, tuvo descendencia, pero no fue realizado por completo, únicamente sobrevivió el alma, encerrada en su espada Ira Celeste. El cerebro creció correctamente, y se llamó Serivela, nombre cambiado por Carolina, el corazón creció también y se le llamó Envy, cambiado por Satro.&lt;br /&gt;- Entonces yo soy…&lt;br /&gt;- La espada se abrió y se liberó el alma, formándose al tercero: Ashuel o llamado también Ygar. Y la espada es en concreto, el paquete que fui a recoger a la posada, y que ahora te entrego. Espero que sepas manejar bien un arma, porque esta se forjó en la fragua del cielo, adecuada especialmente para ti. Vosotros no sabíais nada, pero Seriuela sí, al compartir mente con Belial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kairos abrió su manto y sacó el paquete, todavía envuelto, que le había entregado Feria horas antes de fallecer y lo tendió a Ygar.&lt;br /&gt;- Aquí tienes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El príncipe la tomó entusiasmado y abrió el envoltorio, descubriendo una hoja cristalina, pura y con símbolos rúnicos en azul, con empuñadura de un material transparente y dúctil, con reflejos dorados y rojizos.&lt;br /&gt;- Kairos… -dijo Carolina apareciendo por detrás de ellos-  no hay salida.&lt;br /&gt;- Mierda.&lt;br /&gt;- Esta oscuridad… la noche no debería haber pasado ya? –preguntó alarmado Ygar-&lt;br /&gt;- La noche… hace tiempo que pasó. La oscuridad nos ha absorbido. Ha sido más rápida que nosotros.&lt;br /&gt;- Como siempre tan inteligente… Kairos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!-- Begin PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;&lt;!-- End PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;Bastó esa voz para que se helara la sangre a todos los presentes, un simple susurro que perfectamente hubiera podido ser el murmullo del viento o el correr del agua se convirtió en una trampa mortal para aquellas cuatro almas. Sonidos de pasos en lo lejano, acercándose lenta y pausadamente, siguiendo un ritmo claramente establecido, alguna risita de vez en cuanto que hacía palpitar más y más deprisa los corazones. Eilis el Atormentador les había encontrado y ahora les daría caza.                                                                             &lt;span class="postbody"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;Acto VIII&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;EL PODER DEL ATORMENTADOR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida se pudría con el firme avance del Atormentador a través de la frescura del valle de Aranoch. Distaba muy poco espacio entre el Demonio y el grupo resguardado tras Kairos quien aguardaba el momento justo para desenvainar su daga.&lt;br /&gt;El ser infernal se detuvo, miró a los lados y una sonora carcajada emanó de lo más profundo de su corrupta alma. Como líquido sin recipiente, se deshizo en acero derretido y se filtró en la tierra.&lt;br /&gt;Conforme pasaba el tiempo la carcajada era más próxima y la verde hierba se moría en dirección a Kairos, el Atormentador avanzaba hacia ellos desde el subsuelo en tres direcciones: de frente y por ambos lados.&lt;br /&gt;La risa era ya intensa y demasiado cercana cuando por cada lado brotó una mano de acero desde las entrañas del suelo y de frente se abrió una enorme boca cuyas fauces luchaban por alargarse más y más para poder engullir a sus adversarios.&lt;br /&gt;Un certero desenvaine de daga en el preciso momento cortó el mismísimo acero de las dos manos de Eilis en el acto en que las mandíbulas se cerraban frente a ellos. Las manos muertas cayeron al suelo derritiéndose y filtrándose de nuevo por la tierra.&lt;br /&gt;Tras ellos reapareció de nuevo el Atormentador, de espaldas, masajeándose la muñeca izquierda y sonriendo.&lt;br /&gt;- Veo que tienes ganas de jugar, Kairos… yo también –lanzó una fugitiva mirada por encima del hombro y su cuerpo se volvió a derretir, pero esta vez no se filtró al suelo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el líquido permanecía en la superficie, blando, dúctil, completamente tranquilo y manejable. A una orden, Kairos y su grupo se retiraron de la escena unos cuantos metros para guardar las distancias.&lt;br /&gt;Otra sonora risotada emanó del líquido, el cual se irguió y formó la silueta líquida de Eilis.&lt;br /&gt;- Veamos ahora quién aguanta más… si tus amigos o mi acero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo del demonio se partió por la mitad realizando una copia idéntica, y estas dos a su vez en cuatro y estas cuatro en ocho, y así continuamente, llegando a formar un auténtico ejército de acero líquido.&lt;br /&gt;- No temas… este ejército tiene poca fuerza para poder enfrentaros…&lt;br /&gt;- ¿cuál es el propósito?&lt;br /&gt;- Jejeje… tengo el infinito orgullo de presentaros a mi montura alada: yo te conjuro Dramor, Señor de todos los Dragones. Pero para ello necesito sacrificios… sacrifico a todo mi ejército en pos de Dramor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las copias de Eilis se deshicieron en acero líquido y un temblor sacudió Santuario, breve y de escasa intensidad pero suficiente para impacientar al grupo de Kairos.&lt;br /&gt;Tras el sismo no había rastro alguno del acero de los clones en el suelo, había desaparecido todo, incluso el propio Atormentador.&lt;br /&gt;- Ahí arriba! –exclamó Ygar y con su tembloroso dedo índice apuntó al cielo, entre las nubes, donde comenzaba a dibujarse una silueta-&lt;br /&gt;- Si es eso es demasiado grande. –musitó Carolina asustada-&lt;br /&gt;- Ahora… despojos celestiales, sufriréis la cólera del Rey de los Dragones. Adelante Dramor, atácales con tu bola piroclástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras un irritante sonido proveniente del dragón, todavía oculto tras las nubes, apareció de entre ellas un enorme proyectil de lava incandescente dirigido contra Kairos.&lt;br /&gt;- Símbolo del Agua y del Viento, yo os conjuro. –convocó el encapuchado y ante ellos un muro de agua brotó del muerto suelo y junto a fuertes vientos convirtieron la bola de magma en una simple roca que, reducida su potencia, cayó al suelo-&lt;br /&gt;- Hm… no solo eres diestro con la daga sino además eres un conjurador… está bien jejeje…&lt;br /&gt;- Eilis, el fuego siempre ha podido con el metal. Convoco al Símbolo del Fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a ellos se dibujó un círculo en el suelo con símbolos rojizos y un enorme géiser de fuego líquido brotó de él hacia la nube donde se escondía Eilis.&lt;br /&gt;- Insensato… adelante Dramor… demuestra por qué eres la montura del Atormentador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La silueta del dragón desapareció de entre la nube, cuyos gases fueron consumidos inmediatamente por el géiser.&lt;br /&gt;Un nuevo chillido proveniente de las cuerdas vocales de Dramor, todavía más estridente que el anterior, atravesó las nubes y, como si fuera una maravilla de la naturaleza, algo interno a su organismo, un ser de lava surgió de la grieta que había creado el géiser. Tosco, con rocas sin fundir en su cuerpo, incandescente, a una temperatura capaz de fundir las entrañas de la tierra, la mole, dominada por el dragón, avanzaba hacia el grupo de Kairos a paso lento pero incesante.&lt;br /&gt;- Símbolo del Agua y de Gea, protegedme, yo os conjuro! –volvió a conjurar el hechicero-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se abrió una brecha y el suelo entero tembló, haciendo que la enorme mole cediera a los movimientos tectónicos y se estrellara contra el suelo. Al instante, un torrente de aguas apareció de entre las marchitadas hojas y empapó al ser de lava, convirtiéndolo en pura roca inerte.&lt;br /&gt;Agotado, Kairos cayó al suelo sobre sus rodillas, exhausto tras tanto sortilegio de los elementos. Las gotas de sudor resbalaban por su frente, su mirada se perdía entre la hierba y la daga estaba de nuevo envuelta en su funda.&lt;br /&gt;Carolina dio un paso al frente, y con la mirada puesta en las nubes recitó un nuevo hechizo ante la atónita mirada de los presentes, incluido Eilis que observaba desde el cielo, siempre oculto.&lt;br /&gt;- Aquellos que pobláis el cielo y el firmamento, aquellos que nos disteis vida y agua, aquellos que con vuestra sagrada gracia nos trajisteis libertad y razón, os rezo para que nos ayudéis de nuevo. Seres de lo Abstracto, señores de lo Inmaterial, reyes de lo Espiritual, os conjuro para que con vuestras sacras bendiciones nos den algún lugar de paz en tal ajetreada lucha.&lt;br /&gt;- ¿Cómo conoces esa magia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo respuesta hacia Satro quien, junto a Ygar y Kairos, permanecieron tras el fantasma, aguardando al resultado del conjuro. El hechicero, consciente de la envergadura de tal poder y de las consecuencias que podía acarrear si alguien más supiera de sus consecuencias, se incorporó y volvió a tomar la daga entre sus manos, preparado para recitar nuevos encantamientos con tal de frenar al mismísimo Atormentador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eilis… -dijo una voz femenina en la cabeza del demonio- acaba con esa niña, si realiza ese hechizo y lo sabe controlar, es posible que sea la única arma capaz de herirme.&lt;br /&gt;- Sí mi Dama. No temáis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kairos se percató de estas palabras, al tiempo que Carolina caía inconsciente al suelo, con los ojos cerrados y la cabeza reposada sobre sus manos.&lt;br /&gt;- Ygar y Satro, debéis avanzar hacia el norte, siempre hacia el norte, hasta que encontréis el Monte de las Almas, allí, preguntad por Verin, ella os dará las respuestas a todas vuestras preguntas. Corred!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dichas estas palabras, Ygar y Satro se sobresaltaron y sin entender el porqué debían huir y no plantar cara al Atormentador, tomaron el desfallecido cuerpo de la chica, extrañamente comenzaba a pesar demasiado como para ser un fantasma, y se alejaron corriendo del lugar, dejando a Kairos atrás.&lt;br /&gt;Tras una intentona de ir tras ellos por Eilis, el hechicero saltó tras él y le agarró fuertemente por la espalda.&lt;br /&gt;- No has terminado conmigo! –gritó Kairos-&lt;br /&gt;- Cierto… aun no… Dramor… persíguelos, tengo asuntos que tratar antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra del gran dragón alado los sobrevoló en dirección a los huidizos Ygar y Satro, quienes todavía estaban remontando el curso del río Entsteig.&lt;br /&gt;- Bola Espiritual!&lt;br /&gt;- Síndrome Sangriento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos rivales lo daban todo con tal de terminar con el otro y salir por unos u otros motivos, en dirección a los otros tres.&lt;br /&gt;Una gran nube de humo se levantó con el impacto directo de ambos conjuros, expulsando a cada uno de los contendientes en direcciones contrapuestas.&lt;br /&gt;- Tu fe en la humanidad te ciega.&lt;br /&gt;- Tu corrupción ha terminado por hacerte esclavo en lugar de libre.&lt;br /&gt;- No hay nada más patético que un celeste interponiéndose entre los humanos y los demonios.&lt;br /&gt;- ¿Nunca te miraste al espejo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eilis montó en cólera y atacó con saña y conjuros a Kairos, quien cada vez adoptaba una posición más y más defensiva.&lt;br /&gt;- Símbolo de Gea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una prisión de rocas sepultó a Eilis, dando un poco de tiempo para que Kairos se reordenase y adoptara un mayor control sobre la situación.&lt;br /&gt;- Corrupción del Símbolo de Gea!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kairos se quedó sorprendido por este contra hechizo, nunca había sido nombrado y desconocía de sus efectos.&lt;br /&gt;La daga plateada se volvió negra, como el azabache, la empuñadura vibraba cuando antes era fina y delicada, y el símbolo marrón de Gea se tornaba verde oscuro. La prisión de roca se solidificó y sin previo aviso una gigantesca zarpa salió de uno de sus laterales para, con sus afiladas púas, atravesar el cuerpo de Kairos.&lt;br /&gt;El conjuro se desvaneció como polvo que se lleva el viento y el empalado cayó al suelo herido de gravedad, mientras el Atormentador se acercaba tarareando y silbando hacia el cuerpo.&lt;br /&gt;Cuando llegó al agonizante hechicero, apenas podía más que balbucear, se agachó en cuclillas y puso su mano en el interior de la cavidad pectoral que había producido el contra hechizo para, en un arrebato de cólera y sed de sangre, convertir su mano en un afilado cuchillo y cortarle las propias entrañas mientras todavía seguía vivo.&lt;br /&gt;Sus gritos de dolor y de tormento llegaron a ser escuchados por Satro e Ygar, quienes continuaban escapando del dragón Dramor.&lt;br /&gt;Eilis continuaba removiendo las tripas de Kairos mientras con la otra mano comenzaba a sajarle la piel a tiras lamiéndole el músculo y mordisqueándolo en las zonas más sensibles y con mayores centros nerviosos.&lt;br /&gt;El tormento de Kairos era insufrible, pero él sabía que en cuanto sus fuerzas le abandonaran, Eilis marcharía contra sus dos protegidos, debía aguantar y sufrir para darles cuanto margen necesitaran para cargar con la pequeña Carolina a cuestas hacia el Monte de las Almas.&lt;br /&gt;Su voluntad era muy fuerte y el Atormentador jamás pudo quebrarla, pero su cuerpo ya estaba muy torturado y sus vísceras, todavía vivo, estaban escapadas fuera de su cuerpo.&lt;br /&gt;- Muy bien… Kairos… me has divertido más que ningún otro ser a quien haya torturado… pero, tengo que volver a mis quehaceres, así que tendré que liquidarte definitivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su poder mental, arrancó una enorme roca de la montaña la atrajo hasta ellos, aplastando el agonizante cuerpo de Kairos bajo de ella.&lt;br /&gt;- Y ahora, angelito, despliega tus alas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De debajo de la roca emergieron dos grandes y preciosas alas de plumas blancas que se enredaron en la piedra.&lt;br /&gt;- Dramor, vuelve… por hoy ya me he divertido bastante, deja a ese niños que jueguen con sus ilusiones… su protector ha caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eilis voló sobre Dramor hacia la antigua Tristam, donde se posó de nuevo sobre su torreón, a esperar nuevas órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;Acto IX:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;EL MONTE DE LAS ALMAS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ygar y Satro, debéis avanzar hacia el norte, siempre hacia el norte, hasta que encontréis el Monte de las Almas, allí, preguntad por Verin, ella os dará las respuestas a todas vuestras preguntas. Corred!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dichas estas palabras, Ygar y Satro se sobresaltaron y sin entender el porqué debían huir y no plantar cara al Atormentador, tomaron el desfallecido cuerpo de la chica, extrañamente comenzaba a pesar demasiado como para ser un fantasma, y se alejaron corriendo del lugar, dejando a Kairos atrás.&lt;br /&gt;Tras una intentona de ir tras ellos por Eilis, el hechicero saltó tras él y le agarró fuertemente por la espalda.&lt;br /&gt;- No has terminado conmigo! �gritó Kairos-&lt;br /&gt;- Cierto� aun no� Dramor� persíguelos, tengo asuntos que tratar antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra del gran dragón alado los sobrevoló en dirección a los huidizos Ygar y Satro, quienes todavía estaban remontando el curso del río Entsteig.&lt;br /&gt;- Oh no! Nos está alcanzando! �gritó aterrado Ygar echando la vista atrás y viendo como una inmensa sombra negra se arrastraba por la tierra con la forma de un dragón-&lt;br /&gt;- No mires atrás y corre, corre todo lo que puedas! �contestó desesperado Satro quien sostenía la mayor parte del peso de Carolina- ¿cómo puede pensar tanto, si es un fantasma? �se preguntaba en voz baja continuamente-&lt;br /&gt;- Ya hemos abandonado el valle de Aranoch, dentro de poco estaremos a salvo entre las montañas escarpadas, allí habrá muchos recovecos donde poder escondernos. �soñaba despierto Ygar- y entonces descansar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra del dragón desapareció tras ellos e Ygar se detuvo de súbito.&lt;br /&gt;- ¿Y el dragón? �preguntó a su compañero esperando una respuesta-&lt;br /&gt;- no deberíamos detenernos aquí ahora, está cerca y hemos ido en línea recta, debe estar planeando algo �contestó mientras miraba alrededor suyo-&lt;br /&gt;- Estamos huyendo� de un fantasma� no hemos visto el dragón y sin embargo huimos� no nos enfrentamos a él y sin embargo desechamos la posibilidad de vencerle� ¿por qué nos subestimamos tanto?&lt;br /&gt;- ¿Eres imbécil? Ese dragón es la montura del mismísimo Atormentador, créeme por Dios que no es una tontería, posee título de Rey de Dragones además, así que no dudes que sea fuerte. No es subestimarse, sino ser realistas.&lt;br /&gt;- Lo siento� sigamos huyendo ya que se nos da tan bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satro se calmó, en realidad había estado bajo mucha presión y debía desahogarse con alguien. Se disculpó ante Ygar y continuaron corriendo, dejando incluso el río Entsteig tras suyo.&lt;br /&gt;Tras un poco de tiempo más corriendo, el territorio comenzaba a volverse yermo, seco, muerto. Las montañas ya no se veían nubladas por la distancia, eran completamente nítidas, aparecían los primeros montículos de rocas descompuestas, extraídas de montañas muy lejanas, como si una gran y súbita explosión las hubiera arrojado de su lugar de reposo milenario, desde muy, muy lejos.&lt;br /&gt;Se detuvieron de nuevo a descansar, ya al candor de la luz del sol, recostaron sus agotadas espaldas contra una fría roca que había en el camino. Los rayos azotaban cruelmente con su intenso calor en sus empapados rostros de sudor mientras los ojos, llenos de miedo e incertidumbre, se abrieron como platos y sus pupilas se dilataron, sus bocas se abrieron y un hilo de voz, más débil que un susurro, planeaba ser un alarido, cuando escucharon el grito desgarrador y cruel, a la vez tan familiar y conocido� el Atormentador torturaba a su compañero y hasta entonces líder Kairos.&lt;br /&gt;Al volver en sí mismos observaron cómo el cuerpo palidecido de Carolina estaba arrodillada en el suelo, con las mandíbulas desencajadas y una expresión de miedo y terror en el rostro les denotaba que algo aun peor que la muerte de Kairos estaba ocurriendo. Cuando corrieron a por ella para proseguir la huida del dragón, éste reapareció de debajo del suelo con un bramido atronador que hizo partirse la roca sobre la cual se habían recostado anteriormente.&lt;br /&gt;Ahí estaba, flotando ante ellos, magnífico y orgulloso el dragón de Eilis. Por primera vez le veían e incluso podían aspirar el sucio hedor que emanaba de sus fauces entreabiertas. Un dragón enorme, alargado y alado, negro como el carbón, ojos amarillentos llenos de odio e ira, afiladas hileras de dientes y lengua viperina, con un cráneo rematado por una vastísima cornamenta.&lt;br /&gt;Dramor estaba ante ellos, mostrándose implacable, ojeando en sus ojos, en lo más profundo de sus miedos, deleitándose con el sufrimiento de sus presas. Tenía las fauces ya abiertas y preparado estaba ya para lanzar ataques que acabaran con sus perseguidos cuando la voz de su amo resonó en su cabeza, haciéndole acudir raudamente hacia él para acatar nuevas órdenes.&lt;br /&gt;- Nos hemos salvado de una muerte segura. �concluyó Satro cayendo rendido al suelo y apoyando parte de su cuerpo sobre la mellada espada-&lt;br /&gt;- Carolina� ¿estás bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fantasmagórica muchacha no respondió, simplemente giró su cabeza y con un rostro mucho más calmado y sereno lanzó una sonrisa de oreja a oreja para caer inconsciente al suelo.&lt;br /&gt;- ¡Carolina! �exclamó Ygar-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bastó una mirada entre ambos compañeros para tomar a su amiga en brazos de nuevo y continuar su largo peregrinaje a través de las montañas escarpadas y desnudas de lo que anteriormente eran las tribus bárbaras del norte.&lt;br /&gt;El camino polvoriento e incluso con algunas plantas marchitas de las lindes del valle de Aranoch había dado paso a uno mucho más árido, inerte, carente de vida, piedras sueltas y resbaladizas, otras fijas y ancladas en el suelo, reposando en los lugares que durante milenios habían custodiado, únicas guardianas de una tierra muerta.&lt;br /&gt;El sendero, rodeado por las montañas, parecía no tener fin, con tantas desviaciones, tantos giros, un complejo laberinto de roca y tierra que de no ir preparado podía suponer convertirse en una auténtica trampa mortal.&lt;br /&gt;Las nubes que cubrían el astro rey habían ido desapareciendo, dando lugar a un despejado cielo, con los rayos del sol cayendo verticalmente sobre los tres peregrinos, sin una mísera sombra sobre la que encontrar cobijo del abrasador calor.&lt;br /&gt;- Si esto prosigue nos deshidrataremos� -advirtió Satro en voz baja, ya apenas podía levantar el tono, tan extasiado como un guerrero tras veinte batallas como estaba, un ataque del enemigo hubiera resultado final-&lt;br /&gt;- �&lt;br /&gt;- No temas por ella� recuerda ese hechizo que conjuró� algo tiene que ver con todo esto� y debe ser algo importante cuando ni a sus compañeros se nos ha dicho nada. El Cielo no permitirá que le ocurra nada malo� almenos� por ahora, claro.&lt;br /&gt;- Tras la historia del arcángel Tyrael, mi confianza en ese reino ha ido disminuyendo, ahora ya ni siquiera descartaría un complot entre cielo e infierno para terminar con nosotros.&lt;br /&gt;- No seas tan pesimista. Vamos, pongámonos de nuevo en marcha, si he de morir moriré intentándolo� ¿qué dices?&lt;br /&gt;- Digo que no hay otra opción. �dicho esto, cargó con el cada vez más pesado cuerpo de Carolina a cuestas dispuesto a continuar su largo camino hacia el norte, sin saber qué buscar, qué lugar encontrarán, ni por qué Dramor no les mató cuando tuvo ocasión sino que huyó-&lt;br /&gt;- Bueno� Kairos dijo que debíamos encontrar a un tal Verin� me pregunto quién será y sobretodo qué será.&lt;br /&gt;- Si nos lo dijo él, no creo que sea nada malo. Incluso desde que partimos del Castillo de Plata hemos sido guiados por uno u otro motivo hacia el norte. Supongo y no sé si desvarío mucho, que este tal Verin tiene que ver con la devastada ciudad de Harrogath y el Monte Arreat, convertido ahora en un siniestro cráter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras esta descripción de Ygar, Satro recordó una conversación que tuvo con Kairos y su obsesión por citar una y otra vez el cráter Arreat.&lt;br /&gt;- Ygar� parece que te desenvuelvas bien aquí� como si te supieras la geografía de lo que antaño eran las tribus bárbaras.&lt;br /&gt;- Sí, mi padre, como rey que era me hizo aprender las geografías de todos los lugares de Santuario.&lt;br /&gt;- Por tanto, te puedes orientar en este laberinto?&lt;br /&gt;- Si supiera, ¿no crees que ya hubiéramos salido de él?&lt;br /&gt;- Sí� es cierto�&lt;br /&gt;- No obstante, pese que no conozco las grutas de este lugar, sí he visto planos y más planos sobre esta zona, más o menos me sabría situar en un mapa sin mucha ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de Satro se iluminó como si un chorro de luz le enfocase desde el cielo, y con una sonrisa en el rostro, dijo a Ygar:&lt;br /&gt;- Entonces, si estuvieras en un lugar elevado, podrías ubicarte?&lt;br /&gt;- Lo más probable, pero no estoy muy seguro, ni siquiera de lo que buscamos. Hemos caminado ya tanto que ni siquiera se vería la verde pradera de Aranoch.&lt;br /&gt;- Sube a esa montaña, intenta hallar la localización. �Ygar escaló la montaña una gran elevación, ciertamente, y una vez arriba hizo señas a Satro para indicarle que ya sabía dónde se situaban-&lt;br /&gt;- Estamos casi en el centro de las montañas, hemos caminado bastante y correctamente hacia el núcleo.&lt;br /&gt;- ¿Eres capaz de recordar dónde estaba Harrogath y el Monte Arreat? �Ygar agudizó la mirada entornando los ojos, mirando fijamente hacia el horizonte, pero apenas sin encontrar una pista clara-&lt;br /&gt;- No, no soy capaz de divisar nada sobre ello. Dicen que antes del cráter Arreat hay una roca en forma de mano abierta pero nada de eso se divisa desde aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Satro le hizo señas para que bajara, ya sabían al menos dónde se encontraban, sólo faltaba saber hacia dónde debían seguir.&lt;br /&gt;- Tomaremos esta vía de aquí �dijo seguro Ygar- he comprobado que es la que más se adentra en las montañas, las demás rodean este lugar y salen de nuevo a Aranoch.&lt;br /&gt;- Está bien, seguiremos por aquí, nunca te había visto tan determinado como ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prosiguieron el duro camino bajo el irritante sol cargando los macutos y Carolina hasta que cansados de tanto caminar decidieron sentarse a descansar un rato, por pequeño que fuera, debían recuperar fuerzas si no querían perecer en el intento de encontrar lo que Kairos llamaba el Monte de las Almas.&lt;br /&gt;El dulce sonido del correr del agua les despertó de su liviano sueño. Sin duda alguna habían descansado lo suficiente como para lograr la recuperación de sus sentidos, al menos el del oído, pues antes jamás hubieran escuchado esa suave melodía de la naturaleza.&lt;br /&gt;De nuevo, tras un juego de miradas, cogieron todos los bultos y a Carolina y corrieron como almas que lleva el diablo por los caminos escarbados en la dura roca, imposible de calentar aun bajo el abrasador Sol, buscando, como depredador que ansía cazar su presa, ese correr del agua.&lt;br /&gt;Satro iba por delante y tropezó con una pequeña roca que salía en la superficie, plana con cinco protuberancias en el canto. Se detuvo a mirarla y llamó a Ygar quien le había adelantado.&lt;br /&gt;- La roca de la mano� ¿es posible? �la ilusión por fin les acogía en su manto, con las caras de felicidad volvieron a poner la roca curiosa en el orificio de donde el pie de Satro la había expulsado y continuaron la marcha, ahora con mayor brío, por el camino que llevaban un buen rato siguiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras varios giros y otras muchas rectas, por fin la última vuelta, el sonido lejano del agua había dado paso a uno mucho más intenso, más fuerte, como si fuera de una gran cascada, algo muy extraño estando en ese sitio.&lt;br /&gt;Giraron la última vuelta y sus pies abandonaron el mundo de piedras y polvo para entrar en uno de hierba verde, floreciente, húmeda, fresca, viva. Era un espacio circular increíblemente grande, con la fresca hierba bordeando el entorno, dos grandes cascadas a los lados y frente a ellos, en el otro extremo de aquel paraíso, un colosal monte de piedra azulada, elevado vertiginosamente hacia el cielo, perdiéndose la vista sin llegar a alcanzar la cumbre.&lt;br /&gt;- El monte� es�&lt;br /&gt;- Sin duda alguna �completó Ygar- el Monte de las Almas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carolina se reanimó y corrió hacia la base del monte, siendo seguida por sus otros compañeros, y deteniéndose de repente ante la entrada al interior.&lt;br /&gt;- Un monte� hueco? �se preguntó a sí mismo Satro-&lt;br /&gt;- Exacto joven� -dijo una mujer ataviada con vestimenta de cuero negra y un báculo de madera, mientras bajaba por una escalera tallada en la roca viva del monte con todo lujo de detalles y dibujos en ella-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si lo quería, su mirada ora gélida que podía helar el corazón de los hombres ora comprensiva que podía hacer sentirse a alguien en el propio seno materno, sus labios podían transmitir los peores conjuros de encantamiento y decir las palabras más dulces que se hubieran escuchado.&lt;br /&gt;&lt;!-- Begin PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;&lt;!-- End PNphpBB2 Attachment Mod --&gt; - Hola Satro, Ygar, Carolina� veo que no ha podido llegar Kairos� lástima� ya lo veré más tarde. Me presento: mi nombre es Verin y soy la Baronesa del Monte de las Almas, último lugar de paso de los espíritus de los difuntos en su búsqueda de la inmortalidad. Bienvenidos a mi feudo.                                                                             &lt;span class="postbody"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;ACTO X:&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;EL DEDO DE DIOS&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todavía no había comenzado el enfrentamiento entre Eilis el Atormentador contra Kairos y su grupo cuando en el infierno Belial, Dama de las Mentiras, Señora de las Piedras del Alma y Emperatriz del Infierno, meditaba en su oscura y retorcida estancia, custodiada por los dos Caballeros Reales Barakel y Nelchael.&lt;br /&gt;- Adelante Belial, tú puedes hacerlo �se decía a sí misma en la soledad de su enorme alcoba mientras sus ojos contemplaban el tomo mohoso que tanto había estado leyendo recientemente y que ahora tenía delante de sí misma, en su atril, todavía cerrado pero que de un instante a otro abriría y escudriñaría en él-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la mano derecha firme tomó el dorso, acariciándolo con suavidad, notando como entre sus dedos se resbalaban las arcanas páginas dotadas con impronunciables conjuros. Retiró la mano, algo atemorizada pues el poder que estaba a punto de liberar podía causar el final de sus planes o beneficiarlos y pasar a la siguiente fase. Decidió proseguir, su voluntad inquebrantable frente al miedo de su corazón venció en la contienda y, con la mano derecha en el dorso, posó la izquierda sobre la cubierta, deslizándola hacia el canto superior derecho y abriendo así el libro.&lt;br /&gt;Algo sobresaltó a la concentrada dama y la obligó a cerrar de súbito el libro, recelosamente posó las dos manos sobre él, como si alguien osara arrebatarlo de sus legítimas manos. En verdad, lejos de toda paranoia que cupiera en ese momento dentro de la intranquila mente de la Dama de las Mentiras, había una segunda presencia en la sala, un ser cuya identidad desconocía, en absoluto era humano ni celeste, pero tampoco parecía una presencia del infierno.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? �preguntó la Dama mientras continuaba aferrando el libro con sus manos y la mirada recelosa en toda la sala-&lt;br /&gt;- Soy un ser superior� más allá del bien y del mal� no busques mis orígenes en el infierno ni en el cielo �resonó la presencia en toda la habitación, alarmando a los Caballeros del Cielo que custodiaban la puerta en la parte exterior y penetraron violentamente en la misma causando gran estrépito pero sin ningún efecto, pues sus cuerpos se quedaron inmóviles en el aire, envueltos por un aura mística- ahora estaremos mejor�&lt;br /&gt;- Si estás más allá de la frontera entre el bien y el mal� si no eres de ninguno de los tres reinos� ¿a qué has venido aquí?&lt;br /&gt;- No conoces el verdadero alcance de ese libro �sonó de nuevo la misteriosa voz, proveniente esta vez de delante del atril donde Belial mantenía el libro. Una nube de humo envolvió el área y se vislumbró la forma del espíritu: un conjunto de huesos cubiertos por una armadura pesada, con las cuencas de los ojos vaciadas y todavía algunos pingajos de músculo adosados a los huesos. Belial se sobresaltó por el hecho y dejó de aprisionar el libro con fuerza-&lt;br /&gt;-  Conozco lo que puede hacer este libro� y es justamente ese poder lo que quiero convocar.&lt;br /&gt;- El Poder no debe caer en manos de insensatos.&lt;br /&gt;- El Poder es mío �reclamó Belial tomando el libro y abriéndolo por una página al azar. Al leerla una maliciosa sonrisa se dibujó en su cara y sus ojos se iluminaron de ilusión- este conjuro� sólo necesito este conjuro para desatar el Poder y ser dueña de él: dueña absoluta e indiscutible sobre la existencia, en unos parámetros ajenos a la muerte y a la vida: ser Una sola con la existencia.&lt;br /&gt;- Quieres dominar la Fuente� no sabes los peligros que ello entraña.&lt;br /&gt;- He conseguido Ascender, ahora sólo faltan dos pasos para conseguir mi propósito.&lt;br /&gt;- Serás un Dios caído. �la presencia desapareció de la sala y se llevó todo el humo con ella. Los Caballeros Reales cayeron de bruces contra el suelo y haciendo reverencia salieron de la habitación levantando la puerta que habían tumbado anteriormente-&lt;br /&gt;- Así que un Dios Caído� pues lo seré si ese es mi cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más decidida que nunca, abrió el tomo por la primera página, el aroma a viejo y a sabiduría contenida pronto embaucó a Belial en un profundo estado de receptora universal, todo era comprensible para ella, su cerebro y su mente asimilaban todos los contenidos que poco a poco iba leyendo, devorando con la mirada, murmurándolos en voz baja, avanzando página tras página�&lt;br /&gt;Así estuvo Belial durante horas hasta que dio de nuevo con la página que, por deseos del azar, había aparecido anteriormente ante la presencia de aquél ser. Su lengua humedeció sus secos labios, frotó sus manos y se reclinó hacia delante para fijar todavía más la vista. A diferencia de las demás páginas y hechizos y conjuros, esta vez no murmuró, ni siquiera movió los labios, demasiado peligro entrañaba pronunciar una sola de las palabras ahí contenidas, podía desatar lo imposible por un accidente.&lt;br /&gt;Saboreaba cada instante, cada momento era un placer efímero que desaparecía y reaparecía con cada palabra, con cada frase� y así siguió la Dama de las Mentiras hasta que terminó el libro, en el momento en que Eilis terminaba con la vida de Kairos y llamaba al dragón Dramor que estaba en pleno ataque mortal contra Ygar, Satro y Carolina.&lt;br /&gt;Esa misma noche, tras haber descansado en su lecho mullido, conjuró un cristal de llamamiento, decidida a hablar con Eilis, el cual ya hacía rato que se encontraba en la renacida y tenebrosa ciudad de Tristam.&lt;br /&gt;- ¿Cómo marcha la situación en Santuario?&lt;br /&gt;- Todo está correctamente planificado. El último guardián ha perecido y los tres no sabrán salir de aquél desierto con vida.&lt;br /&gt;- Eilis� si algo he aprendido de los fallos de mis anteriores, es que hasta que no veas un cadáver no des la pieza por cazada. Ahora mandaré a los Caballeros Reales a que terminen el trabajo.&lt;br /&gt;- Puedo llevarlo a cabo yo perfectamente, mi señora.&lt;br /&gt;- No dudo de ello, pero prefiero que mi brazo derecho haga otras tareas más adecuadas a su nivel que las que haría un simple mercenario. Tú, como Brazo de Dios, debes preparar mi llegada a Santuario.&lt;br /&gt;- Sí mi Señora.&lt;br /&gt;- Cuando llegue allí, marcharemos directamente contra el Monte de las Almas, debo terminar con Verin sea como sea.&lt;br /&gt;- Entonces� a qué envía a los Caballeros Reales?&lt;br /&gt;- Son traidores del cielo� no sé si serán también traidores al Infierno� por motivos de seguridad les envío como avanzadilla.&lt;br /&gt;- Ellos son mis súbditos.&lt;br /&gt;- Si ellos son tus súbditos, y tú eres mi brazo, ellos serán el Dedo de Dios. Y como tales espero que no dejen vida tras su paso. Quiero que pongan en asedio el Monte de las Almas, quiero que hagan podrirse la fresca hierba verde que crece en las inmediaciones, quiero que hagan secarse a las colosales cascadas que junto a ella caen, quiero que hagan temblar a las almas de los muertos antes que inicien su último viaje.&lt;br /&gt;- Sí mi Dama.&lt;br /&gt;- Dentro de poco seré algo más que Dama y Señora� mi fiel vasallo� serás gratamente recompensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una reverencia se cerró la transmisión entre ambos demonios. Belial había dado otro paso en sus planes y Eilis comenzó a dudar sobre la lealtad de su Señora.&lt;br /&gt;- Dramor� ¿tú qué opinas sobre Belial? �preguntó acercándose a la cabeza del animal esperando una respuesta que jamás llegaría-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por primera vez en toda su larga existencia, tambaleaba el pilar de la fe ciega hacia Belial, hacia su misma madre, que disponía Eilis en lo más profundo de sus entrañas.&lt;br /&gt;El nuevo día no trajo mejoría en el estado anímico del demonio, se desenterró de su fosa y, tras haberse quitado la arena que llevaba encima, echó una mirada hacia la torre de la Catedral de Tristam, donde estaba esperándole su fiel mascota, con las alas recogidas y las fauces cerradas, con sus fríos ojos amarillentos mirándole fijamente, respetándole y exigiéndole el mismo respeto con sólo una mirada. Las pesadillas volvieron a su mente: la muerte de sus progenitores, la destrucción de su poblado, la aniquilación de toda su especie y la salvación de su miserable vida a manos de una mujer, la Dama encargada de la defensa de aquél pueblo: Belial, durante el Exilio Oscuro, durante las campañas dirigidas a eliminar las poblaciones rebeldes a Azmodán y a Belial.&lt;br /&gt;- Eliminó a Azmodán sólo por poder� eliminó a Diablo, Mefisto y Baal, solo por poder� eliminará a los Caballeros Reales, a mis súbditos, sólo por poder� eliminó a Somarek sólo por poder� sólo quedaré yo� sólos tú y yo, Dramor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dragón pareció comprender estas palabras y, tras un estridente chillido, desplegó sus alas y planeó hacia donde estaba su amo, tendiéndole un ala para que subiera sobre él.&lt;br /&gt;- No debemos permitir que esto ocurra� Belial debe detenerse o� ser detenida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dramor tomó impulso y salió despedido volando por el oscuro cielo que ocupaba, no solo la zona de Tristam sino también toda la región de Khanduras y el valle de Aranoch, lindante hasta las escarpadas montañas bárbaras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sol se alzaba imponente sobre el Monte de las Almas, lugar de residencia temporal de Ygar y Satro, quienes estuvieron casi toda la noche descansando en mullidas camas de polvo estelar, habiendo dejado a Carolina en las sabias manos de Verin.&lt;br /&gt;Al poco de despertar, y como si ella lo supiera, las telas enjoyadas que cubrían el hueco de entrada a la sala se abrieron por las finas y delicadas palmas abiertas de Verin, que penetró en la estancia en penumbra y con un gesto de su cabeza, se levaron las otras telas que cubrían las ventanas, haciendo penetrar la luz y el calor solar a la habitación fría y húmeda que había dejado la noche.&lt;br /&gt;- Bueno� adelante, ahora hay cierta calma� podéis preguntar todo lo que queráis �dijo la mujer complaciente mientras se sentaba en una trona y miraba a los jóvenes aventureros, los cuales tras una mirada cómplice, decidieron empezar su asalto de preguntas-&lt;br /&gt;- ¿qué está ocurriendo? �preguntó con interés Ygar, pudiéndose ver en sus ojos la necesidad de saber, la curiosidad que le corroía desde dentro-&lt;br /&gt;- Supongo que vuestros guardianes, tarde o temprano os habrán hablado sobre el Exilio Oscuro, la eterna guerra entre el cielo y el infierno� y más recientemente con la muerte de los Tres aquí en Santuario.&lt;br /&gt;- Sí �contestaron al unísono-&lt;br /&gt;- La tierra de Santuario se mancilló con la sangre de los Tres Hermanos, su llegada fue muy disimulada, pero cuando echaron raíces aquí, se volvieron más y más poderosos, corrompiendo el corazón y el alma de los mortales. Tras esto, ocurrieron los hechos de Tristam: muchos héroes acudieron pero sólo uno consiguió romper el vínculo humano-demonio de Diablo� terminando con la vida del arzobispo Lázaro y matando al recipiente del Ser Maligno: el príncipe de Khanduras, Albretch. El héroe que llevó a cabo tal empresa, extrajo la piedra del alma de Diablo del mutilado cuerpo del inocente infante, incrustándosela en el cráneo, para servir como prisión del Mal� pero como todos, como todo, fue corrompido y el Diablo echó raíces en él, y se dirigió a liberar a sus dos Hermanos: Baal y Mefisto, para volver al Infierno y terminar con la rebelión. No obstante un nuevo �héroe� se irguió sobre los demás y terminó con las vidas de Mefisto y de Diablo� pero Baal huyó al Monte Arreat, donde se encontraba la Piedra del Mundo, para corromperla. En la mismísima estancia de la Piedra, el héroe terminó con Baal, pero fue tarde y el arcángel Tyrael tuvo que destruir el recinto sagrado, provocando cambios físicos y humanos en nuestro mundo.&lt;br /&gt;- Eso lo conocemos, pero no nos dice qué intenta hacer ahora Belial� -interrumpió Satro la explicación-&lt;br /&gt;- Cierto� pero esto os servirá para refrescaros la memoria� no hablamos de un cuento sino de realidad� esos Tres eran tan reales como vosotros. Ahora Belial, haciéndose pasar por el héroe que terminó con los Tres Hermanos, tiene todas las piedras del alma, asesinó vilmente a su compañero Azmodán y reúne en sí mismo las cinco esencias del mal. Eilis es su brazo ejecutor, Somarek era el brazo mágico y consejero de confianza, pero tememos que este lado cuerdo haya sucumbido y permanezca sólo Belial y el Atormentador. La oscuridad ha llegado ya a nuestras puertas: el dominio de Belial se extiende desde la punta sur de Khanduras hasta la entrada a las montañas bárbaras. No sabremos cuánto resistiremos pero si el Monte de las Almas cae� -dejó inconclusa la oración, con la mirada perdida en la pared mientras un escalofrío le recorría la espalda y la hizo volver en sí misma- si esto cae� supondrá un fuerte golpe contra Santuario, somos el nexo de unión entre el Cielo y el mundo mortal.&lt;br /&gt;- ¿Qué le ocurre a Carolina? �preguntó Ygar temiendo por su compañera-&lt;br /&gt;- No temas por ella, está cumpliendo con su papel para ayudarte� debía conjurar ese hechizo y ahora está almacenando fuerzas para terminarlo.&lt;br /&gt;- ¿Qué es ese hechizo? ¿qué poderes tiene? �dijo con calma Satro tras poder leer entrelineas de lo que decía Verin y tras hallar en los ojos de la misma la explicación, una explicación que Ygar no quería ver y que incluso a él le resultaría dolorosa-&lt;br /&gt;- Ese hechizo� se llama Conjura del Ángel� en cuanto a sus efectos� no sé si debería comentároslos ahora�&lt;br /&gt;- Adelante por favor� -concluyó Ygar resignado esperándose lo peor y sin querer aceptarlo-&lt;br /&gt;- Carolina no era un fantasma por casualidad� necesitábamos un cuerpo muerto� un ser etéreo� porque uno normal no podría soportar el dolor, enloquecería con el mismo y terminaría siendo lo contrario a lo que se quería curar. El hechizo de la Conjura necesita del sacrificio voluntario de un alma� en este caso, la de Carolina. A cambio, se iría convirtiendo en un ángel: dejaría de sentir, dejaría de oler, dejaría de escuchar, dejaría de saborear, dejaría incluso de ver� hasta que, llegado el momento, recitara la parte final del hechizo, que se convertiría en un ser celestial� y podría emplear su energía en sacrificio de alguien.&lt;br /&gt;- Entonces� ahora mismo Carolina no es más que un cuerpo con sentimientos pero sin ningún sentido. �dijo amargado Ygar-&lt;br /&gt;- Sé lo que sentías por ella� pero esto no pasa porque sí�las cosas aquí no pasan por simple azar� hay una explicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el Infieno Belial abría un portal a Barakel y Nelchael justo en la entrada a las tierras bárbaras, con las órdenes claramente establecidas: Destruir los cimientos del Monte de las Almas así como cualquier resistencia al supremo poder del infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: gold;"&gt;ACTO XI&lt;/span&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;LA MUERTE DE SANTUARIO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corte de Belial comenzaba a traspasar el umbral del portal oscuro que los llevaría hasta el mismísimo corazón de Tristam: la Catedral. Primero un grupo de arlequines danzantes, con sus caras de colores blanco y negro, ataviados con sus tan típicos trajes ceñidos a cuadros bicolor, bailaban frente a la comitiva, lanzando sus varas al cielo para cogerlas correctamente antes que cayeran al suelo, estirando los elásticos lazos multicolores, lanzando llamaradas de fuego por la boca, conjurando pequeños hechizos muy vistosos� así comenzó a penetrar la Corte de la Dama por el portal. Seguidos estaban estos por un grupo de notables demonios, equipados con sus mejores y más lujosas armaduras y armas, seguidos por sus monturas: dragones, lagartos, golems, espíritus� con muy rica vestimenta. Finalmente, el séquito real, los seres de mayor confianza de Belial: el Sumo Sacerdote que ofició la ceremonia de Ascensión y un demonio encapuchado, con toga negra, ojos rojos y andar muy tranquilo. Tras ellos y una larga serie de animales singulares, aparecía, sobre un elevadísimo carromato exquisitamente decorado, con todo lujo de detalles, la Soberana, Belial, en todo su esplendor, con un traje celeste, de bordados dorados, una pamela beige y una máscara de plumas que le cubría la parte de los ojos. En sus manos disponía de un cetro y un bastón. No era ella la que cerraba la comitiva, pues todos los soldados del Infierno iban tras ella, y finalmente, en un cofre altamente defendido, el libro que tanto estuvo leyendo anteriormente.&lt;br /&gt;Una sonrisa maliciosa se difuminaba en la cara de Belial mientras traspasaba el portal y olía el aire putrefacto y corrompido de Tristam.&lt;br /&gt;Los demonios que precedían a la cabalgata, junto a los que cerraban la comitiva infernal, entonaban al unísono, perfectamente acompasados, canciones de halago hacia Belial y su magnificencia, a su poder y su crueldad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maius potestatis&lt;br /&gt;Nostra dama&lt;br /&gt;Belial&lt;br /&gt;Absoluti domine&lt;br /&gt;Belial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eh! Simpadel&lt;br /&gt;Naioquel farewel&lt;br /&gt;Belial!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su! Semastris&lt;br /&gt;Pofitis sonioris&lt;br /&gt;Belial!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah! Maiotas&lt;br /&gt;Meferas baleras&lt;br /&gt;Belial!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maius potestais&lt;br /&gt;Nostra dama&lt;br /&gt;Belial&lt;br /&gt;Absoliti domine&lt;br /&gt;Belial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belial, con su cara de regocijo, déspota terrible de donde los haya, traspasó finalmente el portal oscuro creado por la fuerza de sus cuatro piedras, llegando inmediatamente a Tristam, donde fue calurosamente aclamada como Reina del Infierno y de Santuario. El virrey de la Ciudad Fantasma acudió a recibirla personalmente y le indicó el camino hacia el atrio de la catedral, donde Belial debía acudir.&lt;br /&gt;- Mi serenísima Dama Belial, por fin habéis vuelto a esta ciudad �dijo el virrey mientras le besaba la mano- esperábamos largamente vuestra llegada� como podéis observar, todo está perfecto, tal y como ordenó vuestro lugarteniente Eilis.&lt;br /&gt;- Sí� todo está tal y como debe estar� el cielo oscuro, la ciudad reconstruida con la magia del infierno, la Catedral omnipresente� pero falta una cosa �respondió Belial mientras bajaba de su carroza acompañada del virrey y seguida por el Sumo Sacerdote y el demonio que le acompañaba- ¿dónde está Eilis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara del virrey palideció de repente, temía responderle pero sabía que si mentía, Belial se daría cuenta, prefirió eludir la pregunta y quiso cambiar de tema, pero su voz tartamudeó y se puso nervioso, tanto que hizo reír a la mismísima Belial a plena carcajada, en todos los recovecos de Tristam y de la negra sombra que cubría el mundo se pudo escuchar nítidamente el sonido de su risa.&lt;br /&gt;- Virrey� vos no debéis de disculparos� simplemente decidme dónde ha ido mi lugarteniente� no os excuséis por él.&lt;br /&gt;- Fue hacia� el Monte de las Almas, a por sus súbditos Barakel y Nelchael.&lt;br /&gt;- Dio alguna excusa? �preguntó irritada la Soberana-&lt;br /&gt;- Dijo que no quería que muriesen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas dos respuestas incrementaron la furia interna de Belial hacia límites insospechados por ella misma, casi la había traicionado y encima dudaba de sus actos.&lt;br /&gt;- Está bien� no importa� sigamos con lo previsto� -concluyó ahora sí, con un tono más calmado- lléveme al atrio virrey.&lt;br /&gt;- Como vos ordenéis, mi Dama. Por favor, por aquí. �indicó con un suave gesto de su mano el virrey a Belial, incitándola a penetrar en la Catedral-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante Belial se abría una Catedral gigantesca: una planta con tres naves, columnas retorcidas y de gruesos volúmenes que terminaban en arcos apuntados y en gárgolas, dos sobre cada columna. Al fondo de la nave central: un altar, anteriormente usado por los sacerdotes de Zakarum y ahora corrompido, donde se oficiaban ceremonias satánicas y rituales oscuros. Junto al altar, dos escaleras de caracol: una que quedó derruida e inaccesible tras el primer enfrentamiento con Diablo hacia el piso inferior, y otra hacia arriba, llevando al piso superior. La decoración de la planta baja era muy rústica y pobre en detalles: unos bancos de madera carcomida, unos pocos crucifijos en las paredes y diminutas pinturas sobre las paredes, pinturas que habían sido manipuladas y que de mostrar un paraíso, mostraban ahora horrores indescriptibles y sádicos.&lt;br /&gt;Tras subir al primer piso, Belial respiró el húmedo aire, típico de salas con poca ventilación, en este piso no había nada de decoración, ni bancos, ni ventanas, simplemente dos focos de luz: el de la escalera de entrada y el de la escalera de subida, situada en el otro extremo de la planta. Se habían terminado ya las columnas y las gárgolas, los altares y los crucifijos.&lt;br /&gt;Llegó al segundo y penúltimo piso de la Catedral, tras un largo ascenso, una densa iluminación cegó los ojos de Belial, el aire corría a chorros, una muy rica ventilación había invadido la sala, la luz del fuego de las antorchas, cubiertas con esferas de cristal, dibujaba siniestros rostros y formas sobre las paredes y el techo. No había ni un solo banco, pero a cambio las paredes estaban repletas de cuerpos sacrificados y del techo pendían como triunfo cabezas degolladas salvajemente con instrumentos vagamente afilados o cuando no, arrancadas con las propias garras. Allí se detuvo el encapuchado que había acompañado a la comitiva como alma errante se apartó hacia uno de los rincones y se sentó sobre el suelo.&lt;br /&gt;Finalmente llegaron al último piso de la Catedral: el Atrio. Una sala circulas, con una escalera que recorría toda la pared y daba hacia el campanario y el tejado. La bóveda, de media esfera, estaba decorada por una cruz ondulada pintada en cobre y un círculo envolviéndola tres veces. En el suelo, dos candelabros daban luz a la sala de noche, mientras que con numerosos vanos en las paredes, alargados y estrechos, se la daba de día. Las paredes con muchas pinturas, ilustraban el panteón del infierno, siempre en forma de espiral, hasta que terminaban en la gran cúpula. La escalera que corría en torno de la sala, simulaba la lectura de las imágenes por parte del espectador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí seré un Dios� -dijo en voz baja Belial mientras portaba en su mano el cofre con las cuatro piedras- aquí empezaré mi mandato� desde aquí, daré muerte a Santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras satisficieron el corazón de los dos demonios presentes: el virrey y el Sumo Sacerdote.&lt;br /&gt;- Por favor� virrey� acompañe al Sacerdote a su alcoba� hoy va a ser un día memorable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto es un laberinto, no encontraremos jamás el Monte de las Almas� -dijo abatido Nelchael a su compañero-&lt;br /&gt;- Debemos hacerlo por Eilis� y por el amo.&lt;br /&gt;- El amo� es cierto� si no cumplimos las órdenes de Eilis, nuestro amo se enfadará con nosotros.&lt;br /&gt;- Si este mundo se va a venir abajo� qué importa que aquí haya montañas? �preguntó irónicamente Barakel-&lt;br /&gt;- ¿A qué te refieres? ¿Qué quieres decir? &lt;br /&gt;- A esto�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barakel extendió una mano hacia delante y las montañas que había frente a él se derritieron, diluyéndose lentamente hasta que no quedó nada de ellas. Tanto tiempo soportando el paso del tiempo y la explosión de la Piedra del Mundo y un rayo de los ángeles las convirtió en recuerdos.&lt;br /&gt;Frente a ellos se había abierto un amplio camino hacia el centro de las tierras yermas del norte. Continuaron caminando por él, derrumbando las montañas que se alzaban frente a ellos, y no les fue difícil encontrar aquél paraíso perdido en el yermo. Como un diamante sobre estiércol, así brillaba el blanquinoso Monte de las Almas, con su exuberante vegetación y sus dos cascadas, sobre el resto del territorio: yermo, arenoso, hostil, sin vida.&lt;br /&gt;De entre los dos ángeles, fue Nelchael el que se adelantó hacia la escalinata que daba acceso al interior, seguido de su compañero. A pocos metros se detuvieron por orden expresa de Verin, que asomaba en el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;- ¿A qué se debe este honor? �preguntó sarcásticamente la baronesa- ¿Qué hacen dos ángeles caídos frente al Monte de las Almas?&lt;br /&gt;- Tan sagaz como siempre� pequeño escorpión del desierto� Belial y nuestro amo nos han ordenado que� limpiemos el último bastión de luz que queda al oeste de los Mares Gemelos.&lt;br /&gt;- Vuestros señores necesitan de mucho territorio para vivir, no es así? El infierno, parte del cielo, parte de Santuario� dadles un mensaje de la baronesa de este bastión: quedaos en lo que tenéis y no metáis aquí vuestros sucios olfatos.&lt;br /&gt;- Sabes que eso es una petición con términos inaceptables para nosotros� entrega el Monte� por las buenas o por las malas.&lt;br /&gt;- Nelchael� no debemos ser tan agresivos� mírala� tan indefensa� arrinconada en su guarida� un copo de nieve que el calor olvidó borrar�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Barakel comenzó a acercarse a Verin, subiendo las escaleras lentamente. Frente a tal ofensa, Verin emergio completamente del umbral de la puerta y desenfundó su espada, al igual que el ángel, al cual se unió Nelchael y entre los tres contrincantes mantuvieron un constante duelo de espadas.&lt;br /&gt;Una patada de Barakel a su adversaria en el estómago fue suficiente para que ésta perdiera el control y cayera rodando por toda la escalera, perdiendo el arma en lo alto de la misma. Conmocionada intentó erguirse pero la opresión de la pierna de Barakel sobre su columna vertebral era tan intensa que no podía levantarse.&lt;br /&gt;- Vaya vaya� una baronesa a nuestros pies� -dijo Nelchael poniendo el frío filo de su espada en el cuello de Verin-&lt;br /&gt;- Cerdos� sois la deshonra, no sólo de los ángeles sino de las tropas de Belial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nelchael elevó la hoja y lanzó un golpe contra el cuello de Verin intentando cortarlo. No llegó a impactar la hoja contra la baronesa pues desde el umbral de la puerta, Ygar había observado el panorama y, con la espada en la mano derecha, había bajado sigilosamente las escaleras y apuñalado a Nelchael por la espalda, extrayendo el filo del arma por su pecho, quebrando las costillas y partiendo el corazón, los pulmones y los tejidos musculares.&lt;br /&gt;La hoja ensangrentada fue extraída por la misma mano que la introdujo en el cuerpo del ángel lentamente, para luego, con un certero movimiento, sajar la cabeza de Nelchael, cayendo ambas partes del cuerpo, ya sin vida, al suelo.&lt;br /&gt;A Barakel le salpicó la sangre de su compañero sobre su brillante armadura y poco a poco se fue alejando de la escena, hasta que sus pasos hacia atrás toparon con un obstáculo: alguien se había interpuesto en su huida. Miró hacia atrás y le sorprendió ver a Eilis allí, contemplando la sangrienta escena, viendo a una abatida Verin, un muerto Nelchael, ensangrentado Barakel y asesino Ygar.&lt;br /&gt;- Barakel� ¿qué ha sucedido? �preguntó Eilis mientras la voz le temblaba y apenas podía concentrarse-&lt;br /&gt;- Mi señor, qué hacéis vos aquí? Deberíais estar con Belial, sois su lugarteniente.&lt;br /&gt;- Ella os ha enviado aquí para que fuerais carne de cañón y yo no quiero eso para mis ángeles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una voz tronó en la mente de Eilis. Sin duda alguna era Belial, con un tono entre enfurecido y colérico.&lt;br /&gt;- Mi lugarteniente debería estar aquí, en Tristam, y no perdiendo el tiempo intentando ayudar a dos ángeles caídos.&lt;br /&gt;- Belial� son mis siervos y tú no tienes control sobre ellos. �no debería haber dicho estas palabras, pero eran las que su mente y su corazón le gritaban-&lt;br /&gt;- Eilis� te necesito aquí, ahora más que nunca. Cuando tenga el control sobre todo, podré resucitar a Nelchael y a Barakel. Pero ahora te necesito a ti, y ellos necesitan que tú estés aquí conmigo para una gloria futura.&lt;br /&gt;- Barakel� -no llegó a terminar la frase cuando vio los ojos del ángel-&lt;br /&gt;- Adelante, ve con ella, yo les contendré aquí de mientras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su tono seguro y su fuerza al agarrar la espada le dieron confianza a Eilis para que, subido sobre su montura, ambos desaparecieran para reaparecer inmediatamente en Tristam.&lt;br /&gt;- Y ahora que se han ido todos� continuemos. �dijo Barakel a Verin, que ya se había incorporado y estaba en lo alto de las escaleras-&lt;br /&gt;- Barakel� te están utilizando.&lt;br /&gt;- Él ha hecho más de lo que debía por nosotros, ha desobedecido a la mismísima Belial por ayudarnos� eso no lo hacen todos.&lt;br /&gt;- Cierto es que eso nadie lo hubiera hecho� pero� -Verin no llegó a terminar la frase cuando vio que sobre ellos, desde el sur, desde la mismísima Ciudad Fantasma de Tristam, avanzaban imponentes ondas concéntricas de destrucción, arrasando toda la vida, todo el territorio a su paso-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La baronesa no tardó en entrar en el Monte junto a Ygar donde estarían a salvo de la destrucción y del Caos que sobre ellos se avecinaba. Un estridente grito, proveniente de Barakel, que había quedado fuera del Monte, y un inminente choque de las oleadas contra los muros de la fortaleza, hicieron palpable que Belial ya estaba en Santuario dispuesta a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El conjuro ha dado resultado mi Dama. �informó el Sumo Sacerdote- la explosión de fuerza ha arrasado completamente el oeste de los mares gemelos e incluso el sur de la zona de Travincal. Las Islas de las amazonas han quedado sumergidas bajo el mar, que ha demostrado su fuerza destructora.&lt;br /&gt;- Bien� y el Monte de las Almas? �preguntó la fatigada Belial en el momento en que Eilis entraba en la puerta-&lt;br /&gt;- Las noticias que tenemos de allí es que todo el sistema montañoso que lo envolvía ha desaparecido, ha sido erradicado de la faz de Santuario, quedando en pie únicamente la fortaleza de Verin.&lt;br /&gt;- Verin�. Siempre Verin� habrá que terminar con esto de una vez por todas� jajajajaja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Belial se difuminó hasta desaparecer completamente de la Catedral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Rápido, Ygar, Satro, cuidad de Carolina� la muerte de santuario ha comenzado, un ser tan puro no debe permanecer aquí. �dijo Verin mientras acompañaba a los tres invitados por el interior del Monte de las Almas-.&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre? �preguntó Satro quien cargaba a cuestas a Carolina-&lt;br /&gt;- Belial ha comenzado a destruir este mundo, os daré el pase al Cielo, allí estaréis seguros. Recordad que el Gran Tribunal estuvo en contra de Tyrael� yo, si fuera vosotros, no me pasaría mucho por allí.&lt;br /&gt;- ¿Cómo puede destruir este mundo?&lt;br /&gt;- Al parecer encontró el hechizo definitivo de la magia negra: el Gran Grimoire. En él hay dos grandes conjuros: la Aniquilación y el Mundo de los Recuerdos. Mediante el primero, tiene el poder de arrasar mundos, y mediante el segundo, puede acceder al control de la fuente misma del Poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente el grupo se detuvo frente a un gran haz de luz, casi a la cima del Monte de las Almas.&lt;br /&gt;- He ahí la entrada al Cielo para los vivos. Aprovechad la ocasión� id raudos si queréis vivir!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verin empujó a Satro, quien cargaba con Carolina, hacia la luz, desapareciendo en el acto.&lt;br /&gt;- Ygar� Carolina está preparada para la Conjura del Ángel� no debes reprimirla� recitar ese hechizo es, precisamente, su razón de ser.&lt;br /&gt;- Comprendo�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ygar saltó sobre el haz de luz y desapareció completamente de Santuario justo en el instante en que Belial apareció bajo del Monte de las Almas. Su presencia fue sentida inmediatamente por Verin, quien corrió a presentarse ante ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Exijo una disculpa! �alzó la voz Verin en cuanto abrió la puerta para salir al encuentro con la Dama de las Mentiras-&lt;br /&gt;- Tú calla, no tienes potestad para hacerme preguntas. Eres lo único que el principio del Gran Grimoire no ha podido arrasar en esta zona� así que me toca actuar a mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De su dedo índice emanó un finísimo rayo de luz que traspasó la cabeza de Verin.&lt;br /&gt;- Ale, trabajo completado con éxito rotundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una sola mirada incendió el interior del Monte de las Almas, el cual, ya sin el poder espiritual y mágico de Verin, se deterioraba por instantes hasta que la piedra terminó por ser fundida por el fuego de Belial.&lt;br /&gt;- Nadie se puede oponer a mí� tengo el poder absoluto, y ahora, el infierno y Santuario serán UNO!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: GOLD;"&gt;ACTO XII&lt;/span&gt; &lt;span style="color: RED;"&gt;EL SEÑOR DEL CIELO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Su ilustrísimo Aribel, tenemos información sobre una intrusión de tres personas pertenecientes al plano inferior a través del Haz de Verin.&lt;br /&gt;- El Haz de Verin sólo debería ser utilizado en momentos extremos� alguno ha sido identificado como Verin o Baronesa? �preguntó mentalmente al mensajero-&lt;br /&gt;- No mi señor, simplemente ha sido detectada presencia extraña, ninguna ha sido identificada como tal, pero los Ojos Guardianes nos han revelado las formas físicas de los tres individuos: dos machos jóvenes y una extraña hembra.&lt;br /&gt;- Mi corazón me advierte de un peligro inminente� por favor, retírate de mi alcoba, consultaré en mi soledad y luego debatiré con el Gran Tribunal. No dejéis de investigarlos, no quiero que se les pierda de vista a ninguno.&lt;br /&gt;- Como vos ordenéis, su ilustrísimo Aribel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mensajero alado salió de la iluminada habitación y cerró tras de sí las pesadas y gruesas puertas de oro macizo que guardaban la alcoba de Aribel. En el interior, mientras tanto, con un simple pensamiento se cerraron las ventanas y se bajaron las persianas, llenando la iluminada y pura habitación circular de techo alto, en una tétrica sala oscura donde la única luz provenía del fogón central.&lt;br /&gt;Aribel marchó hacia una de las innumerables estanterías repletas de libros y textos y extrajo de su sitio uno con una cubierta distinta a la de los demás. Como si fuera por arte de magia, la hoguera se apagó sumiendo a la sala en una eterna sombra que se iluminó seguidamente por una fantasmagórica luz, proveniente de un agujero que se había abierto en lugar de la hoguera, emanaba tan pálida y celeste luz de un cristal romboidal del tamaño de una persona.&lt;br /&gt;Aribel se situó frente a aquél romboide y esperó arrodillado hasta que una voz emanó del cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo va tu tarea mi fiel servidor? �preguntó la voz-&lt;br /&gt;- ha sido interrumpida, a causa de la intromisión de tres personas provenientes de Santuario� y de las cuales temo que sean lo que pienso.&lt;br /&gt;- Tres� personas�&lt;br /&gt;- Dos varones y una mujer.&lt;br /&gt;- Está bien� son fugitivos del control de Belial� debes atraparlos� y devolverlos� yo en persona acudiré a darles su merecido.&lt;br /&gt;- Mi señor� si son los Tres Elegidos, creo que necesitaré de ayuda.&lt;br /&gt;- Si todo va según me has ido notificando diariamente, mi preciado Asmodeo, el Gran Tribunal deberá estar a tus pies� utilízalo como hiciste hace 22 años.&lt;br /&gt;- Mi señor Eilis� haré cuanto esté en mi mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, el cristal dejó de brillar y se fue ocultando en el interior del suelo, para dar paso a la hoguera. Las persianas se elevaron y las ventanas se entreabrieron, dejando penetrar la fresca luz en aquél ambiente consumado de oscuridad y corrupción, Asmodeo se volvió a cubrir el cuerpo con su toga blanca y pulcra y volvió a ser Aribel, el corrupto señor del Cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Las figuras están listas� es hora de que los hábiles usemos nuestras jugadas� ahora toca dar el golpe de gracia al Tribunal� lo someteré a las órdenes de Eilis, le extirparé cualquier poder que tengan, dejándolo como un vegetal, absorberé yo los plenos poderes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aribel abrió las puertas y salió por el pasillo que ante él se extendía, iluminado, con el suelo decorado con motivos circulares dorados sobre fondo blanco. Torció a la izquierda y bajó por la gran escalinata que daba al patio central, un jardín fresco con una fuente de cristal en su centro simbolizando el poder etéreo de los ángeles. En el patio, rodeado de columnas que terminaban en finas y delicadas estatuas de pequeños querubines, tomó la salida de la izquierda y prosiguió por el nuevo camino que se abría a sus pies, la rica decoración y el exquisito gusto de los constructores de aquél honeroso palacio estaba plasmado en cada rincón del mismo: siempre había figuras, grandes o pequeñas, cuadros estampados en las paredes pintados al fresco, o alguna que otra fuente, pero ninguna sala era tan bella como la del Gran Tribunal, que se hallaba ya ante Aribel.&lt;br /&gt;La larga capa de Aribel se detuvo ante las lujosas puertas de la sala del Gran Tribunal del cielo.&lt;br /&gt;Se abrieron lentamente, hacia el interior, sin levantar el más ligero sonido. La estancia, totalmente iluminada por la saludable luz, constaba de un jardín circular central, con una gran fuente con una figura de una corona de cinco puntas circulares y una interior más alta que las demás. Rodeando en semicírculo al jardín, cinco enormes pilares de cristal opaco y brillante se alzaban majestuosos hasta casi el techo de la estancia, situado a treinta metros de altura con una cúpula donde estaban dibujadas cinco grandes caras rodeando a un cuadrado con un círculo inscrito.&lt;br /&gt;Tras el paso de Aribel se cerraron las puertas con el mismo sigilo con el cual se habían abierto y los pilares comenzaron a brillar con distintos colores: rojo, azul, amarillo, verde y rosado, cada uno simbolizando los distintos reinos en que se dividía el Cielo: el reino del fuego, del agua, del desierto, de la jungla y de la montaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- señores del cielo, me presento de nuevo ante sus altezas.&lt;br /&gt;- Sea bienvenido el señor del Cielo. �dijeron los cinco pilares al unísono-&lt;br /&gt;- He acudido a sus majestades incitado por una importante alarma que ha sacudido la seguridad y orden en todo el Cielo y de la cual vengo a informaros con el fin de que se tomen las medidas oportunas para paliar una próxima crisis.&lt;br /&gt;- Adelante, habla ante nosotros Aribel, señor del Cielo. �volvieron a decir los Cinco-&lt;br /&gt;- Se trata de tres seres de Santuario que, osando utilizar el Haz de Verin tras el fallecimiento de ésta y aprovechándose de la crisis que está sacudiendo en estos momentos a Santuario, han traspasado las barreras entre lo humano y lo divino adentrándose sin el consentimiento de ninguna de vuestras altezas en este nuestro reino.&lt;br /&gt;- Cierto es que ni el rey del fuego, ni la reina del agua, ni el jeque del desierto, ni el señor de la jungla, ni el jefe de la montaña aprobaron ni tuvieron constancia de tal atrocidad. Cierto es que Verin no nos comunicó nada, bien por haber fallecido no lo pudo comunicar, o bien porque fue a espaldas de la misma cómo ellos aprovecharon para colarse.&lt;br /&gt;- De todas formas �continuó Aribel- han traspasado las barreras y han comenzado a cometer crímenes contra la guardia celeste que ha acudido.&lt;br /&gt;- Cualquier intrusión en nuestro reino es ilegal, cualquier acto de asesinato o violación del orden, es ilegal.&lt;br /&gt;- Así pues me gustaría demandar tales comportamientos ante el Gran tribunal, si él así lo considera oportuno.&lt;br /&gt;- Oportuno es, sin duda alguna, que se tomen medidas contra este grupo que ha penetrado en nuestras fronteras sin nuestro consentimiento.&lt;br /&gt;- Hay otro tema que me gustaría tratar con el Tribunal� he comentado anteriormente la urgencia que sufre Santuario con respecto a la invasión. Defendiendo los ancestrales caracteres del cielo, no tomaré medidas, pero si precauciones, por lo cual, para que todo sea realizado y ordenado con la menor tardancia y la mayor celeridad y eficiencia, reclamo para mí los poderes de este Tribunal, simplemente en un corto período de tiempo, mientras dure el conflicto en Santuario, para seguidamente devolver todos los poderes a sus majestades, las cuales permanecerán como reinos de sus territorios pero sometidos a mi autoridad.&lt;br /&gt;- Aribel, comprende que lo que pides es muy inseguro y de probable inestabilidad en nuestro mundo. Suponemos que lo habrás meditado concientemente y no habrá sido fruto de la contradicción que estamos sufriendo en estos momentos, con espías en nuestros territorios y con una nueva fase de la Eterna Guerra que enfrenta al Cielo y al Infierno. Tenemos fuerza suficiente como para devolver a los demonios a su oscuro abismo, pero queremos que los humanos se valgan por sí mismos. Confiamos plenamente en ti, sabemos que pondrás fin a la guerra, al Gran Conflicto, por ello, los Cinco hemos acordado por unanimidad cederte plenos poderes.&lt;br /&gt;- Estoy muy agradecido.&lt;br /&gt;- Dicho esto� nos retiramos a nuestros reinos. Cuando nos necesites de nuevo, haznos llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cinco piedras cesaron de brillar y volvieron a sus pálidos colores de antaño. Aribel acababa de obtener para sí mismo el control total, el dominio absoluto del Cielo, un mundo ahora en manos de un ser corrupto por el mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había pasado ya un mes desde estos hechos, desde que el corrupto Aribel tomara el poder del Cielo con el consentimiento del Gran Tribunal, y Satro Ygar y Carolina no habían dado muestras de vida, todo el Cielo estaba siendo escudriñado por las milicias celestiales, con orden de matar si oponían resistencia y llevarlos ante Aribel, pero durante un mes no habían dado éxito alguno, ninguna información se había filtrado en palacio y el Señor ya estaba impaciente, a parte, Eilis comenzaba a ponerse nervioso pues cada vez veía más inepto a aquél que él mismo había designado en el cargo, ¡ni que fuera tan difícil encontrar a tres personas de distinta naturaleza en tan pequeño espacio!, le exhortaba cada vez que parlamentaban ambos. Mientras tanto, Belial gozaba del pleno poder en Santuario, expandiendo su maligna influencia más allá de sus fronteras, atrayendo para sí misma absolutamente todo Santuario a excepción de las inquebrantables tierras de los amantes de la naturaleza, los druidas, que durante más de un mes resistían la embestida imparable de las hordas infernales que destruían su preciada tierra madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hijos míos �dijo un anciano pequeño que se acariciaba su voluminosa barba gris mientras se mecía en su mecedora adelante y hacia atrás- lleváis aquí ya dos meses� no habéis pensado en hacer algo con lo que nos habéis contado? Dicen que El Gran Tribunal es muy justo�&lt;br /&gt;- Señor Adalbert, estamos esperando a que Carolina se recupere, ya le falta cada vez menos, dentro de unos pocos días podrá volver a sentirse bien� y ser ella misma� -dijo suspirando Ygar mientras miraba el embellecido rostro de la joven, más humana que nunca, con su piel rosada, sus mejillas sonrojadas y sus rubios cabellos reposando sobre la almohada-&lt;br /&gt;- Está bien, está bien� sólo un poco más�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche se anunció en todos los pueblos de los cinco reinos que componían el Cielo, que quien tuviera información sobre los tres fugitivos, y no la comunicara voluntariamente, seria ejecutado públicamente. Firmaba la sentencia condenatoria Aribel el Magno.&lt;br /&gt;Tras la comunicación del Bando, fueron muchos los ángeles que brotaron del palacio imperial en todas direcciones, dirigiéndose a todos los barrios del Cielo, registrando casa por casa, puerta por puerta.&lt;br /&gt;El temor cundió en casa del señor Adalbert, el cual decidió que ya era hora de estar ayudando a tres extraños que se alojaban en su casa, que consumían sus bienes y que, involuntariamente, habían dado muerte a su mujer Celestina, una anciana de muy avanzada edad, mientras recogía flores frente a un precipicio, muy comunes estando en el Reino de la Montaña.&lt;br /&gt;Sin pensárselo más veces, Adalbert se enfundó el abrigo y salió a la eterna noche, hacia el palacio imperial de Aribel.&lt;br /&gt;Tardó menos de lo que esperaba pues ni la ventisca era tan fuerte, ni la distancia tan grande como él suponía. Al llegar allí comunicó al Mayordomo de palacio que tenía información muy valiosa para su Señor, y que necesitaba tener audiencia con su Alteza inmediatamente. Apenas el mayordomo desapareció por la puerta, las principales se abrieron de par en par y de ellas salió Aribel, con el pelo canoso recogido atrás y un largo manto plateado con detalles en oro. Con las manos abiertas le dio la bienvenida y le incitó a entrar en la Alcoba Imperial, anteriormente la sala del tribunal.&lt;br /&gt;- Bien� apreciado Adalbert� qué información es ésa de la que disponéis?&lt;br /&gt;- He estado alojando en casa a los tres seres que su Alteza, en el Bando de esta noche, reclamaba para la justicia.&lt;br /&gt;- Perfecto� sois un ciudadano honrado Adalbert� nunca olvidaré tal gesto de gratitud� -sus palabras comenzaron a volverse más y más fuertes, su cara hacia gestos de enfado y reproche cuando hablaba y los ojos estaban iracundos- nunca lo olvidéis!!! Este es mi reino y aunque los hayáis entregado, vos los habéis mantenido!!!&lt;br /&gt;- Pero mi señor�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adalbert no terminó la frase cuando un humo verdoso emanó de debajo de él derritiéndolo en un gran charco de mucosidades verdes y pegajosas.&lt;br /&gt;- He ahí el castigo por traición. Guardias, registrad su casa, que no quede piedra sobre piedra, incendiadla, traedme aquí a los huéspedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma noche fueron llevados los tres humanos de Santuario ante su Alteza Aribel.&lt;br /&gt;- así que vosotros sois los que tantos problemas me han estado causando� -dijo el soberano mientras paseaba de aquí a allá de la sala-&lt;br /&gt;- Aribel, nosotros no hemos hecho nada� Verin nos abrió el Haz de luz en el Monte de las Almas. �contestó Satro-&lt;br /&gt;- Y nos dijo que nos mantuviésemos lejos del Gran Tribunal �añadió Ygar en tono amenazante-&lt;br /&gt;- ¿y qué le ocurre a la señorita? Se encuentra muy cansada para estar arrodillada? �preguntó sarcásticamente- Guardias� si no se mantiene derecha por sí misma, haced que esté derecha. �con un palo y una cinta clavaron el palo en el suelo y ataron la cinta al cuello de Carolina ahogándola por la fuerza que hacía su propio cuerpo-&lt;br /&gt;- ¡Parad! �gritó Ygar levantándose y embistiendo a los tres guardias que jugaban con el cuerpo de Carolina-&lt;br /&gt;- Parece que tenemos a un pequeño insecto� aplastadlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guardias imperiales entraron en la habitación armados con picas y alabardas. Esto provocó que Satro también se revelara y peleó codo con codo con su compañero mientras veían que Aribel escapaba con el cuerpo de Carolina a cuestas.&lt;br /&gt;Una mirada entre ambos, el conocimiento que algo oscuro estaba ciñéndose sobre el Cielo y el hecho que haya secuestrado a Carolina fueron motivos suficientes como para que terminaran rápidamente la pelea y salieran al encuentro con el soberano.&lt;br /&gt;En el camino una ingente multitud de guerreros con hachas pesadas salió a su encuentro.&lt;br /&gt;- Ygar!! Ve tú, yo les detendré! Pídele explicación y no temas. Te he enseñado notablemente todo lo que sé, adelante caballero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras loables dieron más vida al corazón del príncipe del Castillo Blanco y corrió aun más deprisa, esquivando los guerreros que le salían al paso, dejándoselos a Satro quien terminaba con ellos para intentar seguirle de cerca. Sus pasos les condujeron a una gran estancia, la alcoba de Aribel. Abrieron con sus manos las pesadas puertas y ante ellos se desveló la verdad.&lt;br /&gt;La sala a oscuras excepto por la brillante luz que penetraba por la puerta abierta de par en par y por el cristal romboidal que flotaba en el centro de la estancia. Aribel, a un lado del cristal, con Carolina en sus brazos, hablaba en dirección al objeto, sobre el cual se dibujaba una cara muy conocida por todos: Eilis el Atormentador sonreía reflejado en el romboide.&lt;br /&gt;- Malditos mal nacidos!! �gritó Aribel- ahora no habrá más salida, más cobijo para vosotros.&lt;br /&gt;- Acaba con ellos mi joven aprendiz� termina lo que nunca debió haber comenzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó a Carolina en el suelo y caminó lentamente hacia ellos, por el camino su voz serena se transformó en una mucho más profunda, aterrante, más diabólica. Su aspecto también fue cambiando: el pelo cano se le cayó al suelo desvelando dos abultados cuernos, el pellejo de su rostro se deshacía como azúcar en la nieve, dando paso a un rostro pútrido, carcomido por la edad, con la barbilla apuntada y sus ojos, rojos y penetrantes, lanzaban una mirada de odio y rencor. El vestido plata cambió a uno rojo como la sangre coagulada. En su mano, un báculo alargado con una estrella de fuego en la punta.&lt;br /&gt;- Mi nombre es Asmodeo, Guardián en jefe de los ejércitos de Eilis el Atormentador, Señor de las criaturas infernales y Maestro del Rencor.&lt;br /&gt;- Parece que� quieres acaparar muchas� cosas� Asmodeo �gimió Carolina frente a la sorpresa general, incorporándose pesadamente y lanzando una mirada furtiva al demonio que ante ella se alzaba-&lt;br /&gt;- Has corrompido al Cielo durante tres meses. Tres meses que ha utilizado Belial para arrasar Santuario. Tres largos meses que todo ha estado funcionando mal. No hay perdón para ti, Asmodeo. �amenazó Satro espada en mano-&lt;br /&gt;- Nosotros seremos tus verdugos� no verás más anochecer que el de tu pútrida alma al caer en los ardientes fosos del Infierno. El Eterno Averno te espera, demonio!!&lt;br /&gt;- Tanta palabrería y no sois capaces de nada� jajajaja�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asmodeo desapareció y la sala entera volvió a la luz.&lt;br /&gt;- ¿dónde ha ido? �se preguntaron los tres compañeros mientras miraban impacientes en todas las direcciones-&lt;br /&gt;- Volvamos� a la Sala del Tribunal. �sugirió Carolina todavía convaleciente-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras deshacer el camino andado llegaron a la sala imperial, donde efectivamente, sobre la única columna que se encontraba en pie, estaba sentado Asmodeo.&lt;br /&gt;- Bienvenidos� a mi santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desapareció de nuevo pero la luz no volvió a la sala, al contrario, una risa macabra resonó en toda la habitación, poco más tarde se escuchó desenfundar una daga y, al instante apareció detrás de Ygar para asestar una puñalada por la espalda. Satro se encontraba en la espalda de Asmodeo y reaccionó a tiempo para empujar al diablo y hacer que se esfumara de nuevo.&lt;br /&gt;- Dichosos seáis los que tenéis aliados� pues serán vuestra perdición. ¿no es así, Carolina? Jajajaja&lt;br /&gt;- Quieres dar en la yaga pero no vas a poder. �contestó la joven- Acudo, suplico a los superiores, que magia alguna pueda ser utilizada en esta sala.&lt;br /&gt;- Eso no te servirá para mí, no soy un cuerpo mágico� jajajajaja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo la risa tronó en la habitación y se escuchó desenfundar de nuevo la daga, pero esta vez no apareció detrás de nadie, sino en el mismo suelo, y, haciendo un corte en espiral, hirió los talones de Ygar y Satro, mientras que a Carolina al ser un cuerpo casi etéreo, no le hizo nada.&lt;br /&gt;- Ésa es la solución! �advirtió Ygar mientras gemía junto a Satro en el suelo- Carolina, sólo tú puedes� eres insensible a los daños de Asmodeo� por alguna razón has despertado justamente ahora, por alguna razón eres un fantasma y no para convertirte en un ángel!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carolina reaccionó frente a estas palabras, probablemente su futuro se le acaba de relevar ante sus ojos a través de ese combate. Asmodeo se quedó atónito, no sabía que Carolina era la que estaba conjurando al Ángel.&lt;br /&gt;La joven chica de rubios cabellos reaccionó antes que el demonio y le arrebató su daga imbuida con la magia oscura que éste conjuraba para clavársela en el centro de su podrido corazón. Rápidamente corrió hacia Ygar y Satro para atenderlos mágicamente. Asmodeo intentó teletransportarse por toda la sala, pero sin éxito, su cuerpo desapareció y la luz volvió al habitáculo.&lt;br /&gt;- ¿Dónde ha ido? �preguntó esta vez Carolina-&lt;br /&gt;- imagínate� -contestó vagamente Ygar-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres corrieron por el pasillo, salieron al jardín y allí observaron un espectáculo sobreacogedor: el cielo rojo estaba presidido por la efigie de Belial, contemplando cada rincón del Cielo. La fuente estaba seca y las plantas se marchitaban a un ritmo acelerado.&lt;br /&gt;- El Gran grimoire ha sido abierto!!! Temblad ante mi poder!!! El Mundo de los Recuerdos, la Fuente del Poder, os reemplazaré a todos, negaré la existencia, eliminaré todo!!! Seré la Señora, la Soberana Suprema de un nuevo orden, MI ORDEN!! �tronó efusivamente la voz de Belial desde el Cielo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ygar, Satro y Carolina corrieron por el pasillo, de nuevo hacia la cámara de Asmodeo, ya abierta y en penumbras. Y allí lo encontraron, casi abrazado al cristal.&lt;br /&gt;- He� recorrido tanto� camino�. No puede� quedarse aquí. Me habéis� vencido en batalla� pero Belial y Eilis ganarán la guerra� no podéis enfrentaros� a una Diosa� y a un Semidios� jejejeje� temblad ante su ira!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Asmodeo explosionó llevándose consigo la sala y todo el Palacio en un torbellino de ira y muerte.&lt;br /&gt;- Mirad! �gritó Carolina señalando al lugar donde antes estaba el cristal- un portal.&lt;br /&gt;- Nos llevará a casa de nuevo? �preguntó Satro-&lt;br /&gt;- Sólo encontraremos nuestra casa� si la matamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decididos, penetraron en el portal, cogidos de la mano y con miradas serias contemplaron ante sí la Ciudad de los Muertos. Ante ellos se alzaba temible e impresionante la ciudad de Belial: Tristam en completo rigor mortis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Capítulo 13: &lt;span style="font-size: 24px; line-height: normal;"&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;Rigor Mortis&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estamos tan cerca... –dijo complacido Satro-&lt;br /&gt;- No debemos confiarnos –contestó Carolina- hemos entrado voluntariamente en las fauces del lobo...&lt;br /&gt;- Sólo sabíamos que Belial estaba aquí, suponemos que Eilis permanecerá también en esta ciudad... por llamarla de alguna forma. –respondió a tiempo Ygar, y antes que Satro continuara hablando añadió- una ciudad de muertos.&lt;br /&gt;- Rigor Mortis, la neo Tristám.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante ellos alzaba la corrupta catedral, envuelta en una verde y pálida niebla, al igual que el resto de la ciudad. Las almas perdidas, retornadas a sus putrefactos cuerpos, se podrían por las calles mientras vagaban sin ton ni son, reanimados por el oscuro designio de la dama de las mentiras.&lt;br /&gt;El suelo tembló y seis focos de luz verde emergieron de entre algunas grietas, tomando la forma corpórea en la distancia que separaba al grupo de la reja que cercaba la ciudad. “Somos los espíritus de los desdichados, protectores de la ciudad, impediremos vuestro paso”, sonaron sus voces de ultratumba. Uno de ellos, con una coleta en la frente, armó su arco putrefacto con tres flechas dirigidas a cada uno de los compañeros. Otro más, armado con una pesada maza que requería de dos manos para poder se empuñada con la suficiente destreza, avanzó hacia ellos, mientras que los otros cuatro se quedaron en la retaguardia, como si estuvieran recitando en voz baja.&lt;br /&gt;- Atacad al de la coleta... yo me encargaré de este macero. –dijo Satro desenfundando su espada- ¡rápido!&lt;br /&gt;- De acuerdo –contestó Carolina mientras sus manos brillaban como dos discos solares-&lt;br /&gt;- Se hará lo que se pueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la destreza que había adquirido con el entrenamiento de Satro, Ygar logró desviar con el filo de su espada hacia el cielo una de las flechas, dirigida a Carolina, de tal forma que con ese movimiento escapó de la flecha dirigida hacia él. Su compañero, no obstante, utilizó se cubrió con el cuerpo del guerrero, recibiendo éste el impacto en el cuello.&lt;br /&gt;El macero cayó arrodillado al suelo, desarmado y casi inconsciente, fue fácil el resto: sajó la cabeza con un simple movimiento de la espada.&lt;br /&gt;El arquero arrojó su arma a distancia suficiente y sacó de su espalda dos pequeñas cuchillas con las que atacó a Ygar.&lt;br /&gt;Las manos de Carolina cesaron de brillar y de su cuerpo emanó una luz tan pura y cristalina que dejó ciegos a los atacantes, momento aprovechado por Ygar y Satro para terminar con los recitadores y con el arquero.&lt;br /&gt;Sus restos se evaporaron y la luz cesó. El revuelo había encendido la mecha que llevaría a la aparición de Belial. Montada sobre Dramor descendió desde la catedral hasta la reja.&lt;br /&gt;El dragón, omnipotente, alzado sobre sus dos fuertes patas, extendió sus alas y agachó el cuello para que su jinete desmontara.&lt;br /&gt;Belial estaba ataviada por un vestido ceñido de colores rojizos oscuros y un tricornio en la cabeza, una máscara de arlequín cubría su bello rostro dejando al descubierto sus ojos y la mirada que de ellos emanaba. Corrientes de aire ondeaban la fina capa negra que cubría el cuerpo de la dama sujeto desde el tricornio. Su báculo nuevo, compuesto por cuatro fémures unidos mediante cartílagos y bañados en oro con gemas engarzadas en espiral en su puño, estaba fuertemente agarrado por sus finas y delicadas manos.&lt;br /&gt;- Por fin nos vemos seriamente... y no a través de espectros –comentó la dama mirando incisivamente hacia Carolina-&lt;br /&gt;- No te temo Belial. Inundaste de mentiras mi alma y mataste a mis padres y protector. No tengo otro sentimiento hacia ti que el de la compasión... me das pena.&lt;br /&gt;- No eres más que un espíritu, un fantasma, un ser que no debería continuar existiendo en este mundo.&lt;br /&gt;- Tú tampoco –gritó Ygar a la malintencionada lengua de Belial- deberías existir en este plano, ni en ninguno otro. Tu único destino es saborear tus jugos putrefactos.&lt;br /&gt;- Caballero valiente donde los haya... pocos se atreverían a desafiarme en mis dominios, pero menos aún a decírmelo cara a cara sabiendo que están en inferioridad. Y tú, soldado de Kadrask... ¿se comió el gato tu lengua? Oh perdona –añadió mirando a sus ojos- veo que me odias... ¿será por tu padre? Sí, estuve viendo y saboreando su sangre. –ante este comentario Satro abrió la boca y desenvainó la espada saltando al ataque-&lt;br /&gt;- ¡Alto! –gritó Eilis apareciendo en el recorrido de Satro desde el suelo y tomando el filo de su espada- uhm... es una mala espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El puño del Atormentador se cerró y quebró la hoja ante la sorpresa de Satro a quien sus fuerzas desfallecieron. Una sonrisa maligna se dibujó en los labios del enemigo, su lengua los humedeció con saña y con la fuerza de una sola mano levantó al guerrero con su pesada armadura, llevándolo a la altura de su mirada.&lt;br /&gt;- Déjame verte antes de que mueras... bien así. –con una metálica risa atravesó los oídos de los presentes inundando su mente de miedo y dolor- pena que me tenga que divertir poco.&lt;br /&gt;- Eilis, Sho está preparado, debemos continuar con el conjuro.&lt;br /&gt;- Está bien... –dijo decepcionado- ahora os sigo, mi dama, dejadme echar unas risas con nuestros invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belial montó de nuevo sobre Dramor y voló hacia la catedral mientras Eilis todavía mantenía en alto el cuerpo de Satro.&lt;br /&gt;- Me tengo que divertir un poco, tanto estrés... – la cara de Satro cambió a una provocada por el dolor, sus fuerzas desfallecían y por su cuerpo resbalaba la sangre producida por la penetración de su vientre con el puño metálico de su captor-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ygar y Carolina se dieron cuenta de lo ocurrido y se lanzaron contra Eilis.&lt;br /&gt;- ¡Carolina, lánzale fuego, calienta el ambiente! –gritó Ygar cuando corría hacia el Atormentador-&lt;br /&gt;- Patético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atormentador extendió la mano libre y apareció un escudo de metal contra el que chocó la embestida de Ygar y que únicamente lograron deformar las bolas de fuego de Carolina. Mientras, su tormento contra Satro se hacía más eterno y doloroso a medida pasaba el tiempo.&lt;br /&gt;- No sois más que un grupo de chiquillos en juegos de mayores. Abandonad cualquier esperanza que vuestros corazones puedan albergar, ahora que aún tenéis algo de vida...&lt;br /&gt;- Nadie, ni tú ni Belial, podrá detener nuestra ambición.&lt;br /&gt;- Carolina, así que nadie podrá deteneros... jajajaja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz metálica de Eilis paró de inmediato y liberó a su prisionero arrojándolo bruscamente contra el suelo y dejándolo allí casi inconsciente. El demonio avanzaba a paso firme hacia la fantasmagórica figura ignorando las palabras de odio que le lanzaba Ygar mientras iba a socorrer a Satro.&lt;br /&gt;Carolina dibujó una estrella de seis puntas en el polvoriento suelo y sopló sobre el relieve. El dibujo se iluminó y una barrera de estrellas envolvía permanentemente a la maga mientras comenzaba a conjurar otro hechizo.&lt;br /&gt;- Esto simplemente retrasará vuestra muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eilis se derritió y se filtró por el suelo. El hechizo de Carolina estaba ya preparado pero necesitaba un blanco a quien lanzarlo, y pronto lo tuvo cuando bajo de ella aparecieron las fauces abiertas del Atormentador y sus dos fuertes brazos la agarraron por el cuello impidiéndole respirar.&lt;br /&gt;Con el cuello en alto y en tensión, suspendida por esos dos brazos que surgían del suelo y que poco a poco la acercaban a la boca abierta del demonio, no podía saber si apuntaba bien con su conjuro.&lt;br /&gt;- lo único que sé, es que alguien morirá... ¿pero quién? Si fallo moriremos nosotros, si acierto morirá él.&lt;br /&gt;- Carolina, si tienes que hacer algo, hazlo rápido! –gritó Satro agonizante-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese grito en sus últimos hálitos de vida la hizo volver en sí y decidió soltar la energía acumulada en la dirección en que su mente pensaba que era la correcta. Entonces, como si de un relámpago de fuego se tratase, un torrente ígneo cayó de las nubes al tiempo justo de que Carolina se apartase, golpeando duramente las fauces de Eilis y explosionando su cuerpo en el interior de la tierra. A continuación comenzó a emanar líquido metálico por el polvo que cubría la superficie, corrompiendo todavía más el suelo que pisaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el atrio de la catedral el dragón Dramor se derritió convirtiéndose en acero frente a Belial.&lt;br /&gt;- Eilis... –suspiró la dama de las mentiras mientras miraba fijamente el mohoso libro que tenía enfrente suyo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante aquella fémina, el demonio que la había acompañado desde el infierno, ataviado todavía con su toga negra y la cabeza cubierta por una capucha estaba rodeado de sombras oscilantes en torno a su cuerpo y en su pecho brillaban con diversos colores cuatro símbolos, semejantes a los antiguos sellos que guardaban a Diablo en su santuario. En uno de los altares de aquella planta de la catedral permanecía la vieja cajetilla en la que Belial guardaba las piedras del alma de los restantes demonios, abierta y vacía, solo el aire putrefacto de Tristam era lo que la llenaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dentro de poco la profecía se cumplirá... Sho volverá e instalará su Reino de Oscuridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Ygar, Satro y Carolina se reponían de la confrontación con el Atormentador viendo todavía el rastro devastador de aquella explosión que lanzó contra la cabeza de aquél ser y el líquido acero que comenzaba a desvanecerse.&lt;br /&gt;- ¿Te encuentras bien Satro? –preguntó Carolina sanando al caballero herido con su magia curativa-&lt;br /&gt;- Sí, ando mejorando... gracias –dijo mientras sólo podía tener un ojo abierto y el otro cerrado por el derramamiento de sangre, uno de sus brazos quedaba inutilizado y su tripa todavía permanecía ensangrentada y el tejido roto-&lt;br /&gt;- Carolina, ¿se va a curar?&lt;br /&gt;- Sólo debemos esperar una hora más y estará en perfectas condiciones.&lt;br /&gt;- No tenemos una hora, no sabemos lo que nos puede traer Belial. Date prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una figura apareció de entre la densa niebla que cubría las calles de la ciudad, con un gorro de dos puntas y un báculo de madera noble. Sus ojos destelleaban como relámpagos en la noche. Su vestido, multicolor donde abundaba la presencia del rojo, se arrastraba pesado por el polvoriento suelo.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? ¿eres otro siervo de Belial? –preguntó Satro, recostado contra una esquina de la calle mientras expulsaba flemas por la boca-&lt;br /&gt;- No tengo nombre, o mejor no os lo digo por ser tan temible que los oídos reventarían y vuestros ojos se caerían de sus cuencas. Soy un siervo de la Dama de Tristam, reino en esta ciudad y su territorio como lugarteniente. Simplemente os hago saber, de parte de su Excelentísima Vileza que está todo preparado para que nazca un nuevo orden en el mundo de Santuario, os quiere allí como testimonios en vivo y contempléis el poder que puede llegar a desatar. En cuanto a vuestro amigo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del báculo del demonio emanó un proyectil verde con la forma de una calavera que impactó en la herida del vientre y sanó al moribundo en cuestión de un instante.&lt;br /&gt;- He ahí una minúscula muestra del asombroso poder de la Boca del Infierno. En cuanto el ritual esté concluido, con o sin vuestra presencia, este mundo se desvanecerá y comenzará el nuevo orden proveniente del Mundo del Recuerdo. No hagáis esperar a Belial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura se desvaneció en el denso aire que soplaba entre aquellas callejuelas pútridas de la ciudad corrupta, donde las plantas estaban marchitas, la tierra yerma y los habitantes no eran más que fantasmas, recuerdos del pasado, torturados una y otra vez, condenados a vagar eternamente en la ciudad hasta que fueran liberados.&lt;br /&gt;Los resplandores de los condenados iluminaban tenuamente las calles, sus sonidos de ultratumba y sus desgarradores alaridos de dolor ensordecían a los tres hermanos que tomaron la calle directa hacia la catedral, dispuestos a dar el todo por el todo. En efecto, el enfrentamiento final para el cual tanto se habían estado preparando en los últimos días. Por fin su ira iba a ser liberada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El repique de tambores, el sonido dulce de la flauta y el sonar de los órganos dieron paso a la comitiva por el patio de la catedral; toda una banda de músicos provenidos del infierno, servían para amenizar la espera de Belial e indicar el camino a los guerreros. De súbito la banda cesó y las corrientes de aire se convirtieron en un poderoso tornado en cuyo frente apareció en relieve la cara de la dama de las mentiras.&lt;br /&gt;- os invito a que paséis, mis invitados... está todo preparado para la ofrenda de sangre.&lt;br /&gt;- Belial, no saldrás viva de la catedral.&lt;br /&gt;- Tampoco es mi propósito, joven hechicera blanca.&lt;br /&gt;- Qué quieres decir?&lt;br /&gt;- Caballero de Kadrask... pronto se sabrá la verdad. Hoy moriré, pero hoy renaceré convertida en un ente superior... seré una diosa.&lt;br /&gt;- Diosa de la repugnancia, mejor dicho.&lt;br /&gt;- Insolente príncipe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara se desdibujó y el tornado arremetió contra el grupo engulléndolos y subiéndolos por sus corrientes hacia un balcón elevado, en el último piso de la catedral, antes del atrio.&lt;br /&gt;Todos dudaron cuando vieron que no había camino por desandar, ya todo estaba jugado, sólo cabía abrir la puerta de madera y penetrar en el interior de la sala donde seguramente estaría esperándolos Belial.&lt;br /&gt;Carolina tembló, sus delicadas manos rozaban el picaporte de la puerta, apenas sin fuerza en su brazo tuvo que retirarlo nerviosa y fría.&lt;br /&gt;- no temas, estamos todos juntos en esto, no es sólo por tí. –dijo Ygar-&lt;br /&gt;- no estamos aquí sólo por ser partes de un ángel, ni porque así haya querido el destino... estamos porque somos amigos, y a todos nosotros nos han hecho demasiado daño.&lt;br /&gt;- Amigos... hermanos... –dijo la chica reuniendo todas sus fuerzas en un nuevo intento por abrir la puerta-&lt;br /&gt;- No estás a solas. –dijeron sus dos compañeros agarrándola de la mano para abrir juntos la puerta-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta terminó cediendo y se abrió de par en par. La luz inundó aquél increíblemente enorme espacio decorado como si fuera el mismísimo infierno. No faltaba nada: lava, fuego, azufre, cadáveres... y en el extremo de la sala, sobre un gran altar de piedra pentagonal se alzaba la figura erguida de Belial, con el demonio de los cuatro signos al frente y a su derecha la Boca del Infierno.&lt;br /&gt;- Boca del Infierno... lleva a nuestro amigo arriba, necesita estar allí para el ritual. Recuerda que confío en tí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Boca del Infierno asintió con la cabeza y acompañó a aquella desalmada figura por unas escaleras mágicas que aparecieron tras el altar.&lt;br /&gt;- bien, ahora que estamos a solas... –dijo Belial quitándose la roja toga que llevaba-&lt;br /&gt;- Belial, dama de las mentiras, o como te quieras llamar, hemos acudido para destronarte.&lt;br /&gt;- Un gesto noble, caballero, sin duda alguna, pero inútil. Nadie es capaz de escapar de la ira de Sho.&lt;br /&gt;- ¿Quién es Sho?&lt;br /&gt;- Pequeño príncipe, preguntad a vuestra amada hermana hechicera... seguro que con el rostro tal y como se le ha quedado, sabrá quién es. Rápido, no tenemos toda la vida.&lt;br /&gt;- Sho es, según algunos textos que pude ver en la torre de Verin, una criatura infernal, el Dios del Mal. Puede decirse que posee en sí mismo todo el poder de la oscuridad. Algo que se suponía imposible, incluso los Tres grandes, Diablo, Mefisto y Baal, temían que algún día pudiera renacer.&lt;br /&gt;- Así es pequeña... yo me convertiré en Sho, dejaré atrás la vida de demonio y pasaré a ser parte de una entidad superior. Estad agradecidos de que os mate mi magia, jajajaja...&lt;br /&gt;- Belial, estás desquiciada! Si haces eso todo sucumbirá.&lt;br /&gt;- Niñata, eso es lo que pretendo, toda la Tierra y el Infierno pasarán a depender de mi mano. Con estas bazas podré conquistar el cielo y terminar con la guerra de una vez por todas! Instalaré la paz en los reinos, bajo mi reinado, bajo mi manto, todo se desarrollará tal como tengo previsto.&lt;br /&gt;- No entra en razón.&lt;br /&gt;- No hemos venido a hablar, Carolina. Debemos detener esta locura antes de que el ritual se realice.&lt;br /&gt;- Idiotas... no sabéis que se hará por las buenas o por las malas. Estáis en mi espacio mágico!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sala se comenzó a llenar de fuego, oleadas concéntricas en torno a Belial inundaron la habitación, corrompiendo hasta la última brisa de aire.&lt;br /&gt;- Todo está perdido! Abandonad toda esperanza! –gritó Belial-&lt;br /&gt;- Jamás abandonaremos... no mientras nos quede un gramo de esperanza.&lt;br /&gt;- El príncipe nos salió imbécil.&lt;br /&gt;- Amigos, hermanos... terminemos esta locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De los puños de Carolina brotaron dos esferas plateadas que se unieron a la espada de Ygar cargándola de poder sagrado. No obstante, el azote de Ygar no logró quebrar el escudo invisible que protegía a la dama de las mentiras.&lt;br /&gt;Mientras tanto, dos serpientes de fuego se arrastraban por el suelo siseando escandalosamente en dirección a Satro, que se encontraba quieto, todavía parado, sin haber participado en la contienda.&lt;br /&gt;El caballero de Kadrask abrió los ojos, bajo suyo tenía enroscadas a las dos grandes serpientes. Simplemente con un ligero movimiento de su cuerpo esquivó sendas mordeduras y con un hábil corte de sus dagas seccionó ambas cabezas ígneas, prendiendo los decapitados cuerpos en llamas.&lt;br /&gt;- No sois más que escoria...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escudo de Belial se deformó y en lugar de proteger a la Dama, apresó en una cárcel invisible al joven príncipe, dejándolo sin aire en su burbuja hermética y desgastando sus energías en inútiles golpes contra su prisión.&lt;br /&gt;Carolina vio el movimiento y lanzó dos nuevas esferas de luz contra la cárcel pero reaccionó al ataque, y en lugar de quebrarse, se reforzaron más aún.&lt;br /&gt;Nadie se había percatado de que Satro, mientras Belial disfrutaba con el encarcelamiento de su tierna presa, se había colocado tras ella.&lt;br /&gt;- Es hora de morir, maldita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Belial cambió su aspecto, ya no era el demonio todopoderoso que ante ellos se había presentado, ahora era Carolina, tal y como estaba ella en aquella sala. Había cambiado todo su aspecto y voz a fin de confundirse con la auténtica.&lt;br /&gt;Belial corrió hacia Carolina y la derrumbó en el suelo. Hacía tiempo que estaba dejando de ser un fantasma, y cada vez poseía más corporeidad. Ambas se confundieron y al levantarse, Satro no supo cuál de ellas era la auténtica y cuál sería el demonio.&lt;br /&gt;- Satro, termina con esta locura –dijo la Carolina de la derecha- sólo tú puedes acabar este sufrimiento. ¡Termina con la vida de las dos!&lt;br /&gt;- No puedo hacer eso... eres mi hermana.&lt;br /&gt;- Pues como hermana tuya que soy deberías saber cuál soy yo. –dijo la de la izquierda-&lt;br /&gt;- Carolina... –se consiguió escuchar la voz de Ygar desde el interior de aquella jaula- libérame...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambas Carolinas dudaron en hacerlo, pero al final las dos lanzaron sus conjuros de luz y la jaula se rompió.&lt;br /&gt;- Satro... termina con esto... –dijo Ygar señalando al libro que reposaba en el altar- destruye ese horrible libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humo era denso, llegaba a la altura de las rodillas y cuando Ygar miró hacia el grupo de las dos Carolinas descubrió que sólo había una.&lt;br /&gt;- ¿qué ha ocurrido? ¿dónde está la otra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Carolina que quedaba en pie se sorprendió de ser la única, desconocía totalmente el paradero de su espejo hasta que por su vientre apareció una pequeña daga, ensangrentada por su propia sangre, empuñada desde atrás por Belial.&lt;br /&gt;- Ni entre hermanos os supisteis reconocer... patético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La malévola risa de Belial inundó la zona mientras el cuerpo malherido de la muchacha caía sobre el humeante suelo. Casi inerte, apenas con un hálito de vida.&lt;br /&gt;Satro apuñaló repetidas veces el libro que reposaba tranquilo sobre el altar de piedra, pero frente a la reacción de furia que esperaban ambos hermanos por parte de Belial, encontraron una bien distinta: se carcajeaba de ellos, como pobres criaturas que trabajaran para un circo.&lt;br /&gt;- no sois más que unos aficionados... ninguno de vosotros es capaz de someter a un poder como el mío... ese libro no lo necesitaba, lo necesario está ya realizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente se escucha la voz de Carolina, débil y floja, agonizante, pero lo suficientemente fuerte como para que todos le prestasen atención.&lt;br /&gt;- Ygar, Satro... gracias por ser mis hermanos... mis amigos... pero debo hacer esto sola... gracias...&lt;br /&gt;- Carolina, ¡¿qué haces?! –gritaron ambos mientras Belial emitía una enérgica carcajada-&lt;br /&gt;- Llamada del ángel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el cuerpo de Carolina se tornó en cenizas, grises e inertes, que fueron esparcidas por toda la sala con una súbita brisa de aire fresco. Un aire que llenó de vida los pulmones de Ygar y Satro, que eliminó el denso ambiente que allí se respiraba, barrió el humo y el azufre y permitió que de nuevo volviera a brillar el sol en Tristám y en la catedral, penetrando por numerosos huecos que se abrían en las paredes de la sala.&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre? ¿qué brujería es ésta? –preguntó histérica Belial mientras veía cómo recuperaban sus contrincantes las esperanzas-&lt;br /&gt;- Esto, Belial, es la esperanza de Carolina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las puertas del balcón se abrieron de par en par y la ilusión del ambiente infernal se disipó totalmente, se encontraban ya en una catedral. Por todos los huecos de la sala se escuchó el viento y se distinguió la voz de Carolina.&lt;br /&gt;- Belial, tu juicio está cercano, se terminaron tus maquinaciones y tus planes de corrupción del mundo.&lt;br /&gt;- No seas ilusa, ¿¡qué puede hacer un fantasma!?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lanzas de luz penetraron por cada orificio de la sala y atravesaron el cuerpo de la demonio, empalándola en haces luminosos que quemaban su carne y terminaban con la oscuridad.&lt;br /&gt;Por el balcón apareció un ángel, era Carolina. Con ocho preciosas alas blancas en la espalda y un vestido compuesto por jirones de telas rosadas y blancas. Su cuerpo no era el de una niña, sino el de una mujer; su mirada, sin embargo, permanecía inmutable, todavía como hasta hacía unos minutos la habían visto en el infierno.&lt;br /&gt;- Hermanos, terminad la tarea...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ygar y Satro atravesaron con sus armas el cuerpo empalado de la dama de las mentiras, segando su vida y culminando todos sus planes.&lt;br /&gt;El cuerpo del demonio se desvaneció entre llamas y únicamente restó un despojo: una piedra morada que voló hacia el techo, donde apareció la mano de la Boca del Infierno y se lo llevó consigo.&lt;br /&gt;- Ya es mía... -sonó su voz-&lt;br /&gt;&lt;!-- Begin PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;&lt;!-- End PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;- Amigos, ya no puedo hacer más... me llaman... mi madre y mi padre, por fin en paz. Terminad con esta locura, impedid que Sho vuelva a la vida... sé que podréis hacerlo.                                                                             &lt;span class="postbody"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;La eterna noche se cernió sobre Santuario, las nubes colmaron el cielo, el viento era frío y húmedo, arrastrando consigo mismo el polvo de la árida y yerma tierra. Ningún árbol vivía en todo el mundo, las tierras de los druidas fueron masacradas por la implacable mano de la Oscuridad.&lt;br /&gt;Una única bandera ondeaba en el Infierno y en Santuario, símbolo del poder de la dama de las mentiras, que comenzaba a retirarse para dar paso a una bandera más siniestra y sombría, propia de una mente desquiciada. La voluntad de Belial así lo quiso, que tras su muerte se retirara su bandera de mano roja por otra, una cruz invertida en llamas, rodeada por un halo azulado: la bandera imperial de Sho.&lt;br /&gt;El cúmulo de nubes obcecaba el cielo sobre Tristam, toda la zona estaba sumida en la más profunda oscuridad, únicamente alumbrados por el tenue resplandor causado por las antorchas y candeleros que pendían de las fantasmagóricas puertas y ventanas, de dentro de la catedral así como de las casas, otorgando a la ciudad un aspecto todavía más sepulcral.&lt;br /&gt;Las pequeñas luminarias oscilaban por el viento, algunas se apagaban y otras incendiaban las casas cercanas a su llama.&lt;br /&gt;Ya no se sentía la presencia de aquél ángel que dio muerte a Belial, ni su aroma divino, ni su brillante luz. Ya todo eran sombras en la noche del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Capítulo XIV:&lt;/span&gt; &lt;span style="font-size: 24px; line-height: normal;"&gt;&lt;span style="color: red;"&gt;Felicidad Eterna&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como si el mundo muriera y entonara su último llanto. –retomó Satro la conversación- &lt;br /&gt;- Este mundo –respondió Ygar incorporándose- todavía tiene una última cosa que decir, una última baza que jugar. Confía en él.&lt;br /&gt;- ¿Cómo es que de repente confías tanto en este planeta? ¿qué te ha hecho cambiar de opinión? –preguntaba intrigado Satro mientras miraba hacia el suelo como si buscara una solución-&lt;br /&gt;- Ha sido ella. Carolina dio su vida por el mundo, Santuario está en deuda.&lt;br /&gt;- ¿No recuerdas la corrupción del Cielo? Nadie ha avisado a los distintos señores de lo ocurrido. Además, el infierno clama por dominar el mundo. Y por si fuera poco, justo aquí arriba se abrirá la puerta hacia el Mundo de los Recuerdos y nacerá Sho para corromper la Fuente del poder. ¿Cómo puedes tener tanta esperanza en un mundo que no ha luchado para defenderse?&lt;br /&gt;- Porque ahora, Santuario ha despertado. –concluyó Ygar dirigiéndose hacia la puerta que conducía a la larga escalinata que llevaba al atrio-&lt;br /&gt;- Bobadas... es un mundo muerto... luchamos por una causa perdida de antemano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras escuchar estas palabras, Ygar se quedó inmóvil, quieto totalmente en las escaleras. Tras él, Satro se sorprendió de su reacción y más aún cuando volvió su rostro hacia su amigo, no encontró en él ningún signo de preocupación ni duda, estaba sonriendo, feliz. Un destello en sus ojos, un brillo fugaz, una esperanza que había renacido en el interior de su corazón.&lt;br /&gt;- Te acabas de convertir en un espadachín mejor que yo. –terminó Satro complacido- vayamos a la lucha y pateemos a ese dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuaron subiendo las escaleras, sin mediar una palabra, tan sólo el silencio fue su eterno compañero. El vínculo que les unía se había fortalecido por completo, no eran ya simples príncipe y maestro espadachín, ni compañeros en el campo de batalla, ahora eran una sola alma repartida en dos corazones.&lt;br /&gt;- Por fin habéis llegado, me alegro de volver a veros. –dijo la Boca del Infierno justo en el momento en que insertaba la piedra del alma de Belial en el cuerpo inanimado que ya poseía las otras cuatro-&lt;br /&gt;- No eres más que un peón en los planes de Belial. Ha envenenado tu mente y te utiliza desde su tumba.&lt;br /&gt;- Fiero guerrero, yo tengo mi propia mente... jajajaja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo inanimado estalló en mil pedazos, iluminando el cielo con centellas rojas y doradas. El propio aire tembló ante el poder desatado y la tierra se estremeció. Todos, incluyendo al demonio, contuvieron el hálito hasta que vieron que sobre ellos las nubes se moldeaban en la forma de un oscuro embudo que amenazaba con tragarse toda la vida que quedara en Santuario.&lt;br /&gt;- Mi señora Belial!!! –gritó la Boca del Infierno- he hecho lo que me pedisteis!!!&lt;br /&gt;- Eso es... ¿El Mundo de los Recuerdos? –preguntó en voz alta Satro-&lt;br /&gt;- Exacto joven... ahí dentro se encuentra en estos momentos la Fuente del poder y Sho. Dentro de poco las cinco puertas que comunican Santuario con el Infierno se abrirán y el Cielo deberá rendirse incondicionalmente.&lt;br /&gt;- Alguien baja! –gritó de nuevo Satro mientras Ygar estaba todavía anonadado por aquellos acontecimientos-&lt;br /&gt;- Es Sho... mi Dios. –rezó la Boca del Infierno- arrodillaos ante su majestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una figura estilizada femenina se posó delicadamente sobre unas piedras que restaban en la última planta de la catedral. Sus telas de seda transparentes, de colores morados, lilas, azules, crema y verdes pálidos ondeaban en su cuerpo mecidos por suaves brisas de aire fresco y rejuvenecedor. Su rostro, de una belleza incomparable, de finas y delicadas facciones, escondía dos grandes tesoros que eran sus ojos verdes y unos labios perfectos de los cuales se dibujaban los trazos exquisitos de los mejores tatuajes que le llegaban a sus ojos. Su cabello, sedoso y largo, de color dorado contrastaba con aquél cielo oscuro y aquella tierra sombría y sin vida.&lt;br /&gt;- ¿Y se supone que tú eres Sho? ¿se supone si quiera, que eres el peor de los demonios? –preguntó incesantemente Ygar mientras miraba de arriba a abajo repetidas veces aquella figura-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer se desplazó hacia Ygar con unos andares meticulosamente preparados, moviendo su cintura en un compás hipnotizador. Al llegar al príncipe, le tomó delicada y suavemente por la barbilla y le elevó el rostro hacia el suyo y le miró fijamente a los ojos.&lt;br /&gt;- No soy Sho, soy aquella que os devolverá la felicidad, sé por lo que este mundo ha pasado y quiero recompensarlo. –dijo con su femenina voz tan sensible como el cristal y tan encantadora como sólo ella podía hacer, a continuación caminó hacia Satro y tomándolo por la mano lo acompañó al precipicio de la torre- Satro, ves todo el daño que ha causado otro ser antes que yo, pero yo no vengo a esto... yo vengo a repararlo, vengo a sellar las heridas del pasado y reconstruir este mundo. –finalmente se dirigió hacia la Boca del Infierno, dejando atrás a los dos encantados varones y sin miramientos le tomó el bastón y se lo clavó en el centro del pecho, cayendo por detrás de la catedral- a vos, Boca del Infierno, por haber ayudado a causar tanto mal, os condeno a la muerte.&lt;br /&gt;- ¿Cómo os tenemos que llamar, mi reina? –preguntó Ygar mientras se arrodillaba frente a ella-&lt;br /&gt;- Llamadme como me llaman en todos los lugares que he visitado, todos dicen que soy una Felicidad Eterna –dijo suavemente mientras inclinaba dulcemente su cabeza hacia su derecha sonriendo-&lt;br /&gt;- Así seréis bautizada en Santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las nubes se retiraron, dejaron penetrar la luz solar en Santuario. Las áridas tierras comenzaron a florecer y como por arte de magia los humanos muertos volvían a la vida, sin recordar nada de lo pasado; sólo tenían un pensamiento en su mente: Felicidad Eterna.&lt;br /&gt;Como si fuera su diosa protectora, la que les da vida, la más artística fémina de la creación, aquella en la que el dios padre puso todo su empeño, fue venerada en todas partes de Santuario.&lt;br /&gt;En cada puerto había un altar consagrado a su honor, en cada montaña un pequeño santuario la recordaba, en cada volcán cercano a los poblados había una efigie suya para amansar la fiereza de la destrucción.&lt;br /&gt;El odio, el miedo, el caos que poblaba poco tiempo atrás el mundo, había remitido. Ahora todo era bello, todo era perfecto.&lt;br /&gt;Tomó a Satro y a Ygar como sus predilectos, aquellos que difundían la Palabra de la Felicidad, sumos sacerdotes de su contagioso culto por todos los rincones de Santuario: las praderas de Aranoch, las reconstruidas tierras bárbaras del Norte, los bosques de los druidas, la selva de Kurast y las islas de las amazonas. Absolutamente todo Santuario quedó embaucado de tanta belleza.&lt;br /&gt;“No debemos luchar, lo arreglamos hablando como hermanos” era su idea fundamental, a partir de la cual surgían todo tipo de ramificaciones filosóficas, míticas e incluso científicas. Acompañado el discurso siempre por su bella estampa, ya fuera en realidad o un retrato compuesto por los mejores retratistas de Santuario. La gente se agolpaba en torno a la catedral de Tristam para verla salir cada mañana en lo alto, a saludarles y desearles un buen día. Se contentaban con esto, y para ello era necesario estar esperando toda la noche.&lt;br /&gt;Un cálido instante, una fugaz estancia de felicidad, consumida como los sueños infantiles, se volvía al momento en euforia y pasaba a la amargura del momento perdido. Sólo unos pocos de entre todos los agolpados eran elegidos para penetrar en la catedral y ver ante suyos a la diosa. De ellos jamás se sabía, eran envidiados por todos y por todas, lo único cierto es que visitaban el Salón y se suponía que tras tal gracia, serían elevados sus espíritus a algún otro plano a difundir la Palabra. Los escogía Felicidad Eterna desde lo alto de la torre, según ella decía, por sus joviales almas emprendedoras y su corazón inquebrantable y lo más importante de todo: fe ciega en su diosa. Eran, sin duda alguna, el sueño de todo mortal que se preciara en Santuario.&lt;br /&gt;Se produjeron enfrentamientos entre los habitantes de un lejano pueblo de Santuario, Kel Bebeb, una aldea en la que cuenta, se escribió el libro que anunciaba la llegada de Felicidad Eterna. En estos enfrentamientos acudió la propia diosa en persona y con su presencia amainó los corazones de las fieras y calmó los ánimos. En recompensa, a los líderes de los bandos enfrentados los llevó consigo a la catedral y sus espíritus ascendieron a predicar la Palabra de aquella que salvó a su pueblo de una guerra fratricida.&lt;br /&gt;En otro poblamiento, cercano a Kel Bebeb, sus campesinos iban a iniciar las fiestas en honor a su diosa y organizaron una competición de tiro con arco cuyo blanco sería un jabalí tatuado. La extrema bondad de Felicidad la hizo interponerse entre el camino de la flecha y la bestia, recibiendo ella el impacto. Todo el poblado se conmocionó por la generosidad de su devoto ser que prefirió recibir un flechazo a permitir que un animal sufriera por ella. Este hecho se difuminó como la espuma y a cada cual que lo contaba engrandecía el valor de la diosa hasta llegar al punto en que la historia real se convirtió en un mito y en una leyenda más tarde, según la cual la diosa, gritando a pleno pulmón para detener el asesinato de una madre jabalí y su cría recién nacida, se interpuso en el camino de las flechas de un pelotón y las dos bestias, recibiendo así numerosos daños que sanaron al instante.&lt;br /&gt;Felicidad Eterna fue socorrida inmediatamente por Ygar y por Satro, que en sus peregrinaciones jamás la abandonaban, salvo cuando asistía a las comidas en su Salón. Fue llevada a la catedral ante el pavor de todos de que su muy apreciada diosa falleciera por tal heroicidad y todavía más masas, si cabe, se agolparon junto a la catedral, día tras día, sin separarse de aquél monumento al que sólo unos pocos privilegiados podían acceder.&lt;br /&gt;Finalmente, tras cuatro intensos días de agonía, la diosa reapareció de nuevo en la torre de la catedral, pero esta vez no llamó a cuatro personas de entre el público para que acudieran al Salón, llamó a veinte.&lt;br /&gt;Cuatro días hacía que Ygar no miraba con los mismos ojos de admiración y devoción a su diosa, cuatro dolorosos días en los que no predicaba la Palabra, para sorpresa de la propia diosa y de su inseparable compañero Satro.&lt;br /&gt;Aquella noche, cuando Satro se levantó de la mesa tras haber cenado, fue seguido por Ygar y ambos entraron a su habitación, en una pequeña casa de mármol junto a la catedral.&lt;br /&gt;- Bien Ygar, dime qué te pasa. –exhortó Satro mientras abría la cama para acostarse-&lt;br /&gt;- Supongo que habrás notado un cambio en mí para con Felicidad Eterna.&lt;br /&gt;- Así es y me gustaría que me dijeras la causa. &lt;br /&gt;- No sé por qué, pero ya no la veo como antes, se presenta ante mis ojos como un demonio corrupto y muerto.&lt;br /&gt;- Ygar, ¿cómo va a ser un demonio? ¿no viste la manera en que bajó del cielo? Acompañada por esos pequeños ángeles mientras las intensas luces de los arcángeles la iluminaban. Fue un momento extasiante. No comprendo cómo afirmas ahora que pueda, un ser celestial, tratarse de un demonio.&lt;br /&gt;- Ni yo mismo lo sé, pero su rostro ha desaparecido, ya no lo recuerdo, ahora la miro y sólo veo a ese putrefacto demonio.&lt;br /&gt;- Ygar, deberías descansar un tiempo, o quizás dormir más, porque últimamente apenas sí descansas.&lt;br /&gt;- Quizás sea eso. Buenas noches, hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La candelera de aquella casa de mármol se apagó, dejando en las tinieblas a ambos amigos que intentaban conciliar el sueño y descansar, pues al día siguiente Felicidad tenía programada una visita alrededor de todo Santuario para compartir con ellos el Mensaje que traía.&lt;br /&gt;Durante la noche Ygar tuvo una serie de pesadillas a cada cual más convulsa y espantosa: recordaba cómo habían herido a la diosa, cómo él le limpió la sangre del vestido y luego el aspecto de la diosa comenzó a deteriorarse, putrefacción y envilecimiento de sus facciones la hacían aterradora, lejos quedaba ya aquella Felicidad con tanta energía que desprendía.&lt;br /&gt;Se despertó empapado en sudor y en el suelo. Con el corazón palpitando estruendosamente dentro de su pecho. Miró hacia la ventana, los primeros haces de luz aparecían por debajo de la persiana. Alguien llamó a la puerta.&lt;br /&gt;- Ygar, llegarás tarde, date prisa en arreglarte. –sonó la voz de Satro desde la otra parte de la puerta-&lt;br /&gt;- Vale, ya voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana transcurrió como era previsto: pueblo que visitaban, pueblo que ganaban. Nunca se había visto a Felicidad Eterna tan alegre como aquél día.&lt;br /&gt;- Hoy está radiante de amor. –confesó Satro-&lt;br /&gt;- Ciertamente, hoy interpreta más aún su papel –dijo en voz baja Ygar para que nadie le pudiera escuchar-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acercándose más hacia su amigo, Satro le comenzó a susurrar a la oreja.&lt;br /&gt;- Dime qué quieres que haga.&lt;br /&gt;- ¿Para qué?&lt;br /&gt;- Tú ahora la ves con otros ojos, dime por qué.&lt;br /&gt;- Fue tras el altercado en aquél pueblo. Sólo recuerdo que toqué su sangre y luego todo era diferente. Las personas eran cadáveres en descomposición, las ciudades eran ruinas y la catedral era como antes.&lt;br /&gt;- Comprendo. ¿En qué quieres que te ayude?&lt;br /&gt;- Esta noche, cuando termine este desfile y volvamos a Tristam, sé dónde dejó su vestido ensangrentado; seguro que las manchas aún no se han ido.&lt;br /&gt;- Está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felicidad Eterna volvía al anochecer a su ciudad, agotada del viaje, y decidió subir a su alcoba con cinco elegidos más. Ygar y Satro se quedaron a solas y corrieron a buscar el vestido mancillado. Lo encontraron en el mismo lugar en el cual lo había visto por última vez Ygar, todavía con la sangre reseca.&lt;br /&gt;Satro alargó la mano y alcanzó a tocarlo. Una auténtica prueba de fuego para su amistad. A continuación todo el mundo comenzó a girar sobre sí mismo, las luces se apagaban y encendían y finalmente Satro cayó rendido al suelo.&lt;br /&gt;No fue hasta tres horas más tarde cuando el joven volvió a abrir los ojos, todavía algo confuso y con una ligera turbación en la cabeza, logró incorporarse ayudándose de Ygar.&lt;br /&gt;Todo había cambiado, era tal y como antes de la llegada de la felicidad: las ruinas de la catedral oscurecidas y fuera el espectáculo era desolador. Los cadáveres animados y algunos espíritus a las puertas de la catedral, rogando ver a su diosa, e incluso podían distinguirse demonios entre ellos, provenientes del infierno.&lt;br /&gt;- Las puertas, se han abierto.&lt;br /&gt;- Así es... hasta ahora no había demonios en Santuario. –contestó Ygar- Ella los tiene a todos hipnotizados.&lt;br /&gt;- ¿Cómo terminamos con esto? Es una locura manchar con sangre a toda la gente.&lt;br /&gt;- Muerto el perro... muerta la rabia. –Ygar lanzó una espada a Satro, quien la tomó en sus manos con la destreza que solía poseer-&lt;br /&gt;- Terminemos esta obra de teatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos amigos subieron hasta el Salón, el lugar favorito de Felicidad Eterna y allí la encontraron, pero no como la bella diosa que se había presentado. Era un cuerpo en descomposición de un demonio, de piel azul y dos largos cuernos que le llegaban al cuello, unos grandes ojos amarillos y unas raídas togas moradas.&lt;br /&gt;- A juzgar por vuestra mirada... creo que las palabras sobran.&lt;br /&gt;- Preséntate. –exclamó Ygar-&lt;br /&gt;- Mi nombre es Salazar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 18px; line-height: normal;"&gt;&lt;span style="color: green;"&gt;LA VERDADERA HISTORIA DE SANTUARIO, LOS REYES-DEMONIOS Y LOS ÚLTIMOS HÉROES&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No hay más luces en el universo. Todas las estrellas se esconden. Un tupido manto de oscuridad envuelve nuestro mundo, enfriando nuestros corazones y tibiando nuestros ánimos de lucha. Madre agoniza.&lt;br /&gt;- Hemos jugado ya todas nuestras bazas en la contienda. Apenas restamos unos pocos. Muchos huyeron para encontrar la libertad en alguna tierra alejada de este continente pero fueron vilmente traicionados y masacrados por los siervos de Dios.&lt;br /&gt;- Ya no podemos hacer otra cosa más que aguantar el azote de la sombra. Aquí, en lo que antaño eran las doradas murallas de Scogslen, será donde resistamos el último ataque.&lt;br /&gt;- Somos chamanes de las tribus bárbaras, podemos combinar desde la lucha física hasta conjurar los poderes de Madre, no debemos echarnos atrás: quizás sea esta la batalla que nuestros antiguos sabios bautizaron como Uileloscadh Mór.&lt;br /&gt;- Debemos hacernos fuertes. Convocad a los invocadores y a los elementalistas, reunidlos en las torres y torreones, que los más diestros defiendan la azotea del castillo. Haced llamar a los licántropos y que se escondan en el moribundo bosque que todavía Madre permite que nos proteja y colocad a los osos como defensa tras los flancos de las puertas, ellos serán nuestra fuerza de choque mientras los lobos atacan por su retaguardia. Que el espíritu de Fiacla nos proteja.&lt;br /&gt;- Sí señor! –exclamaron todas las demás voces al unísono dando un fuerte golpe contra su pecho-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El anciano caudillo chaman quedó a solas en lo que antaño era una gloriosa sala del palacio de la capital de Scogslen. Desde su ventana podía divisarse en la penumbra y entre la niebla de la oscuridad la escuela de druidas de Túl Dúlra. Recordaba con nostalgia aquellos días dorados, corriendo por sus pasillos para acudir a sus clases, hacía memoria de su profesor, el mismísimo Fiacla-Géar, que abandonó este mundo hace tanto que su memoria sólo la conservan viva algunos pocos de entre los escasos supervivientes.&lt;br /&gt;- ¿Qué puede hacer un hombre en una desolada tierra para enfrentarse al auge de las tinieblas? –se repetía una y otra vez en voz alta-&lt;br /&gt;- No serán tinieblas si se quiere ver como el nacimiento de un nuevo mundo –le dijo al oído un pajarillo que sobre su hombro se había posado-&lt;br /&gt;- Hola maestro, acaso ahora queréis ser pájaro?&lt;br /&gt;- Ninguna forma de vida debe ser desprestigiada, pensaba que te había enseñado eso.&lt;br /&gt;- Maestro, no me lo tengáis en cuenta, mas estos no son tiempos de paz y tranquilidad.&lt;br /&gt;- No importa, sea como fuere, el mañana traerá luz, vegetación y animales de nuevo a esta vieja tierra.&lt;br /&gt;- ¿Qué tenéis pensado? ¿Qué sabéis? Contádmelo ahora, por favor os lo ruego, pues mi ánimo pende de un hilo y mi alma se debate entre la razón y la locura.&lt;br /&gt;- Quizá haya llegado la hora de liberar el poder de los chamanes, de desatar toda la furia de Madre.&lt;br /&gt;- ¿Posiblemente os referís a los gusanos?&lt;br /&gt;- ¿A qué otra fuerza puedo referirme? Os otorgarán vida y energía, os limpiarán el camino y os ayudarán en la lucha contra los enemigos. Madre me lo ha dicho, debes liberar todo el poder que encierra esta tierra. Todavía vive la magia en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pajarillo se iluminó, abrió sus alas y comenzó a volar batiendo su azulado plumaje. Salió de la sala por la ventana y se dirigió a las ruinas de la escuela de chamanes. Por su parte, el anciano jefe tribal se levantó de su sillón y tomó la lanza que todavía guardaba en uno de sus armarios de piedra fina. Al empuñarla y elevarla sobre su rostro sintió la fuerza que le había sido arrebatada por el devenir de la situación. Llegó a pensar que quizás, todavía hubiera alguna esperanza, por pequeña que fuera, para salvar al mundo del abismo oscuro que ante ellos aparecía.&lt;br /&gt;El sol se ocultaba por entre las oscurecidas montañas del horizonte, el aire cálido estival todavía seguía soplando y sus ráfagas mecían las longevas barbas de los chamanes, algunas completamente canosas mientras que en otras ya se distinguían los primeros signos de la vejez. Arropados por sus ligeras pieles de animales montaban guardia fuera de la fortaleza, tal y como el caudillo había ordenado aquella misma mañana.&lt;br /&gt;Una oscura calma abatía durante mucho tiempo los corazones de los protectores de la naturaleza, hacía tiempo que sus tierras habían quedado yermas por el ataque de Belial, y en un corto período les llegaron nuevas noticias, aunque en su contenido eran prometedoras de bonanzas, algo se agitaba en la mente de aquellos visionarios. Jamás les llegó el influjo de Felicidad Eterna, ni siquiera sabían lo que era. Preocupados estaban por aquellas convulsiones que sentían como para enzarzarse en asuntos ajenos. Más tarde vinieron las sombras nocturnas y las misteriosas muertes se sucedieron más allá de los poblados y una voz se elevó por todas, reclamando las arcanas tierras de los druidas en nombre de alguien llamado Piedad.&lt;br /&gt;Desilusionados y ennegrecidos por el polvo muerto, los últimos druidas se fortificaron en Scogslen, donde librarían la batalla final.&lt;br /&gt;El viento cálido se detuvo bruscamente en el momento en que los últimos rayos de sol desaparecían por entre las montañas anunciando la caída de la noche. Los chamanes más jóvenes se arrimaban a la cintura de sus madres mientras que los adultos empuñaban las armas contra la oscuridad que les amenazaba. El cántico del lobo y el silbido de los pájaros se interrumpieron e incluso jurarían que el agua ajena a la fortaleza se congeló.&lt;br /&gt;Estridentes sonidos guturales, similares a gritos desgarrados se escuchaban a la lejanía, por donde los druidas habían venido, y a continuación comenzaron a verse las primeras sombras en la penumbra del camino, en masa. Jamás se acercaban al bosque, y mucho menos se internaban en él, salvo aquél que les lideraba.&lt;br /&gt;El rozar de los pies por el suelo, así como sus desgastadas hachuelas y espadas quebradas y oxidadas levantaban chispas al chocar improvisadamente contra las rocas, iluminando la parte inferior del cuerpo de aquellos seres. Ataviados con botines de cuero raído y pantalones chapados con metal.&lt;br /&gt;Los druidas permanecían quietos, ubicados en la sombra del bosque que rodeaba la fortaleza de Scogslen, ya transformados en lobos, mientras que los interiores eligieron la forma osuna. Los elementalistas situados correctamente en las torres veían aquella oscura cabalgata.&lt;br /&gt;Cinco cuervos se posaron sobre los sendos hombros del caudillo y le informaron sobre aquella procesión: primero está la infantería ligera, seguida por otros montados sobre informes bestias, dos por cada montura conformando un guerrero y un arquero y seguidos por un único ser, de aspecto infantil y pequeño, vestido con túnicas blancas y perlas. Coronaban el cortejo unos pocos gigantes de poco más de veinte metros de altura y mal vestidos. Se dirigían directamente a la fortaleza, sus espías les habían avisado previamente de la llegada de los chamanes a aquella devastada tierra.&lt;br /&gt;- Pues aquí será donde se decida el destino de nuestro pueblo. Uileloscadh Mór, así llamaron las generaciones pasadas a una batalla que a nosotros nos toca vivir... sea así. Que mi sangre libere el poder de Madre –dichas estas palabras, el jefe de los druidas realizó una herida superficial sobre su pecho, derramando sangre sobre el suelo de la habitación-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cuervos se disiparon en brillantes luces, era la señal para que la puerta principal se abriera y se dejara a las hordas de Piedad penetrar dentro de la primera de las cinco murallas que defendían la fortaleza, quedarían así al alcance de los elementalistas.&lt;br /&gt;La puerta principal de la fortaleza se abrió y un cuchicheo se extendió por los enemigos, sin duda eran órdenes de su señor.&lt;br /&gt;La infantería ligera penetró en la muralla y subió en espiral por la pendiente, dirigiéndose hacia la segunda puerta que todavía permanecía cerrada. Frente a los lobeznos comenzaron a pasar las monturas, sin embargo éstas siguiendo nuevas órdenes no entraron en la muralla. Se escuchó el tensar de sus arcos y algunas voces estridentes que salían de los guerreros, provocando a los ocultos en el bosque a que atacaran. Los druidas se mantuvieron ocultos, levantando sus escudos formando un caparazón impenetrable de acero a lo largo y ancho de su espacio.&lt;br /&gt;Unas nuevas órdenes se extendieron por entre los soldados de Piedad justo en el momento en que los elementalistas conjuraban sus almas al fuego y al viento para masacrar a la presa que pululaba por la muralla. Las flechas de los jinetes salieron disparadas hacia arriba para caer con fuerza, rebotando la mayoría con el caparazón de hierro mientras que unas pocas conseguía penetrar en él y herir a algún chamán.&lt;br /&gt;Las magias terminaron y la luz que desprendían los hechizos dejó paso al ardor del fuego en el que los cadáveres se consumían. A lo lejos todavía se divisaba algún tornado convocado por los sabios arcanos, llevando en su ojo a algunas presas, todavía con vida, que más tarde salían disparadas hacia cualquier dirección, estrellándose irremediablemente contra el suelo en un crujir de huesos rotos.&lt;br /&gt;Piedad no había contado con el espectáculo y la preparación con la que los hijos de Gea contaban y para sorpresa de todos, los gigantes se separaron de su amo, avanzando hacia el castillo.&lt;br /&gt;Una nueva lluvia de flechas cayó sobre los escudos de los lobos y las puertas principales se cerraron nuevamente. A los torreones de primera línea acudió la fuerza de arquería y tensando sus arcos largos y finos disparaban flechas de acero que, con la tenue luz de la luna parecían de plata.&lt;br /&gt;Los osos acudieron a la puerta principal y aguardaron hasta la siguiente señal del caudillo. Mientras tanto, la fuerza mágica descansaba para reponer energías. Desde el balcón de la fortaleza, el señor, acompañado por dos grandes chamanes comenzaban a conjurar las fuerzas de Gea: el espíritu de la velocidad, el espíritu de la vida y el espíritu de Madre. El primero de ellos nació entre los lobos, señal inequívoca para que se desprendieran de sus escudos y atacaran en su forma de licántropos a los guerreros y arqueros montados sobre bestias. El segundo de ellos, el espíritu de la vida, acompañó a los oseznos, quienes abrieron la puerta principal y salieron al enfrentamiento contra las nuevas fuerzas de Piedad que llegaban: los gigantes. Para terminar, el espíritu de Gea, convocado por el caudillo de los druidas al ser aconsejado por Fiacla, removió el interior de la superficie, cavando túneles subterráneos por donde engullía a las presas seleccionadas.&lt;br /&gt;La batalla fue sangrienta, miembros de los licántropos caían por el suelo inertes, mezclando su sangre con la de aquellas infames criaturas del submundo. Los osos resistían duramente los hachazos de los gigantes e incluso ocasionalmente cedían unos pocos metros para más tarde retomarlos con arduo esfuerzo.&lt;br /&gt;Una pequeña sombra se deslizó por el bosque, pequeña como un niño y rápida y ágil como una serpiente, así bordeó Piedad el combate. A su frente emergió el espíritu del gusano de Gea, con las fauces abiertas y sus numerosas filas de dientes girando en espiral mientras los tentáculos de su cuerpo intentaban herir a su contrincante.&lt;br /&gt;- Un simple gusano... esto funcionará contra la escoria, no contra mí...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La figura infantil elevó la mano y suavemente la bajó hasta la altura de su cintura, desprendiendo una dulce y tenue luz que amansó a la fiera, devolviéndola a su agujero. Una vez se recogió en su túnel y la luz se difuminó entre la oscuridad que invadía aquél paraje, el gusano continuó con su trabajo hacia el resto del séquito de Piedad.&lt;br /&gt;- La fuerza de este planeta ya no me teme, es más, lucharía por mi causa si así yo quisiera, pero la escoria que muere por mí ya es suficiente para entretener tus armas, “sabio chamán”. –vociferó la voz profunda y oscura de Piedad, sorprendiendo a los presentes al no esperar que de un cuerpo tan joven emanara tan fría voz-&lt;br /&gt;- No habrá más contestación a tu mezquindad, tu destino está sellado, criatura infame. –le respondió uno de los señores chamán que estaban junto al caudillo-&lt;br /&gt;- La muerte... es el regalo que vengo a ofrecer a tu pueblo: el descanso eterno, el júbilo de volver a las entrañas de vuestra amada Madre. Id con los placeres espirituales y dejadme lo tangible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo otra réplica al comentario de Piedad, al contrario, un arco largo de plata tensó su fina cuerda y lanzó una flecha de plata contra la cabeza de aquél demonio.&lt;br /&gt;- Todo será más sencillo –dijo de nuevo el demonio moviendo una de sus manos delicadamente hacia un lado y luego hacia el otro, transportando mediante su fuerza mental uno de los licántropos heridos que recibió el impacto de la flecha de plata- todo será más sencillo si colaboráis... vuestros recursos no me pueden hacer daño. –tras un alto en su conversación, la retomó al inspeccionar con la mirada el agonizante lobo que moría frente a él- Vosotros os ponéis ropajes compuestos por el cuero de los animales cazados... yo también puedo hacer lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un movimiento de sus pestañas y el druida fue transformado a su forma humana y despellejado por la magia del demonio. Su cuerpo, tendido en el suelo, se retorcía de dolor hasta que otra flecha se lo calmó.&lt;br /&gt;Piedad continuaba avanzando en el campo de batalla, apartando con su telequinesia a todo aquél que se encontrara en su camino, ya fuera aliado o enemigo, incendiándolo al instante.&lt;br /&gt;El viento comenzó a soplar, primero tenue y muy débil, pero continuó su ritmo creciente, azotando a los combatientes, moviendo las delicadas y suaves prendas que cubrían el joven cuerpo del demonio. Antes, cálido como el fuego del infierno, se transformó en uno frío y gélido, sus azotes marcaban finos cortes en las curtidas pieles de los chamanes. Las copas de los árboles se movían como si estuviesen espantadas del viento, dejando ir algunas hojas y ramas finas en el mismo. El polvo muerto del camino se levantaba formando tormentas de arena que arreciaban continuamente el campo de batalla y hacían confundir los lobos, los arqueros, los guerreros, los osos y los gigantes en un mar de sangre y oscuridad.&lt;br /&gt;Un claro se formó en el cielo y la luna, antes oculta, destapó su fría y pálida cara, como si estuviera presenciando el acontecimiento y con su rostro representara el dolor que sentía. Su blanca y mortecina luz se reflejaba sobre el campo de batalla, plateaba las armas e iluminaba los rostros humedecidos de sudor de los contrincantes.&lt;br /&gt;Los dorados cabellos de Piedad, su cara sonrosada y sus ojos verdes esmeralda contrastaban con la maldad y sadismo que dentro de él vivían. Avanzaba firme y decidido, lentamente llegaba a la segunda puerta y los elementalistas situados sobre las torres preferían evitar el enfrentamiento, quienes no lo hacían sabían que su destino era la muerte lenta y dolorosa, los otros, sabían que el resto de su vida vivirían amargados y cobardes, seguramente serían expulsados del clan y condenados al exilio en el sur.&lt;br /&gt;Un cuervo conocido voló desde la academia de los druidas hacia el hombro del jefe de los clanes.&lt;br /&gt;- Fiacla, estos son malos tiempos para nuestra raza...&lt;br /&gt;- He venido a daros un consuelo. Puedo transformar a los supervivientes en cuervos como yo y volaremos hacia el oeste, más allá de este continente, seguramente no habrá la maldad que aquí nos azota.&lt;br /&gt;- Que cada cual elija, pero yo debo quedarme aquí, permanecer tranquilo e impasible a que la muerte me lleve, aunque por dentro mi alma está quebrada y mis piernas apenas puedan tenerme en pie.&lt;br /&gt;- En tal caso, Gea me ha donado el poder de la Luna, no es una coincidencia que haya salido ahora el astro. Utiliza su influjo lunar para que los licántropos sean letales, debes terminar ya con este asedio. Apenas le quedan fuerzas a Piedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los brazos del caudillo apareció una pequeña daga, de enmangue dorado y de filo plateado.&lt;br /&gt;- El gusano que nos mandaste apenas sí ha ayudado... espero que este sacrificio merezca la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomando la daga se la incrustó a sí mismo en el corazón, derramando la sangre a borbotones, resbalando por el balcón. Su cuerpo, ya casi sin vida, se desplomó por fuera del fortín cayendo al suelo, en medio de un gran charco de sangre.&lt;br /&gt;- Mis huesos ya están quebrados, mis músculos no responden... pero mi pueblo... mi raza... todavía vive.&lt;br /&gt;- Necio patán –dijo Piedad cuando llegó a sus pies- sacrificarte por un sueño... no tiene sentido. Esperaba mucho más de un legendario jeque tribal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los lobos y osos se agolpaban tras del demonio, habían conseguido vencer a todas las criaturas de su ejército. Los elementalistas habían recobrado su poder y valentía y comenzaban a conjurar sus hechizos. Los dos señores que habían acompañado al jefe habían bajado del balcón y esgrimían sendos arcos contra Piedad.&lt;br /&gt;- Un esfuerzo inútil... –se lamentó Piedad mientras provocaba la calcinación de todos los druidas que blandían armas contra él en grandes olas de fuego- no sois más que humanos o, si me apuras, chamanes amigos de Gea. Pero vuestra amada Madre está tan corrupta y debilitada que no puede con un Rey Demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fiacla en su reencarnación de cuervo se elevó sobre los cadáveres de sus compatriotas, juntó a los supervivientes y huyeron convertidos en cuervos hacia el horizonte, a unas tierras prósperas, alejadas de la maldad que había terminado por expulsarles de su tierra natal.&lt;br /&gt;- ¡Uileloscadh Mór... hemos sido derrotados y humillados... Madre no nos ha protegido, no tenemos la obligación de continuar rindiéndola culto y homenaje! –vociferó el cuervo a sus compañeros alados en su exilio a nuevas tierras-&lt;br /&gt;- Huid miserables... jajaja... cobardes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fortaleza de Scogslen se deshizo en medio de un poderoso haz de luz que cayó del cielo aniquilando todo el territorio de los druidas, reduciendo a cero la vida que allí restaba.&lt;br /&gt;- Un nuevo comienzo... la historia siempre se repite –se dijo a sí mismo mientras esbozaba una sonrisa complaciente por el trabajo realizado- me pregunto cómo les irá a los otros dos...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaba a asomar el sol en Tristam. Justo el día en que los druidas se defendieron en Scogslen. Satro e Ygar subieron hasta el Salón, el lugar favorito de Felicidad Eterna y allí la encontraron, pero no como la bella diosa que se había presentado. Era un cuerpo en descomposición de un demonio, de piel azul y dos largos cuernos que le llegaban al cuello, unos grandes ojos amarillos y unas raídas togas moradas.&lt;br /&gt;- A juzgar por vuestra mirada... creo que las palabras sobran.&lt;br /&gt;- Preséntate. –exclamó Ygar-&lt;br /&gt;- Mi nombre es Salazar.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? ¿Qué has venido a hacer aquí? –exhortó Satro-&lt;br /&gt;- Tu alma está llena de dolor... antes todo era satisfacción e ilusión... es acaso por el hecho de que no tenga la apariencia de una diosa sino de un demonio? Tan prejuiciosos sois?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El demonio se removió sobre la mesa, sensualmente, con movimientos de serpiente mientras sus dos ojos dorados miraban fijamente a los dos guerreros y su larga lengua negra se paseaba por los labios humedeciéndolos.&lt;br /&gt;- Responde de una vez a la pregunta –obligó Ygar mientras empuñaba en lo alto su espada-&lt;br /&gt;- Héroe inquieto... ya me he presentado. Me llaman Salazar o el Rey Demonio del Deseo.&lt;br /&gt;- Belial conjuró a Sho, abrió el Mundo de los Recuerdos para acceder a la fuente del poder, qué haces tú aquí? –preguntó Satro-&lt;br /&gt;- Bien bien... me temo que la historia que os han contado sobre vuestro mundo no es la correcta... –empezó a decir Salazar- comencemos a escribirla.&lt;br /&gt;“Al principio de los tiempos toda la creación estaba unida, lo que ahora se conoce como Infierno, Santuario y Cielo. Se la llamaba Gea, es la diosa de los druidas, el universo primigenio, la madre original. Como tal madre, engendró sus primeros vástagos, nosotros, y nos autoproclamamos como Reyes. Fuimos un total de siete reyes: Sho, Piedad, Salazar, Fiacla, Edebhel, Soriel y el último Iadalbaoth. Los tres primeros gobernamos la parte sur de Gea, Fiacla gobernó la parte central, la más pequeña, mientras que los demás gobernaron en la parte superior.&lt;br /&gt;Todos formamos parte de la misma energía... la corriente pangeática o como la llamamos nosotros, la sangre de madre. Cuando alguno muere, su alma regresa a la sangre y allí aguarda a su renacimiento, así eternamente hasta que Madre decida detener el ciclo y llegue su muerte.&lt;br /&gt;Con el paso del tiempo surgieron enemistades entre el sur y el centro-norte y desembocaron inevitablemente en una guerra fratricida que culminó en una gran herida en el seno de Madre, ahora llamada Piedra del Mundo. Esa herida provocó que los tres territorios se separaran bruscamente y se solaparan como distintos planos de un mismo mundo.&lt;br /&gt;A los del sur nos llamaron despectivamente como Reyes Demonio, término que hasta la fecha inspira miedo y temor. Por nuestra parte llamamos a los demás como Reyes Celestes y a Fiacla le acuñamos como Hijo de Gea, ciertamente fue el más sincero y leal a Madre.&lt;br /&gt;Nosotros tres nos encargamos de regir en nuestro territorio y nuestros descendientes se llamaron demonios.&lt;br /&gt;Desde aquí desconozco parte de la historia del Cielo, sólo sé que sus Reyes se dividieron en cinco, dominando las distintas zonas en las que había quedado su microcosmos. Sobre el destino de la parte central, lo que conocéis como Santuario, los reyes del Cielo y Fiacla se reunieron para acordar varios asuntos, tales como el propio nombre, con un significado místico, simbolizando el lugar de adoración de los Reyes, así como también se acordaron las relaciones entre Santuario y el Cielo, estableciéndose acuerdos de no-intervención todavía vigentes hasta que vosotros como en vuestra forma de Tyrael, os entrometisteis en el destino de los humanos.&lt;br /&gt;Mientras tanto, en el Infierno se fue gestando pausadamente la raza de los demonios. Los primeros nacieron a partir de rituales oscuros de la magia que provenía desde el Seno de Madre, fueron un total de Tres, sí, en efecto, hablo de los Tres Hermanos. Con el nacimiento de estos, la magia de Madre se debilitó pero aún pudo arrojar suficiente esencia mágica para dos nuevas entidades: Belial y Azmodán.&lt;br /&gt;A partir de aquí la Historia la escribieron los vencedores. En una alianza de las nuevas cinco entidades, los tres Reyes del Infierno fuimos recluidos en una prisión mística e intangible, a la cual sólo se podría llegar mediante la fusión de sus cinco poderes. Esto era el Mundo de los Recuerdos. En donde había algo que era incluso ajeno a la propia Madre... era la Fuente del poder, no se sabía nada sobre ella, simplemente parece que fue el origen de Madre, el lugar desde el cual empezó todo.&lt;br /&gt;A partir de entonces comenzó la tiranía en el Infierno, llevada a cabo por estos cinco demonios. Le siguió la rebelión y el Exilio Oscuro. Pero bueno, eso ya lo sabréis...”&lt;br /&gt;- Y por qué razón Belial quería rescatar a Sho? Qué quería de allí?&lt;br /&gt;- Supuestamente la Dama de las Mentiras planeaba abrir el Mundo de los Recuerdos al fusionar sus almas y de entre los tres cautivos, poseer a Sho. Ya que es el único que puede llegar más allá del Seno de Madre e integrarse corpóreamente en la corriente vital.&lt;br /&gt;- ¿por qué nos estás contando todo esto, Salazar?&lt;br /&gt;- Porque no viviréis para saber el final. Puedo ver el futuro, es una de mis múltiples cualidades y sé que el Portador del Apocalipsis cernirá su oscuro manto sobre Santuario. Este mundo no va a ver dos amaneceres más.&lt;br /&gt;Unos finos hilos de metal se tensaron tras un gesto de la cabeza de Salazar y sus dos contrincantes cayeron al suelo desmenuzados en un amasijo de músculos, sangre, huesos y metal.&lt;br /&gt;- He aquí vuestro regalo... no sufriréis con el eterno dolor del Apocalipsis. Que vuestro Dios se apiade de vuestras almas y os retorne a la corriente de Madre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde lo lejos, el cuervo Fiacla vio cómo del cielo caía una brillante luz sobre la tierra de Santuario, quizás sería la última liberación o quizás estaban entrando en el purgatorio. Lo único que tenían por cierto es que no volvería a haber otra luz en todo Santuario. “Madre, qué camino estás escogiendo para tu destino?” se preguntaba interiormente sin hallar ninguna respuesta que no le asustara más que la anterior que había pensado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dolor de la batalla ha cesado. Todo Santuario está inmerso en la oscuridad traída por los Reyes Demonio. La bandada de cuervos que acompañaban a Fiacla ha sido exterminada y su líder apresado y conducido al trono del emperador Sho, situado sobre las antiguas islas territorio de las amazonas. Piedad y Salazar continúan con la población del nuevo Santuario mediante los demonios que surgen de las puertas abiertas al infierno. Numerosos ataques sin fruto se han originado contra lo que resta del Haz de Verin, la puerta al Cielo. En todo Santuario no hay nada más que oscuridad: los rayos del sol apenas sí pueden traspasar la densa capa de oscuridad que cubre todo el mundo. Ha comenzado el último día de Santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: violet;"&gt;&lt;span style="font-size: 24px; line-height: normal;"&gt;RENACE, MADRE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien bien, pequeño cuervo portador de antiguos proverbios chamánicos... dime qué piensas que puedo hacer a alguien que fue de mi mismo nivel y categoría. –sonó una doble voz, fruto de la combinación de mujer y hombre-&lt;br /&gt;- Sho... has conseguido volver de la prisión que te encerraron tus hijos. –dijo con dolor el cuervo-&lt;br /&gt;- Cómo es aquél refrán... “cría cuervos y te sacarán los ojos”. Tú les condujiste a ello. Tú les hablaste del Mundo de los Recuerdos. –volvió a sonar la doble voz, aún más fría que la otra vez-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las negras y góticas paredes de la sala del emperador se helaron desde arriba hacia abajo, congelando toda la habitación. Un frío humo emanaba del hielo, haciendo descender la temperatura de la sala bajo mínimos.&lt;br /&gt;- Pequeño cuervo... hoy es el día para reiniciar a Madre. –dijo la doble voz, personificada en una sombra junto a la ventana de opacas vidrieras- todos los errores del pasado se irán. La redención caerá de nuevo sobre el mundo. Todo lo hecho volverá al modo en el que debía ser. Tú y yo volveremos a ser hermanos. Madre volverá a vivir. La humanidad no habrá nacido... ni nacerá.&lt;br /&gt;- Esa redención es una locura, todos tuvimos nuestro tiempo y lo hecho queda en la memoria, no se debe cambiar.&lt;br /&gt;- La redención de todo lo creado y lo imaginado. Ningún pecado cometido. El renacer... de Madre.&lt;br /&gt;- Sho, alterarás todo cuando hubo.&lt;br /&gt;- No alteraré nada, porque lo redimiré, yo soy el ángel enviado por Dios para hacer que su creación vuelva a ser como era. Seré tildado como Portador de Apocalipsis.&lt;br /&gt;- Estás enfermo.&lt;br /&gt;- No, yo os amo. Os amo sobre todas las cosas. Por ello me produce un profundo dolor el hecho de que todo quede tan corrupto. Ya te lo he dicho: soy el Redentor que conducirá a las ovejas descarriadas por el buen camino.&lt;br /&gt;- Sabes que no tendrás éxito, no puedes decidir por ti mismo lo que está bien y lo que está mal para todos. ¡Apenas puedes discernir lo que está bien para ti mismo!&lt;br /&gt;- Fiacla, hermano... –dijo la sombra aproximándose a la jaula donde estaba el cuervo- dile a Madre que la amo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La jaula se congeló y el cuervo estalló en multitud de fragmentos helados con el simple tacto de la garra huesuda de Sho sobre el frío metal que formaba la prisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Esto ha ido demasiado lejos” dijo un Rey Celeste en una asamblea convocada con urgencia en donde se reunieron todos los reyes del Cielo.&lt;br /&gt;- Ya no lo recordáis... Tyrael se sacrificó por nosotros, sus descendientes nos ayudaron contra el pérfido influjo de Belial y reconstruimos nuestro mundo gracias a ellos. ¿Y así se lo pagamos? Por el amor de Dios, ¡Hemos dejado que mueran a manos de los que tienen igual poder que el nuestro!&lt;br /&gt;- Edebhel, no te exaltes, todos sabemos lo que esos tres nos ayudaron a hacer en contra de Belial. Y debemos hallar una manera de compensarlos.&lt;br /&gt;- Gloriel, parece ser que ni tú ni Edebhel os acordáis de los tratados de no intervención firmados con Fiacla...&lt;br /&gt;- Esos tratados ya no están vigentes! Fiacla ha muerto. –dijo Iadalbaoth- debemos actuar ahora, o será demasiado tarde. No sabemos los intereses de los Reyes Demonio, pero tenemos que actuar.&lt;br /&gt;- Soriel, es cierto que firmamos acuerdos de no intervención –repuso Edebhel- pero aunque todavía tuvieran validez, aspecto en el cual no me voy a entrometer, es un tema que nos concierne a todos. El infierno ha ocupado totalmente Santuario, han aniquilado a todos los humanos que en él habitaban. Ya no hay vida.&lt;br /&gt;- Ciertamente la situación es harto confusa, mas no debemos dejar llevarnos por el ímpetu y por las emociones. Debemos pensar en nosotros mismos.&lt;br /&gt;- Apreciada Mei-Lua, tenemos en cuenta tu versada opinión sobre los asuntos, pero... –Gloriel fue cortado por Edebhel-&lt;br /&gt;- Pero no tenemos tiempo para pensar, debemos actuar cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ángel llamó a la puerta y sin esperar respuesta entró a la asamblea vociferando y dejando un reguero de sangre a su paso.&lt;br /&gt;- Señores, Reyes... traigo noticias de Santuario, se murmura que Madre va a ... re...na...cer. –el mensajero cayó al suelo inconsciente-&lt;br /&gt;- Supongo que todos sabemos lo que eso significa. Si esta información es válida, debemos actuar y cuanto antes.&lt;br /&gt;- Soriel... –comenzó a decir Mei-Lua pero fue cortada bruscamente por la firme voz de Gloriel-&lt;br /&gt;- Debemos enviar de una vez a nuestros campeones. Hemos de terminar con esta amenaza.&lt;br /&gt;- Estoy de acuerdo con esa actitud. Voto por que el primer objetivo sea directamente Sho. Una vez el emperador haya caído, será fácil acabar con Salazar y Piedad.&lt;br /&gt;- No los subestimeis, son tan fuertes como cada uno de nosotros. –concluyó Iadalbaoth- que se dispongan a partir los campeones del cielo. El Haz de Verin se cerrará tras su paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El castillo de Sho estaba envuelto por sombras purpúreas y blanquecinas que orbitaban en torno a éste como si de centinelas en guardia se tratase. Salazar y Piedad se habían trasladado a la residencia imperial mientras esperaban para que llegara la hora del siguiente paso en el plan de Sho.&lt;br /&gt;Se organizó un banquete fastuoso, con todo lujo de detalles y de comidas, para los más altos dirigentes de los demonios. A esta comida asistieron los tres Reyes Demonio que presidieron la mesa.&lt;br /&gt;- Camaradas y Hermanos –comenzó diciendo el emperador cuando todos estuvieron sentados- por fin hemos conquistado lo necesario para hacer girar la balanza de la justicia y del destino. Desde este momento, Santuario se rinde al Infierno. Madre estaría orgullosa de vuestra hazaña aunque estuvierais siguiendo las órdenes de Belial. Tras varios milenios, los Reyes Demonio hemos regresado de nuestra prisión y purificaremos la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un clamor recorrió los ánimos de los presentes que aullaban, agitaban sus brazos en señal de victoria y los más recatados se limitaban a aplaudir manteniendo la compostura. Sho guardó silencio, había previsto algo y estaba a punto de suceder.&lt;br /&gt;Un temblor sacudió todo el castillo y comenzaron a aparecer pequeñas grietas en las paredes que fueron haciéndose más y más grandes a medida que el temblor aumentaba. Le sucedió la aparición de un extraño halo verde blanquecino que subía en espiral por todo el castillo para concentrarse en lo más alto de éste y ser lanzado hacia el cielo. Unos momentos de calma tranquilizaron medianamente los enloquecidos corazones de los asistentes que causaban tremendo contraste en comparación con el de los Reyes Demonio, manteniendo la calma e incluso Piedad, sádico como de costumbre, difuminaba en su infantil rostro una sonrisa complaciente.&lt;br /&gt;La calma se truncó de súbito, cuando el haz verde impactó contra su objetivo en el cielo: había atrapado la prisión del Mundo de los Recuerdos, que no se había cerrado desde su abertura. Un nuevo temblor sacudió la zona, aún más fuerte que el anterior pero considerablemente más breve.&lt;br /&gt;Al cesar el segundo terremoto, una enorme planta estaba creciendo desde el interior del castillo, sus ramas cubrían las ventanas y quebraban todavía más la roca. Su aspecto, de color verde oscurecido, imponía respeto: no todos los días se ve una enorme planta con púas crecer tanto como para cubrir un castillo y además llegar hasta el Mundo de los Recuerdos.&lt;br /&gt;- Señores de la Guerra y de la Devastación, les presento a Madre. O al menos, lo más puro que de ella queda.&lt;br /&gt;- ¿Esta planta es Madre? –preguntó uno de los diablillos allí congregados-&lt;br /&gt;- en efecto, Madre se ha materializado en su expresión más natural que podía haber encontrado para su reencarnación. Y ahora está atrayendo hacia este Castillo el Mundo de los Recuerdos y con él, la Fuente del Poder. Madre volverá a crecer sana y fuerte como antaño, antes de que nuestros pecados partieran su esencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro púas de los tallos se alargaron de súbito y atravesaron el cuerpo de Sho, empalándolo en el acto frente al desconcierto en el público, que salió despavorido del castillo y se encontró la temible verdad: no sólo el Mundo de los Recuerdos estaba bajando, el propio Castillo se elevaba sobre las nubes en dirección a la Fuente del Poder.&lt;br /&gt;Sho el Empalado, así lo llamarían más tarde, recibió los dones de Madre mediante las cuatro púas que se incrustaron en su cuerpo. Desde allí veía con los ojos de la planta, con los suyos propios y a la vez con los de todas las criaturas vivas de la creación.&lt;br /&gt;- Salazar, Piedad, tenemos compañía. –dijo una vez las cuatro púas salieron de su cuerpo y le dejaron total libertad de movimiento- salid a recibirles como es debido. Tengo que hablar con Madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejército del cielo estaba trepando por la planta mientras hacían frente a los demonios que bajaban del Castillo. Sobre todas esas bestias que salían al paso de los ángeles, se elevaban dos, situadas enfrente de la gran puerta de acceso al interior.&lt;br /&gt;- ¿Eh? ¿Qué pasa? ¡No puedo moverme! –gritó el cabecilla de grupo a su compañeros que le seguían de cerca-&lt;br /&gt;- Nosotros tampoco, nos hemos quedado aquí como... pegados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno a uno, toda la avanzadilla celeste fue capturada en una invisible tela de araña, demasiado cerca de los dos Reyes Demonio.&lt;br /&gt;- ¡Cuidado los de allí arriba! –gritaron los que seguían a la avanzadilla, pero éstos no llegaron a escuchar ninguna advertencia más. El poder de Piedad hizo efecto y sus cuerpos se consumieron en las llamas del Infierno-&lt;br /&gt;- Es inútil que intentéis sobreponeros a nosotros. Por más que seáis, ni todo el Cielo podría acabar con uno de nosotros. –y dirigiéndose a Piedad, habló en voz más baja- Retírate hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ángeles cortaron la invisible tela de araña y consiguieron poner pie sobre las rocas que rodeaban el Castillo. Con el estandarte bien en alto y las espadas afiladas, arremetieron todos contra estos dos seres demoníacos. Con su fuerza y la velocidad que llevaban, se hacían a pedazos cuando se topaban con la invisible red de corte que había instalado Salazar.&lt;br /&gt;Cinco fueron los supervivientes a la masacre. Uno de ellos, equipado con un arco de luz, logró traspasar la red y atravesar la cabeza de Salazar. A éste disparo le siguieron diez más que impactaron contra todo el cuerpo del Rey Demonio, provocando que cayera al suelo mientras se reía.&lt;br /&gt;- Piensas que tus flechas te salvarán de un Rey Demonio? Si no lo hicieron ni dos partes de Tyrael, diez impactos de luz no harán nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salazar se puso en pie mientras miraba con locura sus adversarios. De repente desapareció, dejando atónitos a los presentes. Piedad consiguió seguir el rastro del aura de su hermano, se dirigía hacia el grupo de ángeles, poniéndose tras ellos mientras conjuraba otra de sus telas de corte.&lt;br /&gt;No fue sólo Piedad quien siguió al Rey Demonio: uno de los ángeles de la retaguardia, justo quien estaba delante de Salazar, se percató de su presencia y, sin perder tiempo, se abalanzó sobre su enemigo, cayendo ambos al vacío. La trampa de hilos de Salazar consiguió cortar algunas alas al ángel, así como parte de su brazo y provocarle profundas heridas en el resto del cuerpo.&lt;br /&gt;- Supongo que no pensaréis –advirtió Piedad- de que él morirá así...&lt;br /&gt;- Piedad, sabemos que no podemos acabar con vosotros, sólo tenemos que cumplir nuestro cometido. –contestó una fémina-&lt;br /&gt;- Hm... es cierto que los ángeles no tienen sexo pero... ¿por qué tú sí?&lt;br /&gt;- No soy un ángel. Sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres ángeles del grupo que quedaban blandieron armas contra el Rey Demonio que tenían delante de ellos, dando la oportunidad a la mujer de penetrar en el interior del desolado Castillo.&lt;br /&gt;- Piedad, tus poderes han sido anulados por el efecto de nuestra Fe!! –gritaron los ángeles cuando cargaban contra el segundo Rey Demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La chica no encontró ninguna resistencia en el interior del castillo, ningún demonio habitaba ya en él, pero una presencia oscurecía hasta su mismísima mente. Como si la estuviera mirando por las paredes, por los tallos de la planta que cubrían las ventanas, las puertas, las esquinas... en su propia cabeza escuchaba la risa desquiciada del emperador, no le dejaba prestar atención a sus otros sentidos. Toda ella estaba siendo manejada por el propio Rey Demonio, conduciéndola directamente al trono donde se encontraba Sho.&lt;br /&gt;- Bienvenida chiquilla... –tronó su doble voz, todavía más oscura que de costumbre-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su cuerpo, envuelto en sombras opacas difuminaba su silueta. Las luces de la habitación, fuego fatuos, brillaban con luz fría y gélida. Aquella habitación era el mismísimo infierno congelado.&lt;br /&gt;De repente la presión que ejercía el emperador sobre la mente de la mujer incrementó todavía más, tales eran las necesidades de saber del emperador por qué esa muchacha había abandonado su grupo y se había adentrado en su castillo. De repente en su cabeza apareció una sola palabra: Verin.&lt;br /&gt;Sho cesó su control mental y volvió a dejar a la chica en el suelo, totalmente debilitada y exhausta. &lt;br /&gt;- Verin...&lt;br /&gt;- ¡Así es... y éste es mi nuevo Haz de Verin! –gritó la chica-&lt;br /&gt;- ¿Esto es todo lo que se le ocurre al Cielo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del amuleto que llevaba Verin en el cuello emanó un torrente de luz que traspasó el techo del Castillo. Por el nuevo haz aparecieron los cinco Reyes Celestes, totalmente armados.&lt;br /&gt;- Bienvenidos a mis humildes aposentos... hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El control mental del emperador creció de nuevo en la mente de Verin y la elevó y acercó hacia él. Tomó el amuleto con una de sus garras y lo destruyó, apagando el Haz de Verin.&lt;br /&gt;- Tan sencillo... sois patéticos.&lt;br /&gt;- Sho, detén esta demencia. No está permitido, ni siquiera a ti, favorito de Madre, que hagas la locura.&lt;br /&gt;- Es la Redención de todas las almas, no estáis en situación de juzgar las voluntades de los habitantes de Santuario.&lt;br /&gt;- Santuario ha sido destruido! Qué habitantes dices tú que hay aquí?&lt;br /&gt;- Yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un torrente de oscuridad emanó de la mente del emperador, destruyendo todo el castillo, desarmando a los Reyes Celestes y rompiendo sus armas.&lt;br /&gt;- Y ahora, qué queréis hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La planta terminó de crecer, parándose en seco. Había alcanzado por fin el Mundo de los Recuerdos.&lt;br /&gt;- Bien, esto... ya está. Ahora... jaque mate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sho sacó un enorme abanico de su cintura, desplegó todas las sombras que lo envolvían y dio a conocer por fin su aspecto. Un cráneo deformado, sin piel ni músculo, sujeto sobre un manto oscuro y tenebroso, con varias cintas negras de metal que se movían a voluntad del emperador. Sus brazos, disecados, de color azul oscuro terminaban en dos garras, una de huesos y la otra en un guante.&lt;br /&gt;Con el abanico arrojó a los invitados no deseados de la planta, tirándolos al vacío mientras que sus cintas apretaban el cuerpo de Verin.&lt;br /&gt;- La última llave y has venido a entregarte por ti misma... me ahorras mucho trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cintas realizaron cortes superficiales sobre el cuerpo de Verin, derramando su sangre sobre la planta.&lt;br /&gt;- Ahora... que la sangre de Madre fluya!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus cintas cortaron tallos de la planta. La sangre de Verin y de Madre se unió en una sola. Todo el tallo tembló. El Mundo de los Recuerdos desapareció al fundirse con Madre. Desde el suelo, Salazar, Piedad, los ángeles y los Reyes Celestes contemplaban el oscuro ritual que organizaba Sho.&lt;br /&gt;- Madre!! RENACE!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La planta entera se enroscó en sí misma y volvió al agujero, fusionada con la sangre de Verin y con el Mundo de los Recuerdos. En su interior, Sho gozaba del placer de volver a tocar la caliente corriente vital, la sangre de Madre que tantas veces en su pasado había gozado.&lt;br /&gt;Poco a poco se acercó al núcleo de Madre, los restos de la Piedra del Mundo.&lt;br /&gt;- Aquí es donde empezó todo... Madre, mira lo que hago!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cintas de Sho atravesaron el corazón de Madre, derramó todas las almas que había acumulado durante toda la existencia y las eliminó de súbito. Santuario, el Cielo, el Infierno... se unieron en una única masa, esférica, llena de calor y de frío, de vida y de muerte. Luego un gran estallido y nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;!-- Begin PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;&lt;!-- End PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;En la eterna oscuridad brillaba una única luz, tenue y distante, pero cálida y confortable, era la Fuente del Poder, comenzaba a crear de nuevo a Madre.                                                                             &lt;span class="postbody"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28294888-1679456188786630593?l=jdymiko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/1679456188786630593/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28294888&amp;postID=1679456188786630593&amp;isPopup=true' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/1679456188786630593'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/1679456188786630593'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/2008/01/tales-of-diablo-un-nuevo-triunvirato-by.html' title='tales of Diablo : un nuevo triunvirato  (by &quot;Blackelf&quot;)'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-4828573299337912795</id><published>2008-01-24T09:43:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T10:04:52.600-08:00</updated><title type='text'>tales of Diablo : el azote de los tres  (by "Blackelf")</title><content type='html'>esta es la continuacion del primer relato basado en el juego ......este a su vez es basado en la segunda edicion y en su expacion&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin mas preanvulo les dejo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diablo2latino.com/PNphpBB2-viewtopic-t-21699.html"&gt;http://www.diablo2latino.com/PNphpBB2-viewtopic-t-21699.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diablo2latino.com/index.php?name=PNphpBB2&amp;amp;file=viewtopic&amp;amp;t=21699&amp;amp;start=0&amp;amp;postdays=0&amp;amp;postorder=asc&amp;amp;highlight="&gt;&lt;span class="maintitle"&gt;Diablo 2: el Azote de los Tres&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto 6:&lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt;Un nuevo anochecer&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto 7:&lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt;Las Puertas del Este&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto 8:&lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt;"Al Este, siempre hacia el... Este" &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto 9: &lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt;Las raíces de la Destrucción&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto 10: &lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt; La semilla del Odio, la sombra que se cierne sobre Kehjistan.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto 11:&lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt;En el Infierno, el Gran Santuario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:red;"&gt;Acto12: &lt;/span&gt; &lt;span style="color:gold;"&gt;La Danza de la Destrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;table cellpadding="5" cellspacing="0" width="100%"&gt;&lt;tbody&gt;&lt;tr&gt;&lt;td class="postbody" valign="top"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Nuestro héroe abandonó Tristám al día siguiente por la mañana. Se dirigió en secreto al desfiladero del este, armado sólo con su fiel espada y una bolsa de provisiones. Poco después de su huida, nuestras peores pesadillas se hicieron realidad. Los sirvientes demoníacos del infierno volvieron a Tristám.&lt;br /&gt;Ahora, mientras escribo estas palabras, soy el único superviviente. Llevo ya muchas noches huyendo de las bestias que me asedian, pero sé que ya me queda poco por correr. El porqué han vuelto y por qué han degollado a tantas almas inocentes, jamás lo sabré. Todo lo que sé con certeza es que su llegada ha estado ligada a la partida del guerrero… he escrito esta crónica con la esperanza de que alguien encuentre estos escritos e intente corregir la maldición que ha brotado en estas tierras. No creo que me quede aún mucha vida, pero quizás estas palabras puedan prevenir a otros pueblos, a otras tierras, de que la misma tragedia los azote. Me quedaré aquí hasta que llegue ayuda… o hasta que me devoren las criaturas. Que el cielo se apiade de mi alma. Incluso después de todo lo ocurrido, no soy capaz de abandonar este lugar infernal.&lt;br /&gt;Me temo que Tristám sólo es el primero de los muchos pueblos que acabarán consumidos por la maldad que él intentó combatir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deckard Caín&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color:gold;"&gt; Acto 6: Un nuevo anochecer &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡¡¡Grrraaahhh!!!! –gorgoteó un pequeño diablillo rojo- hace ya tres semanas que estamos en este inmundo pueblo y aun no hemos comido nada mejor que pan lleno de sucios gusanos… ¿para cuándo las carnes del viejo?&lt;br /&gt;- ¡Silencio! –sonó una voz más fuerte- el viejo debe permanecer con vida Y de una pieza.&lt;br /&gt;- Pero…&lt;br /&gt;- ¡El amo nos ha mandado eso y eso haremos!&lt;br /&gt;- ¡Agua! –rogó el anciano encerrado en una jaula suspendida- necesito agua, ¡tengo sed!&lt;br /&gt;- Anciano… ¿tienes sed? –dijo la voz más fuerte saliendo de una casa en llamas y medio derruida mostrando así su tosca apariencia a la vez que demonizada- yo te daré agua… -se giró hacia la fuente del centro de la plaza, tomó un cubo y lo llenó con agua mugrienta y maloliente- ¡Ahora bebe!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cubo se vertió en la jaula y un olor hediondo respiró el último de los Horadrim.&lt;br /&gt;- Eliseo… ahora sé qué era esa herida de tu frente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche cayó sobre la derruida aldea de Tristam, ya no había animales ni ninguna otra viva que no fuere la de aquél anciano enjaulado y la de los demonios que pululaban a su antojo por los territorios limítrofes atemorizando pueblos cercanos.&lt;br /&gt;Mientras tanto, un hombre atravesaba las montañas al oeste del desierto de Aranoch, hacia el norte, con la única compañía de un viejo y polvoriento manto y una espada que dejaba surco en la tierra.&lt;br /&gt;- ¿Este es mi camino? ¿Nací para llevar esta carga? –se preguntaba el hombre en voz alta como si alguien pudiese oír sus lamentos-&lt;br /&gt;- Sí… este es el camino que debes de seguir. Es el camino que debemos seguir los dos. –dijo una voz en su cabeza-&lt;br /&gt;- Tú otra vez… déjame en paz, vete de aquí.&lt;br /&gt;- No puedo irme… lo sabes muy bien… ahora tú y yo, somos un único e indivisible ser…&lt;br /&gt;- No puedes eclipsarme con tus mentiras, no debo ir al norte… no cumpliré tu tarea.&lt;br /&gt;- ¡Cómo! ¡Osas rebelarte, mortal?&lt;br /&gt;- No traeré más destrucción a este mundo, sé lo que le ocurrió a Tristam…&lt;br /&gt;- Tristam es el pasado. Ahora, ante nosotros, se nos ha abierto un mundo lleno de posibilidades –una brisa fresca envolvió al hombre-&lt;br /&gt;- ¿Un mundo de posibilidades?&lt;br /&gt;- Sí… yo estoy libre… aunque sujeto a un cuerpo mortal. Y tú, tienes mayor poder del que jamás llegaste a imaginar.&lt;br /&gt;- ¿Tengo poder?&lt;br /&gt;- ¡Pues claro! Tú y yo vivimos en simbiosis… tú me das vida, yo poder. Y entre los dos, somos un único ser… invencible.&lt;br /&gt;- “invencible”&lt;br /&gt;- sí… invencible.&lt;br /&gt;- Yo lo fui una vez, no quiero volver a pasar por aquello. Lo sabes muy bien, te derroté allá abajo y puedo hacerlo otra vez.&lt;br /&gt;- De eso… no me cabe duda alguna… estoy seguro que ahora podrías derrotarme… sigues siendo fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente del hombre estaba colmada de los recuerdos vividos allí abajo, en las catacumbas de la Catedral. Necesitaba reposo… pero lo que más le urgía, era librarse de esa pesada carga que se adueñaba de su alma.&lt;br /&gt;- Eliseo… sé por lo que estás pasando, porque también lo sufrió Albretch.&lt;br /&gt;- ¡Albretch! –Eliseo recordó el cadáver sin vida del nicho, tendido en su regazo, mientras en un último intento de sellar el poder de Diablo, se incrustaba la piedra en la frente-&lt;br /&gt;- Sí… el príncipe.&lt;br /&gt;- Lo… recuerdo.&lt;br /&gt;- Muy bien… lo recuerdas, lo cual quiere decir que no he sido tan malvado de borrarte tu memoria… aun conservas recuerdos.&lt;br /&gt;- Es cierto, no me los borraste, pero no pienses que por ello te voy a considerar mejor.&lt;br /&gt;- Mortal… si quisiera, podría borrar tu personalidad, como hice con el príncipe, fue muy divertido, y me muero por volver a hacerlo… pero… me has caído bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo se sorprendió ante estas palabras y detuvo su pesado viaje.&lt;br /&gt;- Me has caído bien –continuó la vocecilla en su cabeza- porque peleaste contra mí y me venciste, y antes de esta conversación me has vencido de nuevo, y ahora lo haces oralmente. Veo que eres de una gran cultura y de gran fuerza… sin duda alguna, ese mago Vizjerei te enseñó bien en el tiempo que pasasteis juntos.&lt;br /&gt;- ¿Admites que fui superior?&lt;br /&gt;- Admito mi triste derrota, pero tuviste corazón y me admitiste en tu cuerpo… eso es digno de alabanza.&lt;br /&gt;- No me fío de ti…&lt;br /&gt;- Por favor, tenéis a un ser sobrenatural, encerrado en vuestro cuerpo, admitid vuestra victoria y os serviré para vuestros designios.&lt;br /&gt;- ¿Por qué debería fiarme de un demonio?&lt;br /&gt;- Porque en vuestro corazón sabéis que mientras siga encerrado no podré realizar ninguna acción violenta.&lt;br /&gt;- Si eso es cierto, ¿Cómo explicas lo de Tristám?&lt;br /&gt;- Porque Albretch era muy débil, tú en cambio eres fuerte a mi poder. Además, ¿acaso el señor feudal no acepta el vasallaje de tus siervos? ¿acaso no aceptó Leoric ser señor de Khanduras?&lt;br /&gt;- Estarás conmigo… durante toda la eternidad… con el tiempo puede que confíe en ti, pero por ahora no esperes nada más.&lt;br /&gt;- Muchas gracias Eliseo… juro por mi honor que os protegeré y ayudaré. Como muestra de mi verdad, le recomendaría dirigirnos hacia el norte, hay un lugar al que debo asistir sin demora.&lt;br /&gt;- Has jurado por tu honor. Así quedes maldito si me traicionas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día se tornaba gris y arreciaban aires fríos y húmedos de tormenta. El sol se eclipsaba por entre las nubosidades hasta que el cielo quedó cubierto por una densa capa de nubes negras que no avecinaban un buen tiempo.&lt;br /&gt;Frente al fenómeno atmosférico, Eliseo caminó hacia una cueva que había en aquél acantilado de la región noreste de Khanduras.&lt;br /&gt;Refugiados en la soledad de la cueva, y un fuego dándoles calor, Eliseo y Diablo retomaron la conversación de antes.&lt;br /&gt;- ¿Por qué razones debes ir hacia el norte? ¿qué hay allí?&lt;br /&gt;- Por favor Eliseo… ni que fuera a destruir un poblado… en el norte de Khanduras se encuentra una hermandad, debo visitar a su líder espiritual.&lt;br /&gt;- ¿Por qué? ¿Qué planeas hacer?&lt;br /&gt;- ¡Otra vez desconfía de mí! ¡Le he dicho que estoy a su merced! Por favor, debe fiarse de mí… mientras usted sea la prisión, no podré realizar malos actos.&lt;br /&gt;- Está bien… disculpa, no me encuentro muy bien últimamente… la cabeza me da vueltas, apenas puedo mantenerme en pie.&lt;br /&gt;- Está cansado… ha recorrido un gran camino desde Tristám.&lt;br /&gt;- Apenas hemos dormido.&lt;br /&gt;- Sí, apenas lo hemos hecho… descanse, yo mantendré la vigilia.&lt;br /&gt;- De acuerdo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras dormía, soñó que estaba en un espacio blanco, y frente a él una figura le hablaba, era una copia de sí mismo, vestida con una toga blanca.&lt;br /&gt;- Hola Eliseo.&lt;br /&gt;- Hola, ¿quién sois?&lt;br /&gt;- Mi nombre es Oxyon, soy un encargado del cielo, las altas esferas han aceptado confinar a Diablo en tu cuerpo, eres una resistente prisión para ese gran mal.&lt;br /&gt;- No es malo… quiere hacer paces conmigo.&lt;br /&gt;- ¿Y tú confías en un demonio?&lt;br /&gt;- ¡No todos los demonios son enemigos! Mire a Lachdanan.&lt;br /&gt;- Lachdanan corrió su suerte… no está en las normas rebelarse ante la autoridad de un monarca. Debería haber cumplido con su destino pero él lo negó y el Destino cayó sobre él convirtiéndolo en lo que es.&lt;br /&gt;- Oxyon, Lachdanan tenía un corazón puro.&lt;br /&gt;- Lachdanan debía haber seguido y cumplido su destino. Alteró las fuerzas cósmicas y por fin, tras el hundimiento de las plantas más bajas de la Catedral pagó por su rebeldía.&lt;br /&gt;- Era un héroe, me ayudó para derrotar a Diablo.&lt;br /&gt;- ¿te ayudó? Simplemente te dejó coger una armadura de mitrilo. Te dio una joya, el pecado de la lujuria, y tú lo aceptaste.&lt;br /&gt;- Lo acepté como una ayuda para detener el avance de Diablo.&lt;br /&gt;- Pero, acaso no te podías haber valido de tu armadura o es que querías algo mejor, más bonito y brillante?&lt;br /&gt;- Siempre es bueno tener mejores cosas.&lt;br /&gt;- Mortal, te doy la oportunidad de corregir tus errores, no atraigas al Destino, carga con Diablo, sé su sello, y no hagas lo que él te diga.&lt;br /&gt;- Yo marco mi destino, Lachdanan marcó el suyo, al igual que hizo Leoric.&lt;br /&gt;- Entonces, espero que nadie repare en gastos a la hora de hacerte ver tu error.&lt;br /&gt;- Oxyon, ni tú ni ningún ángel podréis evitar que haga lo que considere correcto.&lt;br /&gt;- Tenías buena madera para ser un Gran Héroe… pero, como la mayoría, acabaste corrompido.&lt;br /&gt;- Ya está bien de tanta tontería –dijo una tercera voz más fuerte- Oxyon, aquí terminan tus mentiras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la nada apareció Diablo, tal y como lo encontró Eliseo en la Catedral, y se acercó corriendo contra el emisario partiéndolo con sus afiladas garras.&lt;br /&gt;- Eliseo y Diablo, unidos en un único ser… temed al Destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oxyon desapareció y Diablo se giró a Eliseo.&lt;br /&gt;- ¿Ves como te he protegido?&lt;br /&gt;- Sí… ese emisario me atacaba con mentiras… decía que tú me querías controlar, que Lachdanan hizo mal, que sería castigado.&lt;br /&gt;- Mi señor, usted no será castigado… yo le defenderé, pero necesito que haga un favor, que me ayude.&lt;br /&gt;- ¿Qué necesitas? Me has ayudado, así pues, lo menos que puedo hacer es ayudarte a ti también.&lt;br /&gt;- Necesito ir a una Hermandad que se encuentra pasando las montañas… entonces, la puerta del Infierno, abierta en Tristám se cerrará.&lt;br /&gt;- Eso es urgente, sería mejor que nos pusiéramos a cubierto.&lt;br /&gt;- Faltan cuatro largas jornadas… precisamente ahora se nos avecinan las cumbres más altas.&lt;br /&gt;- En tal caso, descansemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo abrió los ojos, había despertado de ese confuso sueño. Sacudió su cabeza intentando espabilarse pero de nuevo, las visiones del pasado se hicieron más presentes todavía, el cansancio le volvió y mechones de pelo le caían de la cabeza.&lt;br /&gt;Se llevó las manos al cráneo y descubrió que, con la salvedad del bulto de la piedra, no había nada, sólo la piel desnuda, ya no le quedaba ningún rastro de cabello.&lt;br /&gt;- ¿estás por ahí?&lt;br /&gt;- Dígame, mi señor.&lt;br /&gt;- Lo de esta noche…&lt;br /&gt;- Sí… fue un sueño… pero ocurrió realmente.&lt;br /&gt;- ¿quieres decir que Oxyon existía, que tú me defendiste?&lt;br /&gt;- Por supuesto, lo juré por mi honor, y eso trato de cumplir.&lt;br /&gt;- Pero, hemos matado a un emisario del cielo… ahora nos mirarán con malos ojos.&lt;br /&gt;- Pues que así lo hagan. Predican falsos testimonios, cambian las verdades para adecuarlas a sus razones, a sus ojos, los demonios somos enemigos, seres malévolos que no deben existir.&lt;br /&gt;- Pero tú me has enseñado que no, no todos sois así.&lt;br /&gt;- Por supuesto, tenemos honor y cuidamos de quienes nos ayudan.&lt;br /&gt;- Sabes… cada vez das más cantidad de pruebas de que confíe en ti.&lt;br /&gt;- Gracias mi señor… me siento halagado.&lt;br /&gt;- ¿Decías que debíamos ir hacia el norte…?&lt;br /&gt;- Sí, le ayudaré a cruzar esas montañas… no querrá caer al vacío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo perdía fuerzas y Diablo se hacía más presente en su mente, ya, cuando hablaba con él, le veía detrás suyo o a su mismo lado, aguantándole la mano, ayudándole a que no desfalleciera, el héroe no podía más, su cansancio tras varias horas de camino escarpado continuo pesaban sobre su alma como una losa de piedra. Siguió apoyándose en su espada y a lo lejos, bajada la última montaña y a altas horas de la noche, divisó una pequeña posada con los fuegos de los candelabros y antorchas encendidos.&lt;br /&gt;Comenzaba a nevar y no se veía nada en la oscuridad. El héroe, como pudo, llegó a aquella posada, abrió la puerta y el ruido ensordeció sus frágiles oídos.&lt;br /&gt;La gente gritaba y alborotaba, varios borrachos se aglutinaban en los rincones mientras en la barra todos reían los acudidos que contaba el posadero, viejo y barrigudo.&lt;br /&gt;Con su entrada, el posadero calló y los clientes de la barra le miraban con ojos de desconfianza.&lt;br /&gt;- Últimamente hay muchos viajeros perdidos por estas zonas –dijo un hombre con una jarra de cerveza en la mano y la otra, extendida sobre una mesa-&lt;br /&gt;- Sí… almas errantes que no saben donde se encuentran y al día siguiente los encuentras tumbados en las carreteras. –le respondió otro que sacudió su jarra contra la mesa-&lt;br /&gt;- ¡Eh! ¡No golpeéis las jarras así que son caras y luego me toca a mí pagarlas! –dijo el posadero-&lt;br /&gt;- Vamos Gybrek, si nos cobras la cerveza al precio del oro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo se tumbó en el suelo y apoyó su espada sobre las duras tablas de madera que lo componían.&lt;br /&gt;- Eliseo… ¿te encuentras bien? –dijo la vocecilla interior-&lt;br /&gt;- No… no estoy bien...&lt;br /&gt;- Entonces… no podrás llegar a la Hermandad…&lt;br /&gt;- No creo que llegue tan pronto como lo estipulamos tú y yo…&lt;br /&gt;- Entonces… éste es el momento…&lt;br /&gt;- ¿Momento? ¿qué momento?&lt;br /&gt;- Mi momento… jajaja… fue muy divertido engañarte… ¿acaso pensabas que YO, el Señor del Terror iba a poder ser controlado por un estúpido mortal?&lt;br /&gt;- No… no, no, no… esto no puede ser… no puede ocurrir…&lt;br /&gt;- Sí puede… ahora, Eliseo, ha llegado tu Destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El alma de Eliseo se desgarró y el Alma, contenida en la Piedra rosada de Diablo, inundó el nuevo cuerpo.&lt;br /&gt;Un grito estridente provino del cuerpo allí tumbado en el suelo. Las demás voces callaron y dirigieron sus miradas hacia esa persona.&lt;br /&gt;El cuerpo de Eliseo estaba envuelto en un aura verde, y mientras seguía gritando, se abrieron varios agujeros en las tablillas de madera del suelo, como si llegasen al mismísimo infierno, y por ellos salían multitud de bestias demoníacas, de la hoguera del centro de la sala, el fuego se elevó y aparecieron esqueletos.&lt;br /&gt;Todos fueron masacrados, a excepción de uno, un hombre de mediana edad que vio el espectáculo desde el piso superior.&lt;br /&gt;El fuego corría por las paredes y por las telas que colgaban del techo, la destrucción y la depravación se apoderaron del lugar.&lt;br /&gt;Este hombre, espantado por la visión, huyó de la taberna, lanzándose por la ventana y corrió cuanto pudo hacia el norte, a refugiarse en la orden de la Hermandad del Ojo Ciego, allí, en su Catedral, estaría seguro.&lt;br /&gt;Al poco tiempo, el fulgor verde del cuerpo de Eliseo se difuminó y los esqueletos desaparecieron y las bestias volvieron a entrar a los agujeros hacia su lugar de procedencia.&lt;br /&gt;- Esto va bien… pero Eliseo debe desaparecer… aunque ahora ya, su conciencia es apenasen leve susurro en mi interior…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caminante salió de la taberna en llamas y se dirigió al norte, arrastrando su espada por el suelo y aún tambaleante tras el duro conflicto que acababa de librar.&lt;br /&gt;La noche había pasado ya, el nuevo día había llegado y, tras el cuerpo de Eliseo había llegado, a las puertas del monasterio de la Hermandad del Ojo Ciego, una nueva tempestad.&lt;/td&gt;         &lt;/tr&gt;         &lt;tr&gt;           &lt;td class="genmed" height="40" valign="bottom"&gt;           &lt;!-- Begin PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;                        &lt;!-- End PNphpBB2 Attachment Mod --&gt;             &lt;span class="postbody"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/td&gt;&lt;/tr&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;span style="color:gold;"&gt; &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Acto7: Las Puertas del Este &lt;/span&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Abrid las Puertas del Este! ¡Abandonadlas y dejadlas libres antes del fin de la noche!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una figura femenina apareció arriba de la muralla, por entre las almenas, y se dirigió a la persona.&lt;br /&gt;- ¿Quién con autoridad suficiente nos exige tantos actos? Anunciáos correctamente, y vuestras peticiones serán escuchadas.&lt;br /&gt;- Sólo hablaré ante quien tenga el mayor rango de vuestra orden. El Señor del Terror sólo parlamentará ante aquella con autoridad suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara de la mujer palideció y sus fuerzas desfallecieron. Penetró en la penumbra de la muralla y cerró tras ella la gruesa puerta de madera.&lt;br /&gt;Tras un breve momento, la enorme puerta principal de madera tallada se abrió lo suficiente como para dejar pasar a una mujer, con un velo morado y una toga oscura. La luz que emanaba el interior, rojiza por el color de las velas, reflejaba el suelo nevado que el temporal anterior había dejado allí olvidada.&lt;br /&gt;- Mi nombre es Akara –dijo la anciana- soy la superiora espiritual de la Hermandad del Ojo Ciego, y tú, Señor del Terror, el más joven de los Tres, careces de poder en este plano.&lt;br /&gt;- ¡Silencio! –dijo su voz mientras rebotaba entre los muros y las colinas adyacentes al castillo- Tengo todo el poder cuanto quiero y necesito, abandonad las Puertas del Este y no sufriréis pérdidas humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una orden de Akara, por entre las almenas aparecieron decenas de mujeres, equipadas con arcos y flechas tensados apuntando al Señor del Terror.&lt;br /&gt;- A una orden mía –dijo Akara echando una ojeada a las almenas- una lluvia de flechas caerá sobre tu cuerpo, haciendo que vuelvas al oscuro abismo del que procedes. Te recuerdo que estás en un cuerpo mortal.&lt;br /&gt;- Anciana… -dijo el caminante con soberbia- ni cien mil flechas lanzadas por tus protectoras podrían romper el lazo que me une a este mundo.&lt;br /&gt;- Jamás se ha contado que la Hermandad del Ojo Ciego fuere miedosa o cobarde, te repito, Nómada de la Oscuridad, que tu poder está limitado, y las miembras de mi orden no dudarían en atravesar tu cadavérico cuerpo.&lt;br /&gt;- Akara, tal y como vos os hacéis llamar, Hermandad del Ojo Ciego, decidme… ¿a dónde mira vuestro ojo? –el nómada se carcajeó frente a la furiosa mujer que, corriendo, penetró de nuevo en la muralla y las gruesas puertas de madera se cerraron tras de sí dejando al encapuchado a la intemperie- veo que os ha ofendido mi comentario… mas… no lo rectificaré, vuestra Orden no es más que un burdel, un obstáculo en mi camino. La muralla que rodea al reino solo puede ser traspasada en este punto. Abrid las puertas, abandonad la fortificación y… seréis libres… de lo contrario… -el tono de voz cambió súbitamente a uno más profundo y aterrador- seréis pasto de mi furia y mi poder y creedme, no es nada aconsejable.&lt;br /&gt;- Nómada de la Oscuridad, aquél cuya alma vive refugiada en los oscuros fuegos del infierno, no dejaremos que pases. Defenderemos esta, nuestra casa, nuestro hogar, aunque ello nos cueste la vida. –dijo Akara asomando a través de una ventana situada arriba de las almenas- es tu última oportunidad de retirarte. Si no lo haces así… -dejó la frase inacabada y las cuerdas de los arcos se tensaron todavía más, se hacían uno con el ambiente intranquilo que se respiraba allí, al final, cuando los arcos iban a quebrarse por la fuerza acumulada, el caminante volvió a hablar-&lt;br /&gt;- No sois más que representantes de un burdel, dejáis pasar a quién os conviene, a quien paga por vuestros servicios… de alojamiento y manutención. En cambio, frente a un ser superior a vosotras no doblegáis el arma ni asentís como animales. Es digno de honor, pero no por mi parte. No me retractaré ni marcharé sobre el camino dado, debo ir al Este, y allí es dónde iré, queráis o no.&lt;br /&gt;- Entonces, caminante, no nos dejáis otra alternativa. Hermanas, atravesad su cuerpo con las flechas bien tensadas, que le traspasen el corazón, si es que tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decenas de flechas emergieron de las murallas contra el nómada, pero un ágil movimiento de su espada, algo de lo cual nadie estaba dispuesto a pensar que esa carcasa pudiera tener tanta agilidad, detuvo a todas las flechas en suspensión varios segundos y luego cayeron al suelo.&lt;br /&gt;Alarmadas, las Hermanas corrieron en busca de más flechas, pero el siguiente movimiento en la confrontación le correspondería al nómada quien con un movimiento de su mirada hizo arder los muros exteriores, calcinando y quemando a varias arqueras que en ellos se guarnecían mientras cargaban las armas.&lt;br /&gt;Una segunda oleada de flechas, esta vez con la punta llameante, fue arrojada contra el adversario. Ninguna dio en el blanco pese que el objetivo siquiera se movió. Era tal el miedo que ese ser desprendía que muchas de las Hermanas huyeron, desperdigándose en la oscuridad de la densa noche que les acompañaba.&lt;br /&gt;Las más valientes, no obstante, dieron ejemplo y defendieron a su líder espiritual mientras las murallas de fuera cedían por el paso de las llamas y la gruesa puerta no era más que ceniza dispersa en el suelo.&lt;br /&gt;El caminante traspasó las murallas y llegó al monasterio, allí se encontró con otro foco de resistencia, organizado por otra Hermana, y disperso en lugares de difícil avistamiento. Tras penetrar en la sala central del monasterio, el olor a humanidad y a miedo fue respirado por aquél ser venido de las profundidades del infierno.&lt;br /&gt;Con un rápido vistazo, logró encontrar los escondites de todas y cada una de las mujeres que allí se resguardaban, haciéndoles entrar el pánico en la sangre. Con su fría y sádica mirada volvía a las Hermanas a un estado de locura que les obligaba a emerger de sus puestos y atacar a las de su Orden.&lt;br /&gt;Muy pocas lograron resistir a tal ataque psíquico de aquel ser y, comandadas por una Hermana, Kashya, lograron huir de aquél lugar infernal que era el monasterio.&lt;br /&gt;Más adentro, pasado el monasterio, se hallaba la Catedral de las Hermanas. De aspecto gótico y con piedras oscuras y vidrieras de colores rojizos pese a la oscuridad de la noche, se distinguían bien, al igual que las gárgolas y los pináculos. En su interior, en uno de los numerosos bancos de madera, se hallaba recogida una mujer, orando hacia el altar con las manos juntas y los ojos cerrados.&lt;br /&gt;Las puertas se abrieron de par en par con un gran estruendo. El frío de la noche penetró en la cálida nave acompañado de una figura cubierta por un manto oscuro que avanzaba a paso firme hacia la anciana.&lt;br /&gt;- Anciana… opusisteis resistencia y habéis fracasado. Ahora, entregadme las Puertas del Este o sufriréis en el infierno por toda la eternidad.&lt;br /&gt;- Nómada de la Oscuridad… yo, ni paralizada por el terror que vos expiráis, sería capaz de entregar las llaves de esta fortaleza, del refugio de mi Hermandad, a alguien tan corrupto como quien me las pide ahora y ha matado a tantas mujeres por ese mismo motivo. Ahora, te pido que te marches por donde has venido. No tienes nada que hacer aquí.&lt;br /&gt;- ¿Me decís a mí que soy corrupto y he matado a mujeres para conseguir mi propósito, cuando tú las mandaste luchar y las abandonaste a su suerte refugiándote entre estos muros?&lt;br /&gt;- No debes comparar acciones. Las tuyas son la conquista para la Oscuridad, para terminar con la Guerra del Pecado. Las mías son de defensa de los humanos frente al dominio de los demonios.&lt;br /&gt;- Ya… ya… visto así suena muy heroico y todo eso, pero… ¿por qué has venido aquí? ¿Acaso pensabas que estarías segura?&lt;br /&gt;- No. Soy la superiora de mi orden, no necesito ocultarme, pero debes saber que este es mi dominio… mi dominio espiritual, y nadie puede entrar aquí a menos que yo así lo quiera.&lt;br /&gt;- ¿Podrás resistir mi poder, Anciana? –dijo el nómada con aires de superioridad estando a dos metros de Akara quien no se había volteado ni abierto los ojos en todo el tiempo-&lt;br /&gt;- Puedo resistir a la sombra y a la locura, al terror y a la desolación, y puedo enfrentarme a tu poder aun herida de gravedad.&lt;br /&gt;- Veo que te sitúas en un carácter más defensivo… interesante. Pero no suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nómada desenvainó la espada y la puso en contacto con el cuello de la Hermana.&lt;br /&gt;- Si me quieres matar, adelante, hazlo, pero te recomiendo que no lo hagas.&lt;br /&gt;- ¿por qué?&lt;br /&gt;- Porque no lo conseguirías y sería un duro golpe para tu imponente mentalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas palabras ofendieron sobremanera al caminante quien balanceó la espada y cuando estuvo a punto de seccionar el cuerpo de Akara, entraron en la sala Kashya y otra Hermana, que, armada con un martillo, lo lanzó contra la cabeza del nómada provocando que cesara su ataque y que diera tiempo a Akara a huir de las garras del demonio.&lt;br /&gt;Las tres mujeres se movieron con tal agilidad que al caminante no le cupo otra opción que dejarlas marchar.&lt;br /&gt;- No son mi prioridad. Ahora, debo preocuparme de asegurar para mi poder estas tierras. Te corresponderá a ti, Dama de la Angustia, cuidar esta zona, vital para el contacto entre el territorio que poseo al oeste y lo que tomaré hacia el este.&lt;br /&gt;- Mi señor… -dijo una voz femenina en la penumbra- no os fallaré.&lt;br /&gt;- Andariel, ten cuidado con esas “Hermanas” nadie sabe lo que pueden estar planeando.&lt;br /&gt;- Son insignificantes humanos, no derrotarán jamás a mis legiones. –sus ojos verdes se iluminaron y su pelo resplandeció como el fuego tras pronunciar esas palabras-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nómada marchó de las Puertas del Este y en la salida se encontró con un hombre, llevaba un animal de transporte y se tambaleaba de un lado a otro. Al ver al nómada, palideció y, sin saber cuales fueron los motivos que le indujeron a cometer tal acto, siguió a ese extraño hacia el Este.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color:gold;"&gt;Acto 8: Al este… Siempre hacia el Este &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La devastación causada en la Puerta del Este quedaba atrás y en la fría y oscura noche, cuya Luna se encontraba oculta tras gruesas nubes, ante el vagabundo y su nuevo acompañante se extendían las finas arenas del desierto de Aranoch.&lt;br /&gt;Apenas hacía una hora que habían abandonado las montañas del norte de Khanduras y pisado la arena del desierto cuando el acompañante del vagabundo decidió establecer una conversación.&lt;br /&gt;- Hola –no hubo respuesta por parte del nómada y tras una espera que le pareció eterna, volvió a hablar- mi nombre es Marius… -esta vez tampoco hubo respuesta, su acompañante seguía tambaleándose y avanzando entre las dunas y lleno de valentía se atrevió a hablarle de nuevo- ¿cómo os llamáis?&lt;br /&gt;- ¿Acaso el hecho de no contestar no te indica que no quiero hablar? –su fría voz enfrió el corazón de Marius así como sus ganas de hablar-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron un largo recorrido a través de las arenas de Aranoch y el serio nómada se detuvo ante una montaña, al parecer, la única existente en todo ese desierto estéril de vida.&lt;br /&gt;Allí se sentó el nómada y su cabeza, apoyada sobre sus manos quienes descansaban sobre la espada clavada en el duro suelo de roca que se encontraban, se giró para ver a aquél humano que le había seguido desde la Puerta del Este.&lt;br /&gt;Sus fríos ojos escarbaron en la mente de Marius quien descansaba dormido junto a su camello que le daba el calor suficiente para no helarse en aquél clima helado de noche y caluroso de día.&lt;br /&gt;- Me dijiste que te llamas Marius –dijo con voz menos fría y más humana que antes, despertando a su acompañante-&lt;br /&gt;- Eh? –dijo mientras se apretaba los ojos con los puños para despejarse de su sueño- sí, sí, me llamo Marius.&lt;br /&gt;- ¿Por qué has querido seguirme? –a Marius le parecía imposible que sus ojos resplandeciesen como dos focos de luz en aquella oscura noche donde únicamente el fuego de una pequeña hoguera iluminaba sus ropajes oscuros y algo raídos-&lt;br /&gt;- Algo me hizo que te siguiera, os vi en aquella posada, luego el terror y la destrucción hicieron que buscase refugio en la Puerta del Este, con aquella hermandad.&lt;br /&gt;- Sí… -el nómada seguía recordando los hechos y su mente se deleitaba con las muertes que ocasionó, recordándolas una y otra vez hasta la saciedad, disfrutando de cada gota de sangre derramada, de sus ojos suplicando y de sus almas aterrorizadas por la presencia de él- pero, ¿y luego? ¿por qué me seguiste?&lt;br /&gt;- El porqué no lo sé, sólo sé que algo me decía en mi interior que tenía que acompañarte, quizá sea ilusión mía, pero debía ir contigo, quizás sea el destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una sonrisa malévola se dibujó en los labios del caminante al escuchar esas palabras. Luego, el silencio volvió a ambos, el nómada cerró los ojos con la barbilla apoyada todavía en las manos sobre la espada y el suave crepitar del fuego y una brisa fría hizo que Marius se volviera a acurrucar junto a su camello.&lt;br /&gt;A media noche, el caminante se despertó y vio allí a Marius, acurrucado junto a la bestia y temblando de frío. Tomó el abrigo que le había estado cubriendo toda la noche y lo puso a su acompañante.&lt;br /&gt;Quizás fue el hecho que era la única persona que no le había temido o quizá el hecho que por tal insignificancia hubiera abandonado su vida y decidiera seguirle, lo que hizo que éste se comenzara a preocupar por su nuevo amigo.&lt;br /&gt;Tras arroparle, sus temblores desaparecieron y el caminante reavivó el fuego de las brasas que quedaban.&lt;br /&gt;- Todavía queda noche por delante, descansa Marius.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los primeros haces de luz del nuevo día golpeando en la cara de Marius, despertó, vio que el fuego eran ya cenizas, notó que su cuerpo estaba cubierto por una gruesa capa y observó que su camello continuaba respirando. No obstante, la no presencia de su compañero le disturbó la mente y se levantó asustado, buscando con la mirada a su acompañante perdido.&lt;br /&gt;Cubrió las cenizas, levantó a su camello y recogió las pertenencias de su compañero y las suyas, de esa forma hacía la espera algo más amena.&lt;br /&gt;Al terminar de recoger los objetos, vio cómo de detrás de la montaña asomaba su compañero, apoyándose sobre la espada.&lt;br /&gt;A un gesto de éste, Marius cargó los dos fardos sobre el camello y continuaron la peregrinación, y como la noche anterior, el encapuchado iba delante y le seguía Marius tirando de las correas del reacio camello que se resistía a seguir aquél camino.&lt;br /&gt;Era ya mediodía, los directos rayos de luz golpeaban a aquella procesión a través del desierto y la sed se hizo dueña de la voluntad del camello y de su amo quienes prosiguieron el camino a una menor marcha.&lt;br /&gt;El caminante notó la menor ligereza de sus acompañantes y sin decir una sola palabra aminoró su paso. Marius lo notó y se lo agradeció.&lt;br /&gt;- No debes darme las gracias, Marius, pues eres un humano y como tal tienes necesidades que en parte conozco, en parte no. –estas palabras desconcertaron al acompañante quien se preguntó a quién estaba siguiendo de verdad, quién sería esa figura tan callada y fría como el hielo-&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? –decidió preguntar tras un largo tiempo sin conversación y, de paso, hacían una pausa bajo las sombras de una de las pocas palmeras que vivían en aquél lugar-&lt;br /&gt;- ¿Qué me preguntas en verdad, quién soy o qué soy? –dijo el nómada con perspicacia-&lt;br /&gt;- Te pregunto por ti, por lo que eres, por quién eres, y por lo que buscas en el viaje.&lt;br /&gt;- Antaño fui un gran señor, luego, tras una rebelión de más señores, fui expulsado de mi reino, me convertí en un guerrero y es eso lo que ahora soy. Sobre quién soy… mi nombre es Eliseo –hizo una pausa mientras recordaba el nombre del guerrero que hundió su espada en el cuerpo del niño y que mató a su anterior forma en ese plano- , sobre lo que estoy buscando… quiero liberar a mi hermano y volver a mi territorio.&lt;br /&gt;- Tu hermano… ¿dónde está?&lt;br /&gt;- Está encerrado en una gran prisión, bajo el desierto.&lt;br /&gt;- Y… ¿tu territorio?&lt;br /&gt;- Hacia el este está la entrada a mi reino. Si quieres seguirme adelante, estás aquí por voluntad propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marius calló pues el tono de su compañero comenzaba a volverse más frío y áspero tras cada pregunta que éste contestaba.&lt;br /&gt;El camello se plantó e inclinó sus patas, la sed le había vencido y ya no era más que una carcasa llena de músculos muertos, la lengua, seca y quebradiza asomaba por entre los dientes. El nómada continuaba su camino a sabiendas de lo que le ocurría al camello, Marius cogió dos fardos del camello y los llevó a cuesta, continuando por las huellas que había dejado atrás su compañero.&lt;br /&gt;Tras un tiempo caminando bajo el abrasador sol, ambos llegaron al cobijo de una pequeña sombra que ofrecía un oasis. Allí, bajo la sombra de las palmeras, a la vera de un pequeño lago de agua pura y cristalina que reflejaba los brillantes haces de luz y los difuminaba en su interior en un arco multicolor.&lt;br /&gt;El vagabundo se recostó sobre una palmera y con la capucha cubriéndole la mitad de su cara descansó un rato mientras Marius se arrimaba al pequeño lago fascinado.&lt;br /&gt;- ¿Cómo, en mitad de este páramo, puede existir la vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nómada no contestó a la pregunta, se limitó a mirar al horizonte, con la mirada fija en un punto estático.&lt;br /&gt;Sorprendido Marius de que su acompañante no pestañeara, pensó que estaba dormido y se tumbó en el húmedo suelo de arena y se durmió.&lt;br /&gt;Era ya de noche cuando el nómada despertó a Marius con su helada voz,&lt;br /&gt;- Marius, es hora de abandonar este lugar, nuestro objetivo está más cercano, más próximo. Debemos ponernos en marcha.&lt;br /&gt;- Sí, en un momento recojo todo esto.&lt;br /&gt;- Date prisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las estrellas cubrían el cielo, un manto blanco les abrazaba en la oscura y fría noche del desierto.&lt;br /&gt;Caminaron a través de elevadas y extensas dunas, los únicos animales vivos que veían eran serpientes que salían de noche para cazar lo que pudieran y volver a la madriguera antes del amanecer.&lt;br /&gt;Marius seguía a paso firme a su compañero nómada quien, a diferencia de este, daba tumbos de un lado a otro, sus huellas se dibujaban en un zigzagueo continuo, a penas dos estaba alineadas, incluso el surco de su cada vez más pesada espada dibujaba un vaivén constante y ondulante.&lt;br /&gt;Ya divisaba Marius su objetivo, allá a lo lejos se podía escuchar los bramidos del Mar Gemelo del Norte, últimamente con gran oleaje que hacía a los barcos imposible cruzar e imposible retornar a puerto obligando a vivir en la deriva. En el horizonte, se veía en la densa oscuridad varias lucecitas diminutas que chisporroteaban como chispas del fuego.&lt;br /&gt;- ¿Es ahí dónde vamos?&lt;br /&gt;- Ahí es… ahí deberemos llegar mañana al anochecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marius cayó al suelo y rodó duna abajo. El nómada lo vio asombrado y bajó la duna tambaleando. Al llegar donde yacía Marius comprobó que estaba dormido y decidió establecer el campamento nocturno, encendió un fuego y miró el cuerpo de su compañero, esquelético, con barba de varios días, rasgos marcados en la cara y pantalones roídos con agujeros.&lt;br /&gt;Marius, mientras dormía, comenzaba a soñar, a su mente acudían extrañas imágenes, una gran prisión de piedra con numerosos recovecos y llegó a una gran sala, con una puntiaguda piedra en el medio, rodeada por un saliente de roca separado por completo del resto del suelo. En el hueco entre la zona de la piedra y el resto de la sala, había un anillo de magma burbujeante. Ambas zonas estaban unidas por un inseguro puentecillo de madera vieja.&lt;br /&gt;En la zona central, atado a la piedra había un hombre vestido con ricas túnicas engarzadas con pequeñas esmeraldas. Su rostro reflejaba un dolor inmenso producido por la penetración de una piedra dorada en su pecho a manos de un ser celestial, ataviado con armadura plateada y alas blancas y luminosas que grababa extraños símbolos en la piedra.&lt;br /&gt;- Tu sacrificio será siempre recordado, noble mago –susurraba aquel ángel al hombre encadenado-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuego dorado se consumía en la mirada del mago mientras su figura agonizaba y una extraña presencia inundaba su cuerpo.&lt;br /&gt;El ángel selló aquella tumba y el sueño de Marius terminó.&lt;br /&gt;Despertó sobresaltado y se encontró a su compañero de viaje mirándole fijamente. No podía ocultar el terror que le había producido sufrir tal visión.&lt;br /&gt;- Ya sabes en realidad lo que estoy buscando –dijo mientras avivaba el fuego con una rama gruesa y seca-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mañana siguiente, fatigado tras la pesadilla de la noche anterior y por no haber podido conciliar el sueño tras aquella horrible visión, continuó la incesante peregrinación hacia el Este.&lt;br /&gt;Tras subir la última duna, entrada ya la tarde, se extendía ante ellos una extensa llanura de piedra caliza que terminaba en el mar y en una ciudad, la que anteriormente hubiera visto como pequeñas lucecillas chispeantes en la densa oscuridad.&lt;br /&gt;- ¡oh! –exclamó Marius fascinado por aquella visión- es… la brillante joya de Lut Gholein.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:gold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Acto9: Las raíces de la Destrucción &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los primeros rayos de luz del nuevo día, Marius despertó a su acompañante quien extrañamente, todavía seguía dormido.&lt;br /&gt;Tras recoger lo utilizado en su estancia en la duna, decidieron descenderla lentamente pues la fina arena era extremadamente resbaladiza y el nómada, desde la pasada noche, no gozaba de buena salud.&lt;br /&gt;Sus pasos eran intermitentes y cada poco tiempo debían detenerse para que éste reposara.&lt;br /&gt;Era en verdad una larga pendiente de fofa y mullida arena sobre la que caminaban, y apenas podían discernir alguna pequeña roca que hubiera resistido a afondarse en aquél montículo.&lt;br /&gt;Bajaron por fin aquella duna y tras caminar por la extensa llanura bajo un sol tupido por unas pocas nubes, llegaron definitivamente a las puertas de la joya de Lut Gholein.&lt;br /&gt;Ante ellos se erigían los muros, altos y gruesos, construidos con duras y pesadas rocas y recubiertos por capas de arcilla, con pequeños vanos que permitían, en tiempos de peligro, defenderse con flechas o saetas. Los muros, coronados por afiladas puntas para evitar que alguien los escalara, poseían una pasarela interior por la cual las tropas podían moverse con total libertad. Era, sin duda alguna, una ciudad construida para la defensa, para defender y proteger a ultranza algo realmente valioso y de lo que Marius, no alcanzaba a comprender.&lt;br /&gt;El único hueco donde terminaba la gran muralla, era la puerta. Unas gruesas tablas de madera de amaranto protegidas por dos rejillas de acero y por la parte interior una gruesa barra de boj las mantenía cerradas.&lt;br /&gt;El marco de las puertas, con coloreado ocre culminaba en un semicírculo que englobaba toda la pieza arquitectónica.&lt;br /&gt;Ambos, penetraron en la ciudad cruzando aquellas puertas que por el día se mantenían abiertas y observaron el paisaje urbano, tan distinto al del desierto, con vida, alboroto, infantes correteando por las calles, soldados patrullando por las murallas, y, frente a ellos, se erguía orgullo el palacio del rey de aquella región. A su derecha, el extenso y turbulento Mar Gemelo del norte.&lt;br /&gt;En el medio de la ciudad, se situaban tiendas donde algunos valientes se abastecían del equipamiento suficiente como para salir de la ciudad y partir hacia nuevas aventuras.&lt;br /&gt;Comenzaba a caer la tarde y ambos entraron en una taberna para saciar su hambruna tras varios días comiendo a media ración.&lt;br /&gt;Al penetrar el nómada, con sus telas oscuras roídas, su cara medio cubierta, tambaleante y con una espada, provocó el silencio en todo el local. Rápidamente se acercó a él una bella mujer, ataviada con ropajes lilas y con un delantal blanco bordado.&lt;br /&gt;- Buenos días, parece que viene de muy lejos… -se acercó a él y le dijo con voz muy dulce, tomándolo de la mano que tenía libre y conduciéndolo a una mesa-&lt;br /&gt;- Hola –dijo con voz fría y la cara volteada mirando al mar- ¿tienen aquí algo que pueda calmar el hambre de mi compañero? –dijo señalando con la huesuda mano a Marius quien estaba recostado sobre uno de los pilares-&lt;br /&gt;- Sí, aquí disponemos de comida muy apetitosa y exquisita –dijo la joven mujer-&lt;br /&gt;- De acuerdo… pues sírvale cuanto le pida. Yo no necesito nada.&lt;br /&gt;- ¿Qué no necesita nada? –dijo la mujer poniendo el grito en el cielo- por Dios, pero si usted tiene la mano huesuda como un palillo y la cara esquelética, y me dice que no necesita comer. Mire, aquí damos comida tanto si tienen dinero como si no.&lt;br /&gt;- Atma… -dijo una voz fuerte por atrás- si no quiere comer y reprocha nuestra comida gratuita, déjalo, ya vendrá arrastrándose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por detrás de la joven apareció un hombre corpulento y alto, con la camisa desabrochada y un turbante en la cabeza. Llevaba babuchas y los pantalones holgados los sujetaba mediante un fajín.&lt;br /&gt;Atma trajo de la cocina un par de platos y los dejó sobre la mesa donde el vagabundo estaba sentado.&lt;br /&gt;- Uno es de su amigo, el otro es el suyo. Que les aproveche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marius caminó a la mesa y se sentó frente a su plato. Por el contrario, el oscuro viajero se levantó de la mesa y como si contuviera miles de demonios en su interior, vibraba y balbuceaba palabras en lenguajes desconocidos. A continuación, salió del bar y se dirigió al puerto.&lt;br /&gt;Terminada la comida, Marius entregó a Atma un par de monedas de oro y ésta, agradecida, le indicó dónde podría dormir.&lt;br /&gt;A la mañana siguiente, el vagabundo recogió a Marius de la posada y encaminó sus pasos hacia el palacio.&lt;br /&gt;- ¿En qué estás pensando? –preguntó Marius-&lt;br /&gt;- Ese palacio… noto algo que me llama.&lt;br /&gt;- ¿Cómo te puede llamar un conjunto de losas de arcilla?&lt;br /&gt;- Hay algo en él… algo que me necesita. Si me quieres seguir adelante… pero si no estás interesado, sería mejor que abandonases antes de involucrarte en asuntos… oscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas palabras resonaron en su mente con un fuerte repiqueteo, ¿a qué se estaría refiriendo su compañero? No obstante, nada importaba, le había seguido ciegamente a través del desierto, había abandonado su vida por seguir a ese oscuro ser y no sabía el motivo. Ahora, los objetivos del viajero se habían convertido en los de Marius.&lt;br /&gt;El gran palacio que se alzaba ante ellos, con decoraciones exquisitas en azulejos y cerámica de marfil y una cúpula con engarces de oro y diamantes, reflectaba la luz convirtiéndola en miles de destellos.&lt;br /&gt;Tras evitar a los guardas y adentrarse en el interior del palacio, el nómada comenzó a descender por una complicada escalera que los condujo al sótano más profundo de aquel palacio.&lt;br /&gt;Extrañamente, no había soldados vigilando aquellos lares, lo que les facilitó enormemente el viaje.&lt;br /&gt;Tras salir de la escalera, ante ellos se encontraba una construcción ajena a lo que la mente de Marius jamás hubiese podido imaginar, como dos colmillos negros que salen de la tierra y se unen en lo más alto de sus trayectorias.&lt;br /&gt;A los pies de aquella construcción, un conjunto de signos grabados en el suelo estaban siendo lentamente activados por la mera presencia de su compañero, el nómada, que se acercaba más y más a la figura.&lt;br /&gt;Los signos se cubrieron de sangre que emergió de las entrañas de la roca y un fino velo azul metalizado se extendió en el espacio que dibujaban ambos colmillos.&lt;br /&gt;- Sígueme, no te quedes atrás. –dijo el nómada a Marius sin mirar atrás y con voz fría de nuevo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marius hizo caso instantáneamente y cruzó junto a su compañero aquel fino velo que lo condujo a una extraña realidad.&lt;br /&gt;Estaban en el espacio, envueltos por estrellas, sobre un laberinto de canales que se extendían hacia el norte, al sur, al este y al oeste.&lt;br /&gt;- Sígueme de cerca si no te quieres perder aquí.&lt;br /&gt;- ¿Esto qué es?&lt;br /&gt;- Es el resultado de la explosión de una mente retorcida, algunas criaturas lo llaman Santuario Arcano, pero yo prefiero llamarlo, la Puerta de la Tumba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marius se dedicó a seguir a su compañero a través de las sendas de aquél lugar cruzando rojos portales que comunicaban distintas zonas hasta llegar a un punto más elevado, al cual se accedía mediante dos escalerillas. En el centro se encontraba un hombre, vestido con una toga y un báculo en la mano leyendo un libro.&lt;br /&gt;- Hola Horazón… distinguido entre los magos… aquél que tiene el poder de subyugar a los demonios a su voluntad.&lt;br /&gt;- Hola Oscuro viajero… qué te ha traído de nuevo por aquí, márchate a tu plano y líbranos de tu sombra.&lt;br /&gt;- Horazón… Siempre fuiste un gran hechicero… tu hermano Bartuc te manda recuerdos… desde el infierno.&lt;br /&gt;- Tienes preso a mi hermano… maldita rata de alcantarilla… libéralo.&lt;br /&gt;- Liberaré su alma pero debes dejarme pasar.&lt;br /&gt;- Libera ahora a mi hermano o sufrirás mi ira.&lt;br /&gt;- Han llegado a mis oídos, querido amigo, noticias sobre un nuevo Héroe… es posible que esté tras mi pista… yo liberaré a tu hermano con dos condiciones… que me dejes pasar y que le detengas si se le pasa por la cabeza el venir tras de mí… o de lo contrario…&lt;br /&gt;- Mi familia ha sufrido ya demasiado por culpa de tratar con los demonios… te dejaré pasar y detendré a ese nuevo héroe, pero júrame por tu Piedra –dijo en voz baja el invocador de demonios- que liberarás el atormentada alma de mi hermano.&lt;br /&gt;- Así haré.&lt;br /&gt;- Entonces… os dejo pasar hacia la Tumba del Mago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Horazón conjuró un hechizo y en el centro de la sala, sobre un círculo dorado, apareció otro portal rojo, cruzado por el nómada y seguidamente por Marius.&lt;br /&gt;Ambos aparecieron inmediatamente en una llanura rodeada por montañas infranqueables. El portal se cerró tras ellos y el nómada se encaminó al frente, recto hacia las montañas.&lt;br /&gt;- Antiguamente… un gran hechicero logró encerrar al espíritu de la Destrucción en su interior.&lt;br /&gt;- ¿Un gran hechicero?&lt;br /&gt;- Debes recordar el sueño que tuviste, aquella visión…&lt;br /&gt;- Un… ángel, una piedra, un mago y una gran sala con inscripciones rúnicas…&lt;br /&gt;- Sí, el mayor sello de todos cuantos se crearon… y a cada día más y más debilitado&lt;br /&gt;- ¿Es ése tu objetivo?&lt;br /&gt;- Mi objetivo es liberar a mi hermano y volver a mi reino… en el Este.&lt;br /&gt;- Te ayudaré.&lt;br /&gt;- No hace falta –dijo el caminante mientras se detenía ante una obertura en la dura y fría roca- entremos, aquí está recluido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron en la espesa sombra que envolvía todo el recinto, únicamente iluminado por líneas intermitentes de antorchas.&lt;br /&gt;Marius, cegado en medio de tanta oscuridad, tomó una y pudo iluminar por dónde pisaba.&lt;br /&gt;A cada paso que el nómada daba sus movimientos se agilizaban, como si estuviera rejuveneciendo, renaciendo de esa carcasa.&lt;br /&gt;Tras ellos, un reguero de cucarachas pisoteadas daba cuenta de su camino, por delante de ellos, la tenue luz de las antorchas se abría paso entre la inquebrantable oscuridad.&lt;br /&gt;Finalmente llegaron a una gran habitación, cuadrada y con un agujero al centro.&lt;br /&gt;- Aquí es…&lt;br /&gt;- Es muy distinta a la de mi sueño.&lt;br /&gt;- Salarta grah’ta, krathias melehde, Salarta Zibi –tronó la voz del nómada como nunca antes lo había hecho y una parte de la pared se vino abajo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una risa malévola y oscura emanó por el agujero y se introdujo profundamente en el oído de Marius quien quiso correr de la sala pero fue detenido por el nómada.&lt;br /&gt;- Ahora no te permito que te vayas –dijo con tono amenazante-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo en él había cambiado, su postura encorvada había cambiado a otra erguida, sus hombros desplomados se habían ensanchado, su cabeza gacha volvía a estar arrogante de nuevo, incluso su fría mirada había cambiado a otra, más profunda, más tenebrosa, parecía como si pudiera inspeccionar los más internos temores del alma humana y hacerlos realidad, ojos despiadados, gestos de supremacía, parecía un Dios en un cuerpo mortal.&lt;br /&gt;- Hermano mío –dijo el ser encadenado en el centro de la sala con voz gutural- por fin has venido… líbrame de esto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al entrar en la instancia, un fuerte olor a azufre inundó los pulmones de Marius quien no paró de toser mientras allí estuvo. Mientras tanto, el nómada, rejuvenecido tras la entrada en aquella sala, se encaminaba a gran velocidad pero sin dejar de caminar hacia el cuerpo del centro de la sala, sorteando algunos agujeros en el suelo. Se detuvo enfrente al puente, cuando escuchó una voz metalizada que provenía de detrás de él.&lt;br /&gt;- ¡Detente! Ni siquiera tú  tienes capacidad para hacerlo –dijo el ángel que había aparecido detrás del nómada-&lt;br /&gt;- No me lo impedirás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un ala enrolló al nómada y lo arrojó cerca de la entrada a la sala. El nómada arremetió contra el ángel y ambos cayeron al magma que había en el anillo que estaba bajo el puente.&lt;br /&gt;- Ayúdame –dijo la persona encadenada a Marius- mira lo que han hecho conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidido, Marius sorteó los agujeros, caminó lentamente por el quebradizo puente de madera y llegó a la zona de la piedra.&lt;br /&gt;El ángel emergió del anillo junto al nómada y blandiendo una espada luminosa arremetió varios ataques frustrados contra el viajero.&lt;br /&gt;Mientras tanto, Marius cogió la piedra que tenía el hombre encadenado incrustada en el centro de su torso y el tiempo se detuvo.&lt;br /&gt;El ángel le cogió por el cuello y lo elevó para tenerlo por encima de su altura.&lt;br /&gt;- No sabes los horrores que has desatado, mortal. Estás jugando con el destino de la humanidad, Marius. ¡Rápido! ¡Debes darte prisa! ¡Ve al Este, al Templo de la Luz! Allí encontrarás la entrada al Infierno, crúzala y llega a la forja allí destruye la Piedra, Marius, debes darte prisa, ¡¡Corre!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión terminó y el tiempo volvió a su cauce.&lt;br /&gt;- Tyrael… -dijo el hombre ya libre- no te olvides de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tentáculo emanó de ese hombre y golpeó al ángel, perdiendo su espada.&lt;br /&gt;Marius corrió fuera de esa sala, siguió las cucarachas muertas, subió las escaleras que anteriormente había bajado junto al nómada, y salió al exterior, donde pudo respirar aire fresco que le quitara parte del olor a azufre, pero la risa enloquecida y malévola le continuaba martilleando en su cabeza.&lt;br /&gt;- Hacia el Este… de nuevo al Este… -dijo frustrado encaminándose a las montañas para intentar escalarlas pues no había otro modo de salir de aquella llanura-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:gold;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Acto 10: La semilla del Odio, la sombra que se cierne sobre Kehjistan &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Cruzado el mar&lt;br /&gt;Llegó a buen puerto&lt;br /&gt;El marinero&lt;br /&gt;Buscaba la sal&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche trajo&lt;br /&gt;Las estrellas quedaron&lt;br /&gt;El sol se fue&lt;br /&gt;Mi mar reposó&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grumetes y tripulación&lt;br /&gt;Saltad del barco&lt;br /&gt;Pues su quilla&lt;br /&gt;Un agujero sufrió&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aquí al final&lt;br /&gt;Amarrados al puerto&lt;br /&gt;Compartimos las cargas&lt;br /&gt;Cobramos los pesos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La canción del capitán resonaba en todo el barco e impedía que Marius, de polizón en el barco de comercio, pudiera conciliar el sueño. No obstante, no era ese el único motivo, la única causa que le desvelaba y le mantenía despierto… aquellos gritos, el mago encadenado, el cambio del vagabundo, aquella tumba… todo le venía a la mente, sentía explotar la cabeza, y unido al cansancio extremo de haber recorrido en tan poco espacio de tiempo tanta distancia, le mantenían despierto.&lt;br /&gt;Y en su puño, aferrada como si fuera parte de su propio cuerpo, aquella Piedra dorada, aquél objeto que arrancó al Mago de su propio pecho entre súplicas, brillaba con un fulgor tan brillante a veces y tan poco visible otras que Marius llegó a pensar que esa Piedra tenía alma propia, que podía ver y sentir, pensar, opinar, e incluso, llegar a hablar.&lt;br /&gt;El fuerte oleaje del mar bamboleaba el barco de izquierda a derecha durante todo el camino y el capitán, bien cogido al timón, repetía lo que cantaba y modificaba algo algunas veces.&lt;br /&gt;- ¡¡Tripulación!! –dijo el capitán con voz ronca agarrando el timón con una mano y con la otra su apreciada botella de licor- revisad la mercancía, procurad que no se haya desquebrajado nada. –tras un carraspeo en su garganta, escupió una masa vomitiva por la boca y se resbaló entre los agujeros de las maderas-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Varios marineros, con aspecto agresivo, turbante, cicatrices, malhablados y con espadas con filo cortante se dirigieron a los camarotes donde guardaban la mercancía.&lt;br /&gt;Marius, aterrado, decidió abrir la escotilla del camarote en donde se encontraba y, cuando el pomo de la pesada puerta que daba paso al habitáculo comenzó a girar para abrir la cerradura, Marius cayó a las saladas aguas del Mar Gemelo del Norte y se zambulló en ellas al ver una cabeza que asomaba por el ojo de buey por el cual había saltado.&lt;br /&gt;Las fuertes corrientes submarinas arrastraban el cuerpo de Marius que, poco a poco, perdía la fuerza y se hundía en aquellas turbulentas profundidades.&lt;br /&gt;La conciencia disminuía, el agotamiento aumentaba y la asfixia era casi inaguantable cuando perdió la noción de la realidad y se desmayó en aquellas agitadas profundidades del salado mar.&lt;br /&gt;Era ya un nuevo día, los pajarillos cantaban dulces y suaves melodías, el viento fresco de la selva golpeaba en la cabeza al polizón desmayado y los finos rayos de luz que se colaban entre el denso follaje de aquél lugar.&lt;br /&gt;Marius despertó agitado, como si alguien hubiera robado su sueño. Rápidamente, se tiró la mano al cuello y notó que su carga no estaba donde debería estar. Aquél peso conferido por Tyrael tiempo atrás ya no estaba en su cuello, no pendía entre sus sucias, descoloridas y raídas ropas.&lt;br /&gt;Miró a su alrededor pero aquella piedra dorada no la encontró, arrancó matas y verdes hierbas fueron expoliadas del rico suelo de la jungla. Abatido por no encontrar en aquella zona la Piedra de la Destrucción, se desplomó sobre el suelo y se llevó la mano derecha a la frente y se ensució de fresco barro.&lt;br /&gt;Desvió la mirada a la izquierda para si podía encontrar aquél colgante pero el resultado fue el mismo. A la derecha, nada más que desnudas rocas lindaban con el mar.&lt;br /&gt;El mar, aquél compañero que le había llevado casi de orilla a orilla, ahora se había tragado su carga más valiosa y personal.&lt;br /&gt;En su mente se imaginaba la tremenda reprimenda del arcángel cuando se enterase de los hechos.&lt;br /&gt;Antes de darlo todo por perdido, decidió zambullirse en el mar que tantos problemas le estaba trayendo.&lt;br /&gt;Su último y desesperado intento por encontrar aquél fragmento de piedra dentro del mar le otorgó nueva fuerza y fe.&lt;br /&gt;Sus ilusiones se vieron cumplidas cuando, en el fondo de la orilla, casi enterrado entre el barrizal, brillaba con luz dorada una piedra. Rápidamente se acercó a cogerla pero un pez la engulló y se fue nadando ágilmente hacia el sur.&lt;br /&gt;El pescado fue seguido muy de cerca por Marius quien en varias veces estuvo a muy poca distancia de atrapar a ese huidizo ser.&lt;br /&gt;Se alejaron del Mar Gemelo, lo notó Marius cuando la salubridad del agua dejó de escocerle en los ojos, acababan de entrar en el Argentek, el más caudaloso de los ríos de la región del Kehjistan, cuya ciudad principal, Kurast, había estado resistiendo el azote del Odio desde tiempos inmemoriables.&lt;br /&gt;Marius penetró en el río y, a lo lejos en el horizonte, divisó un grupo reducido de luces. Frente a él, el pez que se había tragado la piedra se detuvo en seco: algo raro había presentido, al igual que cualquier otro animal. Los pájaros huyeron asustados, los ruidos de la naturaleza callaron, las lucecillas del fondo resplandecieron por última vez durante aquella mañana y se apagaron.&lt;br /&gt;Marius agarró el pescado y lo abrió en canal con las uñas, extrayendo de él la piedra y colgándosela de nuevo en el cuello.&lt;br /&gt;- ¿Cómo es posible que este pez me haya llevado hasta las inmediaciones de Kurast desde el Mar Gemelo? –se preguntaba una y otra vez mientras continuaba caminando- mejor no pensar en más misterios…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo demás había desaparecido, para Marius, el mundo volvía a estar en su sitio. Su misión estaba próxima, tomando como referencia la ciudad de Kurast, Marius tomó un afluente del Argentek, un río que conducía directamente al templo elevado sobre la Puerta al Infierno.&lt;br /&gt;Las aves volvieron y el sepulcral silencio se rompió en un súbito estallido de sonidos de la naturaleza. Como si un gran mal hubiera pasado por allí y todos los animales buscaran cobijo.&lt;br /&gt;Caminando por la orilla de aquél vasto afluente, el río Inario, llegó a la desgastada ciudad de Viz-Jun donde la corriente se dividió en este y suroeste. Marius siguió por el sur, hasta que logró, tras una gran senda recorrida y vistas varias ciudades abandonadas, llegó hasta Travincal, la Ciudad del Gran Consejo Zakarum.&lt;br /&gt;En la zona más al sur de la ciudad en ruinas encontró la entrada a un templo de piedra vieja y desgastada, con moho e insectos viviendo en sus recovecos. Las escalerillas de entrada, deformadas y entre dos grandes acuarios con agua sucia y negra conducían al interior de un templo corrompido, anteriormente, Sede central de la Iglesia de Zakarum.&lt;br /&gt;En las escalerillas, Marius halló un extraño papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fiel Lázaro,&lt;br /&gt;Os escribo para llamar vuestra atención sobre la preocupación que me ha producido recientemente vuestra arrogancia y la de vuestros hermanos arzobispos. Durante los últimos meses he sido testigo de una turbación en vuestros espíritus que para mí ha sido difícilmente entendible. Vos y vuestros seguidores sois los primeros entre los elegidos de la Luz. Si nuestros siervos y seguidores llegan a sospechar algo de la crisis de autoridad que estamos sufriendo, me temo que perderíamos prácticamente todo el control que hemos ganado sobre esta antigua y turbulenta tierra.&lt;br /&gt;Nuestra casta fue encomendada, hace ya mucho tiempo, con la labor de cuidar de Kurast y sus gentes. Como bien sabéis, es nuestro deber propagar la gloria de la Luz a todos los rincones del mundo conocido, sea bienvenida o no. Pero aún más importante que eso, es el hechote que los Horadrim confiaran en nuestra iglesia para mantener la vigilancia que mantiene encadenado a nuestro oscuro huésped bajo la Ciudad del Templo. Dado que la vigilancia de la piedra del alma de Mefisto ha sido la única responsabilidad que habéis tenido, no puedo evitar preguntarme si quizás vuestra oscura obligación estuviera afectando vuestro noble espíritu de alguna malévola manera.&lt;br /&gt;Sea cual fuere la causa de estas recientes rebeliones en contra de mi voluntad, deseo reunirme inmediatamente en consejo con vos y vuestros arzobispos. Si no poseéis la determinación necesaria para llevar a cabo vuestras obligaciones como un verdadero siervo de la Luz, encontraré a alguien que os reemplace. La contención del señor del odio es asunto vital para la seguridad y perseverancia de la Iglesia de Zakarum. No permitiré que nuestra iglesia se vea amenazada por la avaricia y envidia de sus siervos. Quedo a la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sankekur,&lt;br /&gt;Que-Hegan &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esta carta nunca llegará a su destino… -dijo Marius con un tono solemne y doblando de nuevo el papel y guardándoselo en el interior de su camisa- ¿con que así empezó todo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entró a los subterráneos del templo y se abrió paso entre los pasadizos estrechos y las grandes salas que componían aquél infernal laberinto. Bajó dos niveles, hasta que en el tercer subterráneo del Templo de Travincal, encontró reunidos a Tres espeluznantes y monstruosas aberraciones: Diablo, el Señor del Terror, encarnado en el cuerpo de aquél héroe decrépito, Baal, el Señor de la Destrucción, sellado en el interior del gran mago Tal-Rasha, y Mefisto, el Señor del Odio, en su forma demoníaca, encarnado en el cuerpo del Que-Hegan Sankekur, posiblemente, el ser más poderoso de todo Santuario.&lt;br /&gt;- Hermanos míos –dijo la voz seca y susurrante de Mefisto, rodeado por un aura plateada- las Puertas al Infierno están ya abiertas, hemos sido de nuevo reunidos para aplacar la Rebelión del Infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Tres pusieron sus manos extendidas sobre una piedra elevada con runas rubricadas sobre ella.&lt;br /&gt;Un potente chorro de energía emanó de aquella piedra que resplandecía con un color bermellón oscuro.&lt;br /&gt;Súbitamente, las pieles de aquél nómada de la oscuridad se abrieron y el cuerpo, antaño vencido de Diablo, renació de entre los muertos para sembrar el caos en el mundo de los vivos.&lt;br /&gt;- Diablo, Hermano mío, debes aplacar la revuelta del Infierno y darnos un paso firme para la toma del poder allí, y volver a ser los Señores del Panteón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo asintió con la cabeza y, aplastando los huesos en el puente sobre sangre que había en el centro de la gran sala, llegó a la Puerta que se había abierto hacia el Infierno.&lt;br /&gt;Paralizado por el miedo, Marius no se atrevía a salir de su refugio, pasar por delante de esos dos seres que quedaban en la sala y entrar en ese Portal. Lo único que debía hacer, penetrar en él, no lo consiguió, tomó de nuevo la piedra y corrió hacia la salida de aquél templo infernal que tantos horrores había despertado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color:gold;"&gt;Acto 11: En el infierno, el Santuario de Diablo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Demonio traspasó el portal y acudió a su tenebroso mundo donde reclamaría su perdido poder.&lt;br /&gt;- ahh… -dijo mientras olfateaba el ambiente- todo sigue igual que antes de mi expulsión… azufre e incienso, llamas y hielo, lava y piedra… mi hogar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descendió las retorcidas y estrechas escaleras y llegó a un gran lugar, rodeado de muros en cuyo centro se hallaba el símbolo del Infierno, la Estrella de Cinco Puntas.&lt;br /&gt;- Este será el lugar desde donde comience a rehacer la Trinidad demoníaca… desde aquí hasta el infinito será el territorio de los Tres Hermanos. –dijo mientras se orgullecía de sus propias palabras- hum… -una extraña presencia fue percibida en la mente de Diablo, alguien había acudido a su Santuario sin su permiso- ¿quién osa entrar en mi Santuario?&lt;br /&gt;- ¡Aquél que es sangre de tu sangre! –tronó una voz muy por detrás de Diablo-&lt;br /&gt;- Tú de nuevo… vete de aquí… esta vez no ocurrirá como antes.&lt;br /&gt;- Querido Hermano, ¿por qué das la espalda a alguien que te saluda y más si es de tu familia?&lt;br /&gt;- Dejaste de ser familiar al producirse la Gran Rebelión. No quieras ahora hacer de hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo dio un pisotón al suelo y cuatro colmillos surgidos de la piedra caliente aprisionaron al ser que se acercaba.&lt;br /&gt;- Oh… veo que aún me guardas rencor.&lt;br /&gt;- Sí, os lo guardaré eternamente.&lt;br /&gt;- Opino que es tiempo de volver a ser una familia… los Cinco de nuevo, el panteón infernal volverá a renacer como en los días gloriosos de la Guerra del Pecado… ¿te acuerdas, Hermano? ¿te acuerdas de cómo gozábamos torturando mortales y ángeles para que nos sirvieran?&lt;br /&gt;- Fuimos felices durante mucho tiempo… pero mis otros Hermanos tampoco desean una alianza con vosotros. Quienes secundaron la revuelta, Duriel y Andariel, son partidarios nuestros. Es la hora que desaparezcas junto a todo lo que ocasionaste.&lt;br /&gt;- Hermano…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los barrotes de la jaula de hueso oprimían cada vez más el cuerpo de aquél ser.&lt;br /&gt;- Hermano… nunca pudiste derribar mi autoridad… ahora ya no es por fraternidad, es una amenaza, únete conmigo y con Belial… formemos una nueva Trinidad.&lt;br /&gt;- Mis otros Hermanos, recluidos todavía en el mundo mortal os juraron venganza, no les traicionaré a ellos ni a mí mismo. Entre nosotros hay familia, entre vosotros y yo, nada más que odio y rencor ancestrales.&lt;br /&gt;- Has escogido la vía del dolor… recibe el castigo impuesto.&lt;br /&gt;- Azmodan… jamás lograrás derribar al Señor del Terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo del Demonio Azmodan se desvaneció entre humo y apareció seguidamente delante de Diablo entre una cortina de denso vapor sulfuroso.&lt;br /&gt;- Recuérdame cuando estés a punto de fallecer, “Hermano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su piel, negra como el carbón se ocultaba perfectamente entre el denso humo levantado, sus ojos, amarillentos y brillantes eran como dos faros en una densa niebla gris, sus labios, retorcidos en una mueca de satisfacción dejaban asomar varias hileras de dientes ensangrentados. Su pelo, largo y fino, con tonos plateados, pendía de la cabeza con una soltura y ligereza perfectas. El pecho, cubierto por una tela negra con adornos en oro inscribiendo su nombre y decorada con lapislázuli en las mangas y en la parte inferior que se superponía a un largo faldón de terciopelo negro con bordados en exquisitos materiales como el oro, la plata, el platino, el jade… en la parte más inferior del faldón, casi rozando el suelo.&lt;br /&gt;Del interior del cinturón que le sujetaba el faldón extrajo una pequeña daga, de tamaño no muy superior al de un dedo y dibujó en el humo cinco signos que aferraron las muñecas, patas y cuello de diablo y lo tumbaron en el suelo.&lt;br /&gt;- Bien… querido Hermano, te has portado mal, y deberás ser castigado… pero no temas, esta vez no irás al mundo mortal… quedarás sellado en este, tu Santuario, hasta que tus nuevos Hermanos decidamos que has cumplido el castigo.&lt;br /&gt;- Renaceré de las cenizas… un demonio no puede morir salvo por métodos especiales…&lt;br /&gt;- Uno de esos métodos es el empleo de una Hija del Caos, dagas rúnicas imbuidas con el poder arcano de Erskskigal, aquél que domina sobre la muerte… esta daga puede matar incluso a un Gran Demonio como tú.&lt;br /&gt;- No pienses que por tener un juguete nuevo podrás aplacar mi poder. Incluso encadenado, un Demonio superior es mucho más fuerte que alguien como tú, Azmodan, el Señor del Pecado.&lt;br /&gt;- Está bien, como quieras… no me dejas otra vía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elevó la daga sobre su cabeza y al blandirla contra Diablo, su cola, que no había sido atrapada, tomó fuertemente el brazo de éste y lo giró, haciendo fuerza para clavar la daga en el cuerpo de Azmodan y librarse así de uno de sus dos grandes obstáculos.&lt;br /&gt;- No… conseguirás lo que te propones… no eres más que un demonio del tres al cuarto.&lt;br /&gt;- Tú… ejerciendo toda tu fuerza para contrastar la escasa que hago yo con mi cola… deprimente…&lt;br /&gt;Azmodan, en vistas que Diablo podría ejercer todavía más presión y fuerza, decidió abrir la mano, dejando caer la daga.&lt;br /&gt;El sorprendido Diablo desató la cola de la mano de Azmodán y, apoyándola sobre el suelo, deslizó el cuerpo hacia atrás para alejarse de él.&lt;br /&gt;- Bien, pareces inteligente Azmodán…&lt;br /&gt;- Hermanito… te doy una última oportunidad.&lt;br /&gt;- Antes muerto que servir a alguien de tu calaña, maldito escorpión.&lt;br /&gt;- Está bien…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo abrió sus fauces y lanzó un aliento de combustión contra Azmodán quien se protegió tras una pantalla de humo.&lt;br /&gt;- veo que todavía sigues sin conocer mis poderes y tus limitaciones... –dijo Azmodán tranquilamente mientras Diablo gastaba sus energías en quemar la pantalla-&lt;br /&gt;- Y tú las mías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cinco sellos se quebraron y Diablo quedó libre de nuevo. Ante la poca admiración que ello supuso al otro demonio, el Señor del Terror enfiló su embestida contra el adversario, pero a falta de poco espacio, cuando la capacidad de reaccionar de Diablo era ínfima, Azmodán se desvaneció en otra nube de polvo, apareciendo agarrado de la cornamenta de Diablo.&lt;br /&gt;- Suéltate… -exhortó Diablo agitando la cabeza de un lado a otro-&lt;br /&gt;- ¿Éste es tu poder?... lástima, esperaba algo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo comenzó a correr en todas las direcciones, agitando la cabeza y golpeando con ella los muros, pero aquella garrapata seguía sin soltarse.&lt;br /&gt;Cansado ya, decidió usar las grandes zarpas de que disponía, pero milagrosamente, había desaparecido de nuevo.&lt;br /&gt;- Maldito Azmodán…&lt;br /&gt;- Cu-cu! Estoy aquí –dijo desde la espalda del Demonio-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo se detuvo en seco, algo le impedía voltearse, su hermano, con la mirada fija sobre la Bestia, sin apenas parpadear, impedía que éste se moviera, apenas la sangre que en su interior circulaba sí podía bombearse. Con una rápida ojeada a la izquierda de Azmodán, Diablo fue propulsado hacia casi rozar la pared. Pensaba que ese era el límite de su poder, pero Azmodán giró la mirada extremadamente rápido a la derecha, provocando que Diablo se empotrase contra los muros de la otra parte de la sala, quedando su cabeza traspasada la pared.&lt;br /&gt;Herido más en su honra que en lo físico, volvió a lanzar otro aliento de fuego contra Azmodán que se volvió a ocultar tras una pantalla de humo denso.&lt;br /&gt;- Querido hermanito… nunca comprenderás el alcance de mi poder…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Señor del Terror, a cada rato más enojado, arremetió bruscamente contra aquella pared impactando sobre Azmodán y derribándolo en el suelo.&lt;br /&gt;Colocó una de sus patas traseras sobre éste para evitar que escapara mientras con una garra le apretaba la cabeza.&lt;br /&gt;- Y ahora… “hermanito”, ¿quién tiene el poder?&lt;br /&gt;- Muy fácil… Yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Azmodán convocó una espada larga y la incrustó en la pata de Diablo y seguidamente hizo un corte superficial en la zarpa, obligándole a abandonar a su presa.&lt;br /&gt;Ahora, el Señor del Pecado, armado, lanzó la espada clavándola en el suelo.&lt;br /&gt;- Bueno… después de los trucos de humo… es tiempo de que compruebes mi poder. “Que los cielos se quiebren y la Tierra se parta, que el Pecado alcance las almas de los mortales y de los puros inmortales… que mi reinado crezca”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espada centelleó y desapareció para reaparecer frente a Diablo, apuñalándolo siete veces.&lt;br /&gt;- “Siete veces herido como Siete Pecados capitales…” ya está… la Sangre ha sido derramada… “Conjuro al Señor de la Oscuridad, conjuro a la Madre de los Demonios y conjuro al Padre del Caos… hacedme vuestro sucesor”&lt;br /&gt;- Azmodán… no te permitiré llegar tan lejos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una colosal espada completamente ornamentada apareció frente a Azmodán y, empuñándola, su cuerpo se dotó de un aura purpúrea.&lt;br /&gt;- Ha llegado el momento… “Pecado Sangriento”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hoja se impregnó de la sangre sustraída a Diablo y brilló todavía más radiante.&lt;br /&gt;- La daga de antes estaba hecha con Erskskigal, al igual que esta espada, el filo más demoledor jamás forjado… y tú serás quien reciba el impacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Azmodán blandió la espada y atacó a su hermano. El golpe falló y Diablo aprovechó para tomar al enemigo con las dos zarpas y lanzarlo lejos de allí, lejos de aquella espada que él tanto temía.&lt;br /&gt;- Realizar un golpe con esa espada es agotador… -dijo Azmodán mientras volvía a ser encarcelado- ¿sigues sin comprenderme?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Azmodán volvió a desaparecer en una nube de humo y apareció encima de la espada que había quedado clavada en el suelo.&lt;br /&gt;- creo que es hora que me vaya… no sin antes… “Cinco sellos, apresadlo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo volvió a ser hecho prisionero por cinco sellos y conducido bajo tierra. Por su parte, Azmodán desapareció del Santuario, llevándose la espada con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro lugar, alejado completamente de aquél Santuario de Caos, un hombre acaba de traspasar las puertas al Infierno.&lt;br /&gt;- ¿qué es esto? –dijo el joven varón sacudiéndose la cabeza-&lt;br /&gt;- bienvenido, Héroe… -dijo una voz de una mujer desde detrás de él- esto es una Fortaleza, el último bastión de la Luz en el Infierno… hace mucho tiempo que no recibimos visitas… así que no tengo mucho que ofrecerte.&lt;br /&gt;- Cualquier cosa que pueda llenar el estómago y calmar la sed servirá, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer, ataviada con una armadura ligera le preparó rápidamente un plato con sopa y un poco de bebida para calmar las necesidades.&lt;br /&gt;- Disculpa, pero no tenemos más, esto es todo cuanto podemos ofrecerte aquí.&lt;br /&gt;- Cualquier cosa es buena si se hace con buena intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven hombre notó algo que le perturbaba su mente, dirigió su mirada arriba, a la parte más alta de la pequeña Iglesia, y allí estaba, enroscado a la cruz de metal con las alas y mirándole fijamente, Tyrael.&lt;br /&gt;- Hola de nuevo héroe… hace tiempo que no nos veíamos.&lt;br /&gt;- Sí, desde aquella húmeda cámara no supe nada de ti.&lt;br /&gt;- Mis planes han cambiado, la Piedra de Baal no traspasó la Puerta del Infierno, Marius no terminó su misión, mortales… siempre ocurre igual –dijo con aire de desprecio-&lt;br /&gt;- Yo corregiré el error de Marius, otórgame a mí la misión.&lt;br /&gt;- ¡No! Ahora debes centrarte en acabar con Diablo.&lt;br /&gt;- Está bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente, como un rayo en la oscuridad, la imagen de Azmodan luchando y Diablo sellado le vino a la mente del joven héroe y cayó rendido sobre el plato de sopa y derramando parte de su contenido sobre la mesa de madera.&lt;br /&gt;Tyrael se sobresaltó y bajó del campanario a socorrerle. La mujer fue a por unos paños humedecidos para despertarle.&lt;br /&gt;Tras un largo período de tiempo, por fin abrió los ojos. Estaba tumbado sobre una mullida cama, tapado por una manta áspera. A su derecha, un cuenco con agua fría que utilizó para lavarse la cara.&lt;br /&gt;Se levantó y salió de la habitación apoyándose sobre los muros.&lt;br /&gt;- ¿Cómo te encuentras? –preguntó Tyrael mirando hacia el sur, más allá de la Fortaleza, y sin voltearse a ver su aspecto-&lt;br /&gt;- algo mejor…pero la cabeza me duele.&lt;br /&gt;- Tuviste una visión, igual que yo. Pero es extraño, sólo los seres sobrenaturales pueden sufrirlas. Quizás fuera la proximidad entre ambos y las continuas luchas que has librado contra la Sombra.&lt;br /&gt;- Creo que es hora que me vaya. –dijo inquieto, como si algo se revolviera en su interior- no quiero tener más demora.&lt;br /&gt;- ¿Te encuentras para salir allí y enfrentarte al Terror?&lt;br /&gt;- Eso, sin dudarlo. Me siento como si llevara una eternidad esperando este momento.&lt;br /&gt;- Entonces, adelante, las puertas de la Fortaleza del Pandemónium se abrirán una última vez. Ahora, Ékathos, acaba con el Terror que anida en nuestros corazones.&lt;br /&gt;- Descuida Tyrael… el Destino pasará factura a ese héroe caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El joven héroe de cabellos rojizos y piel pálida, armado con una armadura de color jade, otorgado por el noble metal de que estaba compuesta y luego bañada en ácido, una espada de plata pulimentada que podría cortar el continuo espacio tiempo enmangada en un resorte decorado con dos cabezas de dragones dándose la espalda con las fauces abiertas, en la parte trasera de su coraza, que le igualaba a Ékathos en tamaño.&lt;br /&gt;- Es hora de cumplir con tu destino, Señor del Terror… -dijo sonriendo mientras salía de la Fortaleza adentrándose en las inhóspitas estepas del Infierno- esto será muy fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su camino salieron a su encuentro varios demonios los cuales, con un simple gesto de su mano desnuda fueron pulverizados, convertidos en simples montones de polvo que se esparcieron al viento.&lt;br /&gt;- Esto será mucho más fácil de lo que pensaba –dijo mientras se retocaba las largas greñas de pelo rojo como el fuego que le caían por delante-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras este encuentro, Ékathos descendió por una retorcida escalera negra que le condujo a un vasto río de lava, con cruces invertidas ardiendo. Un potente aroma a azufre invadía todo el ambiente de aquél gran espacio.&lt;br /&gt;- Vaya… qué curiosa ambientación… -dijo indiferente- veo que ha hecho progresos aun estando sellado.&lt;br /&gt;- Mortal… -dijo una voz desde arriba suyo- esto es el río de llamas del Infierno, antesala del Santuario de Diablo.&lt;br /&gt;- Hadriel… hola.&lt;br /&gt;- ¿vas a liberar a Diablo? Es una locura, ha tomado más poder desde su último enfrentamiento con un héroe.&lt;br /&gt;- Eso a mí, no me importa, déjame pasar.&lt;br /&gt;- Arrogante y engreído joven… espero que la Luz triunfe en la contienda.&lt;br /&gt;- Dime a qué has venido aquí... ¿simplemente a decirme lo que hay ahí delante?&lt;br /&gt;- He venido a entregarte el Poder de la Luna, con esto podrás derrotar a cuantos enemigos puedas y defenderte hasta de los enemigos más poderosos. Es el poder que gozamos los ángeles, te servirá para mandar a Diablo al Abismo Infinito de nuevo y por siempre.&lt;br /&gt;- Gracias... no pensaba que pudiérais ayudar tan directamente.&lt;br /&gt;- Vengo de parte de Tyrael... tenemos Fe en tí... espero que no defraudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Hadriel entregó la esfera con el poder a Ékathos éste la recibió encantado e incluso sonrió por el regalo que le hacía aquél ser celestial.&lt;br /&gt;El ángel notó una pequeña turbación en su mente y, tras despedirse, desapareció en un foco de luz blanca y pura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su camino por el río fue más bien un paseo, los enemigos que se le acercaban morían por su enorme arma partidos en varios pedazos.&lt;br /&gt;Finalmente unas escaleras y una fortaleza, la Sala Central no quedaba muy lejos, apenas debía pasar sólo cuatro pasillos.&lt;br /&gt;Ya en la sala central, encima de la Estrella de Cinco Puntas, vio tres caminos, al norte, al este y al oeste.&lt;br /&gt;Decidió tomar el camino del norte, serpenteante y repleto de enemigos que cayeron frente a su voluntad.&lt;br /&gt;- Esto debe ser parte de un chiste… ¿éstos son los guardianes que protegen el sello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caminó terminó en un círculo de piedra oscura con tres colmillos sobre ella. Ékathos tomó su espada y la incrustó en el centro del círculo quebrando el sello.&lt;br /&gt;- Bueno, uno menos… quedan… cuatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su derecha pasó un proyectil de fuego que sorprendió al tranquilo Héroe. Se volteó y vio tras él a un gran adversario, el Señor de Seis, junto a su séquito de caballeros no muertos.&lt;br /&gt;- Hola Señor de Seis.&lt;br /&gt;- Tú caerás –dijo amenazante y con voz de ultratumba a través de su pesada coraza que le cubría hasta la boca dejando ver sólo dos ojos plateados- no te librarás de mi ira.&lt;br /&gt;- Eso lo veremos… -con un rápido movimiento de su espada despedazó a todo el séquito quedándose a solas con ese ser infernal-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El enfrentamiento sería rápido, un duelo entre dos grandes. El Señor de Seis fue el primero en mover ficha, lanzó un proyectil fantasmal con la forma de un cráneo que impactó en la armadura de Ékathos y lo derribó cercano al sello roto.&lt;br /&gt;- Agh… eres fuerte. –dijo mientras se incorporaba- pero lamento decirte que no tanto como yo… jejeje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos desapareció y, en su lugar, apareció el Señor de Seis, y donde estaba su enemigo antes reapareció él. Con su mirada fija en el adversario y las dos manos tensas frente a él, consiguió elevar el cuerpo del rival en el aire y lo ensartó en los colmillos del Sello.&lt;br /&gt;- Te dije que no eras tan fuerte como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un nuevo proyectil emanó del Señor de Seis pero se difuminó poco antes de impactar contra Ékathos.&lt;br /&gt;- Yace ahí agonizante, es la mejor de las muertes que te puedo dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a la sala principal y tomó entonces el camino del oeste que le conduciría a dos Sellos más. Fue un camino recto que se dividió en dos ramas y cada una culminaba en otro círculo más.&lt;br /&gt;Rompió el sello superior y se dirigió al inferior. En el camino, aparecieron de la nada varias almas transparentes capitaneadas por el Gran Visir del Caos.&lt;br /&gt;- Hm… nueva compañía… perfecto. –dijo mientras se frotaba las manos-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un golpe en el suelo varias estalagmitas y estalactitas aparecieron del suelo y del techo de la sala atravesando al grupo de enemigos que, exceptuando a su capitán perecieron.&lt;br /&gt;El Gran Visir apareció tras Ékathos y lo atrapó en un abrazo que lo asfixiaba lentamente. Agonizante, imbuyó sus puños con fuego y, cogiendo los tentáculos de su enemigo, lo calcinó y se libró del abrazo mortal que le estaba consumiendo la vida.&lt;br /&gt;El sello inferior se rompió sin complicaciones, no surgieron nuevos adversarios y Ékathos se frustró.&lt;br /&gt;- Vaya… no hay nuevos futuros cadáveres… ah… tendré que proseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomó el último camino que le faltaba y llegó a los dos últimos sellos que mantenían preso a Diablo.&lt;br /&gt;Rompió los dos y un rugido surgió de su espalda, un vastísimo grupo de demonios carnudos alados y de piel roja había aparecido tras él.&lt;br /&gt;Tomó la espada y, tal y como había hecho con los demás demonios, los seccionó a todos, incluyendo a su líder el Infectador de Almas.&lt;br /&gt;Todos los sellos estaban quebrados y emanaban una corriente mágica que inundaba todo el Santuario con luz roja. Ékathos se dirigió al centro de la sala, donde estaba la estrella de cinco puntas y allí espero a que se abriera la puerta que traería a Diablo de vuelta al Infierno.&lt;br /&gt;- Mortal… ni siquiera la muerte te podrá librar de mí. –bramó la Bestia al aparecer-&lt;br /&gt;- Eso lo comprobaremos. –dijo amenazante Ékathos y blandiendo su apreciada espada-&lt;br /&gt;- Ese filo no cortará mis carnes.&lt;br /&gt;- Este no sirve para atacarte a ti… sirve para esto: “Luz de Luna, imbúyelo con tu Sagrado Poder”&lt;br /&gt;- ¿Qué haces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espada se disolvió en el aire y su cuerpo se protegió por una armadura todavía más consistente, bañada en plata y reflejaba el brillo lunar, consiguiendo un tono verde con reflejos de plata.&lt;br /&gt;- Ahora comprobarás mi fuerza.&lt;br /&gt;- Dime… ¿quién eres?&lt;br /&gt;- Dicen por ahí, que fui un héroe, con el Poder de Dios en mi puño y la ira de los vivos en mi armadura… ahora, soy tu verdugo.&lt;br /&gt;- Eso lo comprobaremos… ¿con qué atacarás? ¿Con el poder de tu falso Dios? Las palabras no pueden herirme.&lt;br /&gt;- Las palabras no… pero esto sí. –con su mente hizo elevar la daga de Erskskigal en el aire y la condujo rápidamente a su mano-&lt;br /&gt;- ¡Esa… daga!&lt;br /&gt;- Exacto… no necesito colosales espadas para derrotar a alguien tan patético como tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo, irritado, lanzó un zarpazo contra Ékathos pero fue bloqueado por una extraña aura.&lt;br /&gt;- ¿Te debo repetir que estoy protegido por la fuerza de la Luna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se apartó corriendo a cuatro patas y, desde lejos, golpeó el suelo creando una corriente de fuego que emergía desde el propio subsuelo del Santuario y avanzaba contra el héroe.&lt;br /&gt;- Absurdo… -con un simple gesto de su mano desvió la corriente de fuego contra la pared- y… ¿eres tú el Señor del Terror? Muy gracioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas palabras enfurecieron sobremanera al demonio que se lanzó en una fugaz embestida contra Ékathos y lo empotró en la pared que cayó derribada sobre la lava exterior.&lt;br /&gt;- Uh! Buena embestida….&lt;br /&gt;- Esto no es todo… “Poder del Caos”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vientos arreciaron con más fuerza, el suelo temblaba y muchas paredes se derrumbaban. Entonces, una ráfaga de cometas surgidos de la nada cayó sobre el héroe sepultándolo.&lt;br /&gt;- Tus hazañas serán recordadas, “héroe”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las piedras se desvanecieron y reapareció Ékathos con la daga de Erskskigal en la mano. Corrió contra la Bestia pero con un coletazo lo envió al otro extremo de la sala.&lt;br /&gt;- Has recuperado tu poder…&lt;br /&gt;- Sí. –tembló la voz de Diablo en toda la estancia-&lt;br /&gt;- Entonces… usaré el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos se levantó de nuevo y, protegido de nuevo por el velo de la Luna, caminó contra Diablo con los ojos en blanco y una extraña sonrisa en su cara desviaba cualquier ataque que su adversario le hiciera.&lt;br /&gt;Al final, frente a frente, el héroe elevó la daga y fue imbuída por todo el poder que le protegía durante la batalla.&lt;br /&gt;- Ahora, esta daga, será tu ejecutora.&lt;br /&gt;- Tarde.&lt;br /&gt;- Maté a Andariel y liberé la Puerta del Este, rescaté a Tyrael y terminé con el Príncipe del Dolor. Y aquí –dijo mientras enseñaba a la Bestia una piedra de colores vívidos azulados- está la Piedra de tu Hermano Mefisto. Tú eras el siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El odio hacia ese ser fluyó por las venas de Diablo, la visión se tornó en roja y furioso, conjuró una tremenda ventisca que cayó sobre el héroe. Resistiéndola lo mejor posible, tomó la daga con las dos manos y la clavó en el cuello de la Bestia provocando un tremendo bramido, muestra del dolor que le producía. Luego, la sacó de entre las carnes y continuó apuñalándola una y otra vez, realizó más de siete heridas en el cuello y pecho del Demonio.&lt;br /&gt;Abatido, Diablo se apoyó sobre una de sus patas y miró fijamente al héroe. Ahora veía doble, luego triple… la visión se iba, el dolor le inundaba y finalmente, vio en el héroe una extraña figura, tentáculos que salían de su espalda, grandes cuernos en su cabeza y una altura mucho mayor que antes. Luego, los colores se fueron, todo se tornó en blanco y negro y, antes de morir notó un gran dolor, Ékathos estaba sacando la Piedra del Alma de cuajo estando Diablo todavía agonizante. Finalmente, un gran frío se apoderó de su cuerpo, cerró los ojos y su piel se secó y pudrió en su Santuario.&lt;br /&gt;- Sólo queda un Demonio. –dijo mientras abría un portal con un pergamino que le habían dado en la Fortaleza del Pandemonium para regresar-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A su llegada, Tyrael le felicitó y, rápidamente le indicó el siguiente destino, viajar a las tierras bárbaras del norte, el último de los Tres planeaba llegar más allá del Monte Arreat, a la Piedra del Mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Hubo un tiempo en que creí�&lt;br /&gt;Otros buscaron en mí la fuerza que les faltaba, ya que mi fe era un pilar en la casa de los Ancianos. Hubo un tiempo en que creí en algo mayor que yo mismo, creí que los fieles serían recompensados y los malvados castigados.&lt;br /&gt;Creí que las profecías del Juicio Final eran meras supersticiones y que, aunque tuvieses algún fundamento, como creían nuestros antepasados, los acontecimientos a los que aludían nunca tendrían lugar en nuestros días.&lt;br /&gt;Fui un estúpido.&lt;br /&gt;Los dioses no me habían revelado su plan divino, ni tampoco me habían bendecido con su tolerancia. Pero ahora estoy seguro de algo terrible� con el tiempo, las profecías han comenzado a cumplirse.&lt;br /&gt;Primero Tristam�&lt;br /&gt;Diablo, el Señor del Terror, dejó caer su sombra sobre el tranquilo poblado y liberó a sus esbirros demoníacos en la campiña. Varios héroes de gran valor se alzaron contra la ira de Diablo y persiguieron al señor demoníaco hasta las mismísimas entrañas de la tierra. Únicamente gracias a la gracia de la luz lograron derrotar al mortal huésped de Diablo y así poner fin a sus nefastos planes.&lt;br /&gt;Parecía que el Señor del terror había sido derrotado y mi corazón se consoló en la afirmación de mi fe� pero, muy a mi pesar, mi pesadilla no había hecho más que empezar.&lt;br /&gt;De alguna manera, el terrible espíritu de Diablo sobrevivió y echó raíces dentro del héroe que le abatió. Disfrazado como el misterioso Trotamundos, Diablo se dirigió a liberar a sus hermanos, Baal y Mefisto, condenados en el Este.Justo antes de lo consiguiese, una nueva oleada de héroes se levantó para detener a Diablo en su oscura búsqueda. Así que, aunque el Señor del Terror consiguió liberar a sus hermanos de su cautiverio, su reunión duró bien poco. El héroe mortal consiguió derrotar a Mefisto y persiguió hasta las mismísimas profundidades del infierno. Pero Baal, el Señor de la destrucción, desapareció�&lt;br /&gt;Una vez más, parecía que se había hecho justicia. Ciego como estaba, me aferré al camino de la rectitud, creyendo que, quizás, por fin, todo estaba solucionado� que la pesadilla había dado paso al sueño de la paz�&lt;br /&gt;Pero la plaga del mal persiste y yo� ya no tengo fuerzas�&lt;br /&gt;Ahora la pesadilla ha vuelto.&lt;br /&gt;Baal ha resurgido y tras él marcha un vasto ejército de destrucción. Ha reunido una legión de demonios que se deleitan en la confusión y el caos gratuito� y marchan directamente hacia la montaña sagrada que nuestros antepasados juraron proteger. Es obvio que Baal pretende asaltar Arreat en su búsqueda por el corazón del Mundo. Y mi fe, una vez inquebrantable, ahora tiembla desde su núcleo.&lt;br /&gt;Las profecías que vaticinaban este día se han cumplido. La muerte ha llegado a nuestro mundo.&lt;br /&gt;Como ya he dicho, hermanos míos, estoy cansado. Creo sin dudas que el Mal existe. Lo he visto con mis propios ojos, he visto su crueldad. ¿Pero acaso no es cruel que los Dioses nos den esperanzas sólo para ver cómo se vienen abajo una y otra vez?&lt;br /&gt;Durante mi juventud, intenté prepararme lo mejor posible para este momento.&lt;br /&gt;Hubo un momento en que ésta era la verdadera razón de mi existencia. Pero ahora que ese momento ha llegado, me siento mayor. Siento miedo. Siento que he perdido las fuerzas.&lt;br /&gt;Confieso que la fe ya no conduce mi camino. Os dejo con gran pesar, hermanos. Os diría que rezaré por vosotros, pero temo que mis oraciones llegarían a oídos sordos.&lt;br /&gt;Siempre vuestro en su congoja,&lt;br /&gt;Ord Rekar, Anciano de Harrogath &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="line-height: normal;font-size:20;" &gt;&lt;span style="color:red;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;LA DANZA DE LA DESTRUCCIÓN&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los últimos rayos rojizos del Sol se reflejaban sobre la asediada y castigada Harrogath bañándola con un pardo y brillante manto. Las chimeneas humeaban a medida el día avanzaba y el sol dejaba de calentar a sus hogareños.&lt;br /&gt;La forja había cesado de fabricar equipos con los que vestir a los escasos resistentes que quedaban en la ciudadela bárbara.&lt;br /&gt;Toda la gente, cobijada en sus casas, junto al candor de sus hogares, se alimentaba de las pocas provisiones que a los aldeanos les restaban.&lt;br /&gt;En la habitación superior del edificio central de la ciudadela, teñido con dorados reflejos de luces, Ékathos afilaba su espada viendo con fijación la oscura y densa sombra que el Señor de la Destrucción proyectaba sobre sus bestias.&lt;br /&gt;- Oscura es la noche �dijo lamentándose de la situación- � pero luminoso será el amanecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la caída del Sol y la llegada de las horas nocturnas se encendieron farolillos de aceite en las habitaciones habitadas. En este momento fue cuando Ékathos se percató de los escasos habitantes y menos todavía guerreros, que permanecían con vida en aquella ciudad que antaño hubiera sido la ciudad emblema de las tribus bárbaras del norte.&lt;br /&gt;- No hay mucho tiempo que perder� con los primeros haces del nuevo día, partiré camino a mi destino� Baal caerá antes de la puesta del nuevo Sol.&lt;br /&gt;- No deberías precipitarte tanto, Ékathos. �dijo un anciano a su espalda-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos se volteó y observó a un hombre de avanzada edad, reposando su peso sobre su gran bastón y recostado en el marco de la puerta. La oscuridad del umbral no le permitía distinguirle la cara, pero su intuición se adelantó a la luz que desprendía el farolillo que acercó hacia la oscuridad con mano firme. Deckard estaba ahí, recostado sobre la desnuda y trabajada madera que componía el marco derecho de la puerta que daba paso a la alcoba del héroe.&lt;br /&gt;- Ékathos� ahora ya no es ni al Odio ni al Terror a quien te estás enfrentando. El mismísimo Señor de la Destrucción es tu nuevo adversario, y sin embargo estás ahí, planeando el mañana como si el hoy no existiera, como si no hubieras aprendido nada durante tu viaje� no estás siquiera, un poco preocupado por el duro enfrentamiento� cualquier otra persona, incluido Eliseo, estaría ahora incluso temiendo el enfrentamiento.&lt;br /&gt;- Porque quizás esté demasiado preparado para librar esta batalla. ¿Y si los demás supuestos héroes no son o eran tan concienciados como yo? quizás yo sea el auténtico y verdadero.&lt;br /&gt;- Demasiado creídos están tus sentimientos, los acepto siempre y cuando no te estés sobrevalorando.&lt;br /&gt;- Deckard, Deckard, Deckard� confía en mí, todo ha salido bien hasta ahora, ¿verdad? No hay nada por lo que temer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos abrazó al Anciano Horadrim y un brillo jade emanó de sus ojos, incluso el anciano Caín percibió algo extraño al tocarle. Rápidamente se separaron y, con la cabeza agachada, el héroe volvió a sus quehaceres y el Horadrim bajó lentamente las escaleras hasta su dormitorio.&lt;br /&gt;La noche trajo soledad al corazón del héroe, su mente se despejó y, asomado por su ventanal, observó fijamente la gran montaña de la que, parecía, emanaba toda esa oscuridad que cubría a las bestias, el Monte Arreat, residencia del Demonio, había sido corrompido. Alguien había ofrecido favores a Baal.&lt;br /&gt;- ¿Quién ha sido? ¿Por qué? ¿Qué le ofreció Baal? �se repetía Ékathos una y otra vez en su mente-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fría y húmeda brisa nocturna acariciaba sus mejillas y el pelo ondeaba siguiendo el compás del viento. Cerró los ojos, se aferró a la fría piedra con sus dos manos y una serie de lágrimas resbalaban por su rostro cayendo al vacío mientras eran movidas por la brisa.&lt;br /&gt;Las horas nocturnas llegaron a su fin, desde el este asomaba el Sol del nuevo día. El gallo entonó su canción y las humeantes chimeneas cesaron de echar humo. La forja de la ciudad comenzó a vibrar y voceríos volvían de fuera de las murallas.&lt;br /&gt;Eran voces humanas, pedían auxilio y que se les abrieran las puertas que mantenían defendida la ciudad.&lt;br /&gt;El líder de los soldados de aquel lugar recibió a la comitiva, compuesta por dos hombres corpulentos que llevaban a cuestas a un tercero, gravemente herido en el costado.&lt;br /&gt;Una anciana, la curandera del lugar corrió escaleras abajo en auxilio de la comitiva. Su faz se tornó pálida como la Luna que no quiso brillar la noche anterior al descubrir, con gran horror, que la persona herida mortalmente se trataba de su hijo. Con gran pesar abandonó el cuerpo y volvió a su clínica, dejando atrás al, ya, cadáver.&lt;br /&gt;El general de armas de Harrogath ordenó la incineración del cuerpo y su sepultura en las raíces de un árbol que crecía frente a la clínica.&lt;br /&gt;Todavía con el alba, Ékathos emprendió su viaje hacia aquél monte que se alzaba imponente del cual emanaba tanta oscuridad.&lt;br /&gt;Al llegar a la puerta de la ciudad que todavía permanecía abierta tras el paso de la comitiva, el hombre de armas, arrogante e imponente con su pesada armadura y su espada envainada, salió a su paso.&lt;br /&gt;- ¡Alto! Detente. �exhortó interponiéndose entre Ékathos y la puerta- no puedes salir así a campo abierto. Mis mejores hombres, mejor preparados que tú, han caído en el campo de batalla� ¿esperas tener más suerte que ellos?&lt;br /&gt;- Hum� -se limitó a contestar Ékathos apartando a aquél bárbaro de su camino- no necesito ayuda.&lt;br /&gt;- Los pocos hombres que quedan en la ciudad te acompañarán� quieras o no. No me quedaré quieto viendo como un extranjero libera a mi pueblo sin yo hacer nada.&lt;br /&gt;- Como quieras, pero no me detendré por ellos, ni les ayudaré. Yo voy solo.&lt;br /&gt;- Estúpido�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grupo de quince hombres bajó de las murallas de la ciudad a una orden de aquél y se pusieron en filas para salir al campo exterior.&lt;br /&gt;- Esta es la compañía de Qual-Kehk, te seguirán hasta el instigador del asedio, Shenk.&lt;br /&gt;- Te repito, bárbaro, que no necesito ayuda. Aparta tantos sacrificados y fortifica la ciudad.&lt;br /&gt;- No consiento que alguien me diga lo que debo hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos traspasó el umbral de la puerta de salida y los bárbaros salieron tras él enfrentándose a los siervos de la destrucción que se extendían en aquellas tierras.&lt;br /&gt;En su largo camino se encontró con las catapultas usadas por ese tal Shenk para asediar la ciudad. Con la espada desenvainada atacó a cuantos enemigos se le acercaban, no se molestaba en acabar con aquellos que, bien por miedo o por mantenerse en su sitio no salían a su paso.&lt;br /&gt;Caminó entre caravanas quemadas y cuerpos mutilados, entre bestias y demonios, esquivando los continuos proyectiles lanzados desde catapultas. Ya, con la espada mancillada con la sangre de sus enemigos, subió el último altiplano. El resto del grupo que había enviado Qual-Kehk se había quedado atrás limpiando la zona infestada.&lt;br /&gt;Subió por la escalerilla de madera y frente a él se alzaba una enorme mole, una Bestia negra e inmensamente gruesa, armada con un látigo y azotando a sus esbirros a la batalla.&lt;br /&gt;Aquel demonio intercambió miradas con Ékathos, y sintiendo respeto y miedo envió a todas sus legiones a acabar con aquél nuevo problema. A un grito de su capitán, casi todas las bestias con vida acudieron a enfrentarse al filo de aquél pelirrojo.&lt;br /&gt;Ékathos se volteó, echó una fugaz mirada a quienes le atacaban por la espalda y se les heló la sangre, a algunos los ojos se les salieron de sus órbitas, mientras que los pocos que pudieron reaccionar huyeron, dispersándose en aquellas tierras, a buscar cobijo en la oscuridad.&lt;br /&gt;Retornó a Shenk, tuerto y con una expresión de furia en su rostro gritó y azotó el aire con su látigo.&lt;br /&gt;- ¿Y tú eres quien asedia Harrogath? �dijo Ékathos con un tono prepotente- no eres más que un pútrido demonio grasiento.&lt;br /&gt;- Gusano� te partiré en trozitos, quebraré todos tus huesos y lameré tus entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos decidió deleitarse con ese momento. Esperó pacientemente a que Shenk hiciera el primer movimiento y se recostó sobre un poste que tenía a sus espaldas.&lt;br /&gt;Mientras Ékathos disfrutaba, el demonio se impacientaba, no podía contar con su ejército, y además su adversario se estaba burlando de él en su propia cara. Alargó el látigo y tomó a Ékathos del brazo. Súbitamente abrió los ojos, desenvainó su espada con la mano derecha y cortó el tentáculo que lo arrastraba a Shenk.&lt;br /&gt;La bestia arremetió con todo su peso contra el joven pero fue esquivado a tiempo y, con un corte profundo en la espalda, Ékathos extrajo de cuajo la columna vertebral del demonio.&lt;br /&gt;- Esto es lo que les ocurre a quienes se enfrentan a mi poder. �dijo con los ojos abiertos como platos mientras oscilaba en su mano la columna de un demonio que yacía y agonizaba en el suelo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejó a aquél siervo de la destrucción y continuó avanzando en su camino. Los soldados de Qual-Kehk se quedaron atrás a segar las vidas de cuantos demonios quedasen vivos mientras Ékathos proseguía en su camino a través de la Meseta que lindaba con las faldas del Monte Arreat.&lt;br /&gt;- Es ya mediodía� -dijo pesadamente mientras caminaba por las nevadas tierras de la meseta- no debí haberme entretenido tanto con Shenk� pero fue tan divertido...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaba ya la caída del Sol cuando frente a Ékathos se alzaba imponente y majestuoso el gran monte Arreat.&lt;br /&gt;- Un gran monte �dijo acercándose y al acercar la palma de la mano, añadió- grandes secretos mágicos encierra en su interior� será interesante el viaje. Busquemos la entrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrió el camino de hielo que serpenteaba entre las entrañas del monte Arreat. Las bestias adaptadas al frío pululaban por el lugar y le ofrecieron continua resistencia. Incluso miembros de la Guarda de Baal salieron a su paso, eran grandes minotauros, armados con una pesada maza y resistente armadura. No obstante, ningún metal puede resistir la fuerza con la que Ékathos se ganó su fama por aquellos lugares donde pasaba.&lt;br /&gt;Tras caminar por la retorcida ruta excavada en el monte, llegó finalmente a una puerta compuesta por grandes filas de barras metálicas y una palanca a su lado. Dio vueltas a la palanca y la puerta comenzó a rechinar, el oxidado metal se usaba tras cientos de años en reposo, incluso se quebraron algunos pinchos que la adornaban.&lt;br /&gt;Finalmente, la Entrada a la Piedra del Mundo se hallaba frente a él, sólo una corta distancia le separaba de la guarida de Baal.&lt;br /&gt;A mitad del camino le sorprendió una tempestad de nieve que trajo la voz aunada de tres hombres, parecían muy corpulentos, agresivos y muy cercanos.&lt;br /&gt;- Somos los espíritus de los Nephalem, no permitiremos el paso a nadie, este ha sido un lugar sagrado por los bárbaros, nosotros juramos protegerlo. No serás tú quien lo profane. �tronaron tres voces al unísono desde el interior de la tempestad-&lt;br /&gt;- Mi nombre es Ékathos, vengo en representación de uno de vuestros pueblos, Harrogath, el cual sufre asedio por el Demonio Baal, Señor de la Destrucción. Ha traspasado estas puertas y se adentra en la mazmorra para corromper la Piedra.&lt;br /&gt;- A nuestros ojos no eres más que un Demonio. Retírate o serás ajusticiado por el Tribunal.&lt;br /&gt;- He venido aquí para derrotar a Baal, y no me iré de aquí sin� haberlo conseguido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una risa escabrosa la tormenta amainó su fuerza y entre la nieve aparecieron tres estatuas que, a la vez, comenzaron a animarse y, blandiendo armas, se acercaron a Ékathos.&lt;br /&gt;Los tres espíritus del Monte Arreat marcharon a la lucha contra el héroe quien, por precaución, tenía ya la hoja desenvainada y correctamente empuñada.&lt;br /&gt;Uno de los tres guerreros se quedó atrás lanzando sus pequeñas hachas a una gran celeridad, otro le atacaba mediante un tremendo baile de la muerte en círculos, mientras el último, empuñando una larga hacha con las dos manos, saltaba para empalar a su presa.&lt;br /&gt;Sus ojos, de oro, no denotaban expresión, y, pese a su forma física humana, sus movimientos parecían sobrehumanos.&lt;br /&gt;El guerrero de espada y escudo consiguió realizar un corte en la armadura de Ékathos, pero cuando quiso volver a golpearle en el mismo lugar, la espada se interpuso entre su cuello y la herida. Sin piedad, el joven muchacho osciló con gran precisión el arma realizando un corte limpio y profundo a través del cual emanó el alma del guerrero perdiéndose en la inmensidad de la tormenta.&lt;br /&gt;- Conseguiste derrotar a uno de los Tres Antiguos, Talic ha caído y considera apto tu paso por la mazmorra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrero lanzador de hachas detuvo su ataque durante unos instantes y se dedicó a gritar, tan fuerte como pudo, y, como si pidiera ayuda a unos poderes arcanos harto olvidados, parecía rejuvenecer, recuperar su vida, al igual que le ocurría al otro guerrero.&lt;br /&gt;En precaución de futuros acontecimientos, Ékathos decidió adelantarse a los actos de los guerreros y, con un suave corte partió al guerrero del hacha por la mitad.&lt;br /&gt;- Conseguiste derrotar a uno de los Tres Antiguos, Korlic ha caído y considera apto tu paso por la mazmorra. �sonó una voz mientras el alma del guerrero se desvanecía en la tormenta-&lt;br /&gt;- Ahora solo queda uno. �dijo con los ojos entornados mirando sádicamente al guerrero-&lt;br /&gt;- He visto en el futuro� que me vas a vencer. Pero soy un Antiguo, y mi deber es luchar por proteger este templo. También he visto caos y muerte. La ira de la Destrucción se apagará, pero ¿qué nuevo mal se levantará? �dijo en voz alta el último de los tres guerreros-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos, con la espada desenvainada se acercó caminando al guerrero que todavía permanecía quieto sin inmutarse y le susurró en el oído. Las palabras causaron gran conmoción al espíritu, las armas se le resbalaron de las manos y cayeron al suelo.&lt;br /&gt;- Ahora muere �dijo Ékathos- eres el último paso para Baal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le incrustó la espada en el pecho, a la altura del corazón, provocando la muerte del cuerpo del último de los Antiguos.&lt;br /&gt;- Yo, Madawc, he sido derrotado y no me queda más solución que confiar en que mi visión sea falsa, o en que pueda ser modificada por causas del destino�Cumple con tu destino y derrota a Baal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se reabrió y Ékathos penetró en la averna oscuridad que envolvía la Entrada a la Piedra del Mundo.&lt;br /&gt;La risa estridente que procedía del Demonio se podía escuchar perfectamente en todos los pisos, a veces llegaba a ensordecer y provocaba que solo dispusiera de cuatro sentidos para orientarse en la mazmorra.&lt;br /&gt;De vez en cuando, en el momento descansaba del camino y se recostaba sobre algún cuerpo de demonio, la risa estridente antecedía a una explosión venenosa que empeoraba la salud del héroe en un breve período de tiempo, aunque había veces que en lugar de veneno aparecía un fugaz rayo que atravesaba el alma.&lt;br /&gt;Bajó al segundo nivel. El aire era más denso y la humedad hacía acto de presencia a través de los gruesos muros. Las continuas llamas de las velas que cubrían los extensos pasillos fluctuaban al son de alguna ligera brisa de aire que se pudiera colar desde el piso superior.&lt;br /&gt;Cada vez más cerca de su destino, Ékathos decidió descansar en una gran sala tras haber eviscerado a sus habitantes.&lt;br /&gt;- Tan� divertido� -dijo mientras lamía el hueso de una pierna de algún caballero- pero Baal no se podrá divertir exterminando a los humanos� los defenderé� y acabaré con la Destrucción� todo está fijado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gran estrépito, proveniente de la sala contigua, provocó que se incorporara y saliera precipitadamente de la habitación. Al traspasar el umbral de la puerta se dio cuenta que su espada permanecía todavía en el montón de cadáveres, se giró pero algo le detuvo, no estaba solo, una enorme mole con espinas le tomó del brazo y lo levantó del suelo.&lt;br /&gt;- Con que tú eres el héroe que viene a acabar con mi Amo� -dijo con una voz muy profunda aquél nuevo adversario-&lt;br /&gt;- ¿Algún problema?&lt;br /&gt;- Tu espada está fuera de tu alcance� hahahaha� -se rió maliciosamente mientras sus ojos, rojos de venganza, inspeccionaban su presa-&lt;br /&gt;- Eso es lo que te crees� �Espada de Fotones, Tormenta�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un rayo atravesó el techo y cayó en la cabeza del demonio fulminándolo y derrumbándolo sobre el suelo inerte.&lt;br /&gt;- A mí, nadie me dice qué es lo que tengo fuera de mi alcance� -dijo mientras sacaba del cadáver la espada-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continuó caminando y encontró finalmente la bajada al piso inferior, el tercer y último piso de la Entrada a la Piedra del Mundo.&lt;br /&gt;- Veo que eres ágil� -resonó la voz de Baal en todo el piso- veamos si eres capaz de enfrentarte a mi guardia personal� te estaremos esperando� en el piso inferior� en mi Trono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz calló y Ékathos sentía arder la sangre que fluía en su cuerpo, una mezcla de odio y sed de venganza inundaba su alma inmortal. Tenía auténticas ansias de terminar con el reino de Baal, comenzó a correr por todo el lugar, aniquilando a todos aquellos que se interponían entre él y su meta.&lt;br /&gt;Casi sin problemas halló unas puertas en el suelo, abrió la trampilla y descendió por las escalerillas que aparecieron bajo sus pies.&lt;br /&gt;El aire del nuevo piso no estaba viciado como en el anterior, no salió ningún demonio a su encuentro, no obstante, una poderosa presencia reinaba sobre aquel lugar inhóspito.&lt;br /&gt;Los muros estaban teñidos con sangre, había incluso sarcófagos quebrados y restos esparcidos por el suelo. Algunas estatuas habían sido modificadas, ahora eran ostentosas, endemoniadas, otras sólo sufrieron desperfectos en gran parte de su físico.&lt;br /&gt;Tras dos pequeñas callejuelas, llegó a una gran sala, con seis columnas, algunas ya no llegaban al techo, y otras estaban casi intactas.&lt;br /&gt;Al fondo de la sala, una elevación, había un trono sobre el cual reposaba, sobre sus numerosas patas, el Señor de la Destrucción, acariciando su piedra en el pecho mientras sus ojos dorados le miraban con soberbia.&lt;br /&gt;- Hola� mortal� veo que por fin terminaste el camino hacia el Trono de la Destrucción.&lt;br /&gt;- Baal� caerás y tu reino junto a ti se perderá en el abismo negro del que procedes.&lt;br /&gt;- Tus palabras no son más que falsas advertencias. No me intimidarás tan fácilmente�&lt;br /&gt;- Terminaré contigo� aquí y ahora.&lt;br /&gt;- No tan despacio� -dijo mientras se miraba las uñas de una mano y creaba un escudo protector que detuvo la embestida de Ékathos- mi Guardia impedirá que acudas� mientras, terminaré mi trabajo�&lt;br /&gt;- Juré que no te lo permitiría� y pienso cumplir el juramento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baal entornó los ojos y con un simple ademán de su mano convocó una horda de pequeños diablillos rojos subordinados directamente a Colenzo el Aniquilador.&lt;br /&gt;- No pienso perder el tiempo con tu séquito de destrucción, Baal. Enfréntate directamente, ¡no te escudes tras tus siervos!&lt;br /&gt;- Ellos están aquí para protegerme� -dijo mientras se reía con una risa esquizofrénica tras que Ékathos aniquilara al contingente- morirán por mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo un signo con la mano y aparecieron grandes momias de lo que fueron, antaño, grandes magos horádricos. Conjuraban muertos que se levantaban del suelo, de ellos emanaban nubes venenosas y sus siervos, eran capaces de congelar sus enemigos.&lt;br /&gt;Movidos por el deseo instintivo de asesinar, fueron tras el joven quien se refugió tras una columna destartalada. Cuando sintió que se acercaban hizo fuerza sobre la columna y cayó sobre el grupo, enterrando a varios y, mientras en el resto cundía el pánico y el desconcierto, Ékathos los despedazó con la espada que tantas veces había usado.&lt;br /&gt;En signo de desprecio, y antes que Baal retirara los cadáveres, tomó un cráneo y lo arrojó contra el Señor de la Destrucción golpeándole en la cabeza.&lt;br /&gt;- Insolente� tengo un regalo que te gustará� te acuerdas de Horazón, supongo� bien� pues aquí tienes a Bartuc� su hermano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una sonora carcajada, aparecieron miembros del Consejo de Travincal, residencia de Mefisto, capitaneados por Bartuc el Sangriento.&lt;br /&gt;- Tú� mataste a mi hermano para poder obtener el conocimiento sobre su Rosario! �dijo enfadado y alargando el brazo en señal de advertencia-&lt;br /&gt;- A tu hermano lo maté yo� pero había hecho un trato con Diablo, mantenía relaciones demoníacas, y además, me estorbaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una orden de Bartuc los miembros del consejo se abalanzaron sobre Ékathos túmbándolo en tierra y sosteniéndole las articulaciones. Mientras, el líder tomaba una afilada daga y la paseaba en torno al cuello descubierto del joven.&lt;br /&gt;- Bartuc� no podrás matarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elevó la daga, la empuñó con las dos garras y arremetió con fuerza contra el héroe. Al abrir los ojos se percató que había apuñalado a un miembro de su consejo.&lt;br /&gt;- ¿Qué ha ocurrido?&lt;br /&gt;- ¿No conoces la habilidad de teletransportación de materia? Intercambié mi puesto con el suyo �dijo desde la espalda de Bartuc- y, tal y como te prometí, te mataré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espada de Ékathos atravesó la caja torácica del demonio que cayó al suelo abatido y agonizante.&lt;br /&gt;A continuación, extendió la mano hacia el techo y cerró los ojos. Su cuerpo se cubrió por un fino y traslúcido velo plateado. Súbitamente abrió los ojos y se apartó del lugar en el momento en que Bartuc se reincoporaba y reunía con el resto de los miembros.&lt;br /&gt;- Estáis muertos. �dijo con severidad Ékathos en el instante anterior a que cayera sobre ellos un meteorito aplastándolos a todos-&lt;br /&gt;- hahahahahaha �rió el señor de la Destrucción al ver aplastados a sus siervos- muy buena querido jovencito� -de repente se calló, su cuerpo volvió a la serenidad y conjuró al cuarto grupo de sirvientes- veamos cómo te las apañas�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a Baal aparecieron seis demonios cornudos, como los que hubieran ya en el Santuario del Caos.&lt;br /&gt;- Ékathos� tú asesinaste al Infectador de Almas� yo, Ventar el Pecaminoso terminaré con tu sueño de barrer la oscuridad de la Destrucción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal y como los anteriores hicieron, estas bestias atacaron a Ékathos bien con sus espadas de llamas o con su aliento de fuego le acorralaron en una de las esquinas de la sala.&lt;br /&gt;Cercado como una presa, con Ventar enfrente suyo y rodeado por los acompañantes de El Pecaminoso, no le quedó otra alternativa que tomar la espada y clavarla en el suelo hasta el enmangue.&lt;br /&gt;Extrañados, los demonios retrocedieron pero, una vez vieron que no ocurría absolutamente nada, volvieron a rodear al joven héroe como antes.&lt;br /&gt;- no os habéis dado cuenta de nada� patéticos.&lt;br /&gt;- ¿De qué deberíamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un movimiento de la cabeza señaló una grieta que rodeaba al grupo de demonios, la siguieron con la mirada y volvieron a prestar atención a Ékathos.&lt;br /&gt;- Es hora de irse. �dijo mientras clavaba una pequeña daga en la pared a la altura de sus pies-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suelo se hundió bruscamente y Ékathos se mantuvo de pie sobre el mango de su arma sobre el gran agujero.&lt;br /&gt;Balanceándose saltó hacia la zona segura pero tuvo que dejar allí aquella daga incrustada en la pared.&lt;br /&gt;- Baal� tus siervos han caído. Es hora de que mueras.&lt;br /&gt;- Mis más letales siervos aun están por venir� -dijo mientras volvía a carcajearse estridentemente- Esbirros de la Destrucción, acudid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la invocación, apareció entre Baal y Ékathos un numeroso grupo de bestias enormes, con pelaje ocre, una gran cabeza que terminaba en unas fauces de cuatro dentaduras con ojos prominentes.&lt;br /&gt;- Así que estos son los Esbirros de la Destrucción� interesante.&lt;br /&gt;- Lister� termina el trabajo sucio. �dijo el amo a una bestia que sobresalía del resto-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los siete ejemplares corrieron contra Ékathos. Pese que se protegió con el velo de plata, con las primeras embestidas recibidas se quebró.&lt;br /&gt;- El velo� no obstante, he tenido tiempo suficiente�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gran nevada se cernió sobre los Esbirros provocando la congelación masiva. Y sólo uno, Lister, sobrevivió a esa tormenta glacial.&lt;br /&gt;Aunque debilitado, continuaba siendo un duro rival. Con sus pisotones hizo vibrar el débil suelo del Trono y sus compañeros cayeron al suelo haciéndose añicos al convertirse en pequeños trozos de hielo.&lt;br /&gt;Cuando Lister se recuperó de la ventisca notó que su rival estaba en las puertas a la gran sala del trono, con la rodilla hincada en el suelo y mirando fijamente hacia abajo.&lt;br /&gt;Fue tan deprisa como le fue posible, pero a mitad camino Ékathos dio un gran salto adelante, montando sobre Lister.&lt;br /&gt;- Querido amiguito� ha llegado el final de nuestra relación� qué pena� -dijo irónicamente mientras desenfundaba la espada y la incrustaba desde el cráneo atravesando sus vísceras-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inmediatamente el Esbirro cayó al suelo y Ékathos extrajo la espada de entre la carne muerta.&lt;br /&gt;Cuando volvió la vista al trono, el Señor de la Destrucción había traspasado el portal hacía la Cámara de la Piedra del Mundo.&lt;br /&gt;El joven corrió tras él y atravesó el portal.&lt;br /&gt;- Veo que eres insistente, Ékathos� -dijo Baal desde un puente en el centro de la sala, cerca de la Piedra-&lt;br /&gt;- Ya sabes cómo soy� no me gusta dejar las cosas a mitad. �respondió acercándose caminando hacia el puente-&lt;br /&gt;- Ni que esta no fuera la primera vez que me ves.&lt;br /&gt;- No� no lo es. �la contestación sorprendió sobremanera al Demonio que dejó lo que estaba haciendo y le dedicó a ese humano toda su atención-&lt;br /&gt;- ¿Cómo que no es la primera vez? Dime, ¿cuándo nos habíamos visto?&lt;br /&gt;- Eres deplorable Baal� -comenzó a decir mientras se acercaba meticulosamente como un cazador a su presa- tanto tiempo juntos y no eres capaz de reconocerme�&lt;br /&gt;- Tú� ¿cómo me has seguido?&lt;br /&gt;- Muy sencillo� -y le susurró al oído- porque yo os expulsé del Infierno. �Ékathos continuó caminando por el puente, dejando atrás al Demonio y dirigiéndose hacia la Piedra del Mundo-&lt;br /&gt;- Entonces� tú eres�&lt;br /&gt;- Sí, lo soy� y ¿adivinas ya a qué he venido aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baal tragó saliva, su mirada cambió a una de desesperación y odio y lanzó un proyectil de hielo que llevó a Ékathos al borde del Abismo.&lt;br /&gt;- Esto no ha estado nada bien�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos desapareció y, ante la incrédula mirada de Baal, reapareció enfrente suya y le seccionó una pata.&lt;br /&gt;- Baal� todo será más fácil si colaboras� -dijo con tono persuasivo al dolorido demonio-&lt;br /&gt;- No� mis hermanos no morirán en vano� jamás me uniré a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras Ékathos apareció una copia del Demonio la cual no pudo efectuar nada pues al aparecer fue abierta en canal con la espada del joven héroe.&lt;br /&gt;Tres pares de tentáculos surgieron del suelo aferrando el cuerpo del guerrero para que éste no se pudiera mover. Soltó la espada que cayó al suelo mientras se retorcía de dolor. Sus huesos estaban siendo aplastados por la fuerza de esos tentáculos, su armadura, tan deteriorada se cuarteó y los trozos se le incrustaban en la piel.&lt;br /&gt;- No oses comparar tu poder al de un Demonio Mayor� no eres más que un monigote.&lt;br /&gt;- Eso díselo a Diablo cuando le arranqué de cuajo su Piedra del Alma o a Mefisto, cuando le corté la cabeza para obtener la suya. No serás menos�&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ira inundó todo el cuerpo del Demonio, los tentáculos oprimían todavía más, se oyeron los primeros crujidos de los huesos, el brazo izquierdo estaba despedazado y el derecho apenas tenía fuerza ya para empuñar el arma.&lt;br /&gt;- Esta será tu tumba.&lt;br /&gt;- No me iré a la muerte antes que tú.&lt;br /&gt;- ¡¡Insolente!!&lt;br /&gt;- No me conoces� pese que sabes quién soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos cerró los ojos y pronunció unas palabras antiguas, tan arcanas que el mismísimo Santuario tal y como se conoce, no había sido creado. Anteriores incluso, a la llegada de los hombres. Hablaban sobre una profecía y un Ángel, sobre la muerte y el renacimiento, sobre el Orden y el Caos.&lt;br /&gt;De repente los tentáculos que oprimían a Ékathos estallaron y éste recuperó su salud. Luego, un tornado se fijó sobre el héroe y, a su voluntad, se dirigía hacia Baal inexorable. Finalmente, cuando el tornado se posó sobre Baal, miles de rayos emanaban de su interior, el suelo se teñía de sangre, gritos de sufrimiento provenían del interior, algunas baldosas salían despedidas por la fuerza de tal hechizo.&lt;br /&gt;Llegó la calma, el tornado se despejó, y Baal yacía agonizante en el suelo, ensangrentado, sin apenas miembros. Ékathos se acercó a él, recogió la espada y la imbuyó con su propia sangre. A continuación, la elevó sobre Baal y la penetró entre los dos ojos, atravesando el cráneo y dando muerte a la forma corpórea del Demonio, enviándolo de nuevo al Abismo negro del que procedía.&lt;br /&gt;- Sabías quién era yo, y aun así me retaste� desde el principio sabías que ibas a perder pero te arriesgaste. Defendiste a tu familia. Pero� fracasaste al subestimarme. �añadió mientras arrancaba la Piedra del Alma y se la guardaba-&lt;br /&gt;- Alabada sea la Luz! �gritó Tyrael descendiendo- has conseguido lo imposible� has terminado con los Tres Males Fundamentales� mereces la fe que depositaron en ti. Adelante, valiente, cruza por este portal, yo� debo quedarme a solucionar unos asuntos pendientes� pese que se ha detenido a Baal, logró corromper la Piedra del Mundo, ahora, no sabemos lo que ocurrirá, traspasa este portal, estarás a salvo allá donde te conduzca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos cruzó el portal y se cerró tras de él. Tyrael revisó el cadáver del Demonio pero no halló la Piedra para romperla en la forja. No obstante, su prioridad ahora era terminar con esa Piedra del Mundo, y rezar para que no sea catastrófico para Santuario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;&lt;span style="color:DarkGoldenrod;"&gt;EPILOGO&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ékathos consiguió enviar a los Tres Demonios Mayores al Abismo Negro del que procedieron. No obstante, sus piedras del alma no fueron destruidas.&lt;br /&gt;La Piedra del Mundo quedó hecha pedazos y el mundo de Santuario se resintió de la pérdida, grandes ciudadelas que se extendían desde el Monte Arreat hasta el río Entsteig quedaron completamente arrasadas a los pocos días del fin de la Destrucción.&lt;br /&gt;El Mar Gemelo del Norte penetró sobre el Kehjistán tomando más terreno, quedando Kurast como una ciudad limítrofe.&lt;br /&gt;La Isla Philios ganó terreno y se unió al continente del este mediante un pequeño istmo de tierra.&lt;br /&gt;El Golfo de Westmarch pasó a ser un lago tras cerrarse su salida al Gran Océano.&lt;br /&gt;Las tierras de Scosglen, que antaño formaron parte de los bárbaros, quedaron separadas mediante la extensión del Mar Gemelo del Norte.&lt;br /&gt;Las dos puertas de entrada al Infierno, Tristam y el templo de Mefisto, se cerraron.&lt;br /&gt;El mundo de Santuario cambió radicalmente. La región de Khanduras, ahora capitaneada por un nuevo rey, desea firmar las paces con los reinos vecinos y con sus propias gentes. Lut Gholein amplió sus territorios a todo el desierto de Aranoch quedando como reino independiente.&lt;br /&gt;Finalmente, y tras grandes esfuerzos, el frondoso bosque de la región del Kehjistán volvió a ser seguro y el Odio se eliminó del sustrato de la tierra. Travincal y Kurast recuperaron el esplendor de antaño y la religión de los Zakarum cayó en el olvido.&lt;br /&gt;No obstante, nada se sabe de dónde se refugió el Gran Héroe que todo el mundo quiere admirar. Sencillamente� desapareció.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28294888-4828573299337912795?l=jdymiko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/4828573299337912795/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28294888&amp;postID=4828573299337912795&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/4828573299337912795'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/4828573299337912795'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/2008/01/tales-of-diablo-el-azote-de-los-tres-by.html' title='tales of Diablo : el azote de los tres  (by &quot;Blackelf&quot;)'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-6782540458387011421</id><published>2008-01-24T09:32:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T10:03:03.973-08:00</updated><title type='text'>tales of Diablo : el señor del terror  (by "Blackelf")</title><content type='html'>bueno primero q todo hace rato q no subo nada nuevo ahora en esta ocacion colocare unos cuentos inspirados en el juego diablo de blizzard&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;cabe destacar que estos cuentos no son de mi autoria simo de un miembro del foro de&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diablo2latino.com/tema27406.html"&gt;diablo2 latino&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;su nombre es en el foro "Blackelf" y ha escrito tres historias las cuales me gustaria compartir puesto que al ser un fan del juego encontre muy bien logradas y apasionantes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;no se si esperar que leea alguien tanto texto pero no se desilucionaran en invertir tiempo en estos textos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;aqui va el primero que se denomina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.diablo2latino.com/PNphpBB2-viewtopic-t-20575.html"&gt;http://www.diablo2latino.com/PNphpBB2-viewtopic-t-20575.html&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablo 1: El Señor del Terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto1: La calma que precede a la Tempestad.&lt;br /&gt;Acto2: Sacrificios&lt;br /&gt;Acto3: El final del reinado negro.&lt;br /&gt;Acto4: Viaje a lo profundo.&lt;br /&gt;Acto5: Terror&lt;br /&gt;EPÍLOGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto1: LA CALMA QUE PRECEDE A LA TEMPESTAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche estaba muy entrada ya cuando la puerta de la alcoba del Rey se abrió chirriando hasta la mitad, dejando penetrar una tenue luz al interior de la sala que, pese a ello, permaneció inmersa en la más densa oscuridad.&lt;br /&gt;Una figura se asomó por la puerta aún sin llegar a entrar en la habitación, y con la mano apoyada sobre el bisel escudriñó el interior de la habitación con sus ojos entornados como tratando de encontrar algo.&lt;br /&gt;El aire denso y cálido le golpeó en el rostro y el silencio de la noche se rompió con el sonido de la voz de la figura que todavía permanecía en el umbral de la puerta.&lt;br /&gt;- Mi Rey, deseáis que realice alguna tarea más?&lt;br /&gt;- No fiel Lázaro, retírate a tus aposentos y déjame descansar. –respondió una voz tosca-&lt;br /&gt;- Está bien, me retiraré a mi habitación pero antes, me gustaría ir a ver a Nuestro Príncipe.&lt;br /&gt;- Haz lo que te plazca. –hubo un silencio, y cuando Lázaro iba a abandonar el umbral y cerrar la puerta volvió a sonar la voz del rey- Lázaro…&lt;br /&gt;- Dígame mi señor.&lt;br /&gt;- Últimamente te veo muy interesado con respecto a mi hijo… -al decir esto, la sangre de Lázaro se heló y su cara se desencajó, y tras una breve pausa que utilizó Lázaro para serenarse y no aparentar el nerviosismo que le corroía en su interior continuó diciendo el Rey- no importa… son sólo divagaciones de un viejo loco… no me hagas caso, estoy muy hastiado y es demasiado tarde ya, haz lo que te plazca.&lt;br /&gt;- De acuerdo, le haré una visita a nuestro joven príncipe y a continuación me retiraré a mi alcoba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se cerró con un menor ruido que antes y a medida que desaparecía ese halo de luz que apenas llegaba a penetrar en la habitación, la soledad del rey retornaba y se cernía en la oscuridad.&lt;br /&gt;Lázaro bajó las escaleras y continuó por el pasillo que ante él se extendía y llegó al final del mismo, el cual culminaba en una gran puerta de madera vieja. Tomó el pomo de plomo y sin abrir la puerta golpeó suavemente la madera con su otra mano. Desde el interior le respondió una voz dulce y serena que le invitó a pasar. Lázaro giró el pomo y entró en la habitación donde varias velas alumbraban la cama sobre la cual reposaba el joven príncipe Albretch.&lt;br /&gt;- Hola mi buen príncipe, ¿qué hacéis aún despierto? –saludó Lázaro haciendo una reverencia con la mano derecha mientras se inclinaba frente al príncipe-&lt;br /&gt;Mientras Lázaro saludaba, Albretch se incorporaba en su lecho, reposando su cabeza sobre un almohadón colocado entre la pared y él. Miró a la figura que acababa de entrar en la habitación, tenía unos cabellos rubios cortos y sus ojos azulados denotaban felicidad, producida por la aparición de Lázaro.&lt;br /&gt;- ¿A qué venís hoy? ¿Tal vez a contarme vuestras fantásticas historias o a hablarme sobre vuestras lecturas? –preguntó interesado Albretch-&lt;br /&gt;- me conocéis muy buen mi buen príncipe, pero hoy vengo a hablaros sobre unos hechiceros. –al decir estas palabras, los ojos del niño irradiaron ilusión e intriga-&lt;br /&gt;- ¿Hechiceros? ¿De qué tipo? ¿Eran buenos o malos? ¿Existieron de verdad o fueron producto de vuestra imaginación?&lt;br /&gt;- Mi buen príncipe… -hizo una pausa mientras esbozaba una amplia sonrisa y luego continuó hablando- de los hechiceros de los cuales hoy os voy a hablar, existieron de verdad, no son producto de mi mente, y, de hecho, hay pruebas que demuestran su existencia.&lt;br /&gt;- ¿Qué hechiceros son? –insistió la ilusión del príncipe- sabes que me interesan mucho esos relatos, cuéntamelo todo.&lt;br /&gt;- Os hablo de los Horadrim, uno de los grupos más poderosos de cuántos existieron. Su misión era la de contener a los Males fundamentales en una especie de… Piedras… -dijo Lázaro mientras acariciaba un collar oculto bajo sus ropajes- piedras… del Alma… ofrecidas por el mismísimo arcángel Tyrael.&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurrió Lázaro? ¿Qué ocurrió con las piedras? –preguntó el inocente niño y la mirada de Lázaro brilló-&lt;br /&gt;- No se sabe del paradero actual de las piedras… no obstante, se dice que fueron capaces de contener el poder de los tres demonios y sellarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro y Albretch estuvieron conversando largo y tendido sobre el asunto hasta que el cansancio se cernió sobre el niño.&lt;br /&gt;- Mi buen príncipe, debéis descansar.&lt;br /&gt;- ¿Por qué me aconsejáis eso? No tengo ningún quehacer a lo largo de todo el día de mañana.&lt;br /&gt;- Todo lo contrario… mi buen príncipe, vengo de hablar con vuestra majestad, vuestro padre Leoric, y le pedí permiso para llevaros de visita a una catedral.&lt;br /&gt;- ¿Mi padre accedió a vuestra petición? –dijo sorprendido el príncipe que no podía dar crédito a lo que su amigo Lázaro le contaba- no… me estáis engañando –desconfió rápidamente el príncipe lo que produjo una rotunda reacción en Lázaro-&lt;br /&gt;- ¿Yo? ¿Engañaros a vos? –dijo Lázaro mientras se levantaba con las manos hacia el cielo como si estuviese esperando una respuesta- ¡Ni siquiera el más crédulo de los mortales sería capaz de dar crédito a eso! Me marcho… una cosa que alguien quiere hacer por vos, mi buen príncipe, y desconfiáis de él… buenas noches. –terminó de replicar a Albretch y bajó la cabeza mientras sonreía maliciosamente y abandonaba la estancia-&lt;br /&gt;- Lázaro! Esperad! –gritó Albretch tendiendo la mano hacia él- no era mi intención ofenderos.&lt;br /&gt;- No me habéis ofendido, me habéis demostrado a cuanto grado de confianza puedo llegar a tener con vos mi príncipe. –la figura se detuvo en seco y tuvo que ahogar una gran carcajada cuando escuchó la respuesta de Albretch- mañana pasaré a recogeros, la Catedral se encuentra a una distancia considerable, hasta entonces, descansad, vendré al asomar el alba, no hagáis ruido, de lo contrario despertaréis a vuestro padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro salió de la habitación lentamente, arrastrando sus togas oscuras sobre el frío suelo de piedra, cerró la puerta con cuidado de no hacer ruido y recorrió el pasillo pasando las escaleras que tiempo antes había descendido y llegó a una pequeña puerta de madera podrida, la tocó y recitó palabras mientras emitía un haz de luz desde sus dedos hacia la corroída puerta. Se abrió de par en par sin efectuar el más ligero sonido y ante Lázaro aparecieron unas escaleras de madera vieja que crujían al ser pisadas; colocadas en espiral realizaban un brusco descenso desde el nivel de la alcoba del príncipe hacia la puerta principal del castillo y aún más abajo, donde se dirigía Lázaro.&lt;br /&gt;Tras bajar varias alturas en las escaleras, éstas se terminaron y dieron paso a un suelo polvoriento, donde el aire era húmedo y muy denso, era una gran sala en la cual penetraba la luz de la luna a través de una pequeña obertura en uno de sus muros.&lt;br /&gt;En esa gran sala había dos pequeñas puertas, una de acero con un grosor abismal y otra más fina, de madera y sin cerradura. Lázaro abrió la puerta de acero y una bocanada de aire cálido emergió del túnel infinito que ante él se extendía.&lt;br /&gt;- Perfecto…. –dijo Lázaro en voz baja- está todo preparado mi Señor… -mientras acariciaba el colgante que mantenía oculto bajo sus oscuras vestiduras-&lt;br /&gt;- Lázaro! –tronó una voz que emanaba del collar- Leoric se me ha resistido, su mente no era tan débil como pensaba en un comienzo, necesito a ese niño, ¡tráeme a ese niño!&lt;br /&gt;- Mi señor… el niño caminará bajo los suelos de la Catedral mañana… lo tengo todo planeado, no temáis su Magnificiencia… nada puede ir mal.&lt;br /&gt;- Eso espero… de lo contrario sabes lo que ocurrirá contigo.&lt;br /&gt;- Pero… mi señor… vos habéis dejado a los límites de la razón al rey, el niño está indefenso… -Lázaro paró de hablar al acudírsele un pequeño y posible inconveniente-&lt;br /&gt;- Hay un “pero”… -sonó la voz ahora más baja y más calmada- dime cuál es.&lt;br /&gt;- Su nombre es Lachdanan… es el Caballero de Élite de Leoric, es el líder de sus tropas, y él conserva la cordura que le falta a su señor… ha ocupado casi el puesto de Consejero.&lt;br /&gt;- Lachdanan… me ocuparé de él… tú, Lázaro, actúa conforme hayas planeado, me encargaré yo de dejar a Lachdanan alejado de los acontecimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz calló de inmediato y Lázaro cerró de nuevo el túnel y abrió la puerta de madera, tras la cual se hallaba su lecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasado un tiempo, resonó en todo el castillo un espeluznante grito, una y otra vez, proveniente de la alcoba del rey. Decenas de guardias armados y preparados para entrar en combate subieron por todas las escaleras que se dirigían hacia el habitáculo de Leoric, derribaron la puerta y con la ayuda de unas antorchas descubrieron un pálido rey, con los ojos desencajados de horror, envuelto en sudor y con la boca temblorosa y casi incapaz de pronunciar palabras.&lt;br /&gt;- ¡Lo he visto! –Gritó el rey mientras una matrona le ponía un trapo humedecido sobre la frente- He visto como nos atacaban…. He visto… el final… de mi reino… la sublevación… Tristam… se ha sublevado, se ha revelado contra mí y mi autoridad! -consiguió decir una vez recuperado-&lt;br /&gt;- Tranquilícese mi señor –dijo la fuerte voz de uno de los soldados que, con armadura blanca, emergía de la multitud- sólo era un sueño, nada más que una pesadilla.&lt;br /&gt;- ¡TÚ! Lachdanan… tú lo sabes! ¡tú sabes quién está conspirando! ¡Tú sabes qué quieren hacer!&lt;br /&gt;- Mi señor, recapacitad sobre los últimos acontecimientos: no era más que un sueño, nada más, la zona de Tristam os ofrece todavía su lealtad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ya asomada la luz del alba cuando entró súbitamente un guarda en la alcoba y se dirigió al rey Leoric.&lt;br /&gt;- Señor, mi rey, su majestad!! El príncipe…&lt;br /&gt;- Mi hijo, qué le ocurre? contestad rápido o vuestro cuello verá de cerca la fina hoja de mi espada –insistió el rey-&lt;br /&gt;- No está!, el príncipe Albretch ha desaparecido! –contestó por fin el guarda-&lt;br /&gt;- Mi hijo… desaparecido… -musitó Leoric- esto es obra de alguien que conspira contra mí –dijo mientras miraba de reojo a Lachdanan-&lt;br /&gt;- Mi señor –respondió éste al verse intimidado- os juro por mi honor que encontraré a vuestro hijo.&lt;br /&gt;- Mas os vale, de lo contrario … -y miró a la espada que tenía a la derecha del cabezal de su lecho-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Lázaro avanzaba junto a Albretch cogido de la mano a través del infinito pasillo, casi sumidos en la oscuridad, que se abría desde la puerta de acero.&lt;br /&gt;- Lázaro, por qué habéis cogido este túnel en lugar de la puerta principal?&lt;br /&gt;- Porque si hubiésemos tomado la puerta principal, deberíamos dar más vueltas que por aquí, ya que de esta forma vamos directos a la Catedral.&lt;br /&gt;- No me lo has dicho… ¿a qué Catedral vamos?&lt;br /&gt;- Vamos a la próspera ciudad de Tristam, allí hay una Catedral construida sobre laberintos creados por los Horadrim.&lt;br /&gt;- Los Horadrim! Son esos los hechiceros de los cuales me hablasteis anoche!&lt;br /&gt;- Exacto mi buen príncipe, y le pedí permiso a vuestro padre para ir a inspeccionar la Catedral, queréis venir también a ver las catacumbas que hay bajo ella? –tras estas palabras, los ojos del príncipe Albretch chisporrotearon de alegría-&lt;br /&gt;- Catacumbas de los Horadrim… sí, me encantaría acompañaros en vuestra inspección.&lt;br /&gt;- De acuerdo, visto vuestro entusiasmo debemos ser rápidos, vuestro padre nos espera para cenar en el castillo.&lt;br /&gt;- ¿Para qué construyeron esas catacumbas? ¿lo sabéis?&lt;br /&gt;- Sí, era para guardar algo, algo muy poderoso, algo que posiblemente nadie debería ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo, en la alcoba del rey llegaba un nuevo guardia.&lt;br /&gt;- Mi señor, no encontramos ni a vuestro hijo ni al arzobispo Lázaro, se han desvanecido!&lt;br /&gt;- No… eso no es posible… debe existir alguna explicación, Lázaro y Albretch estaban por aquí anoche, los escuché hablar, esuché que Lázaro le hablaba a Albretch sobre los Horadrim.&lt;br /&gt;- ¡Tú! Sucia serpiente, ¡lengua viperina!, ¡escorpión del desierto! Tú lo sabías, tú sabías de qué hablaban anoche porque estabas allí, por eso, luego quisisteis secuestrar a mi querido hijo y el buen arzobispo os lo impidió y vos, con vuestra superior fuerza, lograsteis reducir a un niño y a un anciano. Estáis confabulado con Tristam… ahora todo tiene sentido!&lt;br /&gt;- Mi señor, no, no es eso, creedme.&lt;br /&gt;- Quereis derrocar mi autoridad sobre estas tierras y implantar otra, dirigida seguramente por vos.&lt;br /&gt;- Rey Leoric, tranquilizaos, no os conviene estar enojado.&lt;br /&gt;- Vos queréis que me ocurra algo… así lo ví en mis sueños, el pueblo de Tristam y vos. ¡Guardias! –tras la reclamación del rey Leoric, acudieron decenas de caballeros tanto dentro de la alcoba real como en el pasillo que daba acceso a ella- Guardias, tomad a Lachdanan y enviarlo a las Catacumbas de la Catedral de Tristam, el pueblo al que él tanto ama, dejadlo allí sellado en un cuerpo maldito, incapaz de volver a la superficie. Además, por Orden expresa de vuestro rey, os ordeno que busquéis en cada casa de Tristam, en cada agujero, en cualquier lugar y rincón de ese territorio, y encontrad a mi hijo y a Lázaro, por cada casa por la cual paséis, prendedla en llamas, ¡que el pueblo de Tristam se suma en el calor de las llamas de la venganza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese momento, Lázaro y Albretch salían del túnel a través de una puerta de madera oculta tras unos matojos. Ante ellos se extendía la rica ciudad de Tristam y la Catedral. Entraron en ella y, tras observar los frescos que en ella estaban y todo el resto de la decoración, emprendieron un descenso en las catacumbas de la Catedral, a través de sus retorcidos laberintos.&lt;br /&gt;A cada nivel que bajaban, el calor se hacía más intenso, hasta que dejaron de pasear entre paredes de piedra y llegaron a paredes rocosas, niveles en donde los Horadrim decidieron no construir más sino reutilizar la dura y resistente roca.&lt;br /&gt;Un gran alboroto sentían ambos compañeros, Lázaro y Albretch se cobijaron en una esquina y vieron pasar a un tumulto de caballeros, a un hechicero y al mismísimo rey Leoric, al frente de la comitiva se encontraba un caballero, Lachdanan, cuya armadura, antes blanca como la plata, había sido ensuciada con tintes negros y abollada por numerosos golpes violentos. Lachdanan iba maniatado con una soga dura y resistente.&lt;br /&gt;La comitiva pasó por el lado de Lázaro y el príncipe y siguió su camino.&lt;br /&gt;- Lázaro, ¿qué le ocurre a Lachdanan, por qué lo traen aquí maniatado y en tal estado?&lt;br /&gt;- Los culpables siempre reciben su merecido mi buen príncipe, es una lección que debéis saber. Ahora, continuemos nuestro viaje y no nos demoremos en más tardanzas.&lt;br /&gt;- Espera, quiero seguirle, quiero ir a ver dónde llevan a Lachdanan.&lt;br /&gt;- Será interesante para vuestra formación, no obstante, sois un niño, no podéis ver eso. –cuando Lázaro terminó de pronunciar estas palabras, Albretch había salido ya a seguir a la comitiva, su furor era tan intenso que ni las palabras del arzobispo le hicieron mella alguna en su intriga-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro siguió a Albretch durante mucho tiempo, al final, le encontró encogido tras una piedra.&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre mi buen príncipe? –preguntó Lázaro mirando la cara desencajada de Albretch-&lt;br /&gt;- mira… mira eso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro levantó la cabeza y vio a Lachdanan, junto a un grupo de soldados, en torno al cuerpo sin vida del rey Leoric. No pudo soportar la escena y emergió de detrás de la roca.&lt;br /&gt;- ¿Qué ha ocurrido? ¿qué hace vuestro rey muerto?&lt;br /&gt;- El rey nos atacó, había ordenado a un grupo de los suyos que nos matasen, a mi y a mis hombres. Nosotros nos defendimos y la contienda terminó con el fallecimiento del Rey Negro. ¿Qué hacéis vos aquí?&lt;br /&gt;- Lachdanan…. Habéis matado a mi padre… -dijo Albretch mientras asomaba por detrás de la roca- eso es traición.&lt;br /&gt;- Lázaro y Albretch… el rey pensaba que os habían secuestrado…&lt;br /&gt;- No, he venido aquí porque Lázaro me dijo que el Rey le dio permiso a venir aquí y traerme.&lt;br /&gt;- No, imposible, el Rey jamás lo permitiría, además, os ha estado buscando durante mucho tiempo, es obvio que aquí hay un traidor. –dijo Lachdanan mirando a Lázaro-&lt;br /&gt;- Ja ja ja… -rió maliciosamente Lázaro- por fin os habéis dado cuenta… mas es demasiado tarde… Lachdanan… te despojo de tu humanidad, te condeno a vivir aquí abajo, alejado de la luz del día, envuelto en las eternas sombras, para nunca más volver a ser libre.&lt;br /&gt;- Maldita sucia rata, juro que alguien os dará vuestro merecido aunque … -no llegó a terminar la frase cuando su cuerpo cayó en el suelo inconsciente, transformándose en un ser infernal-&lt;br /&gt;- Pobre Lachdanan si hubiese sido igual de leal hacia mi señor como lo fue hacia vuestro padre…&lt;br /&gt;- ¿Cómo? Lázaro, explicáos, ¿qué pretendéis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro tomó fuerte de un brazo a Albretch y marchó a niveles más subterráneos que en el cual se encontraban hasta que llegaron a una enorme sala con un altar en el centro.&lt;br /&gt;- Aquí está… lo que los Horadrim juraron proteger… sobre este altar se guardaba una de las piedras… una Piedra del Alma.&lt;br /&gt;- ¡Lázaro, me hacéis daño!&lt;br /&gt;- La Piedra del Alma de Diablo… ¡por fin mi señor será libre para volver al Infierno de donde fue expulsado!&lt;br /&gt;- Lázaro, recapacitad, toda vuestra vida habéis estado junto a nosotros, no podéis hacer esto.&lt;br /&gt;- Las súplicas ya no valen, mortal. –sonó una voz proveniente del collar de Lázaro-&lt;br /&gt;- ¡Ahora, Albretch, siéntete orgulloso porque tu cuerpo albergará la criatura más perfecta que haya pisado la tierra de este mundo! –gritó Lázaro mientras sacaba su collar y dejaba ver una piedra alargada y rosada- la Piedra de Diablo brilla con todo su fulgor, siéntete afortunado de que te haya elegido. Diablo, camina entre nosotros, camina hacia tu libertad y hacia el poder, ¡aquí, en lo más profundo de la tierra, en los túneles que los Horadrim juraron proteger para que tú no resucitases, serás liberado!&lt;br /&gt;- Lázaro, no lo hagas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito del niño se ahogó mientras Lázaro incrustaba la Piedra del Alma en el cuerpo infantil.&lt;br /&gt;- Ahora, retorna a tu forma corpórea, mi Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto2: SACRIFICIOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó con un aviso, promovido por las vastas tierras de Khanduras, en el cual se pedía la colaboración de cualquier persona fuerte y aguerrida para derrotar a un gran enemigo.&lt;br /&gt;Nadie, ninguno de quienes fueron al Castillo del Rey Negro sabían lo que les aguardaba.&lt;br /&gt;Una mañana nublada y con fuertes ráfagas de aire trajo a las puertas del Castillo a un grupo de personajes que, atraídos por la recompensa que se les otorgaría si acababan con un enemigo, golpearon las puertas del castillo.&lt;br /&gt;Una doncella, con el pelo recogido en un gorro, que igual que el vestido que portaba, era negro azabache, les abrió la puerta y, con las manos juntas y cabeza agachada les invitó a entrar al castillo.&lt;br /&gt;- ¡Queremos saber de cuánto es el premio, cuánto oro nos tocará por cabeza al matar a vuestro adversario! –gritó uno de ellos con una voz ronca y dando un fuerte golpe sobre una destartalada mesa de madera vieja-&lt;br /&gt;- Discúlpenme, pero no soy yo la indicada a responder a sus preguntas. En unos momentos acudirá el representante del castillo, y les dedicará todo el tiempo que ustedes necesiten, así como atención personal.&lt;br /&gt;- Navia –dijo una vieja voz bajando por la escalinata de piedra fría y en espiral que se encontraba en una esquina- gracias por otorgar tan amable bienvenida a nuestros futuros héroes. Ahora, por favor, continúa con tus quehaceres diarios.&lt;br /&gt;- De acuerdo, como vos deseéis.&lt;br /&gt;- Buenos…. –y se detuvo al mirar el cielo a través del vano de la ventana- …días. Mi nombre es Lázaro y soy el arzobispo de la iglesia de Zakarum por estos lares… consejero del… difunto rey y su hijo…Albretch.&lt;br /&gt;- De acuerdo… -dijo otro de los fornidos hombres- dejemos a un lado toda esta parafernalia y vayamos a lo que interesa –continuó diciendo mientras se frotaba las manos-&lt;br /&gt;- Está bien… ustedes se dedicarán a ir a la ciudad de Tristám, en donde tras unos oscuros hechos unos rebeldes a la soberanía real se han establecido en lo profundo de la Catedral. Una vez lleguen al último sótano, hallarán a los rebeldes y les darán muerte. Uno de ellos es el caballero de la luz Lachdanan… cuya orden de ejecución fue firmada por el rey Leoric antes que éste le diese muerte –y sacó el pergamino sobre el cual Leoric había firmado la sentencia del soldad y lo mostró a cada individuo-&lt;br /&gt;- Y sobre… -dijo un tercero pero que dejó la frase inconclusa puesto que Lázaro volvió a hablar-&lt;br /&gt;- Sobre el premio… una vez vengan aquí con las cabezas de cada individuo muerto, se les darán cien monedas de oro por cada una, y mil por la de Lachdanan. –los ojos de los presentes se abrieron de par en par, puesto que aquello suponía una enorme riqueza-&lt;br /&gt;- Ese precio, creo que es justo… -dijo el que previamente había golpeado la mesa, y tras él, todos asintieron y hablaron entre ellos sobre la recompensa-&lt;br /&gt;- Entonces todo está decidido, ustedes irán allí y mataran a cuantos más puedan… una vez regresen, se les otorgará la recompensa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron el resto del día en el castillo y se hospedaron en cámaras que el rey había dispuesto para inquilinos. Al anochecer, bajaron al gran salón donde estaba parada una gran mesa con toda clase de alimentos.&lt;br /&gt;Sin dudarlo ni un segundo, se sentaron a su alrededor y con gran avaricia devoraron toda la comida.&lt;br /&gt;Tras diez minutos, ya no quedaba nada que pudiese alimentar y apareció Lázaro de nuevo, por la escalinata.&lt;br /&gt;- Veo que ya se sienten como en sus casas… -dijo sarcásticamente-&lt;br /&gt;- Lázaro… hemos estado hablando y… como dicen ustedes, los intelectuales… discutiendo… de que nos parece poca cantidad esas monedas. Queremos más o de lo contrario nos iremos.&lt;br /&gt;- Ahhh… siempre quieren más… está bien se les concederá una mayor gratificación, pero para ello, deben traerme un objeto… se encuentra escondido en el último piso, es rosado y alargado, una especie de piedra. –el tono de voz de lázaro cambió bruscamente- sólo entonces les doblaré sus recompensas, ahora, me retiro. A la luz del alba partirán hacia Tristam a cumplir su misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro subió de nuevo las escaleras y volvió hacia su alcoba secreta, donde anteriormente planeara el rapto del príncipe.&lt;br /&gt;Durante la noche, un frío seco e intenso invadió toda la zona que distaba entre la Catedral y el Castillo de Leoric e incluso se heló el agua de las charcas.&lt;br /&gt;Los héroes partieron sin demora al asomar los primeros rayos del sol mientras pensaban en la gratificante recompensa que podrían sacar de aquél desvalido anciano.&lt;br /&gt;Lázaro, desde la alcoba más alta del castillo veía como el grupo de veinte hombres salía por la puerta principal y se dirigía a Tristam.&lt;br /&gt;Una voz resonó en la mente de Lázaro, mezclada entre niño y profunda, era la voz de Albretch.&lt;br /&gt;“Lázaro, fiel amigo, mi poder está resurgiendo, pronto habré recuperado toda mi fuerza y podré conquistar el reino de los hombres y liberar a mis hermanos. No obstante, necesito más, mándame un grupo de nuevos hombres a engordar mis hordas”&lt;br /&gt;- Mi señor, esta mañana ha partido un contingente de veinte hombres bien armados hacia la Catedral, llegarán a finales de la mañana, estad preparado, pues les he indicado donde está Lachdanan y donde estáis vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Así me gusta Lázaro… siempre fiel a tu señor… estos humanos no serán una molestia, probarán el fuego ardiente del infierno”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hizo un gran silencio y alguien llamó a la puerta donde estaba Lázaro.&lt;br /&gt;- Lázaro, ¿estáis ahí?-preguntó Navia-&lt;br /&gt;- Sí, decidme doncella, ¿qué queréis que un viejo y abatido sacerdote pueda daros?&lt;br /&gt;- Quiero una explicación… estuve escuchando la conversación que usted tuvo, pero no oía a la otra persona… ¿tenéis algún problema? ¿necesitáis ayuda?&lt;br /&gt;- Navia… -dijo Lázaro agachando la frente para luego enderezarse y carcajear sobre lo que la doncella le había dicho- no sabéis nada sobre mí… ni sobre mis actos… os estaría mejor no preguntar sobre cosas ajenas a vuestro cometido. –los ojos de Lázaro se volvieron de un color rojizo y sus palabras eran cada vez más vibrantes- no obstante, no puedo dejaros ir…&lt;br /&gt;- Lázaro ¿qué os ocurre?&lt;br /&gt;- Tú Navia, siente el poder de la Boca del Infierno –bajo las togas que cubrían a la doncella se formó un círculo de llamas que tragó a la chica- sufre el castigo de Zakarum!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navia había sido transportada a una extraña dimensión, era una cueva con piedras rojizas y estaba tumbada sobre un túmulo de huesos fragmentados. De repente, un hálito cálido sopló, el gorro de Navia se calló sobre los huesos y su pelo, antes dorado, había ido transformándose en calvicie, su rostro joven había pasado a huesos y su vestimenta había quedado roída como si hubiesen pasado cientos de años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, el contingente había llegado ya a Tristám.&lt;br /&gt;Había pasado de ser una aldea con vida, con gente en las calles, con niños y niñas jugando, a ser varias chozas con ventanas dislocadas puertas rotas y una veintena de habitantes.&lt;br /&gt;- ¿Qué ha ocurrido aquí? –preguntó un hombre a un pobre aldeano enclenque y envejecido-&lt;br /&gt;- ¡tranquilo buen señor, no se alarme!!&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? Contesta o tu espinazo se verá partido con mi hacha!&lt;br /&gt;- Mi nombre es Odgen&lt;br /&gt;- Agh… tu hálito apesta a cerveza!!&lt;br /&gt;- Tras los tiempos que ocurren, es mejor vivir apartado de la realidad&lt;br /&gt;- Muy bien… te haré una pregunta, y si no la contestas tu cabeza mirará hacia atrás.&lt;br /&gt;- Dígame señor, dígame, aquí está el buen Odgen para servirle.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está la Catedral?&lt;br /&gt;- La… Catedral… -la cara del borracho palideció de repente y su frágil dedo apuntó hacia el noreste- ahí encontrará la Catedral, tiene que pasar un muro de piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vista del hombre se dirigió guiada por el dedo y encontró un edificio gigantesco, de mármol negro y vidrieras rojas, con un gran rosetón en el medio.&lt;br /&gt;Cuando llegaron allí, la puerta estaba abierta y se oían gritos provenientes del subsuelo.&lt;br /&gt;El hombre que encabezaba la marcha comenzó a bajar las escaleras y llegó a un enorme recinto dividido en celdas.&lt;br /&gt;- Bueno, a ver dónde está esa resistencia, ¡por algo me llaman el Carnicero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los gritos se acercaban cada vez más a los hombres, habían dejado atrás la puerta de entrada y varios hombres corrieron espantados en varias direcciones, provocando la disgregación del grupo en muchos focos.&lt;br /&gt;Los gritos sobrehumanos se confundían ya con los del grupo, los cuales al poco tiempo quedaron ahogados.&lt;br /&gt;El carnicero y dos hombres más se quedaron en el mismo sitio, avanzando en grupo en la profunda oscuridad en la cual se habían adentrado.&lt;br /&gt;- Creo que estos no son rebeldes al dominio de Leoric… -dijo finalmente uno de los integrantes.&lt;br /&gt;- No os asustéis, somos héroes, y si volvemos, que lo hagamos con cuantas más cabezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Carnicero corrió en la oscuridad y fue acompañado por los otros hombres. Tras varios minutos corriendo, llegaron a una escalera que llegaba hacia abajo, muy profundo. Encendieron varias antorchas e iluminaron el camino de bajada.&lt;br /&gt;Ninguno supo cuántos pisos habrían descendido, pero el olor a azufre era notable, confundido a veces por olor de alcantarillas.&lt;br /&gt;Puntos rojos resplandecían en la oscuridad de aquella zona y avanzaban hacia el grupo. Cuando los tuvieron cercanos, se dieron cuenta que eran los rebeldes, pero ya no eran humanos, eran conjuntos huesudos de individuos putrefactos, que arrastraban pesadas espadas y hachas.&lt;br /&gt;Los integrantes del grupo arremetieron contra ellos y lograron romper las defensas y derribar todos los esqueletos. No obstante, uno quedó en pie, alto como ninguno y una espada enorme, portando una corona de oro.&lt;br /&gt;- ¿qué es… eso? –preguntó el Carnicero sin esperar respuesta-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esqueleto se dirigía lentamente hacia los tres con ojos rojos y espada desenvainada.&lt;br /&gt;- Esa corona… ¡lleva los mismos signos que el escudo de Khanduras!&lt;br /&gt;- ¿Quieres decir que eso es el rey … Leoric? –concluyó el Carnicero-&lt;br /&gt;- Si no lo es, poco le falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El esqueleto ondeó la espada en el aire y la blandió contra estos, sin alcanzar a nadie físicamente pero moralmente aterrados.&lt;br /&gt;Realizaba ataques consecutivos mientras los otros se limitaban solo a esquivarlos. Rodearon al rey finalmente, y el Carnicero se puso delante de él y los otros dos detrás.&lt;br /&gt;- Huid, huid de aquí! Ni mil monedas pagan por esto!!&lt;br /&gt;- No dejaremos atrás a uno de los nuestros. Nos has guiado en el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey Negro tomó con una mano a uno de los hombres y lo ensartó con la espada mientras le daba vueltas en el aire.&lt;br /&gt;- Mejor, pensándolo mejor, ¡nos vamos! –dijo el otro mientras corría hacia la dirección opuesta a la escalera-&lt;br /&gt;- ¡No! ¡¡No es por ahí!! ¡¡¡Vuelve!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se escucharon gritos y el raspar de las espadas contra el suelo, y luego, el grito de dolor del fornido hombre y un golpe seco al caer al suelo.&lt;br /&gt;El rey Leoric, volviendo la mirada hacia el Carnicero, levantó la espada con las dos manos, y con el hombre todavía ensartado en ella, la azotó contra el otro con una fuerza sin igual, rompiendo el suelo bajo de él, y creando un agujero por donde tanto Leoric como el Carnicero cayeron.&lt;br /&gt;El guerrero, todavía consciente, se levantó del suelo e intentó trepar por las paredes, pero fue inútil.&lt;br /&gt;Los huesos de Leoric se levantaron, empuñaron la espada y atravesaron al Carnicero en el corazón. El rey permaneció en la sala donde seguiría hasta que su nuevo amo le diese más órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Momentos más tarde, Lázaro llegó a Tristam y se alojó en la posada. Una vez en su habitación, la voz le volvió a sonar en la cabeza:&lt;br /&gt;“Lo has hecho muy bien… fiel Lázaro… ahora he recaudado todo mi poder y unos cuantos siervos más que engordarán las filas de mis soldados… en particular ese tal Carnicero… será un buen demonio. No busquéis más. En breve me levantaré y partiré hacia el oeste, a los sellos de mis hermanos.”&lt;br /&gt;- Muy bien mi Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre llegó a la ciudad, vestido con una capa negra y encapuchado, pidió asilo en la posada. Bajo sus ropajes asomaba una reluciente espada y armadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto3: EL FINAL DEL REINADO NEGRO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lázaro hay nuevas que debes conocer!” tronó la voz de Albretch en la mente del arzobispo.&lt;br /&gt;- Dígame mi Señor, ¿qué debo hacer por vos?&lt;br /&gt;- Ha llegado un Héroe a Tristam, este es distinto a aquellos que contrataste.&lt;br /&gt;- A qué se refiere? Qué quiere que haga?&lt;br /&gt;- Debes tomarlo a mi causa… debes hacer que caiga en el pecado…&lt;br /&gt;- Y para eso… solo hay una forma…&lt;br /&gt;- Exacto… debes traerlo aquí, que la maldición de Leoric caiga sobre él, entonces será nuestro brazo fuerte.&lt;br /&gt;- “nuestro” –al oir estas palabras los ojos de Lázaro rebosaron alegría, había escuchado de las palabras de su apreciado Señor cómo éste lo teía en cuenta y cómo lo respetaba- de acuerdo… será nuestro brazo ejecutor… el será el enviado del pecado.&lt;br /&gt;- Así es… una vez entre en la Catedral, y Leoric huela a vida… mandará a sus legiones… no tardaremos en tener a este potente adversario de nuestro lado.&lt;br /&gt;- Sí… un plan perfecto… lo conduciré a la Catedral… vuestro plan resultará completamente satisfactorio.&lt;br /&gt;- Eso espero… -la voz calló de repente, unos golpes sonaron en la puerta, era el viento que arreciaba, una tempestad se acercaba-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre, cubierto por su capa negra oscilante al viento, salió de la posada pese las advertencias del posadero y sus intentos de hacerle que entrara.&lt;br /&gt;- Señor! Se acerca una tempestad, no puede salir con este tiempo.&lt;br /&gt;- Eso no es problema, mi capa me protegerá.&lt;br /&gt;- Está usted loco si sale ahí fuera! Una vez la tempestad comience la puerta se cerrará y ni al cojo dejaríamos entrar. Piénselo mejor, se lo ruego!&lt;br /&gt;- Gracias por las advertencias, pero mi capa me protegerá.&lt;br /&gt;- Como usted quiera, mi conciencia no tendrá pesares!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde fuera se giró hacia el posadero que tambaleándose caminaba hacia la puerta, que cerró con un brusco golpe y puso una tabla de madera para evitar su apertura.&lt;br /&gt;- Bueno… fiel compañera… pongámonos en marcha, debemos ir a visitar a muchas personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, Lázaro observaba al héroe desde la ventana de su alcoba con el cejo fruncido y rápidamente corrió la roja cortina interior.&lt;br /&gt;- Maldito seas… pero tranquilo, pronto pasarás a ser de los nuestros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vestido con su capa negra caminaba dejando un surco de pisadas en la tenue capa de nieve que se comenzaba a cernir sobre él. Al poco tiempo, frente a él se encontraba la fuente central del pueblo, llevaba un agua verde y pastosa, y a su lado, un anciano, ataviado con ropajes grisáceos le miraba fijamente.&lt;br /&gt;- Por fin le encuentro. –dijo el caminante hincando una rodilla en el frío suelo y agachando la cabeza-&lt;br /&gt;- Por favor, no soy ningún rey para que me tratéis con tanto honor… sería mejor dejar a un lado las pleitesías e ir directamente al centro del asunto, pues queda, en realidad, poco tiempo.&lt;br /&gt;- Usted –continuó irguiéndose y mirándole fijamente a los ojos- es el último de los Horadrim… sabe lo que en realidad está ocurriendo en esa Catedral maldita.&lt;br /&gt;- Estos no son lugares seguros para hablar de ello… sería mejor idea ir a un lugar más secreto y protegido de la tempestad que la plaza del pueblo.&lt;br /&gt;- Rápidamente le daría hospedaje en mi… -no terminó la frase puesto que el anciano habló antes-&lt;br /&gt;- No! Ahí es un sitio muy poco seguro para hablar… acude a mi casa, está aquí enfrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caballero fue guiado por el místico anciano hasta una casa de dos pisos, con las ventanas iluminadas con lámparas de aceite y en la puerta una misteriosa inscripción.&lt;br /&gt;El horadrim abrió la puerta e invitó a pasar al guerrero que, en ningún momento durante su estancia en Tristam se había quitado la armadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Llevas aquí poco tiempo y ya tienes a dos grandes enemigos.&lt;br /&gt;- ¿Cómo? Es imposible, solo he hablado con el posadero y ahora con usted.&lt;br /&gt;- Son dos seres que te han percibido… uno se hospeda en tu misma posada, de ahí que haya hecho arreglar el piso de arriba y habituarlo para tu estancia. Desde esta noche mismo, dormirás arriba, le he encargado al posadero que recoja tus objetos y los traiga aquí a primera hora del día, en cuanto la tormenta amaine.&lt;br /&gt;- ¿Quiénes son esos dos enemigos?&lt;br /&gt;- Uno se llama Lázaro, y fue y de hecho sigue siendo, arzobispo de la iglesia de Zakarum –ante estas palabras le asaltaron miles de preguntas a su mente pero el hombre no pudo pronunciar ninguna- el otro, es el mismísimo Señor del Terror, encarnado en el cuerpo del príncipe Albretch.&lt;br /&gt;- No… es posible… -el corazón le dio un vuelco al escuchar aquello que le contaba el anciano- pero si son el hijo del rey y el consejero real&lt;br /&gt;- Aún hay más, mucho más… el propio Rey Negro, Leoric, murió con su mente trastornada, y sus huesos han servido para crear un engendro, capaz de transformar para su causa a cualquiera que mate… así hizo con el Carnicero… y como quieren ambos, Lázaro y el Señor del Terror hacer contigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mente del caballero estaba colapsada, no podía asumir tanta información tan deprisa como el sabio le contaba.&lt;br /&gt;- Pero… entonces, es Lázaro quien maneja la corona de Leoric… él es el que publica anuncios pidiendo ayuda para liberar a Albretch.&lt;br /&gt;- Albretch ya no existe, debes tener muy presente. Murió cuando su cuerpo se unió a la piedra rosada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una figura fue arrojada desde la ventana superior de la posada, miró con desprecio la casa en la que se encontraban anciano y héroe y desapareció entre la ventisca de nieve, camino al norte.&lt;br /&gt;- Está bien, debes agilizarte, -prosiguió el anciano- Lázaro ha vuelto con su señor, debes detenerlos. Diablo está preparado para su levantamiento desde la más oscura cueva de la Catedral. A todo esto, mi nombre es Deckard Caín.&lt;br /&gt;- Mucho gusto en conocer a tan honorable y sabia persona.&lt;br /&gt;- Ahora, retírate a tu lecho y descansa, mañana debes partir a cumplir lo que has venido a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la noche, la tormenta arreció con mucha más fuerza que anteriormente, las ventanas eran golpeadas por pequeños fragmentos de hielo y las maderas crujían. El frío entraba en el acurrucado cuerpo del hombre que en ningún momento se despojó de su capa pero sí de la armadura.&lt;br /&gt;Una luz emergió de entre la oscuridad, se hacia más notable conforme se acercaba, las tablas de madera de la escalera crujían con el peso de algo que subía por ellas. El joven se incorporó en su cama y fue a tomar posesión de la espada cuando, al ir a buscarla, el sitio estaba vacío, solo con la forma que dejara la forma.&lt;br /&gt;Por la puerta apareció una vela sobre un candelabro, lo traía el anciano y se dirigía al lecho. Al ver el cuerpo del hombre incorporado sobre el cabezal se acercó menos sigilosamente y posó sobre sus piernas una espada.&lt;br /&gt;- Le mandé al herrero que la afilase y retocara para hacer un mayor efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendido, el hombre tomó en sus manos la vaina de cuero de la espada, la desenvainó y un haz de luz plateado proveniente de la espada reflejó la poca luz lunar de que disponían. Brillaba roja por la vela, otorgándole un brillo extraño y sobrehumano.&lt;br /&gt;- Quiero que me hagas un favor, -dijo el Horadrim- ensarta a ese viejo loco con esta espada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La espada volvió a ser envainada y Deckard Caín se retiró de la sala más silenciosamente que como había llegado. Sus palabras resonaron en la mente del héroe como una obligación y un ruego, él estaba dispuesto a hacer lo que fuera por ese anciano que gracias a la información, ya le había salvado la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante toda la noche el joven durmió profundamente, y soñó… el sol brillaba en lo alto, el calor era asfixiante, los verdes campos estaban secos y pútridos, no había vida animal y el poblado estaba desierto. Se elevaban bocanadas de humo blanco de las casuchas que quedaban en Tristam, y al fondo, ese enorme monumento corrompido que es la Catedral, permanecía intacto, ajeno al calor y al sol. Piedra sobre piedra, resistiendo el paso del inquebrantable tiempo. Pero algo se notaba, una gran presencia provocó la salida del alma del guerrero de su cuerpo, adentrarse en las catacumbas de la Catedral y llegar hasta el último piso donde una bocanada de fuego le saludó y tras ella una cara deformada con cuernos rojos y mirada enfurecida.&lt;br /&gt;El héroe se despertó de inmediato, el sol se comenzaba a filtrar por el cristal de la ventana e iluminaba tenuemente la habitación. Se incorporó y al mirar hacia una esquina, la sangre del Héroe se heló, sus músculos se tensaron, los ojos salieron de las órbitas y la mandíbula se le desencajó. Estaba allí, una sombra, con ojos rojos, tamaño de humano y con un bastón en la mano, mientras, irradiaba una profunda oscuridad a su alrededor.&lt;br /&gt;- tú… -se estremeció el joven-&lt;br /&gt;- ¿Eres tú el elegido? ¿Aquel que pondrá fin al reinado de terror de Diablo? –al ver que éste no contestaba, prosiguió- tan débil y frágil como una pálida flor cerrada al hielo invernal y es el Elegido para acabar con Diablo… la vida da sorpresas, pero nunca me esperé esto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte golpe derrumbó la puerta, por ella apareció Deckard Caín apuntando con su bastón hacia la sombra.&lt;br /&gt;- Tú… maldito entre los seres del Infierno ¿cómo te atreves a entrar en la casa de un Horadrim?&lt;br /&gt;- Caín, pronto te llegará la hora y haremos que sea lenta y agonizadota…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del báculo del anciano emanó una intensa luz que hizo desaparecer la Sombra.&lt;br /&gt;- Veo que te encuentras mejor… esto era un demonio al servicio de Diablo… al igual que muchos que verás allí abajo, en las Catacumbas. Arréglate y baja a desayunar, luego partirás a cumplir tu destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El héroe, cabizbajo levantó la mirada y miró a través de la ventana. La tormenta de la noche anterior había pasado ya, el posadero tenía la taberna abierta, la fuente brollaba agua azul y al fondo, la oscura figura de la Catedral que reposaba allí, amenazante, al acecho de cualquier descuido de los pocos supervivientes de lo que antaño fue la rica y próspera joya de Tristam.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrió el trayecto oscurecido por la sombra proyectada por la Catedral, en la cual nada crecía, no había vida. Su paso era el único ruido en esa zona, el latido de su agitado corazón se notaba y los ojos contemplaban cada vez más aterrorizados aquél edificio que se elevaba ante él.&lt;br /&gt;Traspasó la primera puerta de piedra y penetró en el interior. Extrañamente, un aire cálido flotaba en el ambiente, cargado pese tener todas las vidrieras rotas. Más allá de las descompuestas hileras de bancos, el héroe divisó la entrada a las catacumbas, una escalera en espiral se extendía bajo de él, una escalera que le llevaría hasta las entrañas de la tierra.&lt;br /&gt;Descendió por las piedras, aferrándose al frío hierro que servía como pasamanos para no pisar uno de los tantos restos de musgo y resbalar escaleras abajo.&lt;br /&gt;La escala terminó y ante él se extendía en la más profunda oscuridad un complicado laberinto extraído de una mente demencial, y en las paredes, las antorchas humeantes no alumbraban más de dos metros de radio.&lt;br /&gt;Pegado a los fríos muros construidos antaño por los horadrim recorrió gran parte del primer nivel y se detuvo en seco cuando un sonido ajeno a él le heló la sangre, el ruido de frotar el metal de espadas contra el pedregoso suelo, una y otra vez, seguido de mortuosos sonidos guturales. Algo se acercaba, pero dado el pequeño radio de su antorcha no alcanzaba a divisar.&lt;br /&gt;Desesperado arrojó la flama de donde procedía el ruido y hubiera preferido no haberlo hecho, un cuerpo despellejado, en huesos su mayoría armado con una espada y seguido por varios similares a él se acercaban al hombre que blandiendo su espada recogía cualquier muestra de valentía que pudiese quedar en su ser y esperó a que los adversarios se acercaran.&lt;br /&gt;Abrió los ojos, osciló el mandoble y, mientras todavía estaba en movimiento, el cráneo de su enemigo se deshizo así como el resto de su decrépito cuerpo en un conjunto de huesos sin vida. Animado por el resultado hizo lo mío contra los demás, lentos y torpes esqueletos, que sucumbían en tierra por el frío acero que les seccionaba.&lt;br /&gt;Retomó la antorcha y se despegó de la pared, ya mucho más encorajado y rápidamente encontró la bajada al nivel inferior.&lt;br /&gt;Un pestilente hedor a carne muerta inundó sus fosas nasales, y, como pudo, se tapó la nariz con la mano mientras caminaba por el segundo nivel. A cada paso que recorría el hedor se hacía más y más fuerte, casi sin conocimiento, y varias vueltas, y también, varios esqueletos más decapitados, llegó a una sala enorme, donde al medio se hallaba otra más pequeña.&lt;br /&gt;En esta sala, había cadáveres colgados de las manos por cadenas del techo. El héroe los derrumbó todos dejando que descansaran en paz y abrió la puerta de madera.&lt;br /&gt;Un río de sangre salió de la sala, así como restos humanos en proceso de descomposición, había hallado el foco del hedor, se agachó y no pudo evitar las arcadas y vómitos producidos. Una vez calmado, la sangre se removió y le salpicó en la cara y armadura, salpicaduras causadas por las pisadas de algo encerrado en la sala.&lt;br /&gt;El hombre se incorporó y observó una mole enorme ante él, un demonio de piel roja y ojos amarillentos, blandiendo un cuchillo de carnicero. Su boca se abrió y cayeron de ella a la sangre varios trozos de los cadáveres, su aliento podrido emanó fuertes y toscas palabras de gozo.&lt;br /&gt;- Ooohh… ¡Carne Fresca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El héroe se echó hacia atrás para evitar el ataque brutal de esa bestia y se fijó que, por la posición de la herida en el corazón y por sus pocas, pero algo notable facciones humanas se trataba del héroe que, confundido por Lázaro había ido a la Catedral.&lt;br /&gt;Se cayó al suelo y perdió el arma, que acabó sumergiéndose en la sangre. Indefenso y tumbado como estaba, el próximo ataque de su adversario sería el último. El guerrero cerró los ojos, sumergió la mano en la sangre y notó algo duro, lo levantó y gracias a ello pudo evitar el golpe mortal. Abrió los ojos, vio la monstruosidad que tenía prácticamente encima y le dio una patada en la rodilla, haciendo que se doblegara.&lt;br /&gt;Se incorporó y con los músculos entumecidos encontró su espada, la levantó con las dos manos y la incrustó en el cráneo del Carnicero acabando finalmente con el sufrimiento del alma de aquél bravo guerrero.&lt;br /&gt;El cuerpo yacente del demonio cayó al suelo inerte, se desincrustó la espada de la cabeza y la enmangó de nuevo en su cinto. Tomó otra antorcha de la pared y continuó avanzando. Al final, logró encontrar la entrada al piso inferior.&lt;br /&gt;El aire era más cálido que arriba, la excesiva humedad comenzaba a desaparecer, de hecho, el musgo de las piedras se hacía menos presente.&lt;br /&gt;Nuevas oleadas de huesos retornados le asaltaron, desenvainó la espada la cual utilizó básicamente para protegerse de los continuos azotes que sus enemigos le provocaban. Al final fue acorralado contra la pared, no tenía ninguna escapatoria y los esqueletos hicieron un semicírculo en torno a él. Uno de ellos se adelantó y blandió la espada.&lt;br /&gt;En medio de la oscuridad que le rodeaba se divisó, a lo lejos, una esfera roja que se hacía más y más grande a medida que se acercaba. El hombre, estupefacto por ese hecho se quedó quieto hasta que por fin pudo reaccionar.&lt;br /&gt;- Oh! Dios mío&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se tiró al suelo, los esqueletos se quedaron perplejos ante ese carácter y cuando se volvieron la espalda ya era demasiado tarde, la bola de fuego había impactado contra ellos e hizo explosión reduciendo el duro hueso a ligero polvo.&lt;br /&gt;- Vamos!, levanta! Hay trabajo por hacer y quizás me seas útil.&lt;br /&gt;- Tú quién eres?&lt;br /&gt;- Soy un hechicero de la orden de Vizjerei, dominante del fuego.&lt;br /&gt;- Gracias por salvarme, de no haber sido por ti ahora estaría muerto.&lt;br /&gt;- Posiblemente… estoy aquí para ayudarte, el anciano Horadrim pidió ayuda a nuestra orden para socorrer en caso de necesidad a un aguerrido guerrero que se encaminaba en las catacumbas, temo suponer que ese guerrero seas tú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos caminaron juntos hasta la bajada al nivel 4 de las catacumbas, y en las sinuosas escaleras que ante ellos se extendían, el mago se detuvo en seco.&lt;br /&gt;- ¿Qué ocurre?&lt;br /&gt;- Una fuerte presencia eclipsa mi poder, mi mente está debilitada… un gran mal mora en ese nivel.&lt;br /&gt;- ¿Diablo?&lt;br /&gt;- No… no es Diablo… antaño rey de los vivos y ahora de los muertos…&lt;br /&gt;- … Leoric… debemos calmar su dolor&lt;br /&gt;- Debemos mandar a ese conjunto de huesos de vuelta al Abismo del cual procedieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajaron las escaleras y nada más llegar vieron dos caminos: uno que conducía a una escalera excavada en la pared cuyo final la vista no lograba alcanzar y la otra era en espiral como las demás que había bajado hasta ese momento.&lt;br /&gt;- La cámara de los huesos, el lugar donde cayó Leoric al enfrentarse al Carnicero. –dijo el mago-&lt;br /&gt;- Por cierto… ¿cómo os llamáis noble mago?&lt;br /&gt;- Mi nombre es Pytheos, soy mago Vizjerei como supongo recordarás, no necesitas saber más sobre mí. –Se dio la vuelta y continuó andando entre la oscuridad, iluminado por la brillante luz de una bola de fuego- ¿vienes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre continuó siguiendo al mago hacia la Cámara de los Huesos, hogar donde moraba el Rey Negro.&lt;br /&gt;Un olor a incienso se aspiraba en toda la sala. Muchos esqueletos eran de hombres que arriesgaron allí su vida conducidos por el traidor del arzobispo, y ahora no eran más que simples montones de polvo.&lt;br /&gt;El mago arrojó una bola pírea al otro extremo de la sala e impactó contra la pared, deshaciéndose en brasas. Los esqueletos despertaron de su profundo sueño a la vez que tras una pared aparecía un esqueleto enorme, coronado por una corona oxidada, llevando una espada mellada.&lt;br /&gt;- Leoric… -carraspeó el hombre- te libraré de tu sufrimiento, alma atormentada de mente demencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El rey Negro se giró hacia estos y mandó a todas sus legiones contra ellos que se vieron obligados a retroceder varios metros.&lt;br /&gt;Rodeados por los esqueletos, éstos hacían un largo corredor hacia el rey de tal forma que éste llegara a los dos invasores de la Cripta. Los ojos profundos y oscuros del mago se tornaron de flama viva y un aura emergía de él, el suelo se fundía bajo suyo y muchos esqueletos se derretían.&lt;br /&gt;- Leoric… yo… te libero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creó tanta energía a su alrededor que tomó su forma y salió impulsada de su cuerpo como una persona corriendo hacia el Rey. Tras ver el ataque, los esqueletos se interpusieron y salvaron al rey Negro, el cual montó en cólera y arremetió contra ambos pese que más contra el mago pues sus legiones se encargaban del Hombre.&lt;br /&gt;El héroe azotaba con ira los huesos de sus adversarios, los partía y aplastaba con el fino filo de su hoja. Tenía suficiente valor, renacido tras momentos de dubitaciones, como para aplacar al mismísimo Diablo si fuere necesario.&lt;br /&gt;Por su parte, el mago no podía detener el embiste de Leoric, quien, incansablemente, azotaba a su adversario como si cada golpe fuera el último. El joven lo notó y terminó rápida su faena.&lt;br /&gt;Liberado de los huesos, se abalanzó contra ese conjunto de huesos malditos que oscilaban la espada cortando el aire. El mago tuvo un instante de tranquilidad y, serenándose y concentrándose en sus pensamientos, consiguió crear una bola de fuego suficientemente fuerte como para calcinar ese esperpento en que el rey Leoric se había convertido. Rápidamente lanzó la bola contra éste, el Héroe saltó de la espalda del rey y cayó abruptamente contra el suelo mientras, a su espalda, ardían los restos de un reinado gris en la historia de Khanduras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto4: VIAJE A LO PROFUNDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por cierto, cómo te llamas? Preguntó Pytheos mientras continuaban andando en las catacumbas lanzando bolas de fuego a los enemigos mientras el caballero los trinchaba con la espada-&lt;br /&gt;- Mi nombre es Eliseo –contestó bravamente mientras realizaba un tajo hacia arriba para acabar con otro monstruo-&lt;br /&gt;- Te habrás dado cuenta, Eliseo, que estos seres se hacen más y más fuertes a medida avanzamos en nuestro camino…&lt;br /&gt;- Sí, ya no son simples... esqueletos o momias… ahora son murciélagos, perros muertos con ácido en sangre y… ¡Dios mío! ¿qué es aquello? –dijo Eliseo mientras cortaba el cuello a otro-&lt;br /&gt;- Aquello… son hombres cabra… muy fuertes y rápidos, pero a la hora del ataque, muy lentos…&lt;br /&gt;- No me refiero a aquello… ¡sígueme!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El héroe comenzó a correr entre los enemigos y el mago, al ver la locura corrió tras él para ayudarle más que por curiosidad.&lt;br /&gt;- Ese es Lázaro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos del mago Vizjerei se iluminaron “Lázaro –pensó- por fin te encontramos”. No obstante, el Héroe se detuvo en seco al ver que ante él no había nada más que un muro fornido de piedra y que el arzobispo ya no estaba.&lt;br /&gt;- ¿Qué ha ocurrido? ¡Estaba siguiendo a esa culebra y de repente no veo más que esta tosca pared! –y dándose la vuelta, respondió el mago-&lt;br /&gt;- Tenemos ahora más problemas que una pared… fíjate en que todos los enemigos que hemos evitado los tenemos encima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lentamente Eliseo se giró y vio a una multitud de cuerpos putrefactos, perros, hombres cabra y demás fauna rodeándolos, y el único lugar por el cual no tenían adversarios era detrás, donde se hallaba el muro sólido.&lt;br /&gt;- Apártate y observa mi poder, ajeno a una sencilla bola ígnea o a un humanoide de fuego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mago echó atrás a Eliseo y extendió su mano al frente. Los ojos se le pusieron en blanco y todo el suelo tembló, los muros crujieron y fina arenilla se resbalaba de ellos, al igual que muchas piedras que no pudieron soportar tal temblor. De repente, la mano del mago comenzó a brillar y con ella el resto del brazo y le siguió el cuerpo. Pequeñas piedras eran elevadas desde el suelo y se desintegraban a medida que se elevaban. Finalmente, del suelo emanó una potente energía ígnea que se materializó en una bestia tricéfala que comenzó a ametrallar a los enemigos cercanos con saetas de fuego que los calcinaban e incluso, traspasaban.&lt;br /&gt;- Te presento a mi Guardián… -dijo orgulloso el mago-&lt;br /&gt;- Pues creo que tu guardián no puede contra ellos, habrá que ayudarle. –dijo impetuoso el guerrero que desenvainaba ya la espada-&lt;br /&gt;- Espera… noto algo y el guardián los puede mantener a raya, no te preocupes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mago cerró los ojos y dejó de oír los sonidos procedentes de los muertos, del guardián y de todos los demás que allí estaban. Oía pasos, por debajo de ellos, corrían como alma que lleva el diablo.&lt;br /&gt;- Aquí abajo hay alguien –dijo reabriendo los ojos- está en peligro, desenvaina tu espada.&lt;br /&gt;- ¿Cómo? Pero si estamos arriba, deberíamos encontrar la bajada y llegar a ella antes que la maten, sin contar que debemos acabar con todos estos.&lt;br /&gt;- Hazme caso, caeremos sobre enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pytheos levantó la mano y todo el piso bajo él y Eliseo se calcinó en llamas y cayeron al vacío.&lt;br /&gt;En un instante, estaban en el piso inferior, sobre una veintena de cadáveres y otros tantos corriendo hacia ellos.&lt;br /&gt;Rápidamente se levantaron y mientras Eliseo arremetía contra las hordas, el mago convocó de nuevo al humanoide de fuego y lo envió contra los enemigos. Eliseo rápidamente esquivó al suicida, el cual, a solas, calcinó el grupo entero y los que estaban en el suelo.&lt;br /&gt;Detrás de ambos, una escalera profunda, mucho más que las anteriores.&lt;br /&gt;- Será mejor que bajemos, no sabemos qué podía ahuyentar a estos enemigos –dijo Eliseo-&lt;br /&gt;- O quizá estaban siendo reclamados. –concluyó el Vizjerei-&lt;br /&gt;- Posiblemente Diablo esté reuniendo tropas…&lt;br /&gt;- No, Diablo no se reune con simples esqueletos y demás bestiario… esto parece de Lázaro…&lt;br /&gt;- ¡A saber qué estará pensando hacer éste escorpión ahora!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajaron por la gran escala y toparon con un suelo terroso. La temperatura ambiental había subido increíblemente desde el piso anterior. Al igual que una cálida bienvenida llevada a cabo por hombres serpiente, hombres cabra, minotauros, esqueletos, aunque el número de éstos era ridículo y perros de ácido.&lt;br /&gt;- Conjura a tu guardián o estaremos en un serio peligro.&lt;br /&gt;- No, no lo conjuraré, aún no.&lt;br /&gt;- ¿Estás loco? Invócalo o esta multitud nos cavará la fosa.&lt;br /&gt;- Confía en un sabio mago Vizjerei… no temas por tu vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los enemigos estaban casi encima de ellos, Eliseo desenvainaba la espada pero sus movimientos fueron impedidos por Pytheos de una forma brusca. Luego, ondeó su bastón y golpeó fuertemente el suelo con la empuñadura, en la cual llevaba insertado un rubí pulido. El suelo volvió a temblar, mucho más fuerte si cabe que antes, los enemigos cayeron al suelo y Eliseo se tuvo que apoyar en su espada para no caer. Mientras, la tierra se abría ante ellos desde donde Pytheos había golpeado la tierra hasta mucho más allá de su visión y todos sus adversarios caían por el abismo infinito que se formaba bajo ellos. Tras esto, las tierras se reunieron.&lt;br /&gt;- ¿Por qué no habías hecho esto antes?&lt;br /&gt;- Porque antes hubieran caído al piso de abajo, de esta forma han sido aplastados por la tierra. Vamos, debemos seguir. Por aquí cercano está Lázaro, noto su presencia.&lt;br /&gt;- Hace mucho calor por aquí…&lt;br /&gt;- Cada vez nos adentramos más en el vínculo que hizo Diablo con el infierno, es normal que el calor se haga más presente a medida que bajemos pisos.&lt;br /&gt;- Debe quedar muy poco, mis botas comienzan a fundirse.&lt;br /&gt;- Cierto… ya no tengo la cuenta de los niveles que hemos bajado…&lt;br /&gt;- Según mis cuentas, este es el nivel 10.&lt;br /&gt;- El nivel décimo… no debe quedar apenas más de seis niveles.&lt;br /&gt;- Sigamos adelante, porque si son seis niveles para Diablo, Lázaro debe estar muy próximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mago, por delante del Héroe, se detuvo al lado de una esquina e hizo un ademán de silencio y le invitó a ojear al interior de la cueva que había ante ellos.&lt;br /&gt;Dentro habían varios minotauros protegiendo una brecha en la pared, parecía muy profunda, y ocultos en huecos de las paredes había varios hombres serpiente.&lt;br /&gt;- Defienden muy bien esa grieta –dijo el mago-&lt;br /&gt;- ¿Crees que pueda estar dentro de ella Lázaro?&lt;br /&gt;- No, Lázaro no se encuentra en este nivel –dijo el Vizjerei en voz baja- no noto su fuerza, pero ahí dentro hay algo… deberíamos hacer lo imposible para entrar ahí.&lt;br /&gt;- De acuerdo, entretenles con el Guardián, entraré ahí dentro y acabaré con quienes queden vivos.&lt;br /&gt;- Vas madurando como guerrero, pero debes controlar el ímpetu, puede ser tu perdición.&lt;br /&gt;- Hazme caso… estas piedras están muy afiladas, su mero roce podría seccionar un cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al darse la vuelta Eliseo, Pytheos descubrió que llevaba un corte en la parte trasera de la armadura.&lt;br /&gt;El mago se adelantó al guerrero y convocó a dos guardianes que se encargaron de los hombres serpiente y se quedó en la retaguardia. Eliseo, desenfundando la espada, caminó por el pasillo, dejando atrás las bestias tricéfalas y sus adversarios cuya única preocupación era defenderse de los proyectiles píreos.&lt;br /&gt;Dos minotauros salieron al encuentro con el guerrero y blandieron dos enormes hachas contra él. Eliseo esquivó ambos ataques y, aprovechando la baja posición de sus cabezas al haber azotado con su hacha, rebanó ambos miembros, cuyos cuerpos cayeron al suelo inertes. Otros minotauros más enfilaron el corredor contra el hombre, pero no tuvieron mejor suerte que sus compañeros caídos.&lt;br /&gt;Finalmente, el último minotauro que quedaba en pie cogió otra hacha y saltó contra el guerrero derrumbándolo contra el suelo y aplastándolo con su peso. La armadura plateada se hundió en su caja torácica y el minotauro tenía ya las dos hachas preparadas para segarle la vida a su presa, cuando de las paredes contiguas emergieron dos estalactitas que perforaron al minotauro dejándolo sin vida.&lt;br /&gt;El héroe echó un vistazo al mago, el cual tenía la mano extendida y concentraba sus poderes en retirar ambos pinchos para dejar el camino libre.&lt;br /&gt;Con la vía libre, penetraron en una creciente oscuridad, en el interior de la brecha, y notaron como bajaban a cada paso que daban hasta que tras un tiempo largo, y los muros angostándose más y más, divisaron una salida de la oscuridad.&lt;br /&gt;Al salir de la grieta vieron ante ellos una enorme sala, sin ningún enemigo y con una brecha y una escalera formada por huesos humanos.&lt;br /&gt;- Aquí… aquí está él.&lt;br /&gt;- Lázaro&lt;br /&gt;- Sí... Lázaro se haya en este nivel… nos ha sentido, ha notado nuestra presencia… sabe que estamos aquí… nos espera. –dijo el mago Vizjerei con la voz rota y el corazón palpitante-&lt;br /&gt;- Entonces, tomemos la brecha de la pared.&lt;br /&gt;- Espera! No estamos solos… hay algo más aquí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo se movió en las paredes. Ninguno lo veía pero oían sus pasos y el raspar contra los muros.&lt;br /&gt;- No pensaríais que estaría indefenso… -dijo una voz desde la otra parte de la grieta-&lt;br /&gt;- Lázaro… -gruñó Eliseo-&lt;br /&gt;- Jajaja… Veo que me has reconocido, ¡Valiente Eliseo! Nadie más pudo llegar hasta estos niveles… únicamente vos habéis podido acabar con el Carnicero y con Leoric… oh, pobre viejo, mi Amo lo dejó… loco… pero bueno, eso son cosas del pasado –dijo Lázaro mientras ahogaba una carcajada-&lt;br /&gt;- Esto se arregla fácilmente… Eliseo, atento a cualquier movimiento…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guerrero desenvainó la espada de nuevo, su filo brillaba rojo con las luces de las antorchas, tenía los ojos cerrados, esperando cualquier cambio en el ambiente, cualquier sonido que conllevara movimiento. Mientras tanto, el Vizjerei tenía la mano alargada, varias piedras se movían en el suelo, y ese temblor iba extendiéndose como una gota de agua en una balsa hasta que llegó a los muros, momento en el cual se hizo más fuerte, mucho más. Varios cascotes de roca cayeron del techo. Y un sonido escuchó el guerrero, uno que no era propio del temblor, provenía de la parte izquierda de la sala. Abrió los ojos y corrió hacia la fuente del insignificante ruido con la espada por delante. A poca distancia para llegar a la piedra se topó con algo transparente, la espada se tiñó de sangre y se incrustó en la pared.&lt;br /&gt;De repente, como si se cayera un velo invisible, apareció ensartado en la espada un camaleón enorme, con los ojos saltones y la lengua ensangrentada.&lt;br /&gt;- Esto ya está… será mejor que matemos a ese traidor.&lt;br /&gt;- Eliseo, espera –dijo Pytheos- quiero que sepas, que ocurra lo que ocurra ahí dentro, sé que has mejorado mucho desde la primera vez que nos conocimos… ahora puedes hacer frente a muchos enemigos… pero te queda mucho para poder enfrentarte al mismísimo Señor del Terror.&lt;br /&gt;- Gracias por los halagos, pero le derrotaremos juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pytheos encabezó la marcha a través de la grieta y fue seguido rápidamente por Eliseo. El aire se hacía más fresco, no descendían apenas pero la claustrofobia se hacía más presente en la mente del guerrero. El mago notó su impaciencia y aceleró el paso. Ya se oía el crepitar de las llamas de las antorchas, el aire fresco golpeaba con más fuerza y se volvió a oír la voz del arzobispo.&lt;br /&gt;- Ineptos mortales! Sucumbiréis ante mi omnipotente poder! Arrodilláos ahora y la muerte será más rápida. No os cederé absolución alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente llegaron a una gran sala de piedra con varios orificios en las paredes por donde penetraba el aire fresco del exterior. Más de diez antorchas iluminaban la estancia en las paredes y cuatro grandes Candelabros rodeaban un altar construido con madera de roble y manchado de sangre humana. Tras éste, de espaldas a los dos intrusos a la guarida, estaba un anciano, con togas pardas, puñal en la mano izquierda y un bastón decorado con arcanos símbolos y en la cúspide una gema rosada brillando con un fulgor oscuro.&lt;br /&gt;- Bienvenidos a mi… humilde morada&lt;br /&gt;- Lázaro déjate de pleitesías! Rectifica tus errores –increpó Eliseo-&lt;br /&gt;- Vizjerei… no has sido capaz de inculcarle prudencia a tu alumno… lamentable… y patético. ¿Acaso piensas, “héroe”, que serás capaz de llegar a mi Señor?&lt;br /&gt;- Arzobispo de la Iglesia de Zakarum, como tal debes cumplir con tu sagrado deber, debes contener a este mal fundamental –exigió Pytheos-&lt;br /&gt;- Vizjerei… iluso Vizjerei… YO encontré la piedra, YO la partí y YO no soy de esa religión olvidada, Zakarum, ha nacido un nuevo Dios en Santuario, es tu deber darle pleitesía como tu Señor&lt;br /&gt;- Eso jamás.&lt;br /&gt;- Entonces no me queda otro camino… intenté la vía de la conversación pero… no atendiste a razones… aun cuando te explotan en la cara… está bien… ¿qué se le va a hacer? No eres más que un patético mago de segunda fila, no oses enfrentarte a un ex-Arzobispo.&lt;br /&gt;- Me enfrento no solo a ti, sino a tu Dios, el cual no tardará en probar su propia sangre.&lt;br /&gt;- ¿Y en cuanto a ti… “héroe” qué vas a hacer? –dijo Lázaro siguiendo todavía de espaldas-&lt;br /&gt;- Yo… Eliseo… -dijo mientras caminaba con la espada envainada en sus dos manos e hincando una rodilla en el duro suelo- yo… os juro… Odio eterno –y desenvainó la espada apuntando al mago traidor- y no descansaré hasta no ver vuestro cuerpo arder en los fuegos del infierno.&lt;br /&gt;- Entonces está todo claro… dos contra un mago anciano… ¿no creéis que es una injusticia? ¿Y vosotros venís aquí, a mi morada, y me habláis de ser leal… cuánta hipocresía. Está bien pues… comencemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuerpo de Lázaro se volteó y ambos vieron su cara, envejecida, arrugada, con grandes ojeras y ojos profundos y rojos, con larga barba blanca bajo un broche de oro que unía las dos partes de la toga que lo revestía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esto acabará rápido… - los ojos de Lázaro se volvieron negros, no se distinguía el iris del resto del globo ocular, una sombra crecía en su torno y el pelo, recogido en un gorro de tres picos emergió y mostró una fina cabellera canosa.- ¡Estrella sangrienta!&lt;br /&gt;- Apártate Eliseo! ¡Escudo de energía! –un velo protector cubrió a los dos y el ataque de Lázaro fue absorbido por el escudo- Ahora, necesito que me protejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo marchó a atacar directamente a Lázaro con la espada, la cual a cada azote estaba más candente y más pesada. Mientras tanto, el mago Vizjerei, protegido por el velo, tenía la mano envuelta en sombras oscilantes y un aura plateada lo envolvía.&lt;br /&gt;Lázaro se percató y evitó el azote del guerrero y, con una ráfaga de viento lo envió al otro extremo de la sala.&lt;br /&gt;- Vizjerei… tenemos una cuenta pendiente…&lt;br /&gt;- “Y vos, en el Sagrado Corazón, protegido por la fe de nuestro Dios, entregadme una minúscula parte de vuestro poder…”&lt;br /&gt;- Vizjerei, el hechizo no será recitado jamás por alguien de tu calaña…&lt;br /&gt;- “… que acuda a mi cuerpo al igual que mi alma os acompaña, que acuda en la necesidad al igual que mi alma os ayuda…”&lt;br /&gt;- Vizjerei… nunca lo recitarás completo… y aunque lo lograses, no os escucharía.&lt;br /&gt;- “… acudid ahora, ahora que os necesito, usad mi energía como puerta, venid a este, mi plano y acabad con él, mi enemigo…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lázaro lanzó dos bolas de fuego que derribaron la barrera mágica que protegía al mago, en el momento exacto que Eliseo se levantaba del suelo y arremetía con cólera contra el arzobispo.&lt;br /&gt;- Necio! No harás nada por salvar a tu amigo! ¡Temblor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tierra se estremeció y todo comenzaba a temblar, el héroe se resbaló y cayó al suelo mientras veía como Lázaro y Pytheos se mantenían en pie y a él le era imposible siquiera poner un pie correctamente.&lt;br /&gt;- ¿No lo entendéis? Soy un arzobispo, ni tu plegaria ni tu espada terminarán conmigo. En cuanto a ti, “Héroe” permanecerás atado a la tierra mediante sus brazos de roca –el cuerpo fue sepultado por muchas losas y se calmó el temblor-&lt;br /&gt;- “… finalmente y decisión mía, seré tu puerta”&lt;br /&gt;- Lo has terminado… muy bien Vizjerei… pero… ¿serás capaz de controlarlo?&lt;br /&gt;- Lázaro… no menosprecies a los Vizjerei…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos rayos se abrieron paso entre todos los agujeros de ventilación y confluyeron en el cuerpo de Pytheos, consumiéndole cualquier energía para convocar hechizos y envolviéndolo aún más en una incrementada cantidad de luz.&lt;br /&gt;- Lázaro… fin&lt;br /&gt;- El tuyo Vizjerei… “Estrella sangrienta”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una estrella roja salió del cetro de Lázaro y se incrustó en el interior de Pytheos, el cual cada vez perdía poder a medida que se desconcentraba por el ataque del arzobispo.&lt;br /&gt;- Esto debe terminar Vizjerei… te lo jugaste todo a una única carta… y has perdido –dijo mientras el mago caía exhausto al suelo y jadeante miraba a Eliseo-&lt;br /&gt;- Dios mío… ¿qué he hecho?&lt;br /&gt;- Tan lamentable... tan… patético... mago Vizjerei... no superaste mi poder y ahora estás ahí, yaciente y agonizante. –y mientras se reía maliciosamente, prosiguió- Está bien… Vizjerei… eres del elemento fuego, ¿verdad? ¡Estaca ardiente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una estalactita de fuego cayó del techo atravesando el pecho del mago y quemándolo seguidamente.&lt;br /&gt;- En cuanto al joven guerrero… tus hechos han sido muy graves, pero puedo redimirte… ¡Piedras, apartaos! –el hombre quedó libre y se incorporó- pasarás a formar parte de mi ejército, ocuparás el hueco que ha dejado Leoric…&lt;br /&gt;- Jamás rendiré pleitesía a un traidor. –mientras blandía la espada contra Lázaro-&lt;br /&gt;- No tenéis remedio los héroes... incluso muerto me servirás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo lanzó un ataque contra el cuello de Lázaro pero fue detenido por el bastón. Ante la furiosa mirada negra del arzobispo, con la mano izquierda en la espalda, se arrancó una parte de su coraza y, usándola de daga atacó al abdomen de Lázaro haciendo que este soltara su báculo y se llevara las manos a la herida para detener la hemorragia.&lt;br /&gt;- Aaaggh maldito traidor… -gimió de dolor mientras levantaba la cabeza y abría la boca para gritar del daño que la herida le había producido- tú… te maldigo a llevar la carga sobre tus huesos.&lt;br /&gt;- Cállate de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la espada tomada por las dos manos lanzó un rápido corte y seccionó la cabeza del arzobispo, cayendo cuerpo y cabeza en el suelo.&lt;br /&gt;Bajo los restos, se abrió un círculo de llamas y del cadáver apareció el alma del arzobispo, agitada y tambaleante, mientras por detrás de ella aparecía una figura espiritual y monumental demonio con garras y grandes cuernos.&lt;br /&gt;- Lázaro, me habéis servido bien… tomad vuestra recompensa…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante elevó una garra y partió el alma de Lázaro con sus tres uñas haciendo tres partes que se difuminaron junto a la figura del demonio.&lt;br /&gt;Eliseo corrió hacia los restos carbonizados del mago Vizjerei, tomó el amuleto que siempre le había colgado del cuello y se lo colgó él.&lt;br /&gt;- Tendrás tu venganza, amigo. No dejaré que tu cuerpo se quede aquí. Luego, cuando acabe con Diablo, volveré a por ti, lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acto5: TERROR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo tomó la espada mancillada con la sangre de Lázaro y se encaminó al altar donde el traidor estaba esperándoles. Allí encontró un extraño pergamino con las letras escritas mediante sangre humana. A su lado, estaba uno, enrollado con una cinta azul y por seguridad prefirió no abrirlo. Se colgó el amuleto del cuello y salió por la grieta, traspasó el pasillo donde luchara anteriormente con los minotauros y bajó por la escalera de huesos hacia un nivel mucho más profundo que sobre el cual se encontraba.&lt;br /&gt;El aire estaba viciado, las paredes estaban cubiertas por infinitud de restos de humanos y ángeles, mutilados, deformados, algunas cabezas estaban colgando del techo, y eran huesos los que formaban las esquinas y los capiteles de columnas hechas mediante erguidos cadáveres.&lt;br /&gt;- Esto debe ser el propio infierno, el aire está demasiado cargado y esta… decoración me provoca arcadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a la gran cantidad de muertos y el espesor del aire, un suave perfume se llegaba a olfatear en el ambiente.&lt;br /&gt;Tras girar una esquina salió a su encuentro un grupo de minotauros revestidos con pesadas armaduras de hierro y empuñando grandes mazas de acero.&lt;br /&gt;Uno de estos golpeó a Eliseo con la pesada maza y lo arrojó contra una pared provocándole varias contusiones en su desnuda espalda. El Héroe yació allí, su cabeza se reclinó sobre el hombro y un hilo de sangre salió por su boca cayendo en la armadura. Los minotauros avanzaron hacia él a lento paso y éste, cada vez, perdía las fuerzas, el combate contra Lázaro lo había extenuado, también la muerte de su compañero y el aire de allí, tan irrespirable, nublaba sus sentidos y le impedía reaccionar. Abría un poco los ojos, pero todo se oscurecía, ya apenas veía más allá de dos metros, solo notaba el temblor de ese grupo caminando hacia él.&lt;br /&gt;De repente, escuchó el frío corte del metal y varios golpes secos sobre el suelo, el grupo de minotauros había sido abatido por un único ser. Apenas podía verlo, allá, tan a lo lejos como a él le parecía, pero tan cercano realmente. Sus ojos se cerraron por fin, notó como su cuerpo era transportado, no sabía a dónde ni por quién ni qué le ocurriría, pero sus fuerzas habían llegado al límite.&lt;br /&gt;Habían pasado varias horas cuando por fin, y muy lentamente, el héroe reabrió los ojos y se encontró en una habitación de piedra, sobre una cama con sábanas negras y una figura frente al fuego de la chimenea.&lt;br /&gt;- Por fin has despertado… pensé que te había perdido.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres? ¿Dónde estoy?&lt;br /&gt;- Fui antiguamente caballero de la luz del Rey Leoric, ahora estás en mi morada.&lt;br /&gt;- ¡Leoric! –ese nombre resonó en la mente de Eliseo hasta causarle un agudo dolor de cabeza- entonces eres mi enemigo!&lt;br /&gt;- Todo lo contrario, me rebelé ante la locura de Leoric, por ese motivo estoy aquí, maldito.&lt;br /&gt;- Estás maldito? ¿Por qué te rebelaste?&lt;br /&gt;- Porque ése no era mi buen Rey, su cordura había tornado en demencia, su sabiduría en prejuiciosa inteligencia. Además, a las órdenes del corrupto Lázaro.&lt;br /&gt;- Lázaro –dijo Eliseo mientras recordaba la angustiosa batalla de antes, las imágenes volaban por su mente, repitiéndose una y otra vez la muerte de su amigo- ha muerto.&lt;br /&gt;- Ya lo sé, de lo contrario no estarías aquí, y mucho menos en ese estado tan lamentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora el Héroe se dio cuenta que su armadura había desaparecido, las heridas en su cuerpo estaban sanadas y el ambiente no era el de su enfrentamiento con los minotauros.&lt;br /&gt;- En cuanto a tu armadura –prosiguió- la he tirado, ya no podía servirte de nada, estaba descuartizada, en su lugar, quiero que lleves esa… -señaló un maniquí que había en una esquina- es de puro mitrilo, material duro y resistente donde los haya, protector a los elementos y además, liviano como el peso de un copo de nieve.&lt;br /&gt;- Mitrilo… hace mucho que dejaron de hacerse armaduras de esas…&lt;br /&gt;- Esa era mi armadura cuando servía a las órdenes de Su Majestad. Ahora quiero que la lleves tú antes que alguno de esos siervos de Albretch.&lt;br /&gt;- Tú… ¿quién eras?&lt;br /&gt;- Mi nombre es Lachdanan, el Maldito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lachdanan se incorporó y Eliseo vio que no era el humano que había pensado, era un minotauro como los que le atacaron, pero no llevaba la maza, ni los ojos sedientos de sangre, en su espalda colgaba una espada fina, con encasques de oro y empuñadura de marfil, en el filo estaba tallado su nombre. Sus ojos, el único rastro de humanidad física en él, eran verdes claros, profundos, reflejaban claramente el dolor que su alma sentía.&lt;br /&gt;- Ahora, has descansado, toma la armadura y prosigue con tu camino, la prueba final te espera ahí abajo… noto fuerza en ti… lucha por todo lo que quieres de este mundo, y líbralo de la Sombra del Terror.&lt;br /&gt;- Pero… si mato a Diablo, ¿qué ocurrirá contigo?&lt;br /&gt;- La maldición se irá… puedo hablar porque tú has matado a Lázaro, si matas a Diablo, seré libre.&lt;br /&gt;- Volveré&lt;br /&gt;- No… no lo harás.&lt;br /&gt;- Lo prometo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo tomó la puerta y la voz de Lachdanan le detuvo.&lt;br /&gt;- Eliseo… solo te falta un nivel, ése te dará acceso a Diablo. No desperdicies el tiempo.&lt;br /&gt;- Descuida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo salió de la morada y volvió de nuevo el ambiente de antes, cargado, las asfixiantes paredes, pero algo era distinto, una luz blanca esperanzadora brillaba en su interior y le daba fuerzas para proseguir en el camino y eliminar la sensación que le producía el ambiente.&lt;br /&gt;- ¿Cómo es posible que la más ínfima esperanza me haga adentrarme en la boca del lobo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras cruzar varios senderos y matar a varios minotauros y súcubos voladores, llegó a una gran sala cuyo centro tenía una entrada gigantesca al piso inferior compuesta por más huesos.&lt;br /&gt;- Habrá que bajar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras legar al piso de abajo, una voz tronó en todo el lugar, gutural y espesa, dura y potente como el sonido del trueno.&lt;br /&gt;- ¡Mortal! Has llegado muy lejos, pero no dejaré que te aventures en mi sala… mis Acólitos te harán un gran recibimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recorrió el gran pasillo que ante él se extendía y llegó a una grandísima sala pentagonal con un enorme hueco en el centro del cual no se veía nada más que oscuridad. Eliseo inspeccionó la sala y encontró cinco puertas en cada una de las esquinas, cada una con una placa de oro con un nombre grabado en ella.&lt;br /&gt;Al acercarse a ellas sonidos extraños escuchó y se quedó aterrado, una voz tan maliciosa, casi como la propia de Diablo, le hablaba desde la otra parte de las puertas.&lt;br /&gt;- ¿Quiénes sois? –preguntó vanamente, y tras varios minutos, de una de ellas sonó una aguda y chillona voz corrompida por el dolor y la angustia-&lt;br /&gt;- Mi nombre lo puedes ver leído en la inscripción de la puerta.&lt;br /&gt;- Aquí dice que eres Galgus… ¿quién eres? O… mejor dicho, ¿qué eres?&lt;br /&gt;- Soy Galgus, Acólito del Terror, representante de Diablo en el plano inferior, comando diez legiones en el infierno, y domino sobre la zona suroeste del mismo, Duque de Ekritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo no se lo pensó dos veces y arremetió contra la puerta derrumbándola y penetrando en una habitación con aroma a incienso y luces rojizas. En el centro había un altar con un símbolo.&lt;br /&gt;- Has entrado a mi morada… dime el porqué&lt;br /&gt;- Porque quiero llegar a Diablo, mi misión es acabar con el terror.&lt;br /&gt;- Soy uno de los cinco sellos, mi nombre… Galgus, Acólito del Terror. No dejaré que te enfrentas a mi Señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del techo bajó un ángel negro, cubierto por toga raída y oscura, con ojos celestes y alas de plumas negras, llevaba un báculo dorado en su mano izquierda y en la derecha mantenía una bola de fuego.&lt;br /&gt;- No consentiré que acabes con mi Señor, ni siquiera que te enfrentes a él.&lt;br /&gt;- Entonces prepárate a sentir el frío de mi acero en tus entrañas.&lt;br /&gt;- Como gustéis…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ángel negro voló hacia el altar y con las dos manos sosteniendo su báculo apuntó contra Eliseo lanzando varias bolas de fuego, las cuales logró esquivar y acercarse a su objetivo.&lt;br /&gt;Indignado por su penoso comienzo en la batalla conjuró un nuevo hechizo y golpeó el altar con la punta del bastón.&lt;br /&gt;- Todo cuanto hagas no podrá vencerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una presencia aún más oscura inundó la sala, las paredes rojas sangre tornaron negras, el altar resplandeció con fulgor dorado y del sello brotaba sangre espesa.&lt;br /&gt;- Prepárate para la llegada de tu destrucción… convoco a los espíritus de mis sirvientes, sus almas y espíritus, fuerzas y voluntades, luchad a mi lado una última vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo no esperó al final del conjuro y atravesó el cuerpo del ángel negro con la espada, provocando en el adversario un dolor inmenso. Su cara se retorcía de dolor y su boca desencajada luchaba por pronunciar.&lt;br /&gt;- Héroe… has liberado una fuerza que nunca podrás controlar… Nunca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Galgus desapareció en una implosión y el sello se disolvió entre la oscuridad que le rodeaba. La estancia tembló desde sus cimientos y Eliseo logró salir a tiempo de que la enorme sala circular cayera al vacío como si se despegara del techo.&lt;br /&gt;- Un cilindro… esa cosa era un cilindro.&lt;br /&gt;- Idiota… no son cilindros, son pilares. En total hay cinco pilares que sostienen la catedral, ahora has hundido uno… quedan cuatro.&lt;br /&gt;- ¿Quién eres?&lt;br /&gt;- No te gustaría saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La voz se apagó y sonó otra voz desde la puerta opuesta a donde Eliseo se encontraba.&lt;br /&gt;- Eliseo… sí… los augures vaticinaron tu llegada… la llegada de aquél que se enfrentaría a los Acólitos del Terror. Pero no dijeron el resultado… por mi parte, pondré todo mi poder… y que los astros decidan.&lt;br /&gt;- Tú serás el siguiente.&lt;br /&gt;- Como quieras… pero no soy tan débil como ese a quien te acabas de enfrentar.&lt;br /&gt;- Eso es cierto –sonó una tercera voz- has acabado con el más ignorante del grupo… Galgus era innecesario… banal, en el plan de nuestro señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo volteó la cabeza a la puerta que se encontraba en el centro del muro de la gran sala, de ahí provenía la última voz que había hablado.&lt;br /&gt;- ¿Intentas localizarme, Héroe? Si llegaras a mí, no conocerás la piedad. Eliseo, las estrellas están de mi parte, ven a luchar contra Meteón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta se abrió de par en par y emergió de sus profundidades una enorme mano que agarró a Eliseo y lo engulló al interior de la habitación.&lt;br /&gt;Era una inmensa sala, flotando en el espacio, se podían ver estrellas, cometas, agujeros negros, y en a varios pasos de Eliseo, una gran escalinata que culminaba en un altar de hierro sobre el cuela flotaba otro signo plateado.&lt;br /&gt;- Bien, bien… por fin has venido a mis aposentos. Mi nombre es Meteón, duque principal del infierno, comando las legiones aladas de bestias y súcubo… domino en todo el sureste del infierno.&lt;br /&gt;- Soy Eliseo, y esta espada –dijo mientras blandía la espada hacia el frente- es la que cortará en dos tu ser.&lt;br /&gt;- Muy bravucón el héroe, pero muy torpe… has sido alcanzado por la mano negra… hasta ahora, ninguno de mis adversarios había sido alcanzado por ella, y… sin embargo, todos murieron… -cayeron sobre Eliseo más de una veintena de cadáveres en un avanzado proceso de descomposición- éstos son sus cuerpos… y tú no serás más que uno de ellos.&lt;br /&gt;- Muéstrate, enseña tu cara.&lt;br /&gt;- Como quieras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las muchas estrellas se acercó a gran celeridad y a pocos metros de Eliseo estalló en una nube de polvo dorado revelando una figura monstruosa. Era enorme, tenía la cara deformada, los ojos, cambiaban de tonalidad de rojos a azules, amarillos, verdes e incluso blancos. Llevaba una pesada armadura negra que le cubría el tórax y la parte superior de las piernas. Los brazos, largos y desnudos, culminaban en afiladas garras teñidas de sangre. Mientras tanto, las piernas estaban protegidas por mallas de acero y de la parte trasera asomaban pequeñas alas blancas.&lt;br /&gt;Eliseo hizo una expresión de repulsa al ver ese cuerpo y dio dos pasos atrás. La puerta se cerró de súbito y Meteón alargó un brazo y cogió un cuerpo de los que había mostrado anteriormente, lo partió y refiló contra Eliseo las vísceras ensangrentadas del mismo.&lt;br /&gt;- No poseo piedad… es hora de que comience la lucha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meteón alargó un brazo para coger a Eliseo mientras con el otro movía las garras como si conjurase algo.&lt;br /&gt;El héroe, por su parte, únicamente podía esquivar los zarpazos que su adversario realizaba, y, de muy rara vez, le hacía un ligero corte en alguna garra.&lt;br /&gt;- Parece que ya has comprobado la dureza de mi piel… pero ese no es mi único secreto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un chorro de ácido salió de la pequeña herida y sorprendió a Eliseo quien se echó atrás con un rápido movimiento de piernas.&lt;br /&gt;- Bueno, esto ya termina… para ti. “Espada de las sombras, ven a este mundo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debajo de la mano que conjuraba el hechizo se formó una espada puramente de sombras ondulantes que tomó Meteón con las dos garras.&lt;br /&gt;- Ahora comprobarás, mortal, por qué soy Acólito del terror. “Puertas dimensionales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meteón saltó hacia atrás y desapareció ante la incrédula mirada de Eliseo que seguía en su sitio. Un ligero ruido y por detrás del guerrero salió el enemigo blandiendo la espada de las sombras contra éste.&lt;br /&gt;Le rozó la dura armadura de mitrilo pero no le causó herida alguna.&lt;br /&gt;- Mitrilo… ¡Lachdanan! Maldito traidor. Me encargaré de él en cuanto termine este combate.&lt;br /&gt;- No tendrás tanto tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo realizó una estocada contra Meteón causándole una brecha en su armadura.&lt;br /&gt;- ¿Cómo? Imposible, esto atravesaría la más dura piel&lt;br /&gt;- Y… lo ha hecho… -dijo Meteón señalando hacia el sello-&lt;br /&gt;- Oh! –el sello estaba atravesado por la espada de Eliseo y, poco a poco, se desvanecía en el espacio-&lt;br /&gt;- Mortal… eres digno de mi admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Meteón se desvaneció en el espacio donde se hallaban y la puerta por fin se abrió y Eliseo huyó por ella antes de que, al igual que con Galgus, ese pilar se viniese abajo.&lt;br /&gt;De nuevo en la gran sala, volvió a tronar la voz de antes, la que procedía de la puerta central.&lt;br /&gt;- Has acabado con Meteón… era un rival muy duro… veo que tú lo eres más… será un Honor luchar contra ti.&lt;br /&gt;- Entonces abre la puerta y pelea.&lt;br /&gt;- Todavía no estoy autorizado… otro Acólito quiere tu muerte.&lt;br /&gt;- Eliseo… eres un Héroe digno… ahora combatirás contra mí, Alzeus, señor de la tierra en el infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una puerta se abrió, conduciendo a Eliseo a su interior y a una nueva batalla.&lt;br /&gt;- Bueno, bienvenido a mi humilde morada. Mi nombre es Alzeus… soy el soberano del oeste del infierno.&lt;br /&gt;- Yo seré tu verdugo y el de tu señor.&lt;br /&gt;- Encantado de conocerte…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estancia, un templo de mármol gris, tenía varias columnas en el centro y sobre cada una de ellas, una figura de piedra negra empuñando una espada, y en el centro, sobre el suelo, se elevaba un nuevo signo, rojizo con llamas a su alrededor.&lt;br /&gt;No había ninguna presencia oscura en la sala pero Eliseo sabía que no estaba solo, había alguien más en ese lugar.&lt;br /&gt;- ¡Alzeus! ¿dónde estás? Sal inmediatamente.&lt;br /&gt;- Por qué tanta prisa… por qué quieres hacerlo todo tan… impetuoso… por qué no has aprendido nada en todo el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas palabras retumbaron en la mente de Eliseo, desde que había muerto su compañero Pytheos, él no había hecho nada más que seguir bajando y matando, casi fallece en más de una ocasión, y aquello que juró sobre el cadáver se le había borrado de la mente. Abatido moralmente, Eliseo se desplomó moral y físicamente sobre su ensangrentada espada y recordó la petición que le hizo Caín poco antes de abandonar Tristám, le había prometido matar a Lázaro y a Diablo con esa hoja, una misión que veía ya muy lejos conseguir.&lt;br /&gt;- ¿Acaso podré cumplir mi objetivo? –preguntaba sin esperar respuesta- ¿seré el auténtico Héroe que salve a Santuario?... –las preguntas se amontonaban en su ya paralizada mente cuando de entre las columnas apareció un guerrero con espada y escudo, soportando el peso de una armadura rojiza y una corona en la cabeza-&lt;br /&gt;- Héroe… como habrás notado, yo no soy del lado oscuro, pero este es el precio que tuve que pagar por haber querido poder… comprendo tu situación… yo mismo la pasé exacta y como resultado, aquí estoy, alma perdida en la Boca del Infierno…&lt;br /&gt;- ¿Situación parecida?&lt;br /&gt;- Los humanos nos desmoronamos muchas ocasiones en la vida, por muy fuertes que nos lleguemos a convertir física y moralmente… pero siempre tropezamos con la misma piedra… harto tiempo hace de mi reinado, llegué a ser el unificador de Santuario bajo una única bandera, mi estandarte… goberné durante tiempos de paz, pero eso tenía un precio… la noche antes de la batalla contra el último reducto de resistencia a mi poder, busqué cobijo en las sombras, sellé un pacto con ellas y, tras mi muerte, mi alma quedó a merced del Señor del Terror, soy un mercenario, a cambio de que me mantenga Diablo en este plano, trabajo para él…&lt;br /&gt;- ¿Cómo…?&lt;br /&gt;- ¿morí? Sí… estalló una rebelión… a ella se le sumaron muchos otros pueblos y enarbolaron la bandera de la venganza, pensaban que era un opresor, que les reprimía y les obligaba a pagar excesivos impuestos… la plebe llegó a las puertas de mi palacio aquí, en Tristam… yo me refugié en esta Catedral, y una voz me llamó, la seguí y llegué a este lugar, donde finalmente me encontraron mis enemigos. El resto, te lo puedes imaginar. Puesto que es a esa voz a la que vienes a combatir, a la voz que me mantiene vivo, seré yo quien se ensucie la espada esta vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El héroe, todavía paralizado, miró hacia el frente y vio la fina hoja de la espada de Alzeus abalanzarse sobre su garganta, resonaron las últimas palabras de Pytheos en su mente y Eliseo consiguió volver en sí, recuperó la conciencia cuando la fina hoja se encontraba a medio metro de su cuello, elevó la espada y con el filo detuvo el ataque y perforó el brazo derecho de Alzeus, el cual, no podía empuñar la espada y cayó al suelo.&lt;br /&gt;Eliseo, incorporándose usando el arma como soporte, se puso en pie, y miró a Alzeus que todavía estaba tirado en el suelo, expulsando sangre coagulada por la herida.&lt;br /&gt;- Alzeus, no hay oscuridad en ti, abandona este mundo, tu tiempo ha pasado.&lt;br /&gt;- Mi… tiempo… ¡¡¡NO ha pasado!!! ¡¡¡sigo VIVO!!! –tomó la espada con fuerza y arremetió contra Eliseo-&lt;br /&gt;- Ahora yo, ya no puedo perdonarte… lamento hacer esto, pero es lo correcto, debes irte ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo esquivó el ataque, levantó su espada y cerró los ojos a medida que su espada caía sobre el cuello de Alzeus y la sangre coagulada caía sobre el suelo.&lt;br /&gt;- Siento hacerlo, eras un guerrero honorable… pero caíste en desgracia al aceptar el pacto de Diablo.&lt;br /&gt;El sello se rompió y las cuatro columnas se derrumbaron, mientras salía de allí, se hundía la columna al igual que con las dos anteriores.&lt;br /&gt;Salió de la habitación con un espíritu mejorado, tenía mejor asentados sus valores e ideas, incluso le pareció que soplaba una ligera brisa fresca allí, en la mismísima boca del infierno, pero de nuevo, la voz de siempre, habló y con ello estropeó ese momento.&lt;br /&gt;- Has acabado con el mercenario del infierno… sufrirás la ira del señor de la desolación. –dijo encolerizado-&lt;br /&gt;- ¡No tan rápido! –gritó otra voz- quiero vengarme por lo que le ha hecho a mis hermanos. Adelante, atraviesa el umbral de mi puerta si quieres enfrentarte a Dramor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva puerta se abrió y Eliseo penetró en la oscuridad.&lt;br /&gt;Unos ojos tenebrosos brillaban en la sombra como dos faros en niebla espesa. Un aleteo y consiguiente brisa y éstos se elevaron muy por encima de Eliseo. Se hizo la luz y ante el guerrero apareció un dragón pardo, con las alas oscuras y una enorme cola que rozaba el suelo.&lt;br /&gt;- Nuestro nombre es Dramor, somos los Señores de la parte nororiental del infierno.&lt;br /&gt;- ¿Si solo eres uno, por qué hablas en plural?&lt;br /&gt;- Todo a su tiempo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dragón embistió ferozmente contra Eliseo y lo tomó con su garra, desposeyéndolo de su espada.&lt;br /&gt;- Eres muy lento Eliseo… no serás gran rival contra nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo no tuvo otra opción que morder el talón del dragón, el cual tras gritar de dolor abrió la garra y su presa quedó libre.&lt;br /&gt;Volando en la esquina opuesta, disparó ráfagas de fuego difíciles de esquivar y qque abrasaron al guerrero.&lt;br /&gt;- No puedo venirme abajo, otra vez no… ¡¡no me vendré abajo!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo, siendo quemado, se movió entre las llamas de Dramor y lanzó la espada contra el Dragón, rebotando en su dura piel cayó al suelo.&lt;br /&gt;- ¿Lo ves? El daño físico no nos hiere… cualquier ataque tuyo será en vano.&lt;br /&gt;- El daño físico no te hace daño, habrá que hacer lo imposible.&lt;br /&gt;- Como quieras…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dragón lanzó otra oleada de fuego y embistió con todo su peso contra Eliseo tumbándolo en tierra.&lt;br /&gt;Conmocionado por la fuerza del impacto, volvió a recoger la espada y la logró incrustar en la mandíbula inferior del dragón.&lt;br /&gt;- te ha faltado poco para lograr vencernos...&lt;br /&gt;- Seguiré intentando…&lt;br /&gt;- Inútil es pues, luchar contra nosotros con daño de arma…&lt;br /&gt;- No es arma… este conjuro lo aprendí de Lázaro.&lt;br /&gt;- ¿Lázaro? –la voz de Dramor tembló por un momento al escuchar ese nombre-&lt;br /&gt;- ¡Estrella de sangre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las manos de Eliseo brotó una pequeña estrella igual que la que convocó Lázaro, que se introdujo por el agujero de la mandíbula del dragón.&lt;br /&gt;- nooo!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La estrella hizo explosión y el dragón cayó inerte al suelo. La mitad del sello se disipó, pero la otra brilló aun más fuerte.&lt;br /&gt;- ¿Y ahora qué?&lt;br /&gt;- Ahora es el turno de Neo-dramor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El suelo se rompió y del agujero apareció un nuevo dragón, más joven y azulado, con ojos dorados.&lt;br /&gt;- solo quedo yo… el otro ha caído, soy la otra parte del sello…&lt;br /&gt;- El sello está dividido?&lt;br /&gt;- Soy el único con doble personalidad… has acabado con la débil pero resistente, ahora es mi turno. Además, he aprendido que sabes algunos conjuros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo tomó la espada de nuevo y corrió hacia el nuevo dragón, el cual le paró en seco.&lt;br /&gt;- ¿Eres un iluso, lo sabías? Sigues siendo igual de impetuoso que antes… los humanos, mortales, no sabéis cambiar.&lt;br /&gt;- Sí he cambiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dragón miró las manos del guerrero y comprobó que no llevaba espada.&lt;br /&gt;- Y tú espada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo miró hacia arriba y guió la mirada de Neo-dramor. La espada estaba oscilando en el aire y bajaba directamente contra el dragón. Sin que este pudiera hacer nada, la espada se incrustó en el centro del abdomen, perforando órganos vitales del dragón.&lt;br /&gt;- Hemos sido vencidos…&lt;br /&gt;- Así es… ahora, regresad al abismo del que procedéis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo volvió la espalda al dragón tras recoger su espada y salió de esa sala, la cual se vino abajo como las otras.&lt;br /&gt;Una voz tronó desde la otra puerta.&lt;br /&gt;- Soy el último, el Señor de la desolación será tu nuevo adversario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La catedral comenzaba a desplomarse, únicamente tenía un punto de apoyo, y, pese que era muy sólido, no podría aguantar todo el empuje de la Catedral.&lt;br /&gt;Un fuerte terremoto sacudió toda la planta y la puerta hacia el último sello se desbloqueó.&lt;br /&gt;Eliseo penetró en aquella sala, tan brillante y luminosa que debía entornar los ojos si quería conservar la vista. En el fondo, un esqueleto sujetaba con sus dos huesudos brazos un pesado signo hecho con platino. De las cuencas huecas de sus ojos todavía colgaba algún pedazo de músculo, y en las piernas se confundían huesos y músculos en un vomitivo espectáculo. Bajo de éste, un reguero de sangre llegaba hasta la puerta.&lt;br /&gt;La presencia del mal en la sala fue tal que la cabeza de Eliseo casi explota, incluso su armadura, irrompible, llevaba varias grietas. La espada se redujo a cenizas en su propia mano.&lt;br /&gt;- ¿Dónde estás?&lt;br /&gt;- Donde puedo verte y tú a mí no.&lt;br /&gt;- ¡Sal y muéstrate!&lt;br /&gt;- Yo me estoy mostrando, que tú no me veas es otro parecer.&lt;br /&gt;- ¡Dime dónde estás!&lt;br /&gt;- Estoy aquí, detrás de ti…&lt;br /&gt;- ¿Dónde? No puedo verte –gritó Eliseo mientras se volteaba-&lt;br /&gt;- Sigue ese escalofrío que te recorre la espalda y te hace estremecer… -dijo con voz maliciosa-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces Eliseo se percató que había algo a sus espaldas, algo que, pese que sentía, no podía encontrar por más vueltas que diere sobre sí.&lt;br /&gt;Se detuvo y cerró los ojos.&lt;br /&gt;- Sigue ese escalofrío que te recorre la espalda y hace estremecerte… -dijo de nuevo la voz-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se percató por fin de su procedencia, era de detrás, pero no a su altura, ni superior, sino inferior. Decidió girarse y verse la sombra, la miró fijamente y tras un rato de quietud, notó que un brazo se movía, muy lentamente, pero lo hacía.&lt;br /&gt;- Por fin me has encontrado… soy Arteo, el señor de la Desolación.&lt;br /&gt;- Vas a morir.&lt;br /&gt;- Ya estoy muerto.&lt;br /&gt;- ¿Acaso eres como Alzeus?&lt;br /&gt;- No… ni como ningún otro.&lt;br /&gt;- ¿Entonces dime, quién o qué cosa eres?&lt;br /&gt;- Soy tú. –esta respuesta dejó anonadado a Eliseo- Soy tu sombra, soy la sombra de aquél que se adentra en esta sala. Fui uno de los grandes, y ahora Acólito principal del Terror.&lt;br /&gt;- Lucha. Este sello debe desaparecer.&lt;br /&gt;- ¿Sólo luchas por romper los sellos?&lt;br /&gt;- Lucho para llegar a Diablo y acabar con su presencia en este plano. –esta respuesta encendió la ira de Arteo y la sombra se elevó, formando una figura igual a Eliseo, pero negra, sin rostro, y en el centro de su armadura, el sello que le definía-&lt;br /&gt;- Esto terminará pronto –dijo Arteo- ¡Bola de Fuego!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sombra se convirtió en un proyectil de fuego oscuro y se dirigió contra Eliseo, el cual, cada vez menos sorprendido por lo que veía, reaccionó a tiempo y se agachó, esquivando la esfera.&lt;br /&gt;Arteo se materializó a dos metros de Eliseo.&lt;br /&gt;- Bien… pero no muy bien. ¡elemental de hielo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se convirtió en una figura humanoide de tono azul oscuro y corrió contra Eliseo. Éste, al conocer la técnica, se apartó del camino recto que sigue todo Elemental.&lt;br /&gt;- Ahora es mi turno –dijo mientras todavía estaba Arteo convertido en elemental- terremoto, ¡Temblor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Golpeó con la palma de la mano el suelo y una gran sacudida dejó paralizado a su Sombra.&lt;br /&gt;- Ingenioso… pero… ¡Cadena de Relámpagos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Arteo se convirtió en un rayo que rebotaba en las paredes de la sala, y al final logró impactar en el lateral derecho de Eliseo.&lt;br /&gt;- Sigamos con la racha… ¡Nova de veneno!&lt;br /&gt;- No lo creas… “por más oscuro que sea mi camino, por más sombra que me ilumine, tú, mi Ángel estarás a mi vera para protegerme y darme amparo, usando los poderes de los Arcángeles, depositarios directos del poder de Dios, convoco a vuestras fuerzas para ser mi espada. Tomad forma y conferidme vuestra Gracia”&lt;br /&gt;- No te harán caso… al menos, a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Millones de pequeñas lucecitas envolvieron a Eliseo y en sus puños formaron una gran espada de importante poder destructivo.&lt;br /&gt;- ¡Imposible! ¿Cómo has osado, mortal a convocar la espada de la Ira de los Cielos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los ojos en blanco, la todavía espada centelleante, fue blandida y seccionó a la sombra en dos mitades, sucediéndole lo mismo al sello.&lt;br /&gt;- Esto ya está terminado… Diablo, eres el siguiente… el Terror culminará rápido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo salió de la sala y el último pilar se vino abajo. El techo comenzó a bajar y un gran ruido emanaba por el hueco central.&lt;br /&gt;De repente, como si brotara vida, un pilar increíblemente grueso y sólido subió por el hueco y detuvo el techo, el cual incluso elevó al nivel original.&lt;br /&gt;Del pilar se abrió una puerta que tenía inscritos los cinco sellos y poco a poco se fueron borrando. El camino hacia el Terror estaba abierto.&lt;br /&gt;Eliseo bajó la enorme escalera hasta el corazón propio de la Tierra y llegó a una gran sala, en cuyo centro se hallaba una estrella de cinco puntas y detrás de ella, un portal rojo.&lt;br /&gt;Detrás de esto, un altar de madera cubría la mitad inferior de una figura, encapuchada, que miraba detenidamente a Eliseo.&lt;br /&gt;- Así que tú eres el Héroe… -dijo el niño-&lt;br /&gt;- Un niño… ¡¿Albretch?!&lt;br /&gt;- En parte sí … y en parte no. –el niño se descubrió la cabeza, tenía una piedra rosada incrustada en la cabeza y sus ojos eran rojizos-&lt;br /&gt;- En el aspecto y en la voz puede que tenga facciones de ese príncipe… pero… si te atemoriza luchar contra un niño…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Albretch se inclinó y bajó del altar. La figura fue creciendo y creciendo, hasta que llegó a alcanzar los tres metros de altura, y se quitó la toga marrón, dejando ver un cuerpo en vías de transformación, tenía partes de humano y otras de demonio, con tono rojo fuego, las rodillas se le doblaron, los pies se convirtieron en garras con espolones, el pecho se cubrió con músculos amarillentos, una fuerte cola emanó de la columna vertebral y la misma fue recorrida hasta la sien por pinchos negros. La cabeza, con una prominente mandíbula terminada en tres picos, tenía dos grandes cuernos y la piedra rosada brillando con fulgor sin parangón.&lt;br /&gt;- Bienvenido a mi mundo de Sombras y de Terror. –dijo Diablo-&lt;br /&gt;- Prepárate para sufrir la ira de los cielos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las palmas de Diablo emanaron corrientes de rayos y fuego contra Eliseo, al clavar sus garras en el suelo, aparecían en torno a éste intentando atraparlo y cuando por fin pudieron cazarlo, las sesgó con un contundente tajo de su espada.&lt;br /&gt;Enfurecida, la Bestia cargó con su tonelaje contra el guerrero tumbándolo en tierra.&lt;br /&gt;- Bueno, pues parece que esto acabará más pronto de lo que nosotros pensábamos… -dijo Eliseo-&lt;br /&gt;- Así parece Héroe… veo que Lázaro falló estrepitosamente al caer frente a alguien como tú.&lt;br /&gt;- ¿En serio piensas eso?&lt;br /&gt;- Dime qué debería pensar… en mi Santuario, tumbado en el suelo y aprisionado por mi pie, me resulta bastante difícil pensar que quizás tú estés ganando la contienda.&lt;br /&gt;- Pues deberías pensar eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo empuñó la espada y la clavó en la pata de Diablo provocándole un fuerte dolor en la misma. Lo tomó con las garras y lo arrojó contra las paredes con toda su fuerza, una y otra vez.&lt;br /&gt;La armadura se resquebrajó y partes de ella cayeron al suelo.&lt;br /&gt;- Hace frío, ¿verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A un pisotón de Diablo el magma comenzó a fluir de las grietas del suelo y comenzó a lanzar al Héroe contra ellas.&lt;br /&gt;La armadura se deshizo completamente, estaba repartida por toda la sala, y Eliseo, exhausto, pensaba cada vez más que fue una locura haber ido allí.&lt;br /&gt;Diablo arrojó definitivamente al Héroe contra el portal y un pergamino se le cayó del cinturón.&lt;br /&gt;- ¡El pergamino! –gritó- cierto… parece ser que es un poderoso hechizo –dijo mientras le echaba una ojeada cuando Diablo todavía estaba de camino hacia él- no hay ninguna duda… esto me servirá…&lt;br /&gt;- ¿Qué tramas, mortal? –preguntó inquisitorialmente Diablo-&lt;br /&gt;- “Kraethios in menum seculeam et suus pauperimos sum. Ignis tempestatis et Terrae potentiae et Aqua Radianti. Suus caelum est et nostro Sanctuario creator sum. ¡¡ Domine venite, sacramentum eo deo !!”&lt;br /&gt;- ¿qué conjuras mortal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tierra se abrió paso contra Diablo seguida del devastador poder del agua y de la extorsiva fuerza del fuego. Ambos ataques se reunieron en torno al Señor del Terror creando una potente explosión que hizo estremecer los cimientos de la Catedral. Incluso el poblado de Tristám notó la sacudida.&lt;br /&gt;Tras la explosión, el Héroe avanzó hacia el demonio abatido y, con la espada, apuñaló el corazón de la Bestia.&lt;br /&gt;Un grito estridente de dolor de bestia fue cambiando al de un niño, la piedra rosada cayó de la cabeza y el cadáver retornó a su forma humana.&lt;br /&gt;Eliseo tomó la piedra con sus manos y el amuleto reaccionó a la proximidad del objeto.&lt;br /&gt;- Así que era para esto para lo que de verdad venías, Pytheos… pero lamento desilusionarte…amigo… pero la piedra no está entera. Lázaro la partió y se quedó el otro pedazo… es imposible encontrarlo pues su habitáculo se hundió junto a un pilar… todo está perdido, el Señor del Terror se alzará de nuevo y caminará entre los mortales… una vez más.&lt;br /&gt;- Eliseo… -dijo una voz en la cabeza- soy Pytheos… por fin sabes a lo que iba. Ese amuleto es para reunificar la Piedra del Terror, pero no se puede, Lázaro se llevó su parte a la muerte.&lt;br /&gt;- Por eso apareció esa sombra detrás de su alma.&lt;br /&gt;- Exacto. Has logrado lo imposible… eres un héroe digno…&lt;br /&gt;- Pero la piedra…&lt;br /&gt;- La piedra, de todas formas no se hubiera podido reunificar…&lt;br /&gt;- ¡Entonces debe existir algún método para contener su poder!&lt;br /&gt;- Lo hay, pero sólo sirve para aquellos poderosos hechiceros que controlan el maná que les corre por las venas, solo para aquellos como yo… o como Tal Rasha… Mago Horádrico…&lt;br /&gt;- Dime, ¿cómo completo la prisión?&lt;br /&gt;- Debes luchar contra Diablo por toda le eternidad.&lt;br /&gt;- Estoy decidido.&lt;br /&gt;- Entonces, incrústate la piedra –dijo Pytheos- debes incrustártela en la frente, cercano a tu mente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo se incrustó la piedra y la voz de Pytheos volvió a sonar.&lt;br /&gt;- ¡Qué haces!&lt;br /&gt;- Lo que me has dicho.&lt;br /&gt;- No he sido yo.&lt;br /&gt;- ¿entonces quién…?&lt;br /&gt;- Puede que hayas acabado con Albretch… pero mi esencia está ahora dentro de ti… por toda la eternidad… jajajaja….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eliseo tomó el otro portal y lo arrojó al rojo de la sala, convirtiéndolo en uno azul a través del cual pudo llegar de nuevo a Tristám.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EPÍLOGO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por desgracia, yo era el único hombre de Tristám que sabía algo sobre la piedra espiritual enterrada bajo el antiguo monasterio. Como el último descendiente de los horadrim, sólo yo conocía la verdad sobre la piedra rosada allí escondida y atrapada. Quizás si hubiese advertido de los peligros allí presentes, nuestra tranquila aldea no hubiese sufrido semejante agonía. Quizás esta oscura cadena de acontecimientos jamás hubiese ocurrido.&lt;br /&gt;A decir verdad, sospecho que el arzobispo Lázaro fue el primero en caer preso del ardiente poder de la piedra del alma. Había sido destinado aquí desde Kurast como embajador de la Iglesia de Zakarum. Envuelto en la Luz, nadie podía sospechar la traición de la que sería capaz. Al parecer fue él quien descubrió la piedra debajo del laberinto… y la rompió.&lt;br /&gt;Ya fuese la locura o un fatal destino lo que le indujo a esta terrible acción, Lázaro desató sobre nosotros un indescriptible horror. Diablo, el señor del terror, atrapado dentro de la piedra del alma por mis antecesores, volvía a caminar sobre el mundo de los hombres. De alguna manera, Diablo unió sus poderes infernales para transformar el frío laberinto en un portal que comunicaba con el mismísimo corazón del infierno. Sus legiones de sirvientes asesinos tomaron cobijo bajo el laberinto, esperando la llegada de cualquiera lo suficientemente estúpido para explorar las oscuras catacumbas. Nuestro noble soberano, el rey Leoric, cayó bajo la pútrida influencia de Diablo, quedando preso de los terribles males gemelos de la locura y la desesperación. Mientras que nuestro enfermo rey mantenía al pueblo subyugado bajo su puño de hierro, su único hijo, el príncipe Albretch, fue raptado por Lázaro y trasladado al ruinoso monasterio. Observamos con incrédulos ojos cómo la oscuridad que emanaba desde debajo de la tierra empezaba a invadir nuestro pueblo, aterrando a todo aquél que había decidido quedarse. Fueron días lúgubres para todos nosotros…&lt;br /&gt;De día trabajábamos nuestros campos y granjas, como siempre habíamos hecho, intentando en vano olvidar la creciente presencia del terror que fluía desde los decrépitos muros del monasterio. De noche, nos acurrucábamos entre nuestras familias, rezando para que llegase la luz del alba. Después de lo que pareció ser una eternidad, llegó la salvación.&lt;br /&gt;Un flujo constante de héroes y aventureros provenientes de todas las esquinas del mundo llegaron a investigar los rumores sobre la creciente maldad que tenía a Tristám como epicentro. Algunos buscaban gloria y fortuna mientras que otros querían retar a las misteriosas bestias que cobijaban bajo la tierra. Vinieron incluso los hechiceros del anciano clan de magos Vizjerei a estudiar la maldad que había despertado sobre nuestra tierra. Aunque la enorme cantidad de aventureros prácticamente acabó con todas las provisiones del pueblo, nuestras esperanzas dependían de ellos.&lt;br /&gt;Entre ellos había un guerrero, reservado y contemplativo que sobresalía del resto, irradiaba una extraña calma interna y una concentración que desconcertaba hasta al más duro de los supuestos héroes. Fue este guerrero el que luchó hasta llegar a los más recónditos recovecos del laberinto. Quien finalmente derrotó al señor del terror.&lt;br /&gt;Cuando cierro los ojos, aún puedo oír el torturado aullido mortal de Diablo penetrando mis oídos. Se extendió desde las profundidades de la tierra y reventó las cristaleras del decrépito monasterio. Recuerdo haber escuchado el sonido de los gritos de un niño perdido entre los angustiados rugidos. Los ecos de ese grito todavía atormentan las pocas horas de sueño que soy capaz de conciliar.&lt;br /&gt;Aún recuerdo al guerrero cruzando la entrada del monasterio y salir a la luz del día. Parecía haber atravesado el mismísimo infierno, ¿y quién sabe?... quizás eso era precisamente lo que había hecho. Estaba tan cubierto de su propia sangre como la de sus enemigos. Era extraño, pero mi mirada acabó dirigiéndose a una extraña herida sobre su frente. Parecía tener un corte justo por encima de los ojos; aun así la herida parecía haber ya cicatrizado.&lt;br /&gt;Es evidente que creíamos que nuestro pueblo estaba salvado, le entregamos todo tipo de recompensas. A pesar de trofeos y elogios que le fueron entregados, éste se hundía cada vez más y más en una angustiada y compleja depresión. Apenas podía imaginarme los horrores no mencionables que habría visto bajo la oscurecida tierra. Sólo podía especular sobre cómo éstos habrían afectado su mente y su corazón&lt;br /&gt;Se quedó entre nosotros un tiempo. No tenía ni familia ni lugar a donde ir. Parecía lógico pues que se quedase con nosotros en Tristám. Aunque era educado y cordial con aquellos que se le acercaban, era un hombre más bien reservado, apenas salía de la casa que le habíamos dado. Odien sugirió que hiciésemos una gran fiesta en su honor, esperando que la bebida le librase de su amarga condición. Estábamos equivocados. Se retiró sigilosamente, dejándonos atónitos y confusos. Más tarde, esa misma noche, fui a visitarle a su casa. Nada odía haberme preparado para lo que vi allí.&lt;br /&gt;El hombre estaba sentado solo en la entrada de su casa, hablándose a sí mismo en distintas lenguas, algunas no pronunciadas desde hacía siglos. Llevaba una oscura capa de viaje, la gran capucha colgando sobre su rostro. Cuando se dio la vuelta para mirarme, la luz del fuego se vio reflejada en su torturado rostro, revelando la distorsionada expresión de un hombre que ha perdido ya los estribos. Sus ojos brillaban con un fuego carmesí y una escalofriante luz roja emanaba de las profundidades de la capucha. La herida de su frente se había abierto… y creí ver… no, seguramente sería una ilusión óptica burlándose de la imaginación de un viejo.&lt;br /&gt;Le pregunté si se sentía bien, pero él seguía divagando en sus extraños alfabetos. Me sentía muy afectado por todo lo que estaba ocurriendo. Ya había decidido dejarle para ir a buscar ayuda cuando de repente salió de su trance y comenzó a hablar con una helada voz, que llenó mi alma de angustia: “Ha llegado la hora de abandonar este lugar. Mis hermanos me aguardan en el este. Sus cadenas no podrán mantenerles atrapados”. No tenía idea alguna de qué me estaba hablando. Todos creíamos que era un hombre sin familia. Aún así, viendo que parecía haber recuperado el sentido decidí retirarme y dejarle solo. Esa fue la última vez que le vi.&lt;br /&gt;Nuestro héroe abandonó Tristám al día siguiente por la mañana. Se dirigió en secreto al desfiladero del este, armado sólo con su fiel espada y una bolsa de provisiones. Poco después de su huida, nuestras peores pesadillas se hicieron realidad. Los sirvientes demoníacos del infierno volvieron a Tristám.&lt;br /&gt;Ahora, mientras escribo estas palabras, soy el único superviviente. Llevo ya muchas noches huyendo de las bestias que me asedian, pero sé que ya me queda poco por correr. El porqué han vuelto y por qué han degollado a tantas almas inocentes, jamás lo sabré. Todo lo que sé con certeza es que su llegada ha estado ligada a la partida del guerrero… he escrito esta crónica con la esperanza de que alguien encuentre estos escritos e intente corregir la maldición que ha brotado en estas tierras. No creo que me quede aún mucha vida, pero quizás estas palabras puedan prevenir a otros pueblos, a otras tierras, de que la misma tragedia los azote. Me quedaré aquí hasta que llegue ayuda… o hasta que me devoren las criaturas. Que el cielo se apiade de mi alma. Incluso después de todo lo ocurrido, no soy capaz de abandonar este lugar infernal.&lt;br /&gt;Me temo que Tristám sólo es el primero de los muchos pueblos que acabarán consumidos por la maldad que él intentó combatir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deckard Caín, el último de los Horadrim.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;si han llegao hasta aqui espero que lo hallan disfrutado tanto como yo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28294888-6782540458387011421?l=jdymiko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/6782540458387011421/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28294888&amp;postID=6782540458387011421&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/6782540458387011421'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/6782540458387011421'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/2008/01/tales-of-diablo-el-seor-del-terror-by.html' title='tales of Diablo : el señor del terror  (by &quot;Blackelf&quot;)'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-208581472101949011</id><published>2007-09-11T21:25:00.000-07:00</published><updated>2008-01-24T04:40:05.223-08:00</updated><title type='text'>Late Goodbye</title><content type='html'>uyyy despues de caleta de tiempo pongo algo nuevo en este blog jojoj&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;primero 2 cosas q me gustaron demaciado las voy a colocar.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;primero una historia q me deja una gran moraleja pero lastima q siepmre caigo en lo mismo.....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yume no nakae (creo q se llama asi la historia)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un chico se enamoró de la dependienta de una tienda de discos cercana a su casa. El joven iba cada semana a comprar un cd, poco le importaba cuál porque él sólo iba a verla... y a pedirle para salir. Pero el chico no lo lograba aunque los dos ya se habían hablado un par de veces. Después de meses de no haberle dicho nada de salir a la chica, fue a la tienda y le pidió un disco que no veía en los estantes, cuando ella se fue al almacén a ver si lo encontraba él se marchó dejando una nota con su nombre y teléfono.&lt;br /&gt;La chica supo que era de él cuando vio el papel... pero no se atrevía a llamarle. Un día al salir del trabajo llamó a ese número. Se puso su madre. "¿diga?", "Hola, está Carlos?" preguntó ella. "Quién eres?" "Llamo de la tienda de discos, soy una amiga suya"..... "Lo siento, mi hijo murió hace dos días de una enfermedad que tenía desde hace mucho".&lt;br /&gt;La chica quedó muda y colgó. Mientras tanto, la madre de Carlos fue a la habitación de su hijo y abrió el armario y en él encontró una montaña de discos sin abrir aún. La madre empezó a abrirlos todos y en el papel que envolvía a cada uno estaba escrito "Me gustas mucho, ¿quieres salir conmigo? Laura" y un número de teléfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la segunda cosa es una cancion que me gusto muchisimo la traduccion al español no m gusto asi q voy a dejarla en ingles nu mas ...yap ay ta..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="350"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/YzUiK-uQmlI"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/YzUiK-uQmlI" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="350"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Late Goodbye - Poets of the Fall&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;in our headlights, staring, bleak, beer cans, deer's eyes&lt;br /&gt;on the asphalt underneath, our crushed plans and my lies&lt;br /&gt;lonely street signs, powerlines, they keep on flashing, flashing by&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;and we keep driving into the night&lt;br /&gt;it's a late goodbye, such a late goodbye&lt;br /&gt;and we keep driving into the night&lt;br /&gt;it's a late goodbye&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;your breath hot upon my cheek, and we crossed, that line&lt;br /&gt;you made me strong when I was feeling weak, and we crossed, that one time&lt;br /&gt;screaming stop signs, staring wild eyes, keep on flashing, flashing by&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;and we keep driving into the night&lt;br /&gt;it's a late goodbye, such a late goodbye&lt;br /&gt;and we keep driving into the night&lt;br /&gt;it's a late goodbye&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;the devil grins from ear to ear when he sees the hand he's dealt us&lt;br /&gt;points at your flaming hair, and then we're playing hide and seek&lt;br /&gt;I can't breathe easy here, less our trail's gone cold behind us&lt;br /&gt;till' in the john mirror you stare at yourself grown old and weak&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;and we keep driving into the night&lt;br /&gt;it's a late goodbye, such a late goodbye...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28294888-208581472101949011?l=jdymiko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/208581472101949011/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28294888&amp;postID=208581472101949011&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/208581472101949011'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/208581472101949011'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/2007/09/late-goodbye.html' title='Late Goodbye'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-6317895985351795351</id><published>2007-08-03T21:49:00.001-07:00</published><updated>2007-08-03T21:58:30.759-07:00</updated><title type='text'>La vieja ..</title><content type='html'>naa taba aburrido asi q puse estos dos videos de pucha madre el primero&lt;br /&gt;&lt;object height="350" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/0l_1WI9OLAQ"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/0l_1WI9OLAQ" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="350" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una  vieja va a un casting de tiros de la nueva consola x_boxz veanlo es pa kagarse  de la risa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y el otro es meio freak pero = me gusto un padre oscioso q hiso q su guagua hiciera gestos y luego edito la voz para dar como resultado esto....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;uta no lo encontre pero en cuanto lo encuentre...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28294888-6317895985351795351?l=jdymiko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/6317895985351795351/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28294888&amp;postID=6317895985351795351&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/6317895985351795351'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/6317895985351795351'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/2007/08/la-vieja.html' title='La vieja ..'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-6608085422259918818</id><published>2007-07-01T23:18:00.000-07:00</published><updated>2008-11-06T18:49:22.397-08:00</updated><title type='text'>Mi pieza.</title><content type='html'>a falta de imaginacion y con camara prestada .........me dispuse a sacar fotos de mi piecilla........&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roihbx6WRiI/AAAAAAAAAFw/kVMfBAmqHGs/s1600-h/PICT0041.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roihbx6WRiI/AAAAAAAAAFw/kVMfBAmqHGs/s320/PICT0041.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082489678114211362" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;esta me gusta caleta un dibujo q hice hace años .......entre salvador dali y jaimiko&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roigph6WRhI/AAAAAAAAAFo/yD0tcqZIESI/s1600-h/PICT0038.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roigph6WRhI/AAAAAAAAAFo/yD0tcqZIESI/s320/PICT0038.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082488814825784850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RolwiB6WRnI/AAAAAAAAAGY/52LH7CfdpCY/s1600-h/PICT0077.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RolwiB6WRnI/AAAAAAAAAGY/52LH7CfdpCY/s320/PICT0077.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082717384395343474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;pa k vean q soy ordenadito......&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoigTB6WRgI/AAAAAAAAAFg/7yEivbM8jWw/s1600-h/PICT0045.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://1.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoigTB6WRgI/AAAAAAAAAFg/7yEivbM8jWw/s320/PICT0045.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082488428278728194" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoidKh6WRfI/AAAAAAAAAFY/kulTxZac1Io/s1600-h/PICT0040.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoidKh6WRfI/AAAAAAAAAFY/kulTxZac1Io/s320/PICT0040.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082484983714956786" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roickh6WReI/AAAAAAAAAFQ/st547lz2XRs/s1600-h/PICT0039.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roickh6WReI/AAAAAAAAAFQ/st547lz2XRs/s320/PICT0039.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082484330879927778" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoiaBR6WRdI/AAAAAAAAAFI/KDOeqGAEHyw/s1600-h/PICT0042.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoiaBR6WRdI/AAAAAAAAAFI/KDOeqGAEHyw/s320/PICT0042.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082481526266283474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;infaltables mis tillas .....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoktmB6WRjI/AAAAAAAAAF4/N5mh8HKNE6M/s1600-h/PICT0046.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoktmB6WRjI/AAAAAAAAAF4/N5mh8HKNE6M/s320/PICT0046.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082643785835759154" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoiZMR6WRcI/AAAAAAAAAFA/lQjzXFvUmsU/s1600-h/PICT0044.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RoiZMR6WRcI/AAAAAAAAAFA/lQjzXFvUmsU/s320/PICT0044.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082480615733216706" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;mi chancho rokero......lleno de monedas de 10 jjejeejjej&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RokuIB6WRlI/AAAAAAAAAGI/h3TqKwp3VIU/s1600-h/PICT0048.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/RokuIB6WRlI/AAAAAAAAAGI/h3TqKwp3VIU/s320/PICT0048.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082644369951311442" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Rokt7R6WRkI/AAAAAAAAAGA/rdtpydba-xM/s1600-h/PICT0047.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Rokt7R6WRkI/AAAAAAAAAGA/rdtpydba-xM/s320/PICT0047.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5082644150907979330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28294888-6608085422259918818?l=jdymiko.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://jdymiko.blogspot.com/feeds/6608085422259918818/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28294888&amp;postID=6608085422259918818&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/6608085422259918818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28294888/posts/default/6608085422259918818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://jdymiko.blogspot.com/2007/07/mi-pieza.html' title='Mi pieza.'/><author><name>Jaime Diaz (J.D)</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05965921336905855742</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://photos1.blogger.com/blogger/6853/2995/1600/image0024lv.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_7tZavPTMj1U/Roihbx6WRiI/AAAAAAAAAFw/kVMfBAmqHGs/s72-c/PICT0041.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28294888.post-3828672024954453265</id><published>2007-06-28T10:27:00.000-07:00</published><updated>2007-06-28T20:06:37.085-07:00</updated><title type='text'>Solo Machos</title><content type='html'>aporte de robert.....ta reweno ejjee   lo siento damas no lean esto.....a quien engaño que dama se meteria a mi blog en fin lean ....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Es de maraco vivir en Lastarria, La Comunidad Ecológica, El Parque&lt;br /&gt;Forestal o cualquier barrio de moda. El macho dominante vive en barrios&lt;br /&gt;periféricos (Pte.Alto, Quilicura, Maipú) o en provincia, donde el peligro&lt;br /&gt;asecha y los semáforos no existen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Es de muy fleto, casi como de Juanito Yarur, tirar sólo con pendejas&lt;br /&gt;lindas. El verdadero samurai empalador carnívoro y de amplio espectro se&lt;br /&gt;coge todo lo que camina y no arrastra la bolsa del pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Es de puto chupa corneta de Motumbo lloriquear porque el agua sale&lt;br /&gt;fría. Un verdadero Cacique Mapuche se tira un guatazo en el Estrecho de&lt;br /&gt;Magallanes en pelotas y en invierno, y se tira un peo mientras se lava las&lt;br /&gt;bolas..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Es de maricón de a peso con pollera y pecho afeitado resetear el PC&lt;br /&gt;usando CTRL + ALT + DEL. Un verdadero macho y vikingo desenchufa el&lt;br /&gt;computador y lo vuelve a enchufar tal como se enchufan a tu hermana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Es de maraco muerde almohada tomar café descafeinado. Un buen macho&lt;br /&
